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martes, 19 de junio de 2012

Tigre expone al ridículo

El domingo Tigre puede ser campeón. El domingo Tigre puede quedar condenado a la promoción y como posterior consecuencia descender. El domingo Tigre puede dar la vuelta olímpica y luego perder la categoría. El domingo Tigre puede concretar el mayor ridículo deportivo de la historia de la Primera División.

El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena desnudó como nunca antes la improvisada organización del fútbol argentino. No había legislación sobre qué hacer si el campeón quedase además condenado por los promedios y la AFA debió colocar un parche a una fecha del final de la temporada. No es posible encontrar un sinsentido mayor que el de un equipo que logre el título y pierda la categoría.

Si los promedios no desaparecen después de este episodio, serán para siempre. Actúan a destiempo porque protegen cuando no deberían hacerlo y condenan con retroactividad. Tigre debió descender en la temporada 2009-2010 y de ningún modo lo merece este año, pero mantuvo su lugar hace dos años y ahora pena para no caerse del círculo privilegiado del fútbol argentino.

En caso que el Matador de Victoria consiga el título, lo habrá logrado con un merecimiento inobjetable; a lo largo de todo el torneo fue un equipo que arriesgó y mostró virtudes bajo la presión de tener que engrosar su promedio persiguiendo a todos desde la última posición. Si cae al Nacional B con el centro de campeón argentino será un desatino sin precedentes.
(Foto: Talam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 21 de febrero de 2012

La mejor apuesta para mantenerse en Primera

Sabe que para no caerse de la máxima categoría del fútbol argentino está obligado a cosechar una alta cantidad de puntos. Una empresa así exige coraje. Y Tigre hace su apuesta; asume riesgos pero sin despilfarrar todo en un pleno. Si el conjunto de Victoria había representado un buen libreto en el Apertura (fue séptimo con 27 unidades), lo expuesto en los primeros pasos del Clausura representa un versión corregida y aumentada a partir de maximizar virtudes y esforzarse en maquillar defectos.

En el estreno ante Racing, Rodolfo Arruabarrena –el técnico más joven de Primera División, con 36 años- plantó en Avellaneda un equipo que delante del arquero dispuso de tres defensores, cuatro mediocampistas, dos volantes sueltos y un delantero. Con nombre propios, la lineación fue con Javier García; Norberto Paparatto, Mariano Echeverría, Lucas Orban; Martín Galmarini, Diego Castaño, Emmanuel Pio, Ramiro Leone; Román Martínez, Diego Morales; Carlos Luna. Con esa formación, el Matador puso en serios apuros a la Academia y estuvo muy cerca de llevarse los tres puntos a partir de la concentración en la marca y la disposición de un circuito fluido para el tránsito de la pelota. Le faltó la estocada final y por eso fue 0 a 0.

De esa carencia tomó nota Arruabarrena para el encuentro ante San Martín de San Juan, por la segunda fecha. En el estadio José Dellagiovanna, el entrenador mantuvo la línea de tres en el fondo y también la de cuatro en el medio, pero el doble pivot central ya no estuvo conformado por dos futbolistas de recuperación sino que retrasó a Román Martínez, dejó como único enlace a Morales y Leandro Díaz se sumó al ataque para hacer dupla con Luna. Así, no sólo robusteció su ofensiva sino que manejó el trámite del encuentro ante los cuyanos. Impuso un juego de acumulación de pases y buen despliegue para ocupar todo el campo y ganar 3 a 1.

Tigre se desdobla para sumar cuatro o cinco jugadores en cada ataque sin que lo abrige una manta corta al cuidarse de no dejar expuesto su arco. Funcionan bien los relevos para defender y los desprendimientos para atacar por sorpresa en los sectores adversarios que quedan desprotegidos. En cada recuperación de pelota las transiciones son rápidas y con la premisa de terminar la jugada. Tiene un gran juego aéreo en las pelotas detenidas y ejecutantes de buen manejo para apostar por una tenencia bien nutrida.

Arruabarrena coloca tres zagueros pero por delante en los costados no escamotea con dos laterales que economicen sus escaladas. Ubica dos carrileros (Galmarini y Leone) que se cubren toda la banda y ensanchan el ataque. El eje del equipo es el triángulo que componen Castaño, Martínez y Morales para aportar despliegue, pase preciso y explosión. Adelante, Luna es un monumento al esfuerzo y un delantero con desarrollado olfato goleador. Su caso es una muestra de cómo el sentido de pertenencia muchas veces se vuelve un elemento determinante; para el Chino, Victoria es su lugar en el mundo.

Tigre tiene limitaciones, por supuesto; probablemente lo suyo no le alcance para pelear por los primeros lugares. Pero su prestación en las dos primeras fechas del torneo es una muy mala noticia para el resto de los equipos que pugnan por la permanencia. En ese otro campeonato, Tigre se perfila como el principal candidato al éxito.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 8 de marzo de 2010

Independiente sí dice presente

Cerca del ecuador del campeonato, Independiente llegó a lo más alto de la tabla de posiciones. En un torneo que se había presentado como el terreno ideal para la reivindicación de los históricos cinco grandes del fútbol argentino, el conjunto de Avellaneda es el único que asumió esa responsabilidad de protagonismo. En el pasado Apertura ganado por Banfield terminó como el mejor posicionado de los clubes más populares del país, pero sabía que en este torneo debía ir por más.

Su victoria 2 a 0 ante un River en ruinas, en el estadio Libertadores de América, y la derrota de Godoy Cruz ante Newell´s, en Rosario, lo dejaron como único líder del torneo. El conjunto de Américo Rubén Gallego no es un cúmulo de virtudes, pero cuenta con argumentos que justifican plenamente su posicionamiento y alimentan sus ilusiones. La goleadora dupla de ataque conformada por Darío Gandín y Néstor Silvera, el habilidoso manejo vertical de Ignacio Piatti, el prolijo criterio de Walter Acevedo y la solvencia de Adrián Gabbarini cada vez que se lo requiere son las principales credenciales de un equipo que, de todos modos, se valoriza desde su concepto de conjunto.

Además de alcanzar la punta y ganar un clásico más, Independiente cortó una racha muy negativa ante River. El triunfo de ayer fue el primero en más de 11 años ante los millonarios como local; y ya en el pasado torneo había acabado con 13 pesados años sin derrotarlo en el Monumental. Esa década larga anémica de victorias ante un club que fue par durante medio siglo, desde el comienzo del profesionalismo hasta la década del 80, expone con crudeza hasta dónde cayó Independiente en los últimos 20 años.

En siete días, el Rojo cosechó 9 puntos al vencer primero a Racing, el rival de toda la vida, luego a Tigre, en Victoria, y más tarde a River. El próximo fin de semana buscará extender su positiva racha cuando llegue al Diego Armando Maradona para medirse ante Chacarita, urgido por un promedio que lo asfixia.

Independiente peleó el pasado campeonato hasta donde lo empujaron sus virtudes y lo limitaron sus flaquezas. Gallego supo capitalizar esa experiencia y en el Clausura, hasta aquí, las virtudes se maximizaron y los errores disminuyeron. A partir de esos méritos y del beneficio que le significa que Vélez, Banfield y Estudiantes, los tres mejores equipos del país, estén abocados de lleno a la Copa Libertadores es que se propone como el principal candidato al título.
(Foto: Lanueva.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 23 de noviembre de 2009

Banfield, Newell´s y nadie más

En su etapa definitoria, a cuatro fechas del final, el torneo Apertura definió a sus candidatos. El abanico que había comenzado a cerrarse en la decimotercera fecha completó su acción el pasado fin de semana para dejar sólo a Banfield y Newell´s en la disputa por el título. Albiverdes y rojinegros lograron tomar distancia de sus perseguidores cuando restan 12 puntos en juego y dirimirán en un mano a mano que se vislumbra apasionante quién será el nuevo campeón del fútbol argentino.

La campaña del conjunto de Julio César Falcioni es extraordinaria. Los números así lo reflejan. Obtuvo 35 puntos de 45 posibles (casi el 80 por ciento), marcha invicto con 10 triunfos y 5 empates, tiene la valla menos vencida con 7 goles recibidos en 15 encuentros y cuenta con el goleador del campeonato, Santiago Silva, autor de 12 tantos.

Finalizada la undécima fecha, ya puntero, Banfield sabía que tenía por delante una serie de cuatro partidos de altísima exigencia ante rivales directos. Primero recibió a Estudiantes en Peña y Arenales, cuando ambos ocupaban el primer puesto, y lo derrotó 2 a 1. Una semana después visitó a San Lorenzo, que se jugaba su última ficha, y lo venció 1 a 0. Otra vez en su casa, eliminó a Vélez de la disputa por el campeonato con un contundente 3 a 0. La última víctima del Taladro fue Independiente, a quien también hizo sepultar sus aspiraciones de título al propinarle su primera caída -2 a 1- en tres presentaciones en el inconcluso Libertadores de América.

Con ese resultado en Avellaneda, Newell´s salió a jugar el clásico ante Central a sabiendas que necesitaba un triunfo para no perderle pisada a Banfield y así continuar ambos en lo más alto. El 2 a 0 en contra a los 12 minutos de juego pintó repentinamente un temible horizonte plomizo; pero con jerarquía, juego y garra lo empató antes de la primera media hora. Luego pasó lo que suele darse en muchos clásicos y que ha sido una constante en el de Rosario en los últimos años: ambos entendieron que perdían mucho, demasiado, con una derrota y eso llevó a la igualdad definitiva.

Al ver lo que le queda a cada uno de los candidatos, el camino parecería ser más llano para Banfield, ya que en los cuatro partidos que le restan enfrentará a los tres últimos, Racing, Huracán y Tigre. Pero en el fútbol nada está dicho hasta el final y Newell´s tiene tantos argumentos como los del sur bonaerense para conseguir el título. Poco falta para saber si el Taladro conseguirá su primer campeonato o si la Lepra dará su sexta vuelta olímpica.
(Foto: Elpais.com.uy)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 19 de octubre de 2009

Ahí viene Boca

La última fecha dejó una mala noticia para el nutrido grupo de equipos que pelean arriba: Boca agarró envión a impulso de triunfos. Los nueve puntos conseguidos en sus últimas tres presentaciones lo hicieron acomodarse con aspiraciones en un torneo de gran paridad, en el cual los primeros ocho equipos están separados en apenas dos puntos. Se trata del resurgir de un equipo parecía no estaría en la lucha por el título y se encontraba atrapado en una serie de problemas que lo tenían paralizado. Varios de esos inconvenientes no desaparecieron, pero otros sí y por eso Boca le apunta ahora al doble adjetivo de clasificarse a la Copa Libertadores, en primer término, y pelear por el campeonato.

Tras la derrota ante Godoy Cruz, en la Bombonera, Alfio Basile había presentado la renuncia, pero lo convencieron de que continuara al frente del plantel. El siguiente fin de semana el verdugo fue Estudiantes, que lo superó con más claridad que la mínima diferencia que estableció el 2 a 1 final. Con tres derrotas en fila, cinco puntos en seis partidos y su técnico debilitado por un amague de partida el panorama para el conjunto xeneixe era sombrío. Pero llegó la remontada. A las tres derrotas siguieron la misma cantidad de triunfos y los cinco puntos se multiplicaron para que esa sea la distancia con el puntero, San Lorenzo.

Cada uno de los triunfos encadenados tuvo distintos matices. El conseguido ante Vélez, que marcó el punto de inflexión, fue una muestra del carácter del equipo, ya que abajo en el marcador, dominado en el trámite del partido y con el zumbido en el oído de las caídas precedentes logró quedarse –seguramente sin merecerlo- con los tres puntos por empuje y el histórico gol de cabeza de Martín Palermo desde 40 metros. Sin su goleador, que preparaba el final feliz para la novela de terror y suspenso que protagonizarían Argentina y Perú por eliminatorias, hubo victoria ante Racing, también luego de ir en desventaja y esta vez con un un tremendo segundo tiempo de Juan Román Riquelme. Ante Tigre, tuvo su mejor rendimiento del semestre; ganaba 2 a 0 y estaba para golear, pero tras el descuento de los de Victoria terminó en apuros y con la angustia de sufrir los minutos finales a la espera del final del encuentro.

La fragilidad defensiva continúa siendo el mayor problema de Boca. Los desacoples de sus centrales, Julio César Cáceres y Gabriel Paletta, y los recurrentes errores de su arquero, Roberto Abbondanzieri, lo hacen un equipo demasiado vulnerable, lo cual se evidencia en el hecho de no haber finalizado ningún partido del torneo sin recibir al menos un gol. Además, lo ajustado del campeonato hace que pese a que lo separan cinco puntos de San Lorenzo está en la mitad de la tabla; es decir, con varios equipos por sobre su posición. Esos son los principales obstáculos que deberá sortear.

El buen aprovechamiento del tiempo sin competencia que implicó la última doble fecha de las eliminatorias ha tenido un gran valor en esta positiva racha. Basile y su cuerpo técnico realizaron una base física para mitigar en parte los inconvenientes de la gira europea antes del inicio de la temporada y trabajaron en doble turno para buscar solucionar los problemas de funcionamiento.

Con la seguridad que dan los triunfos, Boca visitará a River el próximo domingo en el partido que atrae más miradas. Si los dirigidos por Basile logran capitalizar su buen momento y aprovecharse del derrumbe millonario para armar un poker de victorias quedándose con los tres puntos en el superclásico entonces se convertirá, definitivamente, en el candidato más temido.
(Foto: Canchallena.com - Fotobaires)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 5 de octubre de 2009

Independiente y San Lorenzo, dos que se agrandan

Después de un arranque de torneo con los cinco grandes a los tropiezos y sin asomarse a la primera mitad de la tabla, en la séptima fecha Independiente y San Lorenzo lograron dos victorias que, sumadas a la falta de triunfos de Estudiantes, Banfield y Vélez, les permitieron quedar a sólo tres puntos de la cima de la tabla de posiciones poniéndolos en carrera cuando el certamen se acerca a su meridiano.

La conquista del clásico ante Racing y el posterior triunfo frente a Tigre marcaron el contorno del Independiente que Américo Gallego, su técnico, pretende. Ahora el Rojo buscará llenar su figura con el juego y los resultados que le permitan estar arriba y, después de varios torneos, dar pelea por el título. Un equipo que ya no se muestra tan descompensado, con presencia en el fondo, equilibrio en el medio y dos delanteros, Néstor Silvera y Darío Gadín, siempre peligrosos, presenta los argumentos para aspirar a la consagración que anhela su gente.

Por su parte, San Lorenzo dejó de lado su versión de equipo nervioso y supo capitalizar los errores de un River desbandado para quedarse con tres puntos que lo dejan, también, a tiro de la punta. El Ciclón es otro que parece haber encontrado el camino de la identidad que busca su entrenador. Es, además, junto con Argentinos y Banfield, uno de los invictos que le quedan al Apertura. Al conformar un conjunto con mayoría de suplentes para enfrentar a Tigre, de modo tal de reservar de su plantel para la revancha ante Cienciano por la Copa Sudamericana, Diego Simeone había mostrado cuál será la prioridad del equipo en lo que queda de 2009. Sin embargo, ganar en Victoria, avanzar de fase en Cuzco y derrotar a los Millonarios pusieron a San Lorenzo otra vez como protagonista en los dos frentes, la contienda internacional y campeonato doméstico.

Diablos y Santos dieron el último fin de semana una muestra de carácter al revertir resultados adversos. Independiente perdía 1 a 0 con el gran gol de Carlos Luna y lo dio vuelta con tantos de Walter Acevedo y Carlos Matheu, mientras que San Lorenzo también ganó 2 a 1 después de ir abajo en el marcador con los gritos de Leandro Romagnoli, de penal, y Bernardo Romeo. Sobreponerse a una derrota parcial para hacerla triunfo refuerza la confianza de un equipo desde la seguridad en sus condiciones futbolísticas.

En un torneo que parecía no tendría protagonismo de los equipos más tradicionales, Independiente y San Lorenzo se plantan para hacer que el Apertura sea también cosa de grandes.
(Foto: Desanlorenzo.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 8 de julio de 2009

Y ahora, la Promoción

Vélez ya salió campeón, Gimnasia y Esgrima de Jujuy y San Martín de Tucumán descendieron y se sabe que Atlético de Tucumán y Chacarita ocuparán sus lugares. También quedó determinado que Lanús, Vélez, San Lorenzo y Tigre clasificaron para disputar la Copa Sudamérica, que tendrá a Boca y River invitados por última vez. Pero la temporada 2008/2009 no está finalizada. No al menos para Rosario Central, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Belgrano de Córdoba y Atlético de Rafaela. En partidos de ida y vuelta, se enfrentarán rosarinos contra cordobeses y platenses contra santafesinos en la búsqueda unos de manter la categoría y otros de llegar al círculo privilegiado de fútbol argentino.

Esta tarde será el turno del primer partido entre el Canalla y el Pirata, en Barrio Albertidi (la serie se definirá el domingo en el Gigante de Arroyito), mientras que mañana el Lobo visitará a la Crema (también se definirá el fin de semana, en el Bosque).

Rosario Central juega por Primera vez la Promoción y lo hará ante el equipo más experimentado en esta instancia. Belgrano la protagonizó cuatro veces, dos para manter la categoría y dos para ascender, y en tres de ellas logró el objetivo. La disputó para quedarse en Primera en la temporada 1999/2000 (cuando se instauró la Promoción) y la siguiente y en ambas se impuso ante Quilmes. En la 2005/2006 le arrebató su lugar en Primera a Olimpo, pero en la pasada temporada no pudo hacer lo mismo ante Racing.

Por su parte, Gimnasia y Esgrima de La Plata también hará su estreno en estas reválidas y enfrente tendrá un rival que no las desconoce. Finalizado el Clausura 2006, Argentinos Juniors debió ratificar su lugar en Primera y lo hizo ante Atlético de Rafaela, que ahora buscará cambiar la historia frente al conjunto de Leonardo Madelón.

La Promoción implica una injusticia, ya que pone cara a cara a un equipo que hizo mayormente las cosas mal –el de Primera- con otro que acumuló más méritos que defectos –el de la B Nacional- y sin embargo le da una doble ventaja deportiva al primero. Una es relativa, y tiene que ver con el hecho de definir de local, mientras que la otra quiebra absolutamente las equivalencias, al establecer que ante igualdad de puntos y goles en el resultado global cada cual se mantiene en su categoría. Está, además, la natural diferencia que existe entre dos equipos de distintas divisionales.

Si pese a todo el conjunto de la categoría inferior logra subir, la próxima temporada deberá lidiar con el Promedio, un invento nefasto, reaseguro de los poderosos, que es especialmente perjudial para los equipos recién ascendidos. Así, con los vigentes sistemas de Promedios y Promociones, las pasos de categoría en el fútbol argentino muchas veces desvirtúan los merecimientos.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 15 de junio de 2009

La emoción de la definición

El discreto nivel futbolístico, la desorganización manifiesta y las alimentadas sospechas de corrupción en los escritorios de todas maneras permiten disfrutar de un emocionante desenlace de campeonato. La lucha grande por el título, la angustiante por mantener la categoría y la que otorgará el prestigio de la participación internacional dan lugar a un trayecto final apasionante.

Vélez, el líder; Huracán, su escolta, y Lanús, detrás de ambos, son el triunvirato que se debatirá por la gloria de la vuelta olímpica. Antes del inicio de la decimoséptima fecha, el Granate encabezaba la tabla y parecía encaminarse firme a la conquista del Clausura, pero la inesperada y abultada derrota ante Arsenal, más la victoria velezana ante Newell´s y la quemera en el clásico ante San Lorenzo lo relegaron a la tercera colocación. Entonces, de los tres aspirantes al título los dirigidos por Luis Zubeldía pasaron este fin de semana de punteros a ser los únicos que dejaron de depender de sí mismos para coronarse. De todas maneras, la particularidad de que Vélez deba enfrentarse en las dos fechas que restan a Lanús y Huracán abre un abanico de múltiples posibilidades, con lo que todo podría cambiar el próximo fin de semana.

En tanto, abajo parece estar todo definido. El destino se presenta escrito y rubricado para San Martín de Tucumán, que para evitar el descenso deberá ganar sus dos encuentros (enfrentará a Newell´s, en Rosario, y a Lanús, en la Ciudadela) y aguardar que Gimnasia y Esgrima de La Plata pierda al menos uno (le quedan Boca, de visitante, y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, de local). Si esto ocurre será el Lobo quien pierda la categoría y el elenco norteño el que deba revalidar su lugar en la Promoción. La otra llave de disputa contra el cuarto equipo de la B Nacional (hasta hoy Instituto de Córdoba) la jugará Central, que sólo zafará de esa instancia si consigue sus seis puntos en juego y Godoy Cruz o Racing no suman (si la Academia saca un punto y el Canalla los seis deberán jugar un desempate).

En lo que hace a la clasificación para la próxima Copa Sudamericana, ya están clasificados Lanús y Estudiantes, además de los invitados Boca y River, y Tigre se asegurará su debut internacional si consigue tres puntos más. El último pasaje es hasta hoy de San Lorenzo, pero seguido a sólo dos puntos por Huracán y a tres por Colón y Estudiantes.

Pese a ser atacado en su estructura y perjudicado así en sus aspectos deportivo y cultural, en tanto espectáculo popular por excelencia, la definición de la temporada se presenta con la emoción propia de las definiciones abiertas.
(Foto: Olé.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 2 de febrero de 2009

Clausura a la vista

El próximo fin de semana se iniciará el segundo torneo de la temporada y las previsiones que pueden hacerse son diversas. Por un lado, la tan trillada como real aseveración de que los torneos Clausura suelen ser más emocionantes que los Apertura, ya que en ellos, además de definirse un campeón, se determina cuáles serán los equipos que se clasificarán a certámenes internaciones, quiénes los que disputen la Promoción con los conjuntos de la B Nacional y las dos instituciones que descenderán de categoría. Pero, por otro, ocurrirá que los conjuntos que cuentan con los mejores planteles participarán de la Copa Libertadores (Vélez podría señalarse como excepción) y es a dicho certamen al que reservarán sus mayores esfuerzos. A esto se agrega un mercado de pases raquítico, en el cual Boca y River incorporaron como grandes campanazos a dos jugadores en la última etapa de sus carreras, como Roberto Abbondanzzieri y Marcelo Gallardo, respectivamente.

Junto con los dos gigantes de nuestro fútbol, San Lorenzo, Estudiantes y Lanús completan el quinteto de equipos que tendrán doble competición. Los que tengan una prematura despedida de su compromiso internacional serán, seguramente, animadores centrales del campeonato doméstico. Veléz, el conjunto que mejor se reforzó, y Tigre, subcampeón del Apertura, completan la nómina de los que, en la previa, se muestran como los más serios aspirantes al título.

Independiente, desde hace más de una década en el peor momento de su riquísima historia, irá a contramano de esos pergaminos y buscará ser la sorpresa. Esa aspiración será compartida por Argentinos Juniors, Arsenal y Newell´s, lo mismo que Banfield, Huracán y Colón, aunque estos sin dejar de mirar la tabla de los promedios.

Más urgidos aparecen Racing, otro grande derruido, con un derrotero que lleva más de 30 años, Godoy Cruz de Mendoza, Rosario Central, Gimnasia y Esgrima de La Plata, San Martín de Tucumán y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, que lucharán por mantenerse en la máxima categoría, para lo cual no pueden tener otro objetivo que el de realizar una muy buena campaña.

Seguramente, como ya es habitual, el torneo deparará una tabla de posiciones con asteriscos por la postergación de partidos, futbolistas a préstamo que no podrán jugar contra los equipos dueños sus pases, malos operativos de seguridad, encuentros definitorios sin simultaneidad, más papelones del dependiente Tribunal de Disciplina, sospechas de incentivación y demás vicios que se han hecho parte de nuestro fútbol. Además, la AFA decretó un nuevo aumento en las populares, que ahora costarán 30 pesos, más de doble que hace un año; un precio demasiado elevado para la economía de la mayoría de los argentinos y una estafa si se tiene el cuenta los servicios de los que dispone un habitante de las gradas de los estadios argentinos. Pese a esto, la ilusión de tener un campeonato de buen nivel está presente, así como la esperaza de cada hincha de que el club de sus amores le regale una campaña para celebrar.
(Foto: Espndeportes.espn.go.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 5 de enero de 2009

Ni largos ni cortos, a medida

En sus últimas declaraciones de 2008, Julio Humberto Grondona, próximo a cumplir 30 años como presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, deslizó que a medidos de este año, tras la finalización del torneo Clausura, la nueva temporada podría traer la novedad de disputarse con un campeonato largo, de 38 fechas. Incuestionable desde lo deportivo, esta iniciativa esconde detrás intereses a los que el titular de la AFA jamás desoye.

Desde que se instalaron los certámenes cortos en 1991, la defensa hecha desde la dirigencia afista fue que los torneos Apertura y Clausura posibilitaban a los clubes más modestos luchar por un título; y hasta obtenerlo. Pero esta afirmación carecía de sentido de acuerdo a lo ocurrido en la década precedente, la de 1980, que había sido la más prolífica para estos equipos a partir de los campeonatos de Ferro (Nacionales 82 y 84), Argentinos (Metropolitano 84 y Nacional 85), Estudiantes (Metropolitano 82 y Nacional 83), Rosario Central (Nacional 80 y temporada 86/87) y Newell´s (temporadas 87/88 y 90/91). En esos 10 años, River y Boca sumaron entre ambos cinco vueltas olímpicas, cuatro millonarias (Metropolitano 80, Nacional 81 y temporadas 85/86 y 89/90) y una xeneixe (Metropolitano 1981), pero en el lapso 1991-2001, con un formato que la prédica de Viamonte 1366 aseguraba era un beneficio para los más modestos, en Núñez y la Ribera se festejaron 12 títulos.

Debieron pasar 16 años, es decir más de 30 torneos con sus respectivos campeones, para que tras una competencia de 19 fechas se agregue un nuevo nombre al cuadro de honor del fútbol argentino: Lanús, al quedarse con el Apertura 2007. Un año antes, Estudiantes –tras una sequía de 22 años- había llegado a lo más alto y en 2008 Tigre estuvo muy cerca de dar el golpe ante Boca, finalmente el campeón.

Estos tres sucesos en apenas dos años de seguro encendieron una luz de alerta en los escritorios de los dueños del multimillonario negocio del fútbol. Grondona deslizó entonces la posibilidad de que se retomen los campeonatos de largo aliento, colocando ahora como principal explicación que dicho formato posibilitará establecer proyectos duraderos y evitará los constantes cambios de técnicos. Cierto es que el puesto de entrenador se convirtió en un fusible de escasa resistencia y que el largo plazo no existe, pero Grondona omitió decir que nada hizo para que esto cambie y evidentemente escondió que en el cambio que impulsa no prima lo deportivo, sino fuertes intereses.

Los torneos tradicionales, largos, de dos ruedas, en las que cada equipo se enfrenta -una vez de local y otra de visitante- con todos los conjuntos con los que comparte la categoría son la medida deportiva más justa. Ahora bien, para que estos campeonatos tengan sentido para cada uno de los competidores deberán cambiarse el modo de clasificación a las copas internacionales y de descenso y promoción. Junto con el campeón, los tres clubes que se coloquen por detrás de la primera colocación deberían clasificar a la Libertadores y el quinto al repechaje de esa competición, en tanto que para la Sudamericana lo hagan quienes que finalicen entre la sexta y la undécima posición. Esto implicaría una reestructuración también en la Confederación Sudamericana de Fútbol, para que sus torneos sean anuales y dejen de lado la concepción únicamente comercial que implica tener a los grandes de América en ambas competiciones. Otro punto central es la eliminación de los promedios, reaseguro para los equipos de mayor convocatoria, de modo tal que los dos últimos conjuntos de la tabla de posiciones desciendan de forma directa y los dos que se ubiquen inmediatamente por encima de estos disputen la promoción. Este formato tendría a todos los equipos peleando por algo hasta el final.

A comienzos de los noventa, tras una década en la que los cinco tradicionales grandes acumularon siete títulos (River cuatro, Independiente dos, Boca uno y sequía absoluta para Racing y San Lorenzo, que incluso jugaron en la B) contra los diez que sumaron el quinteto compuesto por Ferro, Estudiantes, Argentinos, Central y Newell´s, se establecieron los campeonatos de una ronda. Se arguyó que era en virtud de posibilitar la gloria a los clubes más modestos, pero se trataba, a la vista de los resultados, de un salvavidas para los poderosos jaqueados. Era el inicio de la etapa más vergonzosa del negocio del fútbol. A veces largos y otras cortos, los torneos argentinos sin duda se hacen a la medida de los intereses.
(Foto: Blogs.chron.com)

Patricio Insuapatinsua@gmail.com

lunes, 29 de diciembre de 2008

Honor a Tigre

La enorme campaña realizada no puede verse opacada por la frustrada coronación del que hubiera sido su primer campeonato. En 106 años de historia, Tigre nunca estuvo tan cerca de un logro como el que seguramente mereció en el desenlace del Apertura 2008. Mientras Boca festejaba la conquista de un nuevo título, difícil era quedarse únicamente en la algarabía auriazul sin detenerse en el llanto de varios de los jugadores de Tigre y el reconocimiento, también emocionante y con lágrimas, de una repleta tribuna teñida de azul y rojo que gritaba hasta la afonía el reconocimiento a su equipo.

El conjunto dirigido por Diego Cagna demostró no haber sido menos que el campeón, a quien venció en las dos oportunidades que lo enfrentó: 3 a 2 en la Bombonera, en la sétima fecha, y 1 a 0 en el último encuentro oficial de 2008. Pero terminó resultándole carísimo haber jugado sus peores 45 minutos del semestre en la primera fecha del triangular final, ante San Lorenzo. Esto, más el muy bajo rendimiento en el torneo desempate de Martín Morel, su figura y goleador, y la ausencia en el choque decisivo ante Boca de dos pilares del equipo como Daniel Islas –el mejor arquero del campeonato- y Maximiliano Castagno completaron los obstáculos que Tigre no pudo sortear. De todos modos, estuvo apenas a un gol de ser campeón, para que todo Boca tuviese que contener el aliento hasta el pitazo final del árbitro Sergio Pezzotta.

El Matador se mostró siempre como un equipo equilibrado y a la vez muy ambicioso. Fueron varios los partidos en los que sumó tres y hasta cuatro delanteros en cancha para buscar el triunfo que lo mantuviera en las posiciones de vanguardia. Sustentó su gran rendimiento desde una sólida defensa, que tuvo como baluartes a Islas bajo los tres palos y Juan Carlos Blengio, un interesantísimo mediocampo, con el destaque de Matías Giménez, Sebastián Rusculleda, Castagno y Morel, y una delantera que terminó de encontrar su mejor versión con la dupla Carlos Luna-Leandro Altobelli y el aporte de Leandro Lázaro, autor de los dos goles que marcó Tigre en el triangular.

A diferencia de San Lorenzo y Boca, sus rivales en la definición del certamen, Tigre nunca tuvo un bajón de rendimiento que se reflejara en la acumulación de malos resultados. Los de Victoria no perdieron en todo el Apertura y el desempate dos partidos seguidos; su peor racha fue entre la tercera y la quinta fecha, cuando igualó con Vélez, perdió con San Martín de Tucumán (única derrota en el estadio Don José Dellagiovanna) y empató con Racing. En cambio, los xeneixes atravesaron una racha negativa de tres derrotas (incluida la goleada en Mendoza 4 a 1 ante Godoy Cruz), dos empates y sólo un triunfo, lo mismo que el Ciclón, que también sumó apenas 5 puntos entre la undécima y la decimosexta fecha. Además, Tigre fue el mejor local del campeonato, al cosechar 24 de los 27 puntos allí disputados.

Sin complejos ni ánimo de refugiarse en declaraciones de ocasión, todavía menos por entrar en ese juego de trasladar la presión, Rodrigo Palacio reconoció antes del definitorio choque en el estadio de Racing que los de Cagna habían sido no sólo el más regular sino, además, el mejor equipo del campeonato desde su funcionamiento colectivo.

Tigre creció de golpe. Y se hizo cargo de esa responsabilidad. En su primer torneo en la máxima categoría tras una ausencia de 27 años, no acusó complejos de adaptación y cambió el habitual trastorno de llegar del ascenso por el subcampeonato del Apertura 2007. Tal campaña significó la ida jugadores importantes, como Román Martínez, Lázaro (emigró a Estudiantes para luego regresar) y Sebastián Ereros. Pero tras un Clausura de mitad de tabla obtuvo nuevamente este reciente segundo escalón en el podio del fútbol grande de Argentina. Blengio, Castagno, Giménez y Martín Galmarini (actualmente en River), jugadores históricos del club y que demostraron tener suficientes cualidades para destacarse en Primera, acompañaron todo el vertiginoso proceso que implicó pasar en apenas dos años (2005-2007) de pelear por evitar el descenso a la cuarta categoría del fútbol argentino a la obtención de un subcampeonato en la divisional de elite.

Rey sin corona, Tigre se ganó con sobrados merecimientos el reconocimiento del ambiente futbolero. Con un plantel de menores recursos en comparación con Boca y San Lorenzo, el Matador realizó una campaña tremenda, pese a que se quedó sin un título que nadie hubiera podido objetar.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Otra vuelta, Boca

La más apasionante definición de los últimos años entregó el vigésimo tercer título local para Boca. Al igual que en las 19 fechas del campeonato, las tres del mini torneo de desempate lo vieron igualar en puntos con San Lorenzo y Tigre, pero dio la vuelta olímpica por diferencia de gol, de apenas un gol. El conjunto de Carlos Ischia fue un justo campeón, pero tal paridad hace que lo mismo se hubiese dicho si la gloria final era para los de Miguel Ángel Russo o Diego Cagna.

Los tres partidos para determinar al ganador del Apertura 08 no entregaron a un campeón notablemte superior a sus competidores. Boca superó con claridad a San Lorenzo 3 a 1, siendo el último gol, convertido por Cristian Chávez cuando el partido se terminaba, el que significaría la coronación. Tras el triunfo ante el Ciclón, Boca cayó derrotado ante Tigre 1 a 0, pero fue campeón porque en la primera fecha los de Victoria habían sido derrotados por San Lorenzo 2 a 1, resultado que no reflejó la evidente superioridad de los santos. Así, cada uno de los tres equipos que terminaron en la primera colocación sumaron en el desempate tres puntos, producto de una victoria y una derrota. Se trató de una continuidad en la lógica del campeonato, ya que al finalizar cada una de las últimas fechas el escenario se modifica y las chances de unos y otros crecían, desaparecían y volvían a aparecer.

No fue culpa de Boca la impresentable organización del certamen definitorio, disputándose, además, en arcaicos estadios que no permiten el ingreso de una ambulancia para socorrer a los protagonistas ante una situación de emergencia, como ocurrió con Juan Forlín. Así, no es difícil imaginar que la indisposición de un espectador implicaría para el infortunado quedar en las manos de Dios o la Divina Providencia. El fútbol argentino no solamente logra sobrevivir sino mantenerse competitivo pese a la imparable fuga de piernas y a esta estructura caótica producto de dirigentes incapaces -en el mejor de los casos- y de las injerencias del afín emporio mediático.

Campeón por diferencia de gol, tal vez el mayor mérito de Boca estuvo en haberse consagrado pese a los muchos contratiempos que tuvo. Casi no pudo contar con su delantera titular, por la rotura de ligamentos de Martín Palermo, goleador y referente, y la pubialgia de Rodrigo Palacio, la figura más desequilibrante. También por lesiones, solamente pudo disputar con su defensa ideal, integrada por Hugo Ibarra, Julio César Cáceres, Gabriel Paletta y Claudio Morel Rodríguez, apenas seis de los 21 partidos que disputó, obteniendo 16 de los 18 puntos en juego. Además, no ya por inconvenientes físicos sino por un conflicto que aún no salió a la luz, Mauricio Caranta dejó el arco y su lugar fue ocupado por el juvenil Javier García, quien en el segundo tiempo del definitorio encuentro ante Tigre fue reemplazado por el también debutante Josué Ayala, de 20 años, quien se hizo cargo de los tres palos en los minutos más dramáticos para Boca en todo el segundo semestre de 2008. La diatriba entre Juan Román Riquelme y el paraguayo Cáceres, cuando el equipo no estaba en su mejor versión, y la inesperada muerte del presidente Pedro Pompillo completaron los inconvenientes a los que el Xeneixe se sobrepuso para ser otra vez campeón.

La riquísima historia de Boca cierra con este título su década más gloriosa. En los 16 años previos a 1998, el club de la Ribera había celebrado apenas dos conquistas, una en el plano local y otra en el internacional, el Apertura 92 y la Supercopa 89. Pero en los últimos 10 años obtuvo la friolera de 18 títulos, 7 domésticos (Apertura y Clausura 1998, Apertura 2000, 2003 y 2005, Clausura 2006 y Apertura 2008) y 11 internacionales (Copa Libertadores 2000, 2001, 2005 y 2007, Copa Intercontinental 2000 y 2003, Copa Sudamericana 2004 y 2005 y Recopa Sudamericana 2005, 2006 y 2008).

Sin ser un campeón brillante y pese a no haber sido ostensiblemente superior a sus rivales directos, los merecimientos de la conquista no se pueden objetar. Contó en Sebastián Battaglia con el mejor jugador del campeonato, con la sabiduría de Riquelme y el muy buen aporte de los juveniles promovidos por Ischia, como Lucas Viatri, autor de 8 goles, y Nicolás Gaitán, protagonista de tantos decisivos. Boca agregó una nueva estrella a su escudo para darle todavía más brillo a su más gloriosa etapa.
(Foto: Inbobae.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 15 de diciembre de 2008

Emoción máxima, pese a la desorganización

Con suspenso hasta el último instante, Boca, San Lorenzo y Tigre, los tres equipos que llegaron como líderes a la última fecha del Apertura 2008, ratificaron sus ambiciones al derrotar a Colón, Argentinos Juniors y Banfield, respectivamente. Acorde con la emoción del más reñido desenlace desde la instauración del profesionalismo en 1931, cada uno de los protagonistas contuvo el aire hasta el final, ya que los triunfos fueron por la mínima diferencia. Así, como hace 40 años y por segunda vez en la historia del fútbol argentino (en 1968 lo jugaron en el Gasómetro Racing, River y Vélez, que fue el campeón), el título se definirá en un triangular. En esa instancia, el Matador tendrá una pequeña ventaja, ya que de haber igualdad en puntos y goles será el campeón por haber vencido en el torneo a sus dos rivales.

Boca, en su casa, tenía su encuentro ante Colón definido a los 27 minutos cuando ganaba 3 a 0, con dos goles de Luciano Figueroa y otro de Juan Román Riquelme. Pero el Sabalero achicó distancias sobre el final del primer tiempo y se puso a tiro a los 8 minutos del complemento para que el conjunto de Carlos Ischia sufra hasta el final. Por su parte, San Lorenzo, en el estadio Diego Armando Maradona, zafó de dos claras situaciones de gol al comenzar el partido y en la primera que tuvo, a los 7 minutos, Gonzalo Bergessio marcó el único tanto de un partido que contó con una gran cantidad de situaciones de gol para ambos equipos. En tanto, en Victoria, Martín Morel, goleador de Tigre en el campeonato, anotó el tanto del triunfo ante Banfield, aunque la gran figura fue el arquero Daniel Islas, de muy buena actuación y autor de dos atajadas espectaculares cuando el partido expiraba.

Al margen de las muy fundamentadas sospechas de incentivación –públicamente pretendida por la mayoría de los jugadores involucrados, pese a ser ilegal- y hasta de soborno, en el caso de Argentinos –obviamente no denunciado, seguramente porque sí habrán estado muy bien dispuestos a recibir dinero de terceros para ganar-, todos los que tenían chances de quedarse con el título sumaron los tres puntos para seguir en carrera. Incluso Lanús, que también tenía hasta la última fecha matemáticas posibilidades de ser campeón pero muy difíciles desde la realidad, hizo lo suyo al vencer a San Martín de Tucumán en su estadio de Guidi y Arias, aunque no le alcanzó para la disputa por el título.

El sorteo y las muchísimas negociaciones realizadas en la misma noche del domingo determinaron que el primer encuentro lo disputen Tigre y San Lorenzo en el José Amalfitani el miércoles 17 a las 18:30, que luego se encuentren Boca y San Lorenzo en el estadio de Racing el sábado 20 a las 18:30 y que, finalmente, de ser necesario, choquen Boca y Tigre, también en Avellaneda el miércoles 23 a las 20:30. Así se evidencia que el armado de este torneo adicional para definir el campeón es, como todo lo organizado por la AFA, producto de la improvisación y el desatino ante un escenario que nunca se previó. Puede, entonces, no tratarse de un triangular, ya que si San Lorenzo gana los dos primeros partidos no será necesario disputar el tercero; hecho que molestó a quienes tienen los derechos de televización por no tener garantizados tres partidos definitorios. Esta configuración puede traer también una situación más compleja y es el hecho de que Tigre juegue el último partido sin posibilidades de ser campeón, ya que si pierde ante San Lorenzo y luego los de Miguel Ángel Russo empatan con Boca, enfrentará al Xeinexe sólo a modo de juez, lo cual despertaría enormes suspicacias. Todo esto se hubiera evitado si en la segunda fecha Boca se enfrentase al perdedor del primer choque (de haber un empate debería hacerse un sorteo), de modo tal que sí se garantice un triangular en el cual los tres equipos jugarían dos partidos con chances de ser campeón.

Pese a estos desaguisados, la más emocionante definición del fútbol argentino tendrá, tras la 19º y última fecha del torneo, un nuevo capítulo que sí será definitorio. Boca, San Lorenzo y Tigre pugnarán palmo a palmo por la gloria que los tres sienten merecer pero sólo será alzada por uno.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 8 de diciembre de 2008

Una definición apasionante para un buen torneo

Este torneo Apertura que aún no finalizó es, desde lo futbolístico, superior al certamen que conquistó River en el primer semestre de 2008. Es, además, una de las definiciones más emocionantes y atrapantes de mucho tiempo a esta parte. San Lorenzo, Tigre y Boca llegan a la última fecha igualados en el primer puesto de la tabla con 36 puntos y cuentan con idénticas chances de terminar el año con vuelta olímpica. Agazapado y sin nada que perder por estar a dos puntos de los líderes, Lanús siente que puede obtener su segundo título, a un año del que concretó en la Bombonera. Y habrá un invitado omnipresente, incalculable y solapado: la incentivación.

Para que todo se defina en la última fecha hay tres opciones: que sólo gane uno de los tres líderes; que sólo uno empate, pierdan los otros dos y Lanús no gane, o que pierdan los tres y el Granate venza a San Martín de Tucumán. Ahora, para que no haya un campeón luego de disputadas las 19 fechas del torneo se abren varias posibilidades. Se jugará una final si: ganan dos de los tres punteros; empatan dos, pierde el restante y Lanús no gana; o empata uno, los otros dos pierden y Lanús gana. El campeón se definirá en un triangular si: ganan los tres líderes, empatan los tres y Lanús no gana, pierden los tres y los del del sur no ganan o dos empatan, el otro pierde y gana el conjunto de Luis Zubeldía. Y, por último, está la posibilidad de que se defina al dueño del Apertura 08 en un cuadrangular, para lo cual sólo hay una combinación de resultados: que empaten San Lorenzo con Argentinos, Tigre con Banfield, Boca con Colón y que Lanús le gane al San Martín tucumano. El único de los involucrados que jugará de visitante es el Ciclón, que lo hará en el estadio Diego Armando Maradona.

Un desempate mano a mano sería el cuarto en la historia del profesionalismo para determinar al campeón, tras el que en 1932 enfrentó a Independiente y River con festejo para los Millonarios, el que en 1951 protagonizaron Banfield y Racing para el tricampeonato de los de Avellaneda y el que, más recientemente, en 2006 disputaron Boca y Estudiantes con título Pincha. Un triangular volvería a repetirse luego del que disputaron en 1968 River, Racing y Vélez, en lo que fue el primer título de los de Liniers. En tanto, un cuadrangular para definir el título luego de cumplida la programación del torneo no registra antecedentes en el torneo argentino.

Lo cierto es que al margen del abanico de posibilidades, todo parecería indicar que con una terna de equipos en lo más alto de la tabla de posiciones a una fecha del final el campeón no se conocerá el próximo fin de semana y que las chances de Lanús, con tres equipos por delante, son muy remotas. Aunque los vaivenes de este torneo y las imprevistos que siempre tiene el fútbol advierten que todo puede pasar.

Si bien todos con la motivación de la gloria al alcance de la mano, los protagonistas llegan a este desenlace con estados de ánimo diferentes. Boca se quedó con la sensación de que dejó pasar una chance inmejorable al empatar con Gimnasia en La Plata, mientras que Tigre, luego de haber ganado un partido impresionante en Rosario ante Central tras ir 2 a 0 abajo , y San Lorenzo, que tuvo un rendimiento altísimo en la victoria 4 a 1 ante un derruido Independiente, llegan más fortalecidos.

Esta definición trae más de un dolor de cabeza a la Asociación del Fútbol Argentino. La impresentable organización de los certámenes locales no previó un desempate múltiple en el primer puesto, lo cual generaría un trastorno en los calendarios. Una final entre dos equipos se disputaría el miércoles 17 de diciembre, tres días después de la última fecha. Aunque no se sabe cómo será la definición si hay más de dos equipos involucrados en la disputa, un triangular podría disputarse el miércoles 17, sábado 20 y martes 23, mientras que un cuadrangular sumaría el viernes 26 o sábado 27. A tal punto no se contempló esta posibilidad que en la página oficial de la AFA no figura cuál es la reglamentación en caso de empate entre tres o más equipos en el primer puesto.

Pese a las constantes conformaciones de planteles y el cortoplacismo para los técnicos, el presente torneo ha presentado equipos que mostraron un juego vistoso y efectivo -aunque sin la regularidad necesaria para escaparse en solitario arriba- y varios muy buenos partidos. A esto se le suma una próxima definición tan estrecha como incierta para elevar a este Apertura 2008 por sobre los anteriores certámenes.
(Foto: Infobae.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 25 de noviembre de 2008

Handicap Boca

Cuando sólo quedan tres fechas para finalizar el torneo, hay una muy mala noticia para los equipos que miran la punta desde abajo: es Boca quien está en la cima. Curtido como nadie en los últimos años en este menester de lograr campeonatos -aún en situaciones desventajosas o de mayores responsabilidades-, no será sencillo para sus rivales verlo ceder. Si bien el último fin de semana para ganar en Tucumán a San Martín y llegar sin compañía a lo más alto debió contar con la inestimable colaboración del árbitro Carlos Maglio, muchos méritos ha acumulado este Boca.

Disputó casi todo el certamen sin Martín Palermo y Rodrigo Palacio, su letal dupla ofensiva. Bien puede aventurarse que sin ellos en cancha el conjunto auriazul se privó de algo así como 15 goles que significasen 8 o 9 puntos más en la tabla. En el caso del platense, su ausencia implica además la falta del referente, del líder, y de alguien a quien no intimida en lo más mínimo sentir todas las miradas puestas en él.

Mayores fueron los contratiempos en la defensa. También por lesiones, el tramo final del Apertura encuentra a Boca sin su zaga central titular, conformada por Julio César Cáceres y Gabriel Paletta. Hugo Ibarra, dueño de lateral derecho, también sufrió ausencias por su físico, lo mismo que Morel Rodríguez por la izquierda. Los cuatro juntos sólo pudieron estar presentes en seis partidos (los cinco primeros del campeonato y el superclásico ante River), en los cuales el equipo sumó 16 de los 18 puntos en juego. Además, “por haberle mentido a sus compañeros”, según señaló el técnico, Carlos Ischia, -a lo cual bien podría sumarse el revuelo que la novela generó en la prensa- Mauricio Caranta dejó el arco y su lugar fue ocupado por el debutante juvenil Javier García, de 19 años.

Los problema se completaron con dos cuestiones extradeportivas de distintos matices: el cruce de fuertes declaraciones entre Juan Román Riquelme y el paraguayo Cáceres y el golpe que significó la inesperada muerte de Pedro Pompillo, quien fuera el titular de la entidad.

A todo esto logró sobreponerse Boca para estar hoy en la punta. Y en gran medida es mérito de Ischia haber conseguido que sus dirigidos dejen atrás todas estas cuestiones.

Si algo potencia todavía más las posibilidades de Boca es la situación de sus adversarios en la lucha por el título. Por un lado, San Lorenzo, que fue puntero durante la mayor parte del torneo, mermó sustancialmente su rendimeinto y apenas ganó uno de los últimos seis encuentros que disputó. Aunque está solamente a dos puntos de los de la Ribera, anímica y futbolísticamente el conjunto de Miguel Ángel Russo está claramente disminuido. Por otro, Tigre, que desplegó un muy buen juego a lo largo del campeonato, dispone de menos recursos y variantes que Boca y San Lorenzo, al tiempo que deberá soportar el vértigo del protagonismo en instancias definitorias, algo difícil de sobrellevar para los equipos sin experiencia en esas peleas.

En esta última etapa del campeonato, mantener la punta y enhebrar al menos tres partidos sin derrotas es algo que no ha ocurrido. Esta irregularidad alimenta incluso las esperanzas de Lanús que, pese a estar a cuatro unidades del líder y con tres equipos por delante, está convencido de poder aspirar a la consagración final.

Sin su mejor versión, Boca está de todos modos en el primer puesto. El próximo fin de semana enfrentará a Racing y, como esto es fútbol y todo puede ocurrir, tal vez la situación actual tome otro giro, como viene ocurriendo cada fin de semana. Pero la experiencia del Xeneixe en estas definiciones, una vez que a muy poco del final ha logrado hacerse de la punta en soledad, parece augurar otra vuelta olímpica teñida de azul y amarillo.
(Foto: Diariouno.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 3 de noviembre de 2008

Pese al mal momento, San Lorenzo mantiene la punta

Se trataba de una semana clave, con nueve puntos en juego tras los cuales sólo quedarían seis fechas por delante. Esa instancia crucial del campeonato significó la peor racha de San Lorenzo, que perdió dos clásicos y apenas pudo igualar en el Nuevo Gasómetro con Gimnasia y Esgrima de La Plata, asfixiado en la tabla de los Promedios. Ante Racing y Boca fue superado con claridad, aún mayor que la diferencia mínima que expuso el marcador final en ambos encuentros. Carente de variantes ofensivas -la que había sido su mejor carta en el torneo- y desconectado entre líneas, las lesiones y suspensiones terminaron por diluir a un equipo que muy poco tiempo antes parecía desfilaba al título.

Sin embargo, pese a este derrumbe que se explica también en buena parte desde la baja de los rendimientos individuales, el equipo de Miguel Ángel Russo vive esta crisis desde lo más alto de la tabla de posiciones. Logró mantener el liderazgo, aunque ya no en soledad, sino ahora en compañía de Tigre y Boca. Inmerso en sus propias confusiones, en su momento más difícil en lo que se lleva disputado del Apertura, no es poco para el conjunto azulgrana que el bajón le llegue estando arriba y no en la búsqueda de alcanzar la vanguardia.

Pero el liderazgo lejos está de ser algo en lo cual pueda resguardarse para enfrentar las críticas y superar la coyuntura. Otra actuación como las precedentes y estar en la punta no será argumento. La caída fue futbolística y anímica, porque no tuvo respuestas de juego ni carácter para sobreponerse. De hecho, tras la derrota ante Racing y el empate con Gimnasia, San Lorenzo llegó el domingo a la Bombonera sabiendo que un empate lo dejaba sólo en la cima, un punto por encima de Tigre –que había perdido el sábado ante Argentinos 2 a 0- y tres por sobre la línea de Boca. Pero la cadena de malos rendimientos y escasísima cosecha de puntos agregó su tercer eslabón ante el Xeneixe.

Sin dudas, fue una semana por demás complicada para los de Russo. Antes de enfrentar a la Academia en Avellaneda, San Lorenzo estaba primero con holgura, cinco puntos delante de Tigre y ocho por sobre Boca, con quines hoy comparte la punta. Además de aspectos individuales y colectivos, deberá trabajar en el plano anímico para superar una tan pronunciada como inesperada baja de rendimiento.

Con puntaje ideal en las últimas 4 fechas, los de Carlos Ischia parecen haberle arrebatado la chapa de principal candidato al Ciclón. El Tigre de Diego Cagna, con el menor cartel propio de la disputa ante dos grandes, mostró una identidad que sustenta sus aspiraciones. En tanto que San Lorenzo -que quedó como el más golpeado de los tres líderes- deberá recuperar los argumentos que ya exhibió para buscar su undécima conquista del certamen de Primera División. Más atrás, Newell´s, Lanús y Vélez estarán al acecho para ver si pueden dar el zarpazo en un campeonato que parecía juzgado y hoy está más abierto que nunca.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 6 de octubre de 2008

San Lorenzo se encamina firme al campeonato

El meridiano del torneo puso frente a frente, en el estadio José Amalfitani, a los dos equipos más sólidos, Vélez y San Lorenzo. Sin embargo, pese a las emociones, no fue un partido con brillo, algo habitual cuando se enfrentan dos buenos conjuntos, ya que las virtudes de uno y otro generan una neutralización mutua. Claramente marcada esa paridad en el primer tiempo, el trámite del complemento, sobre todo por empuje, era favorable a los dirigidos por Hugo Tocalli cuando llegó el gol de Bernardo Romeo a poco del final para darle la victoria al líder del Apertura. De esta manera, el conjunto azulgrana enhebró su quinto triunfo consecutivo y se despegó a cinco puntos de ventaja de sus inmediatos perseguidores, Newell´s y Tigre. El cielo de los de Russo es diáfano, el camino está claramente marcado y el horizonte, ya más cercano, deja ver la meta esperada.

De todos modos, la mesura -que parece siempre obligatoria- en los de Boedo parte de su entrenador, quien aseguró tras el cotizado triunfo que aún falta mucho. Aunque si falta mucho, también entonces pasó mucho; así es en estos breves campeonatos de 19 fechas. Lo cierto es que en este contexto para que San Lorenzo no festeje un nuevo título, de los diez partidos que restan deberá perder al menos tres partidos y empatar otros tantos. Nada hace prever que esto pueda ocurrir con un equipo que sabe perfectamente a qué juega y tiene una gran confianza a partir de un equilibrio importantísimo: es el equipo menos vulnerado con apenas 4 goles en contra, tiene un mediocampo que combina marca y juego desde la conducción de Cristian Ledesma y muchas variantes en ataque con muy buenos delanteros de distintas características como Bergessio, Silvera, Romeo y Menseguez.

El panorama para San Lorenzo es óptimo no sólo por su gran presente, sino además por los problemas de sus rivales directos. Tigre, escolta y otro de los muy buenos equipos del certamen, cayó en Rosario ante Newell´s (que junto con Lanús fueron los que ganaron en la novena fecha para prenderse arriba), Vélez desaprovechó la oportunidad de acercarse en el choque directo y Boca sufrió su segunda derrota consecutiva como, prolongó su mal presente y quedó a 8 puntos de la cima.

San Lorenzo produjo ante Vélez su actuación más discreta, pero mostró virtudes alternativas para cuando las cosas no salen como se desea. Al orden habitual le agregó paciencia, concentración, ímpetu para soportar la envestida rival y frialdad para capitalizar al máximo la oportunidad que se le presentó en el epílogo. Estas credenciales le permitieron quedarse con tres puntos que lo consolidan en lo más alto de la tabla y la dan una diferencia que será muy difícil de achicar para los que están por detrás.

En su llegada, Miguel Ángel Russo se preocupó por superar las diferencias surgidas en el plantel en la última etapa del ciclo de Ramón Díaz. Aceptó que por las características de los jugadores que tenía en defensa era conveniente una línea de cuatro y no una de tres como normalmente prefiere, asimiló sin traumas la eliminación de la Copa Sudamericana y mostró tranquilidad cuando los refuerzos (nada menos que Ledesma, Barrientos y Solari) no llegaban.

San Lorenzo es el mejor equipo del certamen no sólo por ser el que más puntos cosechó, sino fundamentalmente por el modo en que logró sumar más que el resto. Lo hizo desde una gran fineza táctica y una repentización que le permitieron mostrar el más atildado y efectivo juego del campeonato sin escatimar una buena estética del mismo. Así, las propias virtudes, la gran ventaja obtenida promediando el torneo y los problemas de los que vienen detrás encaminan a San Lorenzo al undécimo título de Primera División de su centenaria historia.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 22 de septiembre de 2008

Cambio de roles

Ocurre a veces que por 90 minutos la pirámide social del fútbol se invierte. Así sucedió, por partida doble, en la séptima fecha del presente Apertura, cuando Boca y River cayeron derrotados a manos de dos habitantes del proletariado de la pelota. Modestos desde los presupuestos que manejan, aunque no desde sus convocatorias, Tigre en la mítica Bombonera y San Martín de Tucumán en su inexpugnable estadio de La Ciudadela construyeron dos victorias inobjetables e históricas: los del norte de la provincia de Buenos Aires llevaban 59 años sin ganarle a Boca como visitante (además, los xeneixes no caían en su cancha hacía un año y medio) y los tucumanos consiguieron su primer triunfo ante River.

Matadores y Santos son hasta aquí dos de los mejores equipos del torneo. Sin figuras de renombre, demuestran que es posible salir a buscar el triunfo ante cualquier rival a partir de una idea definida, conseguida con un trabajo a largo plazo a partir de que mantienen hace buen tiempo a sus entrenadores, Diego Cagna y Carlos Roldán, y no han hecho, pese a los ascensos, grandes movimientos en los planteles de una temporada a otra.

Con sus triunfos, Tigre y San Martín pusieron en evidencia falencias de los dos tanques del fútbol argentino. Mientras Boca parece atravesar una laguna de la que más pronto que tarde saldrá, River perdió definitivamente el rumbo para internarse en un laberinto en el cual cada paso que da lo aleja más de la salida. Apenas un punto por sobre los últimos, Huracán y Estudiantes, a diez del líder, San Lorenzo, y más de una decena y media de equipos por sobre su posición marcan el pésimo momento del Millonario, que ya no pelea por el campeonato. Seguramente Diego Simeone entendió que no corría con chances en el Apertura incluso antes del encuentro en Tucumán y por eso presentó una Reserva reforzada, de modo tal de reservar a los titulares para el choque ante Defensor Sporting, de Uruguay, en el debut de la Copa Sudamericana, certamen que pasó a ser el único objetivo para este semestre.

