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lunes, 18 de enero de 2010

Siempre Lanús

Cuando comience el torneo Clausura, Lanús se verá en lo más alto de la tabla de los Promedios. Claro que mantener la categoría no es algo que lo preocupe en lo más mínimo. Lo que el dato revela es que se trata del equipo que más puntos sumó -162- si se toman en cuenta los últimos cinco campeonatos; es decir, las precedentes dos temporadas y media. Sin dudas, el Granate se ha transformado, gracias a grandes actuaciones y destacadísimas campañas, en un referente del medio nacional.

En ese período, el conjunto del Sur de Gran Buenos Aires obtuvo su primer título en la elite del fútbol argentino, el Apertura 2007, y clasificó en tres oportunidades consecutivas a la Copa Libertadores de América. Dirigido por Ramón Cabrero primero y luego por quien fuera su ayudante de campo, Luis Zubeldía, se instaló definitivamente como uno de los protagonistas de cada certamen local. Hasta ahora, la deuda interna pasa por el plano internacional, ya que en la Libertadores no ha logrado los desempeños deseados. La extinta Copa Conmebol obtenida en 1996 es motivo de orgullo para su gente, pero está claro que el deseo y el desafío pasan por un hacer un papel relevante en el principal certamen continental, y a eso apuntará principalmente este año.

Pero Lanús no sólo gana en la cancha. Se trata de una institución integral, con gran cantidad de deportistas amateur, instalaciones de primer nivel con continuas obras, un proyecto educativo y una gran inserción en su barrio. Por supuesto que el fútbol profesional es la principal actividad y la que permite el desarrollo de otras áreas. Y esto se debe a que Lanús no sólo es el equipo que más sumó de un tiempo a esta parte, sino también el que mejor vendió: en cesión de futbolistas recaudó más de 45 millones de dólares desde comiezos de 2007 a la fecha. Casi la mitad de esa cifra que engrosó las arcas del club ingresó por dos transferencias: las de José Sand al Al-Ain Sports and Cultural Club, de Emiratos Árabes, y Eduardo Salvio al Atlético de Madrid. Fueron, a su vez, las dos mejores ventas del fútbol argentino del último año. El caso del Toto es una prueba cabal de la fábrica de talentos que es Lanús, ya que la mayoría de esos ingresos se han generado con chicos formados en sus divisiones menores. Cuando el mercado se achica y los clubes malvenden y acuden a préstamos que luego son sólo fabulosos negocios para misteriosos grupos inversores, el Granate aparece como un oasis con futbolistas propios y grandes ventas; directas, sin intermediaciones.

Lanús carga con un mote de equipo chico que en nada se condice con su condición. Su actualidad es mérito del trabajo a largo plazo, la coherencia dirigencial y la proyección institucional. Bien quisieran varios equipos grandes tener el protagonismo, la solvencia y el futuro del ejemplar club sureño.
(Foto: Infobae.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 21 de diciembre de 2009

Estudiantes arañó la gloria

La magnitud del dolor de una derrota deportiva difícilmente pueda ser cuantificada. Pretender establecer un parámetro de medición se vuelve una empresa inverosímil. Aún así, de seguro el modo en que Estudiantes cayó ante Barcelona en la final del Mundial de Clubes, disputado en Abu Dhabi, significó un durísimo golpe para el mundo pincharrata. Porque ninguna derrota cala más hondo que la que llega cuando se estuvo tan cerca de ganar. El gol de Pedro, a menos de cinco minutos del final del partido, fue un mazazo para el conjunto platense, y el tanto de Lionel Messi, a los 20 del tiempo suplementario, la estocada que mató el sueño de volver a ser campeón del mundo tras más de cuatro décadas.

Estudiantes tuvo en jaque al equipo que con el título obtenido ratificó su indiscutible condición de mejor del mundo. El talante del rival eleva todavía más su destacada actuación. Delante tenía una maquina, un conjunto que durante todo el año brilló como ninguno y ganó más que nadie; congenió un juego de precioso y preciso manejo, dinámico y vertical, para adjudicarse los seis certámenes que disputó: Liga Española, Champions League, Copa del Rey, Supercopa Europea, Supercopa Española y Mundial de Clubes. Mucho habrá que esperar para que se repita una cosecha semejante; si es que alguna vez ocurre.

