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martes, 20 de enero de 2015

La vieja guardia, a la carga

Allí están, para acreditar su valía de largo recorrido, templados a partir de las experiencias de tantos años al frente de diferentes planteles. Si la nueva generación de entrenadores recogió elogios en el torneo pasado, la vieja guarda de técnicos está dispuesta a refrendar su vigencia.

A los 59 años, más de dos décadas después de su estreno como DT, Américo Rubén Gallego vuelve al ruedo al frente de su segundo ciclo en Newell´s. Campeón con el equipo rosarino (2004), con Independiente (2002) y con River en dos oportunidades (1994 y 2000), el Tolo es uno de los abanderados de una camada que no quiere perder terreno.

Miguel Ángel Russo volvió a Vélez, club en el que fue campeón en 2005. Con 58 años y más de 25 como entrenador, buscará revancha en Liniers después de que sus últimos pasos por la máxima categoría no hayan sido buenos. Enrolado en una corriente celosa de los detalles, trabaja en un club virtuoso. El primer desafío será determinante: el desempate con Boca por la clasificación a la Copa Libertadores.

Nacido en el mismo año que Russo, Edgardo Bauza buscará su primer título como entrenador en el fútbol argentino después de haber sido campeón en Perú y Ecuador y de haber obtenidos dos veces la Copa Libertadores, en 2008 con Liga de Quito y el año pasado con San Lorenzo. Libre de presiones en el semestre anterior, cuando la mirada del Ciclón solamente estaba puesta en el Mundial de Clubes, iniciará un torneo con la exigencia de pelear arriba.

También con 58 años, Julio César Falcioni retorna desde Chile al fútbol argentino para hacerse cargo de Quilmes. Después de sus malos pasos por Universidad Católica y All Boys, afronta un nuevo desafío para recuperar el prestigio que supo cosechar en el medio local. El Cervecero terminó último en el torneo anterior y promedió menos de de un gol por partido, por lo que lo espera una ardua tarea.

Los dos entrenadores más veteranos que tendrá la Primera División serán Ricardo Rezza, de 66 años, y Reinaldo Merlo, de 64. El técnico que al frente de Temperley logró dos ascensos en menos de seis meses vuelve a dirigir en la máxima categoría después de 16 años y Mostaza encara en Colón su decimotercer ciclo al frente de un equipo argentino después de haber dirigido a Los Andes, Chacarita, Belgrano, Estudiantes, Rosario Central, Douglas Haig, Aldosivi, dos veces a River y tres a Racing.

El atractivo torneo con el cual se cerró el año 2014 fue atribuido en buena medida a la impronta dada por una nueva generación de entrenadores. Se coronó Racing al mando de Diego Cocca en su puja con River, muy bien tejido por Marcelo Gallardo. Los técnicos que los dirigieron en sus años de futbolistas o los veían en el equipo rival siguen en ejercicio en una tarea mayormente expulsiva por la inclemencia de una exigencia constante.

La agrandada Primera División, con 30 equipos participantes, tendrá también un amplio espectro en cuanto a los entrenadores. Será una convivencia de competición entre una nueva oleada (Cocca, Gallardo, Rodolfo Arruabarrena, Matías Almeyda, Mauricio Pellegrino, Darío Franco), la generación intermedia (Néstor Gorosito, Leonardo Madelón, Gustavo Alfaro) y la vieja guardia.
(Foto: Canchallena.com.ar-FotoBAIRES)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 25 de marzo de 2009

Con Tinelli, San Lorenzo gana en lo deportivo y pierde en lo institucional

El lunes por la noche, la Comisión Directiva de San Lorenzo se reunió en su sede de Avenida de Mayo al 1300 de para definir si ratificaban a Miguel Ángel Russo al frente del equipo o lo despedían. Sin resolución, al día siguiente, también en horario nocturno, los dirigentes volvieron a juntarse, pero esta vez el lugar de encuentro fue el edificio de la productora Ideas del Sur, propiedad de Marcelo Tinelli, y entonces sí quedó definido que el entrenador continuará en su cargo hasta el 30 de junio.

Hace rato que ninguna decisión importante en el club se realiza sin la aprobación del exitoso conductor televisivo. Confeso desde siempre como hincha de San Lorenzo, sus ayudas al club se han convertido también en una amenaza para el funcionamiento de la institución en tanto sociedad civil.

De no ser por sus aportes económicos, el club no podría haber contado en los últimos tiempos con los cotizados jugadores y entrenadores de los que dispuso. Esa inyección económica externa para sumar recursos que de otra manera serían inaccesibles no es lo ideal, pero lejos está de ser una actitud cuestionable como sí lo es vender un futbolista que es patrimonio del club a grupos empresarios que poco después hacen fabulosos negocios colocándolos al exterior. El principal problema de contar con jugadores aportados desde afuera es la volatilidad, el paso efímero, como lo fue la para el Ciclón el caso de Andrés D´Alessandro.

Que importantes reuniones de Comisión Directiva se realicen en sus oficinas y que su voz en las decisiones más trascendentales tenga más peso que la del propio presidente Rafael Savino significan un daño para el club. Tinelli tenía hasta acá un cargo de Director de Marketing y ahora se transparenta un poco su influencia al pasar a formar parte del Consejo de Fútbol Profesional.

Así como los futbolistas que llegaron por sus aportes ayudan mucho a elevar la categoría del equipo (aunque ahora no estén rindiendo y no se den los resultados), ser el poder real a partir de actuar un como monje negro o un gerenciador encubierto daña la institucionalidad de San Lorenzo. El empresario debería respectar el escalafón del club y ser la máxima autoridad sólo si así es la voluntad de los socios, expresada en asamblea o elecciones.
(Foto: Primiciasya.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 23 de marzo de 2009

Rebelión en la granja

En las siete fechas que se llevan disputadas del torneo Clausura 2009, seis técnicos renunciaron –por decisión propia o forzados a hacerlo- y otros dos podrían seguir el mismo camino próximamente. La lista la componen Juan Manuel Llop (Racing), Omar Labruna (Gimnasia de Jujuy), Gustavo Alfaro (Rosario Central), Leonardo Astrada (Estudiantes), Miguel Ángel Santoro (Independiente) y Jorge Burruchaga (Banfield). En tanto, no sería de extrañar que a muy corto plazo Argentinos Juniors y San Lorenzo observasen las idas de Claudio Vivas y Miguel Ángel Russo, respectivamente. En algunas instituciones las salidas anticipadas son ya cuestiones estructurales en los últimos tiempos. En Independiente se fueron antes de lo pactado Daniel Bertoni, César Luis Menotti, Julio César Falcioni, Burruchaga, Pedro Troglio, Claudio Borghi y ahora Santoro. Antes de Alfaro, Rosario Central tuvo las prematuras salidas de Astrada, Néstor Gorosito, Carlos Ischia, Leonardo Madelón y Pablo Sánchez. Por su parte, en Banfield hace 4 años que un técnico no completa su contrato. Más grave aún es lo de Racing, donde el desfile de técnicos es una cuestión crónica.

La novedad en muchos de estos alejamientos es que ya no responden únicamente a los malos resultados, sino a enfrentamientos entre técnico y dirigidos en los cuales los entrenadores vieron como sus planteles se les paraban de manos en desacuerdo con sus premisas. Tal vez no sea una novedad el hecho de que los futbolistas comploten para la salida de un DT, pero es algo que aparece ahora con más claridad. Llop reconoció poco antes de irse de la Academia que su relación con los jugadores no era la mejor, de lo cual se desprende que si esa fue la declaración pública es porque el vínculo era pésimo. Santoro dejó en el estribo una frase contundente dirigida al plantel: “Fue una ballata desleal”. En tanto, si bien se especuló que la salida de Burruchaga seguía esta línea, el campeón del mundo en Mexico 86 desmintió cualquier diferencia con los jugadores (incluso aseguró que éstos le pidieron su continuidad) y afirmó que su renuncia fue producto de diferencias irreconciliables con el cuestionable Carlos Portell, presidente del Taladro desde hace 10 años.

Sin dudas se trata de una cuestión muy delicada, de un equilibrio difícil de encontrar. Se requiere de entrenadores firmes, que ejerzan la autoridad que su cargo demanda pero sin la tiranía de hacer oídos sordos a cuestión alguna. Para esto es necesario el completo respaldo de la directiva hacia la persona a la cual se eligió para dirigir el grupo. Con jugadores que aparecen no ya en la prensa deportiva, sino además en los programas de chimentos o en las revistas de la farándula del espectáculo y con intermediarios y representantes que los tientan con futuros irresistibles, el manejo de grupos se vuelve hoy una condición tan necesaria a la hora de elegir un técnico como las cuestiones específicamente conceptuales del juego.

En otro orden, mención especial merecen por lo hecho este fin de semana Huracán y Colón, conjuntos que con distintos argumentos, más tecnisistas aunque sin despreciar la táctica los porteños y más tactisistas pero sin relegar la técnica los santafesinos, imponen sus virtudes. El conjunto de Parque Patricios le dio un tremendo cachetazo a Lanús, puntero en soledad del campeonato, al derrotarlo 3 a 0 en una gran demostración futbolística, la cual eleva su cotización a partir de la jerarquía del rival. Señalado por haber organizado una pretemporada distinta de la que con fuertes cargas físicas se realiza habitualmente, Ángel Cappa ha logrado hasta aquí que su equipo juegue con un prolijo y fluido manejo de la pelota sin escatimar verticalismo. El ex ayudante de campo de Jorge Valdano eludió las dificultades institucionales que se sabe tiene el Globo y armó un buen equipo con destacados jugadores como Mario Bolatti, Facundo Pastore y Matías De Federico, pero sin futbolistas de gran cartel. Por su parte, el Sabalero mostró en su victoria ante San Lorenzo -en un partido que se desvirtuó por las expulsiones de tres jugadores del Ciclón-, también 3 a 0, algunas de las muy buenas variantes que tiene el equipo desde que lo tomó Antonio Mohamed: es el conjunto que mejor y más variantes de pelota parada maneja, ejerce una gran presión sobre los rivales al doblar marcas, muestra una buena lectura previa de las características del rival para actuar en consecuencia y tiene variantes tácticas dentro de un mismo partido para corregir sobre la marcha cuando las cosas no salen de acuerdo a lo planeado. Con sus virtudes y también sus defectos, Colón está a un punto de la cima y Huracán a dos.
(Foto: Goal.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Otra vuelta, Boca

La más apasionante definición de los últimos años entregó el vigésimo tercer título local para Boca. Al igual que en las 19 fechas del campeonato, las tres del mini torneo de desempate lo vieron igualar en puntos con San Lorenzo y Tigre, pero dio la vuelta olímpica por diferencia de gol, de apenas un gol. El conjunto de Carlos Ischia fue un justo campeón, pero tal paridad hace que lo mismo se hubiese dicho si la gloria final era para los de Miguel Ángel Russo o Diego Cagna.

Los tres partidos para determinar al ganador del Apertura 08 no entregaron a un campeón notablemte superior a sus competidores. Boca superó con claridad a San Lorenzo 3 a 1, siendo el último gol, convertido por Cristian Chávez cuando el partido se terminaba, el que significaría la coronación. Tras el triunfo ante el Ciclón, Boca cayó derrotado ante Tigre 1 a 0, pero fue campeón porque en la primera fecha los de Victoria habían sido derrotados por San Lorenzo 2 a 1, resultado que no reflejó la evidente superioridad de los santos. Así, cada uno de los tres equipos que terminaron en la primera colocación sumaron en el desempate tres puntos, producto de una victoria y una derrota. Se trató de una continuidad en la lógica del campeonato, ya que al finalizar cada una de las últimas fechas el escenario se modifica y las chances de unos y otros crecían, desaparecían y volvían a aparecer.

No fue culpa de Boca la impresentable organización del certamen definitorio, disputándose, además, en arcaicos estadios que no permiten el ingreso de una ambulancia para socorrer a los protagonistas ante una situación de emergencia, como ocurrió con Juan Forlín. Así, no es difícil imaginar que la indisposición de un espectador implicaría para el infortunado quedar en las manos de Dios o la Divina Providencia. El fútbol argentino no solamente logra sobrevivir sino mantenerse competitivo pese a la imparable fuga de piernas y a esta estructura caótica producto de dirigentes incapaces -en el mejor de los casos- y de las injerencias del afín emporio mediático.

Campeón por diferencia de gol, tal vez el mayor mérito de Boca estuvo en haberse consagrado pese a los muchos contratiempos que tuvo. Casi no pudo contar con su delantera titular, por la rotura de ligamentos de Martín Palermo, goleador y referente, y la pubialgia de Rodrigo Palacio, la figura más desequilibrante. También por lesiones, solamente pudo disputar con su defensa ideal, integrada por Hugo Ibarra, Julio César Cáceres, Gabriel Paletta y Claudio Morel Rodríguez, apenas seis de los 21 partidos que disputó, obteniendo 16 de los 18 puntos en juego. Además, no ya por inconvenientes físicos sino por un conflicto que aún no salió a la luz, Mauricio Caranta dejó el arco y su lugar fue ocupado por el juvenil Javier García, quien en el segundo tiempo del definitorio encuentro ante Tigre fue reemplazado por el también debutante Josué Ayala, de 20 años, quien se hizo cargo de los tres palos en los minutos más dramáticos para Boca en todo el segundo semestre de 2008. La diatriba entre Juan Román Riquelme y el paraguayo Cáceres, cuando el equipo no estaba en su mejor versión, y la inesperada muerte del presidente Pedro Pompillo completaron los inconvenientes a los que el Xeneixe se sobrepuso para ser otra vez campeón.

La riquísima historia de Boca cierra con este título su década más gloriosa. En los 16 años previos a 1998, el club de la Ribera había celebrado apenas dos conquistas, una en el plano local y otra en el internacional, el Apertura 92 y la Supercopa 89. Pero en los últimos 10 años obtuvo la friolera de 18 títulos, 7 domésticos (Apertura y Clausura 1998, Apertura 2000, 2003 y 2005, Clausura 2006 y Apertura 2008) y 11 internacionales (Copa Libertadores 2000, 2001, 2005 y 2007, Copa Intercontinental 2000 y 2003, Copa Sudamericana 2004 y 2005 y Recopa Sudamericana 2005, 2006 y 2008).

Sin ser un campeón brillante y pese a no haber sido ostensiblemente superior a sus rivales directos, los merecimientos de la conquista no se pueden objetar. Contó en Sebastián Battaglia con el mejor jugador del campeonato, con la sabiduría de Riquelme y el muy buen aporte de los juveniles promovidos por Ischia, como Lucas Viatri, autor de 8 goles, y Nicolás Gaitán, protagonista de tantos decisivos. Boca agregó una nueva estrella a su escudo para darle todavía más brillo a su más gloriosa etapa.
(Foto: Inbobae.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 15 de diciembre de 2008

Emoción máxima, pese a la desorganización

Con suspenso hasta el último instante, Boca, San Lorenzo y Tigre, los tres equipos que llegaron como líderes a la última fecha del Apertura 2008, ratificaron sus ambiciones al derrotar a Colón, Argentinos Juniors y Banfield, respectivamente. Acorde con la emoción del más reñido desenlace desde la instauración del profesionalismo en 1931, cada uno de los protagonistas contuvo el aire hasta el final, ya que los triunfos fueron por la mínima diferencia. Así, como hace 40 años y por segunda vez en la historia del fútbol argentino (en 1968 lo jugaron en el Gasómetro Racing, River y Vélez, que fue el campeón), el título se definirá en un triangular. En esa instancia, el Matador tendrá una pequeña ventaja, ya que de haber igualdad en puntos y goles será el campeón por haber vencido en el torneo a sus dos rivales.

Boca, en su casa, tenía su encuentro ante Colón definido a los 27 minutos cuando ganaba 3 a 0, con dos goles de Luciano Figueroa y otro de Juan Román Riquelme. Pero el Sabalero achicó distancias sobre el final del primer tiempo y se puso a tiro a los 8 minutos del complemento para que el conjunto de Carlos Ischia sufra hasta el final. Por su parte, San Lorenzo, en el estadio Diego Armando Maradona, zafó de dos claras situaciones de gol al comenzar el partido y en la primera que tuvo, a los 7 minutos, Gonzalo Bergessio marcó el único tanto de un partido que contó con una gran cantidad de situaciones de gol para ambos equipos. En tanto, en Victoria, Martín Morel, goleador de Tigre en el campeonato, anotó el tanto del triunfo ante Banfield, aunque la gran figura fue el arquero Daniel Islas, de muy buena actuación y autor de dos atajadas espectaculares cuando el partido expiraba.

Al margen de las muy fundamentadas sospechas de incentivación –públicamente pretendida por la mayoría de los jugadores involucrados, pese a ser ilegal- y hasta de soborno, en el caso de Argentinos –obviamente no denunciado, seguramente porque sí habrán estado muy bien dispuestos a recibir dinero de terceros para ganar-, todos los que tenían chances de quedarse con el título sumaron los tres puntos para seguir en carrera. Incluso Lanús, que también tenía hasta la última fecha matemáticas posibilidades de ser campeón pero muy difíciles desde la realidad, hizo lo suyo al vencer a San Martín de Tucumán en su estadio de Guidi y Arias, aunque no le alcanzó para la disputa por el título.

El sorteo y las muchísimas negociaciones realizadas en la misma noche del domingo determinaron que el primer encuentro lo disputen Tigre y San Lorenzo en el José Amalfitani el miércoles 17 a las 18:30, que luego se encuentren Boca y San Lorenzo en el estadio de Racing el sábado 20 a las 18:30 y que, finalmente, de ser necesario, choquen Boca y Tigre, también en Avellaneda el miércoles 23 a las 20:30. Así se evidencia que el armado de este torneo adicional para definir el campeón es, como todo lo organizado por la AFA, producto de la improvisación y el desatino ante un escenario que nunca se previó. Puede, entonces, no tratarse de un triangular, ya que si San Lorenzo gana los dos primeros partidos no será necesario disputar el tercero; hecho que molestó a quienes tienen los derechos de televización por no tener garantizados tres partidos definitorios. Esta configuración puede traer también una situación más compleja y es el hecho de que Tigre juegue el último partido sin posibilidades de ser campeón, ya que si pierde ante San Lorenzo y luego los de Miguel Ángel Russo empatan con Boca, enfrentará al Xeinexe sólo a modo de juez, lo cual despertaría enormes suspicacias. Todo esto se hubiera evitado si en la segunda fecha Boca se enfrentase al perdedor del primer choque (de haber un empate debería hacerse un sorteo), de modo tal que sí se garantice un triangular en el cual los tres equipos jugarían dos partidos con chances de ser campeón.

Pese a estos desaguisados, la más emocionante definición del fútbol argentino tendrá, tras la 19º y última fecha del torneo, un nuevo capítulo que sí será definitorio. Boca, San Lorenzo y Tigre pugnarán palmo a palmo por la gloria que los tres sienten merecer pero sólo será alzada por uno.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 25 de noviembre de 2008

Handicap Boca

Cuando sólo quedan tres fechas para finalizar el torneo, hay una muy mala noticia para los equipos que miran la punta desde abajo: es Boca quien está en la cima. Curtido como nadie en los últimos años en este menester de lograr campeonatos -aún en situaciones desventajosas o de mayores responsabilidades-, no será sencillo para sus rivales verlo ceder. Si bien el último fin de semana para ganar en Tucumán a San Martín y llegar sin compañía a lo más alto debió contar con la inestimable colaboración del árbitro Carlos Maglio, muchos méritos ha acumulado este Boca.

Disputó casi todo el certamen sin Martín Palermo y Rodrigo Palacio, su letal dupla ofensiva. Bien puede aventurarse que sin ellos en cancha el conjunto auriazul se privó de algo así como 15 goles que significasen 8 o 9 puntos más en la tabla. En el caso del platense, su ausencia implica además la falta del referente, del líder, y de alguien a quien no intimida en lo más mínimo sentir todas las miradas puestas en él.

Mayores fueron los contratiempos en la defensa. También por lesiones, el tramo final del Apertura encuentra a Boca sin su zaga central titular, conformada por Julio César Cáceres y Gabriel Paletta. Hugo Ibarra, dueño de lateral derecho, también sufrió ausencias por su físico, lo mismo que Morel Rodríguez por la izquierda. Los cuatro juntos sólo pudieron estar presentes en seis partidos (los cinco primeros del campeonato y el superclásico ante River), en los cuales el equipo sumó 16 de los 18 puntos en juego. Además, “por haberle mentido a sus compañeros”, según señaló el técnico, Carlos Ischia, -a lo cual bien podría sumarse el revuelo que la novela generó en la prensa- Mauricio Caranta dejó el arco y su lugar fue ocupado por el debutante juvenil Javier García, de 19 años.

Los problema se completaron con dos cuestiones extradeportivas de distintos matices: el cruce de fuertes declaraciones entre Juan Román Riquelme y el paraguayo Cáceres y el golpe que significó la inesperada muerte de Pedro Pompillo, quien fuera el titular de la entidad.

A todo esto logró sobreponerse Boca para estar hoy en la punta. Y en gran medida es mérito de Ischia haber conseguido que sus dirigidos dejen atrás todas estas cuestiones.

Si algo potencia todavía más las posibilidades de Boca es la situación de sus adversarios en la lucha por el título. Por un lado, San Lorenzo, que fue puntero durante la mayor parte del torneo, mermó sustancialmente su rendimeinto y apenas ganó uno de los últimos seis encuentros que disputó. Aunque está solamente a dos puntos de los de la Ribera, anímica y futbolísticamente el conjunto de Miguel Ángel Russo está claramente disminuido. Por otro, Tigre, que desplegó un muy buen juego a lo largo del campeonato, dispone de menos recursos y variantes que Boca y San Lorenzo, al tiempo que deberá soportar el vértigo del protagonismo en instancias definitorias, algo difícil de sobrellevar para los equipos sin experiencia en esas peleas.

En esta última etapa del campeonato, mantener la punta y enhebrar al menos tres partidos sin derrotas es algo que no ha ocurrido. Esta irregularidad alimenta incluso las esperanzas de Lanús que, pese a estar a cuatro unidades del líder y con tres equipos por delante, está convencido de poder aspirar a la consagración final.

Sin su mejor versión, Boca está de todos modos en el primer puesto. El próximo fin de semana enfrentará a Racing y, como esto es fútbol y todo puede ocurrir, tal vez la situación actual tome otro giro, como viene ocurriendo cada fin de semana. Pero la experiencia del Xeneixe en estas definiciones, una vez que a muy poco del final ha logrado hacerse de la punta en soledad, parece augurar otra vuelta olímpica teñida de azul y amarillo.
(Foto: Diariouno.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 3 de noviembre de 2008

Pese al mal momento, San Lorenzo mantiene la punta

Se trataba de una semana clave, con nueve puntos en juego tras los cuales sólo quedarían seis fechas por delante. Esa instancia crucial del campeonato significó la peor racha de San Lorenzo, que perdió dos clásicos y apenas pudo igualar en el Nuevo Gasómetro con Gimnasia y Esgrima de La Plata, asfixiado en la tabla de los Promedios. Ante Racing y Boca fue superado con claridad, aún mayor que la diferencia mínima que expuso el marcador final en ambos encuentros. Carente de variantes ofensivas -la que había sido su mejor carta en el torneo- y desconectado entre líneas, las lesiones y suspensiones terminaron por diluir a un equipo que muy poco tiempo antes parecía desfilaba al título.

Sin embargo, pese a este derrumbe que se explica también en buena parte desde la baja de los rendimientos individuales, el equipo de Miguel Ángel Russo vive esta crisis desde lo más alto de la tabla de posiciones. Logró mantener el liderazgo, aunque ya no en soledad, sino ahora en compañía de Tigre y Boca. Inmerso en sus propias confusiones, en su momento más difícil en lo que se lleva disputado del Apertura, no es poco para el conjunto azulgrana que el bajón le llegue estando arriba y no en la búsqueda de alcanzar la vanguardia.

Pero el liderazgo lejos está de ser algo en lo cual pueda resguardarse para enfrentar las críticas y superar la coyuntura. Otra actuación como las precedentes y estar en la punta no será argumento. La caída fue futbolística y anímica, porque no tuvo respuestas de juego ni carácter para sobreponerse. De hecho, tras la derrota ante Racing y el empate con Gimnasia, San Lorenzo llegó el domingo a la Bombonera sabiendo que un empate lo dejaba sólo en la cima, un punto por encima de Tigre –que había perdido el sábado ante Argentinos 2 a 0- y tres por sobre la línea de Boca. Pero la cadena de malos rendimientos y escasísima cosecha de puntos agregó su tercer eslabón ante el Xeneixe.

Sin dudas, fue una semana por demás complicada para los de Russo. Antes de enfrentar a la Academia en Avellaneda, San Lorenzo estaba primero con holgura, cinco puntos delante de Tigre y ocho por sobre Boca, con quines hoy comparte la punta. Además de aspectos individuales y colectivos, deberá trabajar en el plano anímico para superar una tan pronunciada como inesperada baja de rendimiento.

Con puntaje ideal en las últimas 4 fechas, los de Carlos Ischia parecen haberle arrebatado la chapa de principal candidato al Ciclón. El Tigre de Diego Cagna, con el menor cartel propio de la disputa ante dos grandes, mostró una identidad que sustenta sus aspiraciones. En tanto que San Lorenzo -que quedó como el más golpeado de los tres líderes- deberá recuperar los argumentos que ya exhibió para buscar su undécima conquista del certamen de Primera División. Más atrás, Newell´s, Lanús y Vélez estarán al acecho para ver si pueden dar el zarpazo en un campeonato que parecía juzgado y hoy está más abierto que nunca.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 27 de octubre de 2008

La colonización comercial de la selección

No hay apuro en designar al técnico de la selección. Así lo reconoce el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Julio Grondona, y por eso aún no anunció quién será el entrenador nacional. Ocurre que la comercialización del conjunto albiceleste es lo prioritario; recién después está lo deportivo. Si todavía no se conoce al reemplazante de Alfio Basile es por las grandes roscas que implica tal decisión.

El contrato con Renova que condiciona las convocatorias para los amistosos que la propia empresa rusa organiza eligiendo rival y escenario, la pesada voz del monopolio mediático que mantiene un estrecho vínculo con la AFA, los sponsors que también pretenden tallar en la cuestión y muchos otros intereses son los obstáculos que desde el vamos tendrá el elegido. Además, deberá soportar al plantel paralelo, el de los dirigentes que vuela con el equipo nacional, se alberga en los mismo hoteles, comparte las comidas, se pasea en los entrenamientos y dice presente después de cada encuentro en los vestuarios sin dejar de pedir camisetas y cuanta indumentaria esté al alcance de la mano.

En este marco, ningún entrenador serio podría aceptar el cargo, por saber que no están dadas las condiciones para realizar su trabajo. Pero el anhelo de llegar a ese lugar pesará fuertemente y eso es lo que permitirá contar con un hombre fuerte al frente del seleccionado. En el mismo sentido, los muchos muy buenos jugadores de los que se dispone y el amor propio que la gran mayoría de ellos demuestra hacen que pese a la colonización comercial del conjunto nacional, Argentina continúe siendo un grande a nivel mundial.

Según trascendió, Carlos Bianchi, líder en distintas encuestas, habría exigido para tomar las riendas del equipo nacional que se comprometa a los clubes argentinos para no negar jugadores y conformar un seleccionado local, que no haya ningún condicionamiento en las convocatorias, tener decisión en la elección de los rivales para los encuentros amistosos y otras potestades que –bien- entiende deben ser inherentes al cuerpo técnico. Evidentemente esto choca contra los negocios de la AFA. Si el Virrey quiere ser el DT, lo mismo que Diego Armando Maradona y Miguel Ángel Russo, los otros dos candidatos, tendrá que dejar de lado varias de sus pretensiones, las cuales son absolutamente lógicas y ni siquiera deberían ser aclaradas.

La determinación de establecer un interinato, hecho inédito desde la reestructuración de las selecciones nacionales en 1974, desnuda aún más la realidad. Que Sergio Batista, responsable de la Sub 20, dirija a la selección ante Escocia el mes próximo expone que la prioridad es la caja. De todos modos, hay dirigentes que le asignan mayor importancia a dicho encuentro, ya que impulsan el nombramiento definitivo del Checho (pese a sus muy cuestionables cualidades para hacerse cargo de tamaña responsabilidad) y entienden que una victoria con buen rendimiento ante los británicos favorecería su postura.

La AFA no tiene apuro en nombrar al nuevo seleccionador nacional. Se tomara todo el tiempo que sea necesario para garantizar el aceitado funcionamiento de lo importante: dejar bien a resguardo las ganancias de los verdaderos dueños del seleccionado. Habrá que ver si la dedicación que ponen desde la casa matriz del fútbol argentino en cuidar ese negocio es la misma que le asignarán al análisis sobre cuál es el cuerpo técnico más idóneo para este momento, cuando queda poco más de un año y medio para el Mundial. Es decir, si se indagará al entrenador elegido sobre su proyecto futbolístico y cuál es el plan de trabajo que tiene estipulado para cuando no esté con los jugadores, qué rol tendrá cada uno de quienes integren su cuerpo técnico, de qué modo se establecerá un contacto permanente con los jugadores y todas las demás funciones, programaciones y responsabilidades que no pueden omitirse en la elite del fútbol mundial.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 6 de octubre de 2008

San Lorenzo se encamina firme al campeonato

El meridiano del torneo puso frente a frente, en el estadio José Amalfitani, a los dos equipos más sólidos, Vélez y San Lorenzo. Sin embargo, pese a las emociones, no fue un partido con brillo, algo habitual cuando se enfrentan dos buenos conjuntos, ya que las virtudes de uno y otro generan una neutralización mutua. Claramente marcada esa paridad en el primer tiempo, el trámite del complemento, sobre todo por empuje, era favorable a los dirigidos por Hugo Tocalli cuando llegó el gol de Bernardo Romeo a poco del final para darle la victoria al líder del Apertura. De esta manera, el conjunto azulgrana enhebró su quinto triunfo consecutivo y se despegó a cinco puntos de ventaja de sus inmediatos perseguidores, Newell´s y Tigre. El cielo de los de Russo es diáfano, el camino está claramente marcado y el horizonte, ya más cercano, deja ver la meta esperada.

De todos modos, la mesura -que parece siempre obligatoria- en los de Boedo parte de su entrenador, quien aseguró tras el cotizado triunfo que aún falta mucho. Aunque si falta mucho, también entonces pasó mucho; así es en estos breves campeonatos de 19 fechas. Lo cierto es que en este contexto para que San Lorenzo no festeje un nuevo título, de los diez partidos que restan deberá perder al menos tres partidos y empatar otros tantos. Nada hace prever que esto pueda ocurrir con un equipo que sabe perfectamente a qué juega y tiene una gran confianza a partir de un equilibrio importantísimo: es el equipo menos vulnerado con apenas 4 goles en contra, tiene un mediocampo que combina marca y juego desde la conducción de Cristian Ledesma y muchas variantes en ataque con muy buenos delanteros de distintas características como Bergessio, Silvera, Romeo y Menseguez.

El panorama para San Lorenzo es óptimo no sólo por su gran presente, sino además por los problemas de sus rivales directos. Tigre, escolta y otro de los muy buenos equipos del certamen, cayó en Rosario ante Newell´s (que junto con Lanús fueron los que ganaron en la novena fecha para prenderse arriba), Vélez desaprovechó la oportunidad de acercarse en el choque directo y Boca sufrió su segunda derrota consecutiva como, prolongó su mal presente y quedó a 8 puntos de la cima.

San Lorenzo produjo ante Vélez su actuación más discreta, pero mostró virtudes alternativas para cuando las cosas no salen como se desea. Al orden habitual le agregó paciencia, concentración, ímpetu para soportar la envestida rival y frialdad para capitalizar al máximo la oportunidad que se le presentó en el epílogo. Estas credenciales le permitieron quedarse con tres puntos que lo consolidan en lo más alto de la tabla y la dan una diferencia que será muy difícil de achicar para los que están por detrás.

En su llegada, Miguel Ángel Russo se preocupó por superar las diferencias surgidas en el plantel en la última etapa del ciclo de Ramón Díaz. Aceptó que por las características de los jugadores que tenía en defensa era conveniente una línea de cuatro y no una de tres como normalmente prefiere, asimiló sin traumas la eliminación de la Copa Sudamericana y mostró tranquilidad cuando los refuerzos (nada menos que Ledesma, Barrientos y Solari) no llegaban.

San Lorenzo es el mejor equipo del certamen no sólo por ser el que más puntos cosechó, sino fundamentalmente por el modo en que logró sumar más que el resto. Lo hizo desde una gran fineza táctica y una repentización que le permitieron mostrar el más atildado y efectivo juego del campeonato sin escatimar una buena estética del mismo. Así, las propias virtudes, la gran ventaja obtenida promediando el torneo y los problemas de los que vienen detrás encaminan a San Lorenzo al undécimo título de Primera División de su centenaria historia.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 1 de enero de 2008

Cambio para menos

El dato frío, la noticia en sí, despoblada de análisis, dice que Carlos Ischia llega a Boca para reemplazar como entrenador a Miguel Ángel Russo. Es decir, desembarca un técnico que no pudo terminar el Apertura en su cargo en uno de los equipos de peor rendimiento del torneo, como lo fue Rosario Central (al menos desde los puntos, ya que terminó último), y se va uno que fue campeón de la última edición de la Copa Libertadores. El cambio, entonces, no parecería ser el más conveniente para la institución de La Ribera.

Pero al intentar analizar el hecho tampoco se encuentra luz con facilidad. Es difícil saber qué fue lo que pensaron los dirigentes de Boca con este cambio de entrenador. Uno de los clubes más grandes de América desciende voluntariamente en la jerarquía de quien conduce su equipo. La salida de Russo evidentemente respondió a un enfrentamiento con miembros de la cúpula de la institución. Para lograr su salida la Comisión Directiva boquense elaboró una metáfora, mediante la excusa de obligarlo a prescindir de algunos de sus colaboradores, para invitarlo a no aceptar la propuesta de renovación. Entonces, la salida de Russo es llamativa por ser un técnico ganador y más aún porque para ocupar su lugar se recurre a un técnico que nunca sobresalió.

Surgió la idea de repatriar a Guillermo Barros Schelotto, pero con el ídolo como entrenador y no ya dentro de la cancha. El proyecto se frustró según se cree por la negativa de Juan Román Riquelme de tener a su ex compañero como entrenador. El objetivo fue entonces ir con todo por la vuelta de Carlos Bianchi. El DT multicampeón descartó el ofrecimiento, pero le recomendó a Pedro Pompillo, presidente de Boca, que el ofrecimiento que a él le hacían se trasladase a Carlos Ischia, quien fuera su ayudante de campo entre 1998 y 2001. Así llego Ischia, con el único mérito de haber trabajado con Bianchi.

En la conferencia de prensa en la cual se lo oficializaba en su nuevo cargo, el flamante DT no dudo en afirmar que su “único jefe” es Bianchi. Esa frase le da sustento a la especulación de quienes aventuran que estará al frente de Boca apenas por seis meses para preparara el terreno para el tercer desembarco del Virrey en la Bombonera.

Lo cierto es que Russo, quien se trasformó en el tercer técnico de Boca en obtener la Copa Libertadores, después de Juan Carlos Lorenzo y el propio Carlos Bianchi, fue desechado por la CD encabezada por Pompillo incluso antes de disputar el Mundial de Clubes en Japón. En su lugar, contrataron a un técnico que ha tenido un recorrido por demás discreto y que su mayor mérito fue haber sido ayudante de campo de Bianchi; por eso lo eligió la dirigencia xeneixe, aunque se trate de un cambio que claramente disminuye en la calidad de la conducción del plantel profesional.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 18 de diciembre de 2007

Perder antes de jugar

La final del Mundial de Clubes organizado por la FIFA marcó la victoria sin atenuantes del Milan sobre Boca 4 a 2 en el imponente estadio de Yokohama. El conjunto italiano demostró en cancha lo que se sabía en la previa, que era más que este Boca que en último semestre nunca logró encontrar un rendimiento acorde al muy buen material del que dispuso. Si bien el equipo dirigido por Miguel Ángel Russo disputó un buen primer tiempo, con presión y profundidad para preocupar mucho a su rival, el complemento estuvo dominado por la contundencia y el manejo preciso de las figuras del rossonero. Así, los de Carlo Ancelotti festejaron con merecimiento.

Pero las diferencias futbolísticas son una parte de la explicación para encontrar los motivos de la derrota del representativo sudamericano en el certamen intercontinental. Porque pese a las desigualdades de jerarquía entre Milan y Boca, fue la actitud de la propia dirigencia xeneixe la que obró de modo tal que el equipo se viera afectado antes de que comenzase a rodar la pelota en el frío nipón. Lo hizo cuando generó una situación muy lejana a lo ideal al poner en jaque al DT antes de viajar, al no incluir a Riquelme en la lista y al llevarlo de todos modos a Japón.

Todo lo que se puede hacer para debilitar a un equipo desde su conducción lo hizo el flamante presidente de Boca, Pedro Pompillo, en la víspera del desafío más importante en el segundo semestre de este 2007 al poner en duda la continuidad de Russo al frente del equipo. Rápido de reflejos, como siempre, Diego Maradona apareció entonces en una práctica del equipo en Casa Amarilla para brindarle su apoyo al cuerpo técnico encabezado por el ex jugador de Estudiantes de La Plata. Es cierto que desde su llegada desde Vélez, el técnico no logró armar un equipo sustentado en una identidad propia y tampoco acaparó la simpatía de los hinchas. Es imposible omitir que ganó la Copa Libertadores, pero en dicho torneo claramente fue mayor la influencia de un Juan Román Riquelme en un nivel altísimo que la suya como entrenador. Pese a todo, es indudable que Pompillo eligió el peor momento para tratar el tema del alejamiento o la renovación del contrato de Russo.

A propósito de Riquelme, la Comisión Directiva de Boca tuvo como máximo objetivo político desde julio la vuelta de JR, pese a lo cual no lo incluyó en la lista para el Mundial de Clubes. Tal vez se les pasó por estar muy abocados a la autorreferencial fiesta de despedida de Mauricio Macri. Un error gravísimo, que la dirigencia boquense buscó subsanar con el intento de derribar lo que ya estaba reglamentado. Lógica actitud de arrogancia, ya que en el fútbol argentino todo lo logra con este ímpetu del poderoso; pero en la FIFA, al menos esta vez, debió quedarse con las ganas de transgredir.

Pese a todo, Román viajó para estar con sus compañeros en Japón, una buena actitud del jugador, pero que se hizo contraproducente. Riquelme no formó parte del grupo en los últimos 6 meses, pero allí estaba, en Japón, llevándose todas las miradas y los flashes sin jugar, y esto terminó siendo un daño para el equipo, al asumirse disminuido por tener, pese a estar recién llegado, al que sentía su mejor hombre fuera de la cancha.

Boca, por su dirigencia, la misma que en gran medida ha logrado reducir un equipo sumamente popular a una elite de abonados, la misma que ahora con distinta cara se perpetra en el poder, la misma que pide para llegar a la presidencia del club que el aspirante sea millonario (atributo que, evidentemente, les parece el más importante), comenzó a perder el Mundial de Clubes antes de jugarlo.
(Foto: Bocajuniors.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 14 de febrero de 2007

Doble o nada

La salida del laberinto en que se había transformado el Villarreal depositó a Juan Román Riquelme en el sitio que le devuelve la sonrisa. La amplia y continua sonrisa que no abandonó en su presentación oficial junto a Mauricio Macri y Pedro Pompillo. Su segundo ciclo en Boca se presenta como la alternativa ideal para un 2007 que había comenzado para el talentoso mediocampista con sombras de pesadilla. Porque supo hacer durante más de tres años del Submarino Amarillo un hogar perfecto, al tener rol protagónico en un equipo que se amoldaba a su juego y vivir en una tranquila ciudad que no lo ahogaba por su estatus de futbolista estrella. Las recientes diferencias con el entrenador chileno Manuel Pelegrini derrumbaron ese mundo casi ideal en el que morada con felicidad el ídolo xeneixe.

Con todo, la llegada de Riquelme a Boca tiene, al menos, dos lecturas posibles. Por un lado, se trata del regreso de un jugador de enormes condiciones, que llega para potenciar y jerarquizar a su equipo y al torneo argentino. Pero, asimismo, arriba luego de un derrotero que comenzó con una actuación decepcionante en el Mundial de Alemania, la posterior renuncia al seleccionado, el reciente conflicto en el Villarreal y el desinterés de club europeo alguno por sumarlo a sus filas.

Entonces, los cortos seis meses de JR en Boca serán una apuesta a doble o nada. Descollará en busca de su revancha personal para mostrar su valía, o continuará por el mismo camino que lo trajo de nuevo al país, abundarán las críticas y seguirá el hombre surgido en Argentinos Juniors sin poder levantar cabeza. Sus condiciones no merecen discusión, por lo que restará ver su adaptación a un entrenador, Miguel Ángel Russo, de fuerte rigor táctico (tal vez la mayor debilidad de Riquelme) y cómo resolverá más de dos meses sin competencia oficial.

Riquelme llega a Boca antes de lo que hubiese imaginado, ya que su deseo era permanecer en la liga española. No es difícil entonces intuir que buscará capitalizar estos seis seis meses en Boca para obtener su pasaje de regreso al fútbol europeo. Así, motivación y presión también tendrán su disputa en la mente y las piernas del hombre que rompió el mercado argentino versión 2007.

Tampoco debe obviarse que repatriar a Riquelme, en una cifra que parecería imposible para un club argentino (Boca le habrá pagado 2.000.000 de dólares al 30 de junio del corriente año) es una jugada a la que Mauricio Macri espera sacarle rédito político en un fuerte año electoral; porque es claro que todo lo que el líder del PRO es en al arena política se cimenta en sus más de 10 años como presidente de Boca.

La sonrisa de quien se calzó la muy simbólica camiseta número 10 de la selección argentina en el último Mundial en su presentación en Boca es un síntoma para los hinchas xeneixes. Será un nuevo capítulo en la historia del último jugador que logró polarizar las posturas del pueblo futbolero con defensores obstinados y detractores obsesionados.
(Foto: Fotobaires.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Quién gana en el juego de las sillas

En el azaroso enroque de técnicos que protagonizaron Boca y Vélez serán los resultados los que determinen cuál de las dos instituciones ganó con el cambio. Pero si ese análisis se hace en el terreno de los nombres propios, contrariamente a lo que aparece en la superficie, quien gana con el cambio es Ricardo Antonio La Volpe y no Miguel Ángel Russo.

Sin bien puede pensarse que el más favorecido ha sido el ex jugador de Estudiantes de La Plata, por llegar a unos de los clubes con más cartel en el mundo y por ver incrementados sus ingresos, también puede hacerse la lectura opuesta. Russo estará sentado en un banco siempre listo para una rápida eyección. Desembarca en un lugar donde los tiempos se acortan, donde no hay paciencia para segundas oportunidades a la hora de encontrar el equipo ideal. Si las cosas no salen tal cual lo esperado añorará el apoyo que Gámez le brindó en Vélez cuando escaseaban los buenos resultados y la paciencia de los hinchas se manifestaba con insultos y agresiones. Trabajará con jugadores que, como lo demostraron con La Volpe, pretenden tener ingerencia táctica y parecería buscan mantener una forma de trabajo a la cual se acostumbraron con Basile y no quieren cambiar. Deberá dar explicaciones hasta del color de corbata que use y si no hay triunfos que culminen en títulos será defenestrado sin rescatar nada de su trabajo. Tendrá siempre encima la impiadosa visión que en muchos casos se ejerce desde los más poderosos medios nacionales y la demagogia que suele ser característica de las audiciones partidarias.

Por su parte, La Volpe parecería ser a primera vista quien más pierde con el cambio: luego de no conseguir un campeonato que tenía al alcance de la mano y de renunciar sin que nadie de la dirigencia xeneixe se moleste por retenerlo, llega a un club de menos convocatoria y repercusión. Pero muchas veces las cosas no son como parecen. El ex seleccionador mexicano tendrá en Vélez una institución hecha a su medida, un club que está en sintonía con su dedicación y forma de trabajo. En Liniers contará con los plazos necesarios para armar un equipo que se ajuste a su idiosincrasia futbolística. Desde una institución modelo, que actúa con limpieza y transparencia pese a estar inserta en un fútbol pantanoso, La Volpe estará en un escenario acorde para señalar, como ya lo hizo siendo DT de Boca, los vicios, trampas y vergüenzas que atentan contra una correcta estructuración y organización de los torneos locales. En un club que vende menos, no tendrá que lidiar -al menos no tan seguido- con ese pesado sector de la más aceitada industria periodística que lo atacó desde que fue anunciado como entrenador de Boca. Por convicciones y principios, Vélez y La Volpe eligieron recorrer el mismo camino y ahora lo harán juntos; eso proyecta un grato porvenir para un club que generaría un fútbol argentino más sano y limpio si se siguiese su ejemplo.
(Foto: Fotobaires.com)

Patricio Insua
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viernes, 22 de diciembre de 2006

Boca y la paja en el ojo ajeno

Sin pocas quejas por parte de la dirigencia de Boca, Alfio Basile dejó en septiembre el buzo de DT del club en el cual ganó cada torneo que dirigió para iniciar su segundo período como entrenador de la selección nacional. Expresar tal disgusto por parte de los hombres de peso del conjunto de la Ribera era una respuesta al sentirse despojados por el hecho de que la Asociación del Fútbol Argentino haya elegido al Coco para reemplazar a Néstor Pekerman.

Entonces fueron a buscar a Ricardo La Volpe para que se hiciera cargo del equipo con el torneo comenzado. El título no llegó y Mauricio Macri, presidente de Boca, y su comisión directiva no movieron un dedo para que el ex arquero de Banfield y San Lorenzo revea la decisión de renunciar a su cargo. Sin perder tiempo, rápidamente fueron a buscar a Miguel Ángel Russo, con cuya llegada quedó clara como nunca la política y la ética de la dirigencia Xeneixe. Cuando la AFA designó a Basile como entrenador de la selección pusieron el grito en el cielo, pero pocos meses después hicieron lo mismo al sacarle el técnico a Vélez, pese a los 6 meses de contrato que aún restaban por cumplirse.

Fiel al proceder de los poderosos, mostraron toda su indignación al sentirse afectados, pero cuando se benefician a partir de perjudicar a otro club, en este caso Vélez, sin ponerse colorados lo cuentan con orgullo. La ética de Boca, lo que consideran sus dirigentes como una manera natural de proceder, es que con ellos nadie se puede meter, pero, eso sí, ellos tienen derecho a atropellar a quien sea necesario.

Es triste que un entrenador serio como Russo haya tomado parte de esta jugada. Si las cosas no se salen bien en su nuevo destino seguramente pretenderá que se le respete el contrato, pese a que él no haya cumplido con el que lo unía a Vélez. De nada importó el apoyo que le dio Raúl Gámez cuando los hinchas del Fortín pedían su cabeza; apareció una oferta que entendía mejor, saludó y se fue. Con el estilo personal de su presidente, Boca mira a todos desde arriba y deja en claro que nada le importa de quienes están debajo, pero claro, esta conducta no debe aplicarse con ellos, porque entones vendrá la demagógica y falsa indignación que refiere a las buenas costumbres y el respeto para con todos.
(Foto: Fotobaires.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com