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lunes, 25 de mayo de 2009

Entretelones de la ida de Ischia

Tras la eliminación copera y en la previa del choque ante Vélez, Carlos Ischia había asegurado públicamente que no renunciaría a su cargo de director técnico de Boca. Sin embargo, tras la derrota ante los del Fortín Jorge Amor Ameal, presidente del club, anunció que el entrenador dirigirá hasta el final del Clausura y luego renuncia. En realidad se trató de un despido cuya negociación implicó la continuidad hasta el final del torneo y el pago íntegro de un contrato que finaliza en diciembre. Ahora, en la Ribera estarían abocados a encontrar un entrenador de transición para que luego Carlos Bianchi, manager de la institución, vuelva al ruedo como DT. De este modo se cumplirá con la cláusula que el Virrey había exigido en su contrato y que establece que no puede ser el sucesor de quien fuera su ayudante de campo durante 8 años.

El camino de Ischia en Boca tuvo su punto de partida a fines de 2007, cuando la dirigencia encabezada por Pedro Pompillo había decidido no renovarle el contrato a Miguel Ángel Russo, pese a que pocos meses antes se había convertido en el tercer técnico en la historia del club (junto con Juan Carlos Lorenzo y Bianchi) en ganar la Copa Libertadores -aquella vez con una trascendental prestación de Juan Román Riquelme-. Con un curriculum discreto, cuyo último y reciente antecedente era una precipitada renuncia en Rosario Central dejándolo en la última posición de la tabla, Ischia logró despejar las dudas iniciales a partir de los buenos rendimientos del equipo en su primer semestre como cabeza de grupo. El protagonismo en la Copa Libertadores en la cual avanzó hasta las semifinales y quedó eliminado -sin merecerlo- ante Fluminense, la obtención de la Recopa Sudamericana ante Arsenal y la conquista del Apertura en la segunda mitad de 2008 luego de imponerse en el triangular de desempate con Tigre y San Lorenzo le dieron sus credenciales.

Pero en el trayecto a la conquista de aquel título local un hecho marcó el punto de inflexión que comenzó resquebrajar la autoridad de Ischia entre un grupo de jugadores con fuertes diferencias. La pirotecnia verbal entre Julio César Cáceres y Riquelme desnudó la fractura que existente en el plantel. Se conoció entonces el enfrentamiento que se mantiene hasta hoy, en el cual la mayoría de los jugadores, encolumnados detrás de Martín Palermo, se hartó de las actitudes del número 10. Las licencias de las que siempre gozó JR esta vez se hicieron inaguantables para casi todos sus compañeros. La obtención del campeonato corrió del primer plano la interna, pero era tapar el sol con las manos.

El comienzo de este año fue con un nuevo sismo en el seno del grupo, pero esta vez con Ischia en el centro de la escena y con un muy mal manejo de la situación. Protagonizó un enfrentamiento con Mauricio Caranta, por entonces titular del arco de Boca, que incluyó varias declaraciones cruzadas y una situación escandalosa cuando el arquero fue por sus propios medios a la pretemporada en Tandil y se le prohibió el ingreso al hotel donde se concentraba el equipo. El técnico prestó su colaboración a la usina de especulaciones periodísticas al no aclarar jamás los motivos de la exclusión del cordobés.

En medio de Carantagate se dio el regreso de Bianchi al club. Aunque esta vez llegaba para desempeñarse como manager, su presencia significaba una presión extra, cuando no el vencimiento de un plazo fijo, para el entrenador de turno. Vale señalar que la aparición del Virrey implicó una contradicción en sí misma ya que llegó a cambio de una cifra millonaria con la excusa de reducir el déficit del club (que en el último Balance reflejó un pasivo de más de 100 millones de pesos) a partir de la reducción de contratos de futbolistas, ventas, elección de los lugares de concentración y una serie de cuestiones que antes resolvían un grupo de dirigentes.

Sin Copa y con un pésimo andar en el Clausura, a tres puntos de la última colocación con sólo cuatro partidos por delante, las malas actuaciones del equipo se explican en buena parte por la influencia en la cancha de los desencuentros irreconciliables fuera de ella. Los privilegios de los que disfruta Riquelme, siendo por mucho el jugador mejor pago del plantel, evidencian su nulo compañerismo y la misma falta de compromiso con el grupo que en su momento ya había señalado Manuel Pellegrini como causa central de su salida del Villarreal.

La culpa de que Riquelme no se entrene como es debido y que decida cuándo jugar no se le puede endilgar sólo Ischia, sino que no puede dejar de responsabilizarse del mismo modo al manager y la Comisión Directiva. También tiene su responsabilidad el público que cada domingo llena la Bombonera y expresa su acuerdo con el libre albedrío para el ídolo.

Boca atraviesa un mal momento, pero fue campeón hace apenas 5 meses. El periodismo y los hinchas se retroalimentan para generar la artificiosa imposición de que cada año tiene que haber una vuelta olímpica teñida de azul y oro. Seguramente sea más grave la ruptura interna del plantel que el semestre sin títulos y con malas actuaciones, pero a esas cosas solamente se les presta atención en la derrota. Solucionar el enfrentamiento entre Riquelme y el resto, justificar el millonario contrato que se le paga a Bianchi y encontrar un técnico de paso como antesala del retorno al trabajo de campo del técnico devenido en manager son las premisas de la actualidad xeneixe.
(Foto: Losandes.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 29 de diciembre de 2008

Honor a Tigre

La enorme campaña realizada no puede verse opacada por la frustrada coronación del que hubiera sido su primer campeonato. En 106 años de historia, Tigre nunca estuvo tan cerca de un logro como el que seguramente mereció en el desenlace del Apertura 2008. Mientras Boca festejaba la conquista de un nuevo título, difícil era quedarse únicamente en la algarabía auriazul sin detenerse en el llanto de varios de los jugadores de Tigre y el reconocimiento, también emocionante y con lágrimas, de una repleta tribuna teñida de azul y rojo que gritaba hasta la afonía el reconocimiento a su equipo.

El conjunto dirigido por Diego Cagna demostró no haber sido menos que el campeón, a quien venció en las dos oportunidades que lo enfrentó: 3 a 2 en la Bombonera, en la sétima fecha, y 1 a 0 en el último encuentro oficial de 2008. Pero terminó resultándole carísimo haber jugado sus peores 45 minutos del semestre en la primera fecha del triangular final, ante San Lorenzo. Esto, más el muy bajo rendimiento en el torneo desempate de Martín Morel, su figura y goleador, y la ausencia en el choque decisivo ante Boca de dos pilares del equipo como Daniel Islas –el mejor arquero del campeonato- y Maximiliano Castagno completaron los obstáculos que Tigre no pudo sortear. De todos modos, estuvo apenas a un gol de ser campeón, para que todo Boca tuviese que contener el aliento hasta el pitazo final del árbitro Sergio Pezzotta.

El Matador se mostró siempre como un equipo equilibrado y a la vez muy ambicioso. Fueron varios los partidos en los que sumó tres y hasta cuatro delanteros en cancha para buscar el triunfo que lo mantuviera en las posiciones de vanguardia. Sustentó su gran rendimiento desde una sólida defensa, que tuvo como baluartes a Islas bajo los tres palos y Juan Carlos Blengio, un interesantísimo mediocampo, con el destaque de Matías Giménez, Sebastián Rusculleda, Castagno y Morel, y una delantera que terminó de encontrar su mejor versión con la dupla Carlos Luna-Leandro Altobelli y el aporte de Leandro Lázaro, autor de los dos goles que marcó Tigre en el triangular.

A diferencia de San Lorenzo y Boca, sus rivales en la definición del certamen, Tigre nunca tuvo un bajón de rendimiento que se reflejara en la acumulación de malos resultados. Los de Victoria no perdieron en todo el Apertura y el desempate dos partidos seguidos; su peor racha fue entre la tercera y la quinta fecha, cuando igualó con Vélez, perdió con San Martín de Tucumán (única derrota en el estadio Don José Dellagiovanna) y empató con Racing. En cambio, los xeneixes atravesaron una racha negativa de tres derrotas (incluida la goleada en Mendoza 4 a 1 ante Godoy Cruz), dos empates y sólo un triunfo, lo mismo que el Ciclón, que también sumó apenas 5 puntos entre la undécima y la decimosexta fecha. Además, Tigre fue el mejor local del campeonato, al cosechar 24 de los 27 puntos allí disputados.

Sin complejos ni ánimo de refugiarse en declaraciones de ocasión, todavía menos por entrar en ese juego de trasladar la presión, Rodrigo Palacio reconoció antes del definitorio choque en el estadio de Racing que los de Cagna habían sido no sólo el más regular sino, además, el mejor equipo del campeonato desde su funcionamiento colectivo.

Tigre creció de golpe. Y se hizo cargo de esa responsabilidad. En su primer torneo en la máxima categoría tras una ausencia de 27 años, no acusó complejos de adaptación y cambió el habitual trastorno de llegar del ascenso por el subcampeonato del Apertura 2007. Tal campaña significó la ida jugadores importantes, como Román Martínez, Lázaro (emigró a Estudiantes para luego regresar) y Sebastián Ereros. Pero tras un Clausura de mitad de tabla obtuvo nuevamente este reciente segundo escalón en el podio del fútbol grande de Argentina. Blengio, Castagno, Giménez y Martín Galmarini (actualmente en River), jugadores históricos del club y que demostraron tener suficientes cualidades para destacarse en Primera, acompañaron todo el vertiginoso proceso que implicó pasar en apenas dos años (2005-2007) de pelear por evitar el descenso a la cuarta categoría del fútbol argentino a la obtención de un subcampeonato en la divisional de elite.

Rey sin corona, Tigre se ganó con sobrados merecimientos el reconocimiento del ambiente futbolero. Con un plantel de menores recursos en comparación con Boca y San Lorenzo, el Matador realizó una campaña tremenda, pese a que se quedó sin un título que nadie hubiera podido objetar.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Otra vuelta, Boca

La más apasionante definición de los últimos años entregó el vigésimo tercer título local para Boca. Al igual que en las 19 fechas del campeonato, las tres del mini torneo de desempate lo vieron igualar en puntos con San Lorenzo y Tigre, pero dio la vuelta olímpica por diferencia de gol, de apenas un gol. El conjunto de Carlos Ischia fue un justo campeón, pero tal paridad hace que lo mismo se hubiese dicho si la gloria final era para los de Miguel Ángel Russo o Diego Cagna.

Los tres partidos para determinar al ganador del Apertura 08 no entregaron a un campeón notablemte superior a sus competidores. Boca superó con claridad a San Lorenzo 3 a 1, siendo el último gol, convertido por Cristian Chávez cuando el partido se terminaba, el que significaría la coronación. Tras el triunfo ante el Ciclón, Boca cayó derrotado ante Tigre 1 a 0, pero fue campeón porque en la primera fecha los de Victoria habían sido derrotados por San Lorenzo 2 a 1, resultado que no reflejó la evidente superioridad de los santos. Así, cada uno de los tres equipos que terminaron en la primera colocación sumaron en el desempate tres puntos, producto de una victoria y una derrota. Se trató de una continuidad en la lógica del campeonato, ya que al finalizar cada una de las últimas fechas el escenario se modifica y las chances de unos y otros crecían, desaparecían y volvían a aparecer.

No fue culpa de Boca la impresentable organización del certamen definitorio, disputándose, además, en arcaicos estadios que no permiten el ingreso de una ambulancia para socorrer a los protagonistas ante una situación de emergencia, como ocurrió con Juan Forlín. Así, no es difícil imaginar que la indisposición de un espectador implicaría para el infortunado quedar en las manos de Dios o la Divina Providencia. El fútbol argentino no solamente logra sobrevivir sino mantenerse competitivo pese a la imparable fuga de piernas y a esta estructura caótica producto de dirigentes incapaces -en el mejor de los casos- y de las injerencias del afín emporio mediático.

Campeón por diferencia de gol, tal vez el mayor mérito de Boca estuvo en haberse consagrado pese a los muchos contratiempos que tuvo. Casi no pudo contar con su delantera titular, por la rotura de ligamentos de Martín Palermo, goleador y referente, y la pubialgia de Rodrigo Palacio, la figura más desequilibrante. También por lesiones, solamente pudo disputar con su defensa ideal, integrada por Hugo Ibarra, Julio César Cáceres, Gabriel Paletta y Claudio Morel Rodríguez, apenas seis de los 21 partidos que disputó, obteniendo 16 de los 18 puntos en juego. Además, no ya por inconvenientes físicos sino por un conflicto que aún no salió a la luz, Mauricio Caranta dejó el arco y su lugar fue ocupado por el juvenil Javier García, quien en el segundo tiempo del definitorio encuentro ante Tigre fue reemplazado por el también debutante Josué Ayala, de 20 años, quien se hizo cargo de los tres palos en los minutos más dramáticos para Boca en todo el segundo semestre de 2008. La diatriba entre Juan Román Riquelme y el paraguayo Cáceres, cuando el equipo no estaba en su mejor versión, y la inesperada muerte del presidente Pedro Pompillo completaron los inconvenientes a los que el Xeneixe se sobrepuso para ser otra vez campeón.

La riquísima historia de Boca cierra con este título su década más gloriosa. En los 16 años previos a 1998, el club de la Ribera había celebrado apenas dos conquistas, una en el plano local y otra en el internacional, el Apertura 92 y la Supercopa 89. Pero en los últimos 10 años obtuvo la friolera de 18 títulos, 7 domésticos (Apertura y Clausura 1998, Apertura 2000, 2003 y 2005, Clausura 2006 y Apertura 2008) y 11 internacionales (Copa Libertadores 2000, 2001, 2005 y 2007, Copa Intercontinental 2000 y 2003, Copa Sudamericana 2004 y 2005 y Recopa Sudamericana 2005, 2006 y 2008).

Sin ser un campeón brillante y pese a no haber sido ostensiblemente superior a sus rivales directos, los merecimientos de la conquista no se pueden objetar. Contó en Sebastián Battaglia con el mejor jugador del campeonato, con la sabiduría de Riquelme y el muy buen aporte de los juveniles promovidos por Ischia, como Lucas Viatri, autor de 8 goles, y Nicolás Gaitán, protagonista de tantos decisivos. Boca agregó una nueva estrella a su escudo para darle todavía más brillo a su más gloriosa etapa.
(Foto: Inbobae.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 15 de diciembre de 2008

Emoción máxima, pese a la desorganización

Con suspenso hasta el último instante, Boca, San Lorenzo y Tigre, los tres equipos que llegaron como líderes a la última fecha del Apertura 2008, ratificaron sus ambiciones al derrotar a Colón, Argentinos Juniors y Banfield, respectivamente. Acorde con la emoción del más reñido desenlace desde la instauración del profesionalismo en 1931, cada uno de los protagonistas contuvo el aire hasta el final, ya que los triunfos fueron por la mínima diferencia. Así, como hace 40 años y por segunda vez en la historia del fútbol argentino (en 1968 lo jugaron en el Gasómetro Racing, River y Vélez, que fue el campeón), el título se definirá en un triangular. En esa instancia, el Matador tendrá una pequeña ventaja, ya que de haber igualdad en puntos y goles será el campeón por haber vencido en el torneo a sus dos rivales.

Boca, en su casa, tenía su encuentro ante Colón definido a los 27 minutos cuando ganaba 3 a 0, con dos goles de Luciano Figueroa y otro de Juan Román Riquelme. Pero el Sabalero achicó distancias sobre el final del primer tiempo y se puso a tiro a los 8 minutos del complemento para que el conjunto de Carlos Ischia sufra hasta el final. Por su parte, San Lorenzo, en el estadio Diego Armando Maradona, zafó de dos claras situaciones de gol al comenzar el partido y en la primera que tuvo, a los 7 minutos, Gonzalo Bergessio marcó el único tanto de un partido que contó con una gran cantidad de situaciones de gol para ambos equipos. En tanto, en Victoria, Martín Morel, goleador de Tigre en el campeonato, anotó el tanto del triunfo ante Banfield, aunque la gran figura fue el arquero Daniel Islas, de muy buena actuación y autor de dos atajadas espectaculares cuando el partido expiraba.

Al margen de las muy fundamentadas sospechas de incentivación –públicamente pretendida por la mayoría de los jugadores involucrados, pese a ser ilegal- y hasta de soborno, en el caso de Argentinos –obviamente no denunciado, seguramente porque sí habrán estado muy bien dispuestos a recibir dinero de terceros para ganar-, todos los que tenían chances de quedarse con el título sumaron los tres puntos para seguir en carrera. Incluso Lanús, que también tenía hasta la última fecha matemáticas posibilidades de ser campeón pero muy difíciles desde la realidad, hizo lo suyo al vencer a San Martín de Tucumán en su estadio de Guidi y Arias, aunque no le alcanzó para la disputa por el título.

El sorteo y las muchísimas negociaciones realizadas en la misma noche del domingo determinaron que el primer encuentro lo disputen Tigre y San Lorenzo en el José Amalfitani el miércoles 17 a las 18:30, que luego se encuentren Boca y San Lorenzo en el estadio de Racing el sábado 20 a las 18:30 y que, finalmente, de ser necesario, choquen Boca y Tigre, también en Avellaneda el miércoles 23 a las 20:30. Así se evidencia que el armado de este torneo adicional para definir el campeón es, como todo lo organizado por la AFA, producto de la improvisación y el desatino ante un escenario que nunca se previó. Puede, entonces, no tratarse de un triangular, ya que si San Lorenzo gana los dos primeros partidos no será necesario disputar el tercero; hecho que molestó a quienes tienen los derechos de televización por no tener garantizados tres partidos definitorios. Esta configuración puede traer también una situación más compleja y es el hecho de que Tigre juegue el último partido sin posibilidades de ser campeón, ya que si pierde ante San Lorenzo y luego los de Miguel Ángel Russo empatan con Boca, enfrentará al Xeinexe sólo a modo de juez, lo cual despertaría enormes suspicacias. Todo esto se hubiera evitado si en la segunda fecha Boca se enfrentase al perdedor del primer choque (de haber un empate debería hacerse un sorteo), de modo tal que sí se garantice un triangular en el cual los tres equipos jugarían dos partidos con chances de ser campeón.

Pese a estos desaguisados, la más emocionante definición del fútbol argentino tendrá, tras la 19º y última fecha del torneo, un nuevo capítulo que sí será definitorio. Boca, San Lorenzo y Tigre pugnarán palmo a palmo por la gloria que los tres sienten merecer pero sólo será alzada por uno.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 8 de diciembre de 2008

Una definición apasionante para un buen torneo

Este torneo Apertura que aún no finalizó es, desde lo futbolístico, superior al certamen que conquistó River en el primer semestre de 2008. Es, además, una de las definiciones más emocionantes y atrapantes de mucho tiempo a esta parte. San Lorenzo, Tigre y Boca llegan a la última fecha igualados en el primer puesto de la tabla con 36 puntos y cuentan con idénticas chances de terminar el año con vuelta olímpica. Agazapado y sin nada que perder por estar a dos puntos de los líderes, Lanús siente que puede obtener su segundo título, a un año del que concretó en la Bombonera. Y habrá un invitado omnipresente, incalculable y solapado: la incentivación.

Para que todo se defina en la última fecha hay tres opciones: que sólo gane uno de los tres líderes; que sólo uno empate, pierdan los otros dos y Lanús no gane, o que pierdan los tres y el Granate venza a San Martín de Tucumán. Ahora, para que no haya un campeón luego de disputadas las 19 fechas del torneo se abren varias posibilidades. Se jugará una final si: ganan dos de los tres punteros; empatan dos, pierde el restante y Lanús no gana; o empata uno, los otros dos pierden y Lanús gana. El campeón se definirá en un triangular si: ganan los tres líderes, empatan los tres y Lanús no gana, pierden los tres y los del del sur no ganan o dos empatan, el otro pierde y gana el conjunto de Luis Zubeldía. Y, por último, está la posibilidad de que se defina al dueño del Apertura 08 en un cuadrangular, para lo cual sólo hay una combinación de resultados: que empaten San Lorenzo con Argentinos, Tigre con Banfield, Boca con Colón y que Lanús le gane al San Martín tucumano. El único de los involucrados que jugará de visitante es el Ciclón, que lo hará en el estadio Diego Armando Maradona.

Un desempate mano a mano sería el cuarto en la historia del profesionalismo para determinar al campeón, tras el que en 1932 enfrentó a Independiente y River con festejo para los Millonarios, el que en 1951 protagonizaron Banfield y Racing para el tricampeonato de los de Avellaneda y el que, más recientemente, en 2006 disputaron Boca y Estudiantes con título Pincha. Un triangular volvería a repetirse luego del que disputaron en 1968 River, Racing y Vélez, en lo que fue el primer título de los de Liniers. En tanto, un cuadrangular para definir el título luego de cumplida la programación del torneo no registra antecedentes en el torneo argentino.

Lo cierto es que al margen del abanico de posibilidades, todo parecería indicar que con una terna de equipos en lo más alto de la tabla de posiciones a una fecha del final el campeón no se conocerá el próximo fin de semana y que las chances de Lanús, con tres equipos por delante, son muy remotas. Aunque los vaivenes de este torneo y las imprevistos que siempre tiene el fútbol advierten que todo puede pasar.

Si bien todos con la motivación de la gloria al alcance de la mano, los protagonistas llegan a este desenlace con estados de ánimo diferentes. Boca se quedó con la sensación de que dejó pasar una chance inmejorable al empatar con Gimnasia en La Plata, mientras que Tigre, luego de haber ganado un partido impresionante en Rosario ante Central tras ir 2 a 0 abajo , y San Lorenzo, que tuvo un rendimiento altísimo en la victoria 4 a 1 ante un derruido Independiente, llegan más fortalecidos.

Esta definición trae más de un dolor de cabeza a la Asociación del Fútbol Argentino. La impresentable organización de los certámenes locales no previó un desempate múltiple en el primer puesto, lo cual generaría un trastorno en los calendarios. Una final entre dos equipos se disputaría el miércoles 17 de diciembre, tres días después de la última fecha. Aunque no se sabe cómo será la definición si hay más de dos equipos involucrados en la disputa, un triangular podría disputarse el miércoles 17, sábado 20 y martes 23, mientras que un cuadrangular sumaría el viernes 26 o sábado 27. A tal punto no se contempló esta posibilidad que en la página oficial de la AFA no figura cuál es la reglamentación en caso de empate entre tres o más equipos en el primer puesto.

Pese a las constantes conformaciones de planteles y el cortoplacismo para los técnicos, el presente torneo ha presentado equipos que mostraron un juego vistoso y efectivo -aunque sin la regularidad necesaria para escaparse en solitario arriba- y varios muy buenos partidos. A esto se le suma una próxima definición tan estrecha como incierta para elevar a este Apertura 2008 por sobre los anteriores certámenes.
(Foto: Infobae.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 1 de diciembre de 2008

Patrón de estancia

Será por siempre recordada aquella imagen de Juan Román Riquelme corriendo y sacándose a sus compañeros de encima para festejar un decisivo gol ante River poniéndose las manos detrás de sus orejas frente al palco oficial a modo de reclamo. Otras veces dedicó sus faenas a Diego Maradona en su palco y recientemente lo hizo con el hijo del ex presidente boquense Pedro Pompillo, Leandro, pocos días después del fallecimiento de su padre. Pero en el triunfo del último fin de semana ante Racing por 2 a 1, JR corrió a la platea preferencial de la Bombonera para, en lugar de festejar su segundo gol, señalar a un adolescente que lo habría insultado, algo que tristemente es ya un derecho adquirido del público del fútbol. La actitud del Nº 10 xeneixe hizo que varios hinchas hostigaran al joven golpeándolo y obligándolo a salir del estadio.

Estrella de Boca y referente de la selección nacional, el talentoso mediocampista en lugar de festejar un tanto que puede ser decisivo en la conquista del título se lo enrostró a un chico que al parecer le había reclamado de mal modo y con potente vozarrón que mejore su rendimiento. Como ídolo movilizador de conductas, su gesto hizo que varios hombres mayores al inesperado protagonista lo agredieran verbal y físicamente finalizando abruptamente su tarde de espectador de fútbol, ya que para protegerlo la Policía lo hizo retirarse, en lugar de apartar del espectáculo a los agresores. Esa gente, que paga alrededor de 3.000 pesos anuales para estar en ese privilegiado sector del estadio y que regala escupitajos a los rivales, es la cabal muestra de que una cómoda posición económica muy lejos está de incluir buena educación y comportamientos esenciales a la vida en comunidad.

Ante la Academia fue, una vez, artífice fundamental del triunfo de su equipo: dos goles, gambetas, amagos y quirúrgicos pases lo pusieron claramente como el valor más destacado del encuentro. Pero el sentimiento de Riquelme fue cruzarse con un chico, en una cancha en la que por cada uno que lo insulta debe haber 4000 que lo adoran. Porque a él no se le puede reclamar nada. Tiene en Boca todos los privilegios que requiera; es por excelencia el divo xeneixe.

Con la victoria consumada, a su salida del vestuario los periodistas presentes lo interrogaron sobre su conducta, a lo que irónicamente respondió que "(el joven) estaba nervioso, es un chiquito... Se ve que el padre no le debe hablar mucho". Es decir que Riquelme, jugador de renombre mundial, se puso a la altura de un chiquito. En declaraciones televisivas (el inicio de un raid mediático en el que buscó aprovechar sus 30 segundos de fama), el plateísta pidió disculpas por su conducta, algo que hasta el momento no hizo el jugador.

La irresponsabilidad de Riquelme fue apuntada por la Justicia, ya que la fiscalía de La Boca, a instancias de la actuación de oficio del Ministerio Público, le labró una contravención por incitación a la violencia por la cual podría verse obligado a pagar una multa de hasta 2000 pesos. Tratándose de la parcial justicia argentina y de un muy popular jugador de fútbol sabido es que todo quedará en la nada.
(Foto: Lanacion.com.ar-Fotobaires)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 25 de noviembre de 2008

Handicap Boca

Cuando sólo quedan tres fechas para finalizar el torneo, hay una muy mala noticia para los equipos que miran la punta desde abajo: es Boca quien está en la cima. Curtido como nadie en los últimos años en este menester de lograr campeonatos -aún en situaciones desventajosas o de mayores responsabilidades-, no será sencillo para sus rivales verlo ceder. Si bien el último fin de semana para ganar en Tucumán a San Martín y llegar sin compañía a lo más alto debió contar con la inestimable colaboración del árbitro Carlos Maglio, muchos méritos ha acumulado este Boca.

Disputó casi todo el certamen sin Martín Palermo y Rodrigo Palacio, su letal dupla ofensiva. Bien puede aventurarse que sin ellos en cancha el conjunto auriazul se privó de algo así como 15 goles que significasen 8 o 9 puntos más en la tabla. En el caso del platense, su ausencia implica además la falta del referente, del líder, y de alguien a quien no intimida en lo más mínimo sentir todas las miradas puestas en él.

Mayores fueron los contratiempos en la defensa. También por lesiones, el tramo final del Apertura encuentra a Boca sin su zaga central titular, conformada por Julio César Cáceres y Gabriel Paletta. Hugo Ibarra, dueño de lateral derecho, también sufrió ausencias por su físico, lo mismo que Morel Rodríguez por la izquierda. Los cuatro juntos sólo pudieron estar presentes en seis partidos (los cinco primeros del campeonato y el superclásico ante River), en los cuales el equipo sumó 16 de los 18 puntos en juego. Además, “por haberle mentido a sus compañeros”, según señaló el técnico, Carlos Ischia, -a lo cual bien podría sumarse el revuelo que la novela generó en la prensa- Mauricio Caranta dejó el arco y su lugar fue ocupado por el debutante juvenil Javier García, de 19 años.

Los problema se completaron con dos cuestiones extradeportivas de distintos matices: el cruce de fuertes declaraciones entre Juan Román Riquelme y el paraguayo Cáceres y el golpe que significó la inesperada muerte de Pedro Pompillo, quien fuera el titular de la entidad.

A todo esto logró sobreponerse Boca para estar hoy en la punta. Y en gran medida es mérito de Ischia haber conseguido que sus dirigidos dejen atrás todas estas cuestiones.

Si algo potencia todavía más las posibilidades de Boca es la situación de sus adversarios en la lucha por el título. Por un lado, San Lorenzo, que fue puntero durante la mayor parte del torneo, mermó sustancialmente su rendimeinto y apenas ganó uno de los últimos seis encuentros que disputó. Aunque está solamente a dos puntos de los de la Ribera, anímica y futbolísticamente el conjunto de Miguel Ángel Russo está claramente disminuido. Por otro, Tigre, que desplegó un muy buen juego a lo largo del campeonato, dispone de menos recursos y variantes que Boca y San Lorenzo, al tiempo que deberá soportar el vértigo del protagonismo en instancias definitorias, algo difícil de sobrellevar para los equipos sin experiencia en esas peleas.

En esta última etapa del campeonato, mantener la punta y enhebrar al menos tres partidos sin derrotas es algo que no ha ocurrido. Esta irregularidad alimenta incluso las esperanzas de Lanús que, pese a estar a cuatro unidades del líder y con tres equipos por delante, está convencido de poder aspirar a la consagración final.

Sin su mejor versión, Boca está de todos modos en el primer puesto. El próximo fin de semana enfrentará a Racing y, como esto es fútbol y todo puede ocurrir, tal vez la situación actual tome otro giro, como viene ocurriendo cada fin de semana. Pero la experiencia del Xeneixe en estas definiciones, una vez que a muy poco del final ha logrado hacerse de la punta en soledad, parece augurar otra vuelta olímpica teñida de azul y amarillo.
(Foto: Diariouno.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 17 de noviembre de 2008

Rehenes

Las tardes de domingo con fútbol son un patrimonio histórico de los hinchas que ha sido arrebatado. El negocio de la televización del fútbol entregado por la AFA en el reinado de Julio Grondona y avalado por los presidentes de los clubes podó con dureza una parte de la cultura de un pueblo eminentemente futbolero. Por la conveniencia mediática, solamente los seguidores de Boca y River tienen cada fin de semana dominicales jornadas para disfrutar de la presentación de sus equipos. Los partidos programados para las tardes y noches de viernes y sábados provocan hace rato el fastidio de los hinchas y le causaron una herida muy profunda al fútbol de ascenso y las ligas regionales.

En la decimoquinta fecha del torneo Apertura, los más perjudicados fueron los simpatizantes de Lanús y Banfield, cuyo clásico comenzó a las 18:45 del viernes. Pero eso fue solamente una parte del atropello. Los dos goles del derby sureño, convertidos por Diego Lagos y Nicolás Bertolo, se concretaron en el primer tiempo, es decir antes de las 19:30. Pero fueron tomados de rehenes por la televisión, que los liberó recién el domingo luego de que los relojes de Buenos Aires y las provincias que comparten el mismo huso horario ya habían dado las 23. Sí, casi 52 horas después. Muchos fueron los hinchas del Granate y el Taladro que por cumplir con su jornada laboral o estar camino a sus hogares no pudieron ver el partido y tuvieron que esperar más de dos días para ver un compacto que escasamente superó los 5 minutos.

Días y horarios inconvenientes, violencia, entradas costosas y estadios sin comodidades hicieron que mucha gente deje de ir a la cancha. Ese compendio de dificultades para el espectador fue funcional a los intereses de la televización, que vio incrementarse no sólo el número de suscriptos al cable, sino también de compradores de los encuentros codificados. Sin embargo, pagar estos servicios implica un despeojo en tanto escasean las repeticiones de las jugadas polémicas, las vistosas y los goles. Todo ese material se le niega a quienes abonan mensualmente para ver partidos en vivo y se lo retiene de modo tal que se garantice un piso de rating al programa que a partir las 22 del domingo, desde hace más de 20 años, tiene la exclusividad del estreno de las imágenes de los encuentros de Primera División.

Apenas finalizado un partido del Real Madrid, Manchester United, Juventus o Bayern Munich, sea por liga local o certámenes europeos, ya están disponibles los goles y las jugadas decisivas desde todos los ángulos. Pagar un servicio de televisión por cable permite eso, aunque para ver imágenes de un partido del campeonato argentino hay que esperar hasta las últimas horas del domingo, aunque el encuentro se haya disputado en la tarde del viernes.

La estafa es doble. Por una parte, la venta de los derechos de televización desde la AFA ha sido un despojo para los clubes, lo cual no responde sólo a la voracidad de la empresa que realiza todo tipo de arbitrariedades, sino también a la vergonzante entrega hecha por Grondona, a la nula defensa de sus instituciones por parte de los presidentes y a la inexistencia de una legislación que prohíba esas conductas monopólicas que ejerce la empresa dueña del fútbol. Por otra, porque el producto del negocio es también un golpe para los telespectadores, que deben esperar a veces más de 48 horas por unas pocas imágenes del encuentro de su equipo, y también para aquellos que pagan para ver en vivo los partidos y son privados de una transmisión de calidad.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 10 de noviembre de 2008

En once meses, River se deglutió a Simeone

Ni siquiera el título local obtenido en su llegada, después de 4 años de sequía, le permitió mantenerse en el cargo. Esa vuelta olímpica dada apenas cinco meses atrás no fue atenuante para el durísimo presente. Así, tras haber quedado eliminado de la modesta Copa Sudamericana ante Chivas de Guadalajara, el segundo rival que le tocó enfrentar (anteriormente había eliminado a Defensores, de Uruguay), y marchando último en el Apertura, Diego Pablo Simeone decidió dejar de ser el entrenador de River. Algo previsible por las actuaciones de los últimos meses.

En su estada en Núñez, pese a no haber llegado a ser de un año, el ex capitán de la selección argentina dirigió en total cuatro certámenes. Cosas propias de la vergonzante organización de la Asociación del Fútbol Argentino y la Confederación Sudamericana de Fútbol. En simultaneo con el Clausura 2008 que finalmente obtendría, disputó la Copa Libertadores, de la cual quedó afuera ante San Lorenzo, en el Monumental, en un partido que será recordado en el tiempo. Los otros dos compromisos fueron los que marcaron su salida: la Copa Sudamericana y el presente Apertura, en el cual River enhebra la peor racha de su historia con 12 encuentros sin victorias, por lo que ocupa el último lugar en la tabla a sólo cinco fechas del final.

Simeone nunca logró que River tuviese su impronta, que ejecutase su ideal de juego. Fue un campeón mediocre en el precedente torneo doméstico; fue campeón porque un equipo debía serlo. El título claramente se apoyó más en un puñado de buenas individualidades que en una cohesión colectiva alcanzada por la mano del entrenador. El Cholo sufrió su paso por River, o al menos lo disfrutó con un grado de tensión extremo. El visible nerviosismo con el que vivió cada partido marcó un fuerte contraste con la serenidad que mostraba en el banco de Estudiantes, cuando sí vio ejecutarse en el campo de juego sus ideas. Es probable que la situación personal por la que atraviesa, hecha pública por revistas y programas de chimentos, haya afectado su trabajo como técnico.

Simeone ha tenido precipitadas salidas en sus tres procesos como entrenador y también choques con referentes. Si bien dejar Racing respondió a una decisión de la extinta Blanquiceleste S.A. y la marginación de Ariel Ortega se sostenía en argumentos de peso, sus idas de River y de Estudiantes (sobre todo ésta), en La Plata con los enfrentamientos con Juan Sebastián Verón y José Luis Calderón, marcan aspectos que debe mejorar en su rol de conductor.

River no se comió a Simeone por su falta de capacidad. Nadie le pondrá al entrenador ese lastre de ser considerado un profesional no apto para los equipos de mayor convocatoria y atención mediática. Lo ve pasar fugazmente en el peor momento institucional de su historia, porque hace rato que los fracasos deportivos del Millonario hay que buscarlos en la Comisión Directiva encabezada por José María Aguilar antes que en planteles o cuerpos técnicos.

Sus conocimientos, el férreo apego al trabajo, la intención de tener siempre un equipo ofensivo y su constante búsqueda de solucionar errores –aunque no siempre del mejor modo-, fueron reconocidos por los riverplatenses. Ni en los peores momentos los principales reclamos de los hinchas recayeron en él. Con el equipo último, los aplausos antes de iniciarse el encuentro ante Huracán, que se repitieron en el final pero con silbidos para los jugadores, marcaron la valoración a la tarea del entrenador y el entendimiento de que fue quien más hizo por revertir la peor situación de River en su historia.

Apenas un puñado de meses atrás, el Cholo era el seguro próximo entrenador del Atlético de Madrid y estaba entre los primeros en las consideraciones para hacerse cargo del seleccionado nacional tras la Copa del Mundo de 2010. Tal vez no haya retrocedido en esa proyección, pero sí deberá pulir algunos de sus manejos y formas de trabajo para ser, definitivamente, ese gran entrenador del que ya ha dado pruebas.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 3 de noviembre de 2008

Pese al mal momento, San Lorenzo mantiene la punta

Se trataba de una semana clave, con nueve puntos en juego tras los cuales sólo quedarían seis fechas por delante. Esa instancia crucial del campeonato significó la peor racha de San Lorenzo, que perdió dos clásicos y apenas pudo igualar en el Nuevo Gasómetro con Gimnasia y Esgrima de La Plata, asfixiado en la tabla de los Promedios. Ante Racing y Boca fue superado con claridad, aún mayor que la diferencia mínima que expuso el marcador final en ambos encuentros. Carente de variantes ofensivas -la que había sido su mejor carta en el torneo- y desconectado entre líneas, las lesiones y suspensiones terminaron por diluir a un equipo que muy poco tiempo antes parecía desfilaba al título.

Sin embargo, pese a este derrumbe que se explica también en buena parte desde la baja de los rendimientos individuales, el equipo de Miguel Ángel Russo vive esta crisis desde lo más alto de la tabla de posiciones. Logró mantener el liderazgo, aunque ya no en soledad, sino ahora en compañía de Tigre y Boca. Inmerso en sus propias confusiones, en su momento más difícil en lo que se lleva disputado del Apertura, no es poco para el conjunto azulgrana que el bajón le llegue estando arriba y no en la búsqueda de alcanzar la vanguardia.

Pero el liderazgo lejos está de ser algo en lo cual pueda resguardarse para enfrentar las críticas y superar la coyuntura. Otra actuación como las precedentes y estar en la punta no será argumento. La caída fue futbolística y anímica, porque no tuvo respuestas de juego ni carácter para sobreponerse. De hecho, tras la derrota ante Racing y el empate con Gimnasia, San Lorenzo llegó el domingo a la Bombonera sabiendo que un empate lo dejaba sólo en la cima, un punto por encima de Tigre –que había perdido el sábado ante Argentinos 2 a 0- y tres por sobre la línea de Boca. Pero la cadena de malos rendimientos y escasísima cosecha de puntos agregó su tercer eslabón ante el Xeneixe.

Sin dudas, fue una semana por demás complicada para los de Russo. Antes de enfrentar a la Academia en Avellaneda, San Lorenzo estaba primero con holgura, cinco puntos delante de Tigre y ocho por sobre Boca, con quines hoy comparte la punta. Además de aspectos individuales y colectivos, deberá trabajar en el plano anímico para superar una tan pronunciada como inesperada baja de rendimiento.

Con puntaje ideal en las últimas 4 fechas, los de Carlos Ischia parecen haberle arrebatado la chapa de principal candidato al Ciclón. El Tigre de Diego Cagna, con el menor cartel propio de la disputa ante dos grandes, mostró una identidad que sustenta sus aspiraciones. En tanto que San Lorenzo -que quedó como el más golpeado de los tres líderes- deberá recuperar los argumentos que ya exhibió para buscar su undécima conquista del certamen de Primera División. Más atrás, Newell´s, Lanús y Vélez estarán al acecho para ver si pueden dar el zarpazo en un campeonato que parecía juzgado y hoy está más abierto que nunca.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 20 de octubre de 2008

Un golpe difícil de revertir para Simeone y River

Se sabía que quien cayera derrotado quedaría agonizante por una herida grave. La nueva edición del superclásico enfrentaba a un River carente de juego y necesitado de puntos con un Boca afectado principalmente por la ruptura interna del plantel. El choque entre los dos tanques del fútbol argentino tenía mucho más que ver con el orgullo de ganar este campeonato aparte que con el tránsito de ambos en el Apertura. Desde lo matemático, el triunfo le servía a River para abandonar el fondo de la tabla y a Boca para no alejarse aún más de San Lorenzo, el líder, y continuar a 8 puntos. Demasiado poco para ambos y por eso el valor extra al que ya de por sí se sabe implica el derbi.

Como consecuencia de la inviabilidad de establecer proyectos por la falta de paciencia, la demagogia de los dirigentes y el formato de los torneos –entre otros factores-, el encuentro en el Monumental era de sumo riesgo para los entrenadores, Diego Simeone y Carlos Ischia. Pese a que uno obtuvo el último torneo local y el otro fue hace pocos meses campeón de la Recopa Sudamericana, el descontento por el mal presente claramente los condicionaba.

De este modo, el gol de Lucas Viatri, el único de la tarde, actuó como el muy buen y esperado bálsamo xeneixe. La ausencia de victorias que había alejado a Boca de la cima del campeonato pasó a segundo plano tras el todavía nunca aclarado affaire Caranta y el choque dialéctico entre Cáceres y Riquelme (ambos de buena actuación en el Monumental, sobre todo el hombre de la selección argentina). Así, el triunfo aquietó las aguas en La Ribera y le dio aire a su entrenador, cuestionado no tanto por el rendimiento del equipo como por su manejo del plantel.

En tanto, River quedó hundido en el mar de sus propios errores y Diego Simeone tecleando en su cargo. Visiblemente dolido por la derrota, el entrenador lanzó una frase en la conferencia de prensa posterior al partido que bien pudo ser el prólogo de su despedida: “Soy un agradecido a River por la oportunidad que me dio y siempre voy a querer lo mejor para este club”. Si se produce la eliminación de la Copa Sudamericana ante Chivas de Guadalajara –la serie se definirá la primera semana de noviembre, en México- no podría sorprender el alejamiento del actual cuerpo técnico. Significaría la estocada final para un equipo perdido, confundido y nervioso en el cual, por culpa de unos u otros, el mensaje del técnico no llega a los jugadores.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 8 de octubre de 2008

Marcadas diferencias generaron una ruptura en Boca

La mala producción del equipo y la falta de victorias en el Apertura invitaban sólo a un análisis del mal momento futbolístico del equipo, una preocupación menor en un club que en la última década tuvo la mayor gloria deportiva de su historia. Pero la exclusión de Mauricio Caranta para el partido ante Estudiantes, con declaraciones cruzadas entre el propio arquero y Carlos Ischia, y el durísimo intercambio de acusaciones de Julio César Cáceres y Juan Román Riquelme pusieron en primer plano una crisis que salió a la luz con toda su crudeza tras haberse gestado internamente.

“No pregunto cuando entro y tampoco cuando salgo”, se defendió el guardavalla cuando supo que no estaría ante el Pincha, cotejo tras el cual, con tono cortante, el entrenador respondió ante la requisitoria periodística que no se referiría más al tema. Pese a esta realidad, el cordobés aseguró posteriormente ante la prensa que acordó su salida con Ischia por un “problema personal y familiar muy delicado”, algo que poco antes habían negado su padre y su representante. Si así ocurrió y ese era el real motivo, ¿por qué no se expuso algo que no hubiera generado ningún cuestionamiento o elucubración y se armó lo que entonces fue una puesta en escena? Además, es curioso que algo tan grave lo haya afectado sólo un fin de semana, ya que afirmó estar ahora a disposición. Falta de sinceridad, ocultamiento y contradicciones dejaron la verdad bien a resguardo.

Pero cuando Caranta oscurecía aún más las circunstancias de su marginación a partir de una muy endeble explicación, un nuevo y más fuerte estallido sacudió el seno del plantel xeneixe. El misil, de largo alcance, fue activado por el paraguayo Cáceres desde la concentración del seleccionado guaraní en Asunción. Su carga explosiva estuvo compuesta por una serie de declaraciones en las cuales aseguró que Riquelme “es una persona complicada”, que “a veces aparenta correr” y que “en el vestuario no habla con nadie”, al tiempo que se ocupó de desmentir que Caranta haya pedido dejar el arco. “Este muchacho me da risa, se fue mal de todos lados. A Boca no le dio nada”, fue parte de la dura réplica del capo del equipo.

La voz de Cáceres fue la que se oyó, pero seguro no es la única en la interna del vestuario. Ocurre que exponer el asunto ante los ojos de todos multiplicó el efecto. Los beneficios de los que goza JR, de flojas actuaciones en sus últimas presentaciones, generan resquemores entre varios de sus colegas. Las indicaciones dentro del campo de juego y el fastidio ante el error de un compañero, disponer cuándo juega (algo que también ocurre en la selección y en el hecho de haberse autoinstalado como uno de los mayores para ir a Pekin) y la sideral cantidad de dinero que cobra son algunos de los focos del conflicto. Dispone de un poder excesivo que altera el escalafón, por eso aseguró que “si (Cáceres) se quería ir (de Boca)” no tenía porqué meterse con él; asumiendo que quien lo enfrenta no tiene lugar en el club o queda relegado. Se sabe de su distancia con los otros referentes del plantel, lo mismo que ocurrió en el primer ciclo del Carlos Bianchi y de la falta compromiso con el grupo que lo alejó del Villarreal, institución que nunca lo extrañó.

Ischia queda tambaleante porque su autoridad está jaqueada. Fue su propia elección. Se prestó a darle al inconveniente con Caranta características de culebrón en lugar de acudir a la claridad de la verdad y avaló las licencias del ídolo que molestan a otros futbolistas. Riquelme no es una persona dócil, los conflictos de los que fue parte lo evidencian. Pese a esto, con una erogación de casi 50 millones de pesos, la dirigencia optó por su contratación, para satisfacción de la gran mayoría de los hinchas pero a sabiendas de que su presencia altearía la ideal convivencia del plantel y su relación con el cuerpo técnico.
(Foto: Ole.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 6 de octubre de 2008

San Lorenzo se encamina firme al campeonato

El meridiano del torneo puso frente a frente, en el estadio José Amalfitani, a los dos equipos más sólidos, Vélez y San Lorenzo. Sin embargo, pese a las emociones, no fue un partido con brillo, algo habitual cuando se enfrentan dos buenos conjuntos, ya que las virtudes de uno y otro generan una neutralización mutua. Claramente marcada esa paridad en el primer tiempo, el trámite del complemento, sobre todo por empuje, era favorable a los dirigidos por Hugo Tocalli cuando llegó el gol de Bernardo Romeo a poco del final para darle la victoria al líder del Apertura. De esta manera, el conjunto azulgrana enhebró su quinto triunfo consecutivo y se despegó a cinco puntos de ventaja de sus inmediatos perseguidores, Newell´s y Tigre. El cielo de los de Russo es diáfano, el camino está claramente marcado y el horizonte, ya más cercano, deja ver la meta esperada.

De todos modos, la mesura -que parece siempre obligatoria- en los de Boedo parte de su entrenador, quien aseguró tras el cotizado triunfo que aún falta mucho. Aunque si falta mucho, también entonces pasó mucho; así es en estos breves campeonatos de 19 fechas. Lo cierto es que en este contexto para que San Lorenzo no festeje un nuevo título, de los diez partidos que restan deberá perder al menos tres partidos y empatar otros tantos. Nada hace prever que esto pueda ocurrir con un equipo que sabe perfectamente a qué juega y tiene una gran confianza a partir de un equilibrio importantísimo: es el equipo menos vulnerado con apenas 4 goles en contra, tiene un mediocampo que combina marca y juego desde la conducción de Cristian Ledesma y muchas variantes en ataque con muy buenos delanteros de distintas características como Bergessio, Silvera, Romeo y Menseguez.

El panorama para San Lorenzo es óptimo no sólo por su gran presente, sino además por los problemas de sus rivales directos. Tigre, escolta y otro de los muy buenos equipos del certamen, cayó en Rosario ante Newell´s (que junto con Lanús fueron los que ganaron en la novena fecha para prenderse arriba), Vélez desaprovechó la oportunidad de acercarse en el choque directo y Boca sufrió su segunda derrota consecutiva como, prolongó su mal presente y quedó a 8 puntos de la cima.

San Lorenzo produjo ante Vélez su actuación más discreta, pero mostró virtudes alternativas para cuando las cosas no salen como se desea. Al orden habitual le agregó paciencia, concentración, ímpetu para soportar la envestida rival y frialdad para capitalizar al máximo la oportunidad que se le presentó en el epílogo. Estas credenciales le permitieron quedarse con tres puntos que lo consolidan en lo más alto de la tabla y la dan una diferencia que será muy difícil de achicar para los que están por detrás.

En su llegada, Miguel Ángel Russo se preocupó por superar las diferencias surgidas en el plantel en la última etapa del ciclo de Ramón Díaz. Aceptó que por las características de los jugadores que tenía en defensa era conveniente una línea de cuatro y no una de tres como normalmente prefiere, asimiló sin traumas la eliminación de la Copa Sudamericana y mostró tranquilidad cuando los refuerzos (nada menos que Ledesma, Barrientos y Solari) no llegaban.

San Lorenzo es el mejor equipo del certamen no sólo por ser el que más puntos cosechó, sino fundamentalmente por el modo en que logró sumar más que el resto. Lo hizo desde una gran fineza táctica y una repentización que le permitieron mostrar el más atildado y efectivo juego del campeonato sin escatimar una buena estética del mismo. Así, las propias virtudes, la gran ventaja obtenida promediando el torneo y los problemas de los que vienen detrás encaminan a San Lorenzo al undécimo título de Primera División de su centenaria historia.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
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lunes, 22 de septiembre de 2008

Cambio de roles

Ocurre a veces que por 90 minutos la pirámide social del fútbol se invierte. Así sucedió, por partida doble, en la séptima fecha del presente Apertura, cuando Boca y River cayeron derrotados a manos de dos habitantes del proletariado de la pelota. Modestos desde los presupuestos que manejan, aunque no desde sus convocatorias, Tigre en la mítica Bombonera y San Martín de Tucumán en su inexpugnable estadio de La Ciudadela construyeron dos victorias inobjetables e históricas: los del norte de la provincia de Buenos Aires llevaban 59 años sin ganarle a Boca como visitante (además, los xeneixes no caían en su cancha hacía un año y medio) y los tucumanos consiguieron su primer triunfo ante River.

Matadores y Santos son hasta aquí dos de los mejores equipos del torneo. Sin figuras de renombre, demuestran que es posible salir a buscar el triunfo ante cualquier rival a partir de una idea definida, conseguida con un trabajo a largo plazo a partir de que mantienen hace buen tiempo a sus entrenadores, Diego Cagna y Carlos Roldán, y no han hecho, pese a los ascensos, grandes movimientos en los planteles de una temporada a otra.

Con sus triunfos, Tigre y San Martín pusieron en evidencia falencias de los dos tanques del fútbol argentino. Mientras Boca parece atravesar una laguna de la que más pronto que tarde saldrá, River perdió definitivamente el rumbo para internarse en un laberinto en el cual cada paso que da lo aleja más de la salida. Apenas un punto por sobre los últimos, Huracán y Estudiantes, a diez del líder, San Lorenzo, y más de una decena y media de equipos por sobre su posición marcan el pésimo momento del Millonario, que ya no pelea por el campeonato. Seguramente Diego Simeone entendió que no corría con chances en el Apertura incluso antes del encuentro en Tucumán y por eso presentó una Reserva reforzada, de modo tal de reservar a los titulares para el choque ante Defensor Sporting, de Uruguay, en el debut de la Copa Sudamericana, certamen que pasó a ser el único objetivo para este semestre.

En tanto, la caída en el rendimiento de los de la Ribera gira alrededor de su máxima figura, de su jugador fetiche. Juan Román Riquelme no tiene hoy la fineza en la que se apoya fundamentalmente su juego y está mal físicamente, a lo cual se agrega algo mucho más preocupante: la falta de compromiso con el equipo. El talentoso mediocampista nunca se ha caracterizado por su vigor, pero la constante conducta de desentenderse por completo de la jugada cuando pierde la pelota más un evidente fastidio dan una versión de sí mismo perjudicial para el equipo. Los primeros cuatro partidos de esta temporada Boca los jugó sin su número 10 y todos fueron victoria, mientras que en la misma cantidad de encuentros con él en cancha todavía no pudo ganar, ni rendir en buena forma. Son los riesgos de hacer girar todo en órbita a un jugador; entonces cuando ese director de orquesta está bien todo es fácil, pero cuando no es así parece preferible su ausencia a su mala versión. De todos momentos, el mal momento de Boca no tiene equivalencias con la actualidad de River, que sí atraviesa una marcada crisis.

Lo concreto es que Tigre y San Martín ratificaron sus buenos desempeños con triunfos de esos que además de los tres puntos traen ese tan intangible como existente envión anímico. Supieron aprovechar las dudas de Boca y River para producir dos fuertes estruendos, ubicarse arriba en la tabla de posiciones y alterar, aunque sea por un momento, el status quo de la patria futbolera.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 11 de agosto de 2008

Aunque sea un momento, bien vale el festejo

Los torneos cortos son para una reducida elite. Pese a lo que siempre se aseguró desde la AFA en su defensa, las más de 30 ediciones de certámenes de 19 fechas sólo entregaron un nuevo campeón: Lanús, en el Apertura 2007. Nunca son más de tres o cuatro, con pocas variaciones a lo largo de los años, los equipos que tienen con qué sentirse en condiciones de apuntar al título. El resto, la gran mayoría, el proletariado futbolero, pelea en el largo aliento, en la carrera de 38 fechas. Ahí, los que con mucho esfuerzo se han acomodado un poco, buscan la clasificación a torneos internacionales, aunque les signifique pan para hoy y hambre para mañana; y más atrás aparecen quienes bregan por mantenerse dentro del sistema, es decir, por no perder su lugar en la Primera División.

Entre los que pugnarán esta temporada por no caer del círculo privilegiado del fútbol argentino están San Martín y Godoy Cruz. El sistema de promedios, reaseguro de los grandes, obliga a los recién ascendidos a hacer campañas más que aceptables. El criterio para mantener la categoría genera una desigualdad muy manifiesta: mientras que el Santo y el Tomba deberán sumar no menos de 48 puntos para evitar el descenso o la Promoción, Boca y River podrían perder todos los partidos del Apertura 2008 y el Clausura 2009 que de todos modos se mantendrían en la máxima divisional.

En este contexto, tucumanos y mendocinos lograron comenzar con una sonrisa. En el norte, los dirigidos por Carlos Roldán tuvieron la satisfacción de disputar el primer partido del campeonato y la victoria 2 a 0 ante Huracán generó la gran alegría de un estadio colmado. Por su parte, el conjunto blanquiazul dio el batacazo de la primera fecha al derrotar como visitante con dos goles del colombiano Jairo Castillo a Banfield, que en la previa del campeonato se presentaba como uno de los equipos que mejor se había reforzado y que aspira a colarse en la lucha de arriba.

San Martín y Godoy Cruz dieron apenas un primer paso. Saben lo difícil que será concretar el objetivo de la permanencia y la regularidad que deberán conseguir para conseguirlo sin sufrimiento. El festejo de ambos tras el debut con triunfo es absolutamente lógico, ya que implica haber comenzado del mejor modo un desafío complicado y da fuerza a la ilusión que ya comenzaron a desandar.
(Foto: Mdzol.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 4 de agosto de 2008

Con distintas metas, todos se ilusionan

El torneo Apertura 2008 ya agrietó su cáscara y está próximo a nacer. La pelota comenzará a rodar para ponerle fin a la abstinencia del pueblo futbolero. La alegría no es sólo para los que genuinamente disfrutan de este fenómeno popular enraizado muy fuertemente en la cultura argentina, sino también para quienes usufructúan el enorme negocio y para los que saben que en determinadas circunstancias podrán utilizarlo como cortina de humo para tapar cuestiones centrales.

El combo será completo, ya que el inicio del primer torneo de la temporada 2008-2009 coincide, días más días menos, con el arranque de la Copa Sudamericana y el desafío olímpico de defender el oro ganado en Atenas cuatro años atrás. Así, ya no habrá que padecer la necesidad periodística de llenar espacios con un mercado de pases rengo, ensayos como bancos de prueba pese a los aires de partidos amistosos y otros encuentros preparatorios con indumentaria oficial de competencia, transmisiones en vivo y pretensiones de torneo de invierno.

River, Boca y Estudiantes son los que se perfilan, en la previa, como los más firmes candidatos al título. Tras la obtención del último campeonato para cortar una sequía de títulos de 4 años, Diego Simeone apuntará a la solidez, la identidad de juego y la cohesión de equipo que no logró en la última conquista. Aunque sin vueltas olímpicas, los xeneixes seguramente fueron el mejor conjunto del primer semestre del año; con una fisonomía propia a partir de renovaciones sin el trauma de desarmar planteles y de contar con reconocidas figuras, ahora pretenden ratificarlo con el festejo de su vigésimo tercer campeonato local. De la mano de Juan Sebastián Verón, con un equipo armado, interesantes incorporaciones (Mauro Boselli y Gastón Fernández a la cabeza) y una localía que se hace sentir fuertemente desde que juega en el estadio Ciudad de La Plata (allí hace 26 encuentros que no es derrotado), el Pincha tiene sólidos argumentos para pelear el título. Con un perfil más bajo y tras la conflictiva salida de Ramón Díaz, San Lorenzo tiene material para ilusionarse con la obtención del Apertura 08.

La meta de Independiente también será terminar el torneo en la primera colocación, pero la pretemporada realizada puede ser un punto que le juegue en contra, lo mismo que el hecho de tener que repartir energías entre el certamen doméstico y la Copa Sudamericana. En Vélez, después de la experiencia del pasado torneo, Hugo Tocalli, técnico del Fortín, confía en que su equipo haya logrado la madurez necesaria para apuntar al objetivo máximo.

Con un plan bien Made in Lanús, el Granate iniciará un interesante ciclo con el desafío que implica la conducción de Luis Zubeldía, de apenas 27 años. Tras haber conseguido el mayor logro de su historia con el campeonato obtenido el año anterior, los del sur del Gran Buenos Aires al parecer priorizarán la competencia internacional, al igual que Arsenal y Argentinos Juniors. De todos modos, el segundo torneo continental en importancia al no disputarse en fase de grupos sino por eliminación directa desde el comienzo da la posibilidad de centrarse de lleno en el Apertura ante un traspié en las primeras instancias.

Sin dejar de mirar la tabla de los promedios, Banfield, con la llegada de Jorge Burruchaga a la dirección técnica y la contratación de varias buenas incorporaciones, pretende pelear arriba y ser la sorpresa del certamen. Lo mismo perseguirán Rosario Central, Tigre, Colón, Huracán y Newell´s, conformando, junto con el Taladro, ese lote de equipos a los que apenas unos pocos puntos de diferencia les implicarán pelear por la permanencia o aspirar a posiciones de vanguardia.

Y estarán los que tendrán el único y gran objetivo de no perder su lugar en la máxima categoría de fútbol argentino. Los ascendidos San Martín de Tucumán y Godoy Cruz de Mendoza procurarán una rápida adaptación a la nueva categoría para sumar la mayor cantidad de puntos y evitar disputar el Clausura 2009 con la presión de tener que hacer una campaña extraordinaria. Racing sufre una profunda crisis institucional que se refleja en lo deportivo y, por segunda temporada consecutiva, penará por eludir el segundo descenso de su historia. Por último, tanto el Lobo jujeño como el platense arrancarán con el agua arriba del cuello y son muchos los puntos que deberán acumular para mantenerse en Primera. Para eso, los Triperos se reforzaron apuntando a jugadores con experiencia e identificados con la camiseta blanquiazul.
(Foto: Mediotiempo.com)

Patricio Insua
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lunes, 14 de julio de 2008

Desaprovechar la pretemporada es dar ventaja

En el fútbol actual el trabajo planificado da como resultado la generación de esos pequeños detalles que, sumados unos a otros, permiten imponerse. La diferencia se logra a partir de un elaborado orden colectivo que maximice los desequilibrios individuales. Pese a las muy marcadas asimetrías que propician equipos claramente mejores que otros, lo visto en las canchas argentinas permite, paradójicamente, hablar de paridad. De seguro esto tiene más que ver con limitaciones que con virtudes. Sea como fuere, lo cierto es que la profundización de la disciplina táctica y el mayor aprovechamiento de la capacidad física de los deportistas emparejan, muchas veces, en 90 minutos, al poderoso con el modesto.

En su preparación para afrontar la temporada 2008/2009, Independiente optó por partirse y dilapidar así un valioso tiempo de labor conjunta. La mayoría del plantel y parte del cuerpo técnico viajaron a Estados Unidos, para enfrentar al Columbus Crew y al Silverbacks, y Canadá, para medirse ante el Toronto FC, mientras que Claudio Borghi y un puñado de futbolistas se quedaron en Argentina. Esta situación se propició a partir de la fobia a volar del entrenador y la necesidad institucional de recaudar dinero para afrontar sus obligaciones y concretar la reforma integral del estadio, que se iba a financiar con la millonaria venta de Sergio Agüero y cuyo costo ya dobla lo presupuestado originalmente, por lo que a la salida del Kun se agregaron las de Oscar Ustari y Germán Denis.

Recién el 22 de junio, a sólo dos semanas del inicio del Apertura, el conjunto de Avellaneda trabajará con su cuerpo técnico y plantel en pleno. Es decir que Borghi dispondrá, por ejemplo, solamente de 15 días para transmitirles a los incorporados Emanuel Centurión y Lionel Ríos, actualmente en la gira por Norteamérica, su idea de juego y lo que pretende ellos. El Rojo, como ha ocurrido en los últimos años, no dispone de un material que lo convierta en uno de los más firmes candidatos al título –pese a que, de todos modos, será su meta- y su organigrama de preparación no hace más que reforzar esa presunción.

Por su parte, Boca realizará un recorrido a todas luces extenuante. Se encuentra en Estados Unidos, donde trabajará hasta el 25, día que partirá rumbo a Europa. La primera escala será Grecia, para enfrentar al Olympiakos; luego viajará a Hungría, donde todavía no tiene un rival definido; posteriormente se medirá en Bélgica al Anderlecht y cerrará su periplo el 2 de agosto -apenas una semana antes del arranque del campeonato- cuando en España disputé su último amistoso, ante el Atlético de Madrid. Pero no todo terminará ahí. Tras su debut en el Apertura frente a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, pospondrá su partido de la segunda fecha ante Newell´s para volver a tierras ibéricas y vérselas ante el Barcelona, por la Copa Joan Gamper. El conjunto dirigido por Carlos Ischia cuenta con muy importantes jugadores para el medio local y tiene una fuerte entidad de equipo por un recambio gradual y no traumático, pero el desgaste de tantos viajes es una amenaza concreta para sus aspiraciones en el segundo semestre de 2008.

Totalmente opuesta es la apuesta de River. A instancias de Diego Simeone, la dirigencia, de seguro la más criticable del fútbol argentino, accedió a cancelar una gira programada para que el equipo se recluya en la tranquilidad de Punta del Este en julio, en un complejo con todas las comodidades. Luego del trabajo con claro acento en el aspecto físico realizado en Uruguay, el Millonario afinará la parte futbolística con tres amistosos, en Mendoza, Tucumán y el Monumental. Este plan le dará una ventaja sobre Independiente y Boca, aunque los inacabables problemas institucionales y el aprieto financiero que le impide al entrenador armar el plantel que desea terminen, probablemente, por actuar de contrapeso.

Las pretemporadas son un factor decisivo en tanto que aportan la base física para todo el año y permiten mecanizar aspectos tácticos centrales. En Argentina los certámenes de apenas 19 fechas las vuelven aún más decisivas, ya que utilizar los primeros cuatro o cinco partidos para acomodar el equipo significa relegar aspiraciones de vuelta olímpica. Es fundamentalmente por esta mala organización de nuestro fútbol que las giras, que deberían ser un motivo de orgullo, se vuelven un inconveniente. Independiente, sobre todo, y Boca afrontarán el próximo torneo con una preparación que no es la más conveniente en función del objetivo que seguramente ambos se habrán planteado: quedarse con el Apertura 2008.
(Foto: Larazon.com.ar)

Patricio Insua
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