En tanto, la caída en el rendimiento de los de la Ribera gira alrededor de su máxima figura, de su jugador fetiche. Juan Román Riquelme no tiene hoy la fineza en la que se apoya fundamentalmente su juego y está mal físicamente, a lo cual se agrega algo mucho más preocupante: la falta de compromiso con el equipo. El talentoso mediocampista nunca se ha caracterizado por su vigor, pero la constante conducta de desentenderse por completo de la jugada cuando pierde la pelota más un evidente fastidio dan una versión de sí mismo perjudicial para el equipo. Los primeros cuatro partidos de esta temporada Boca los jugó sin su número 10 y todos fueron victoria, mientras que en la misma cantidad de encuentros con él en cancha todavía no pudo ganar, ni rendir en buena forma. Son los riesgos de hacer girar todo en órbita a un jugador; entonces cuando ese director de orquesta está bien todo es fácil, pero cuando no es así parece preferible su ausencia a su mala versión. De todos momentos, el mal momento de Boca no tiene equivalencias con la actualidad de River, que sí atraviesa una marcada crisis.

Lo concreto es que Tigre y San Martín ratificaron sus buenos desempeños con triunfos de esos que además de los tres puntos traen ese tan intangible como existente envión anímico. Supieron aprovechar las dudas de Boca y River para producir dos fuertes estruendos, ubicarse arriba en la tabla de posiciones y alterar, aunque sea por un momento, el status quo de la patria futbolera.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 4 de agosto de 2008

Con distintas metas, todos se ilusionan

El torneo Apertura 2008 ya agrietó su cáscara y está próximo a nacer. La pelota comenzará a rodar para ponerle fin a la abstinencia del pueblo futbolero. La alegría no es sólo para los que genuinamente disfrutan de este fenómeno popular enraizado muy fuertemente en la cultura argentina, sino también para quienes usufructúan el enorme negocio y para los que saben que en determinadas circunstancias podrán utilizarlo como cortina de humo para tapar cuestiones centrales.

El combo será completo, ya que el inicio del primer torneo de la temporada 2008-2009 coincide, días más días menos, con el arranque de la Copa Sudamericana y el desafío olímpico de defender el oro ganado en Atenas cuatro años atrás. Así, ya no habrá que padecer la necesidad periodística de llenar espacios con un mercado de pases rengo, ensayos como bancos de prueba pese a los aires de partidos amistosos y otros encuentros preparatorios con indumentaria oficial de competencia, transmisiones en vivo y pretensiones de torneo de invierno.

River, Boca y Estudiantes son los que se perfilan, en la previa, como los más firmes candidatos al título. Tras la obtención del último campeonato para cortar una sequía de títulos de 4 años, Diego Simeone apuntará a la solidez, la identidad de juego y la cohesión de equipo que no logró en la última conquista. Aunque sin vueltas olímpicas, los xeneixes seguramente fueron el mejor conjunto del primer semestre del año; con una fisonomía propia a partir de renovaciones sin el trauma de desarmar planteles y de contar con reconocidas figuras, ahora pretenden ratificarlo con el festejo de su vigésimo tercer campeonato local. De la mano de Juan Sebastián Verón, con un equipo armado, interesantes incorporaciones (Mauro Boselli y Gastón Fernández a la cabeza) y una localía que se hace sentir fuertemente desde que juega en el estadio Ciudad de La Plata (allí hace 26 encuentros que no es derrotado), el Pincha tiene sólidos argumentos para pelear el título. Con un perfil más bajo y tras la conflictiva salida de Ramón Díaz, San Lorenzo tiene material para ilusionarse con la obtención del Apertura 08.

La meta de Independiente también será terminar el torneo en la primera colocación, pero la pretemporada realizada puede ser un punto que le juegue en contra, lo mismo que el hecho de tener que repartir energías entre el certamen doméstico y la Copa Sudamericana. En Vélez, después de la experiencia del pasado torneo, Hugo Tocalli, técnico del Fortín, confía en que su equipo haya logrado la madurez necesaria para apuntar al objetivo máximo.

Con un plan bien Made in Lanús, el Granate iniciará un interesante ciclo con el desafío que implica la conducción de Luis Zubeldía, de apenas 27 años. Tras haber conseguido el mayor logro de su historia con el campeonato obtenido el año anterior, los del sur del Gran Buenos Aires al parecer priorizarán la competencia internacional, al igual que Arsenal y Argentinos Juniors. De todos modos, el segundo torneo continental en importancia al no disputarse en fase de grupos sino por eliminación directa desde el comienzo da la posibilidad de centrarse de lleno en el Apertura ante un traspié en las primeras instancias.

Sin dejar de mirar la tabla de los promedios, Banfield, con la llegada de Jorge Burruchaga a la dirección técnica y la contratación de varias buenas incorporaciones, pretende pelear arriba y ser la sorpresa del certamen. Lo mismo perseguirán Rosario Central, Tigre, Colón, Huracán y Newell´s, conformando, junto con el Taladro, ese lote de equipos a los que apenas unos pocos puntos de diferencia les implicarán pelear por la permanencia o aspirar a posiciones de vanguardia.

Y estarán los que tendrán el único y gran objetivo de no perder su lugar en la máxima categoría de fútbol argentino. Los ascendidos San Martín de Tucumán y Godoy Cruz de Mendoza procurarán una rápida adaptación a la nueva categoría para sumar la mayor cantidad de puntos y evitar disputar el Clausura 2009 con la presión de tener que hacer una campaña extraordinaria. Racing sufre una profunda crisis institucional que se refleja en lo deportivo y, por segunda temporada consecutiva, penará por eludir el segundo descenso de su historia. Por último, tanto el Lobo jujeño como el platense arrancarán con el agua arriba del cuello y son muchos los puntos que deberán acumular para mantenerse en Primera. Para eso, los Triperos se reforzaron apuntando a jugadores con experiencia e identificados con la camiseta blanquiazul.
(Foto: Mediotiempo.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 9 de octubre de 2007

Sólo se recordará si hay un nuevo campeón

El único camino que puede recorrer este campeonato Apertura 2007 para ser recordado en el futuro es por darle al fútbol argentino un nuevo campeón. Lanús -que es seguramente el equipo que mejor juega- Tigre y Banfield son de los conjuntos que están arriba los únicos que nunca dieron la vuelta olímpica. Grato sería que este certamen sirva para agregar otro nombre al cuadro de los festejaron al menos un título. Esta circunstancia no se da desde hace 23 años, cuando Argentinos se quedó con el Metropolitano de 1984.

En contra de estos equipos pesa el vértigo que pueden sentir de verse arriba con la presión propia y ajena de dar el gran golpe de sus historias y el hecho de pelear con equipos ya curtidos en esto de festejar, como Boca, River (a seis del líder pero con el envión de haberse quedado con el superclásico) e Independiente, pese a que los de Avellaneda muy lejos están de festejar con la periodicidad que lo hicieron hasta antes de comenzar la mediática década del 90.

La irregularidad del campeonato, contrariamente a lo que puede parecer a primera vista, no pone a los clubes chicos con las de ganar. La historia del fútbol argentino marca que los equipos no habituados a la gloria de un campeonato han necesitado para consagrarse no de un certamen de las características del actual, sino de campañas brillantes. Así ocurrió con Estudiantes al trasformarse en el primer campeón por fuera de los cinco tradiciones grandes a finales de los 60, con Huracán y los rosarinos que festejaron en la década del 70, con Argentinos y Ferro en los 80, con la instauración de Vélez entre los grandes en el decenio pasado y con la arrolladora etapa final del Pincha de Simeone.

El presente campeonato es parejo por su chatura futbolística. Está para cualquiera de los diez primeros de la tabla porque ninguno de los 20 conjuntos logró trasponer la barrera de los cinco partidos sin caer derrotado. Iguala a poderosos y modestos por acumulación de errores y no por competencia de virtudes y variantes.

Si se hace una proyección de cara a las seis fechas que restan, se deduce que seguramente tendremos al campeón con menos puntos, más derrotas y más goles en contra desde que se disputan los torneos cortos. Poco le importará esto a los hinchas de Independiente, Boca y River si son campeones, pero en este torneo flaco la mejor noticia sería que se lo lleve uno de los chicos que, con buena historia en el fútbol grande de Argentina, nunca obtuvieron un título.
(Foto: Argentinosjuniors.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com