Tras disputar un muy buen primer tiempo, jugado con inteligencia y gran disciplina táctica, el gol de cabeza de Mauro Boselli sobre el cierre de esa etapa inicial le dio una ventaja que Estudiantes se empeñaría en defender con todas sus fuerzas. Saber que no tenía con qué intercambiar golpe por golpe fue una muestra de su inteligencia. Así, los segundos 45 minutos fueron un constante ir del conjunto catalán ante los denodados esfuerzos del Pincha por alejar el peligro de su arco, delante del cual la pelota cruzó varias veces. Barcelona, sin perder la calma, impuso condiciones y obligó a su rival a resguardarse muy metido en su campo. Aguantó heroicamente el conjunto de Alejandro Sabella y cuando parecía que el máximo trofeo volaría a La Plata, a los 88 minutos de juego Pedro estableció la igualdad. Golpeado en su ánimo y desgastado físicamente, Estudiantes se hizo jirones en el alargue, sin dejar de dar pelea, aferrándose a la esperaza de llegar a la definición por penales. Pero nuevamente cerca del final, a 10 minutos del pitazo, Messi se filtró en el área a espaladas de Juan Sebastián Verón y Christian Cellay para poner, de pecho, el tanto de la victoria blaugrana.

La diferencia de poderío y presupuestaria entre un club y otro es sideral. Lo que percibe anualmente cualquiera de las estrellas del equipo europeo supera holgadamente el presupuesto íntegro de toda la institución platense. Sin embargo, todas esas diferencias se vieron reducidas en un encuentro en el cual el conjunto argentino dejó el alma y muy cerca estuvo de quedarse con toda la gloria.

Nada que reprocharse para Estudiantes. Guiado por Verón, de enorme sacrificio agregado a su clase sin igual, protegido por la entrega de Braña y Desábato, la búsqueda de Enzo Pérez y el empuje de Boselli todo el equipo estuvo a la altura del máximo acontecimiento, el que cerraba el calendario.

Pese a que no pudo coronarse con el título mundial, la campaña rojiblanca ha sido magnífica. Aquella sufrida clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores con el tanto de Ramón Lentini ante Sporting Cristal, de Perú, terminó con la conquista del mismo trofeo que el mítico equipo de Osvaldo Zubeldía había alcanzado tres veces consecutivas. Estudiantes cierra el año como subcampeón del mundo, detrás de una máquina perfecta como el Barcelona. No es poco. Vaya si no es poco, León.
(Foto: Canchallena.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 22 de junio de 2009

Estudiantes, un gran equipo con ansias de gloria

Desde el momento en que el torneo Clausura se encaminó de tal modo que Huracán, Vélez y Lanús se convirtieron en los candidatos al título (los de Luis Zubeldía quedaron relegados este fin de semana) se abrió un debate futbolero sobre cuál de los tres es el mejor equipo. Pese a la imposibilidad de establecer los parámetros para llevar adelante esta discusión, la misma de todas maneras siempre existe. Injustamente, en algún momento no se contempló a Estudiantes de la Plata en esa conversación, pese a que como mínimo está a la misma altura que quemeros, fortineros y granates. Si bien es cierto que el Pincha nunca estuvo cerca de los primeros lugares del torneo local, su actuación en la Copa Libertadores bien ameritaba considerarlo como el mejor equipo del país. Históricamente habituado al segundo plano mediático, desde aquel mítico multicampeón concebido por Osvaldo Zubeldía, este Estudiantes sí despertó un marcado reconocimiento tras la victoria ante Defensor Sportig, de Uruguay, y la clasificación a las semifinales del certamen continental por quinta vez en su historia (la última fue en 1983), donde se verá las caras ante otro histórico copero, Nacional de Montevideo.

Estudiantes lleva varias temporadas de un marcado crecimiento futbolístico a partir de un orden dirigencial que permitió el armado de planteles con los recursos necesarios para tener un protagonismo principal. Compras puntuales y un gran trabajo mantenido en el tiempo en sus muy buenas divisiones inferiores convirtieron al León en un equipo con una definida identidad a lo largo de los últimos años, algo que también logró Lanús.

A mediados de 2006, la llegada de Juan Sebastián Verón, hijo dilecto de la casa y jugador de clase mundial, le dio al equipo el salto de calidad que necesitaba, lo cual quedó patentado con la conquista del Apertura de ese año. Hizo una gran diferencia económica en su carrera, disputó Mundiales, jugó en los clubes más poderosos y ya está para siempre en la idolatría máxima del pueblo pincha. Pese a esto exhibe una entrega innegociable, porque en lugar de recostarse en su carácter de estrella absoluta predica con el ejemplo, de modo tal que ninguno de sus compañeros pueda relajarse ni guardarse nada.

Indudablemente, el conjunto platense tiene una historia íntima con la Copa Libertadores, una mítica épica que influye, porque los jugadores que hoy visten su camiseta la conocen, la tienen en su cabeza, y eso genera un plus mental, una motivación extra, que en el fútbol nunca puede desestimarse.

Ahí está Estudiantes, protagonista como desde hace rato y otra vez, después de más de un cuarto de siglo, en las instancias decisivas de la Copa Libertadores. Enfrente tendrá casi un espejo, un contendiente de condiciones muy similares: gran presente, tres veces campeón continental y otra vez semifinalista después de más de 20 años. Será la reedición de una vieja rivalidad de antaño, con buenos antecedentes para el Pincha, que lo enfrentó y lo venció en las semifinales de dos de las tres copas que ganó, las de 1969 y 1971. Su aspiración de volver a la cima de América tiene argumentos sólidos.
(Foto: Rionegro.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 18 de mayo de 2009

La misma ilusión sostenida con distintos argumentos

La recta final del torneo Clausura encuentra a Lanús, Vélez, Huracán y Colón en la lucha por el título. Mientras que las propuestas del Granate y el Globo bien pueden emparentarse, el Fortín expresa una identidad diferente y el Sabalero también tiene sus huellas distintivas. Cada entrenador arma su equipo de acuerdo a sus convicciones, sus preferencias tácticas y las características de los jugadores de los que dispone. Al margen de las etiquetas, de las extremas defensas de las ideologías futbolísticas, es sabido que los caminos al éxito son múltiples.

El conjunto del sur del Gran Buenos Aires, único puntero, es acaso el equipo con la identidad más definida del fútbol argentino, adquirida con anterioridad al campeonato obtenido en 2007. La llegada de Ramón Cabrero a la dirección técnica significó el inicio de un proceso que mantiene su fisonomía hasta hoy. La conducción de Luis Zubeldía -un excelente técnico, con apenas 27 años- tiene su impronta pero mantiene el sello que se creó con la mano de Cabrero y él como ayudante de campo.

Por su parte, el equipo de dirigido por Ricardo Gareca hizo de la solidez defensiva su mejor virtud y asimiló muy rápidamente el trabajo de un entrenador nuevo. Germán Montoya en el arco y la dupla central compuesta por Sebastián Domínguez y Nicolás Otamendi -la mejor aparición del torneo- son el sostén de este Vélez que dejó La Plata invicto y punta, en la derrota 3 a 1 ante Gimnasia. El recambio que le dieron jugadores como Jonathan Cristaldo, Juan Martínez y Roberto Nanni (los tres autores de goles importantes) también ha sido una elemento esencial para estar en la lucha por el título. El contrapunto está dado por el bajo rendimiento de las últimas fechas: obtuvo 2 puntos sobre 9 en juego y en sus últimas cuatro presentaciones no logró marcar nunca el primer gol del partido.

Huracán es la revelación del torneo y seguramente el que tiene el juego más vistoso. Cuenta en su mediocampo con dos de los cuatro o cinco mejores jugadores del torneo: Mario Bolatti y Javier Pastore. A ellos se agrega la repentización en ataque de Matías Defederico. Ángel Cappa logró un equipo que se anima a jugar con la pelota al piso en cualquier circunstancia, receta con la cual el último fin de semana bailó y goleó a River 4 a 0.

El Globo y Lanús se asemejan en sus virtudes y también es sus debilidades, ya que son noqueadores con mandíbula de cristal. Perdieron 4 de los 14 partidos que disputaron, una cifra elevada para aspirar al título. En el caso del Granate, la mitad de esas derrotas fueron categóricas en el juego y en el resultado, cuando cayó 3 a 0 primero ante el propio Huracán y más tarde en su casa ante Estudiantes.

Por último, Colón, cuyo camino es más difícil porque tiene tres equipos por delante y porque matemáticamente no dejó atrás la amenaza de la Promoción, tiene en Antonio Mohamed un técnico muy trabajador y algunos jugadores que marcan diferencias. El Sabalero es un equipo con muchas variantes de jugada con pelota parada, bien estructurado defensivamente, con un mediocampo batallador en el cual se destaca Leonardo Prediguer y el poder de gol de veterano y vigente Esteban Fuertes.

Mientras los cinco tradicionales grandes son noticia por su juego resquebrajado y los malos resultados acumulados, el torneo Clausura vibra al ritmo de un equipo que sí sabe de vueltas olímpicas, uno que se estrenó como campeón hace dos años, otro cuyo único festejo fue hace más de 35 años y uno que nunca se coronó.
(Foto: Nuevodiarioweb.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 16 de marzo de 2009

Made in Lanús

En 1992, luego de tres décadas con muchísimas tardes de sábado y muy pocas de domingo, de que su gente se repartiese entre el cariño al club de la zona y los goles de Boca, River, Independiente, Racing o San Lorenzo, Lanús era campeón del Nacional B y lograba, nuevamente, su pasaporte para ser parte del fútbol grande de la Argentina. Entonces, la ilusión pasaba por conseguir que la Primera División no fuera algo efímero, como en los últimos 30 años, en los cuales el club había logrado tres ascensos, pero apenas había disputado en la elite la misma cantidad de temporadas: subió en 1971, 1976 y 1990 y bajó en 1972, 1977 y 1991. (En medio sufrió la peor debacle de su historia, cuando en 1979 descendió a Primera C, tenía un mínimo puñado de socios, una deuda millonaria y el yugo de un juicio con la AFA). Si bien se trataba de una institución con historia, que bien podía golpearse el pecho al recordar dos maravillosos equipos, Los Globetrotters subcampeones de River en 1956 y Los Albañiles de 1964, el hecho de tener un masa societaria reducida, una situación económica inestable y un arcaico estadio íntegramente de tablones de madera hacían temer que la historia de los últimos fantasmales pasos en Primera se repitiera.

Pero a partir de esa debilidad, el Granate construyó uno de los mayores y más exitosos crecimientos de la historia de nuestro fútbol. Desde aquel ascenso a inicios de los 90 se consolidó en Primera con un proyecto futbolístico a largo plazo basado en un impecable trabajo en divisiones inferiores; hoy una de las mejores canteras del fútbol nacional. Incluso cuando las cosas no salían y el equipo estaba lejos de realizar buenas campañas, desde una conducción tan seria como convencida supieron detectar muy prontamente los errores cometidos para retomar la línea trazada.

Institucionalmente los pasos se sucedieron con una velocidad asombrosa: lograron hacer de un estadio vetusto uno moderno, con comodidades y un aforo muy importante; reformaron su sede, trasformándose en un orgullo para la ciudad; sumaron una gran cantidad de actividades amateurs y se convirtieron en un ejemplo desde sus iniciativas sociales, culturales y educativas. Recientemente inauguraron debajo de una de las tribunas del estadio una concentración de lujo para los chicos de las inferiores oriundos de distintos puntos del país.

Esa visión integral de lo que una institución deportiva cimentada estructuralmente en el fútbol profesional debía ser y el trabajo consecuente a esa premisa tuvo su merecido premio con la conquista de su primer y hasta ahora único título local en 2007. Antes, en 1996, había alzado la Copa Conmebol, un torneo internacional de tercer orden, pero que le sirvió al club para creer en que un logro grande, como el que posteriormente consiguió, era algo posible y no una quimera.

Si bien hacía años que la apuesta era por sus divisiones inferiores, tras las malas experiencias que implicaron las etapas de Néstor Gorosito y Carlos Ramacciotti como entrenadores, Lanús vio claramente que no sólo lo mejor que podía poner en cancha provenía de su semillero, sino que entendió que para maximizar los resultados era necesario que la conducción recayera también en alguien de las entrañas de la institución. Así, decidieron que Ramón Cabrero se haga cargo del primer equipo. Pese a que tenía casi 60 años y una corta y lejana experiencia como entrenador, conocía muy bien a muchos de los muy buenos talentos juveniles que pedían pista. El contrapunto generacional con el DT lo aportaba su ayudante de campo, Luis Zubeldía, quien asumía ese rol y el de entrenador de la Reserva con apenas 23 años, luego de un retiro prematuro producto de una osteocondritis que mató la carrera de un volante que prometía mucho desde Lanús y las selecciones juveniles (disputó los Mundiales Sub 17, en Egipto 1997, y Sub 20, en Nigeria 1999).

Cabrero se hizo cargo del equipo luego de la 13º fecha del Apertura 2005, tras la derrota 4 a 1 ante River que marcó la salida de Gorosito. Entonces, el objetivo principal era engrosar el promedio y escaparle a la Promoción, instancia que había disputado en 2002. Pese a las dificultades propias de un equipo que no venía bien, Ramonín obtuvo el 50 por ciento de los puntos en juego: 9 en seis fechas. Al siguiente torneo, tras realizar la pretemporada y sabiéndose técnico definitivo y no interino realizó una sensacional campaña al lograr un subcampeonato. Los dos torneos siguientes, en los que repitió la sexta posición, fueron la antesala de la gloria máxima: el título del Apertura 2007.

El Clausura 2008 fue muy malo. Incidieron el desgaste de la doble competencia al disputar la Copa Libertadores –certamen que jugaba por primera vez-y las lesiones para que el Granate termine 16º, apenas 3 puntos por sobre el último. La decisión de Cabrero fue alejarse de la dirección técnica para ocupar la coordinación general del fútbol y su apuesta y la de la CD fue dejar a Zubeldía, de apenas 27 años, al frente del equipo. Con tremenda madurez y muy interesantes conceptos futbolísticos, en su primer torneo como DT el equipo terminó cuarto, sólo por debajo de San Lorenzo, Tigre y Boca, los tres equipos que definieron el título en un triangular final. Con apenas dos puntos menos que los que llegaron mano a mano al final, había sido, para muchos, el equipo que mejor fútbol había desplegado en el torneo.

Trascurridas seis fechas del presente torneo, Lanús está solo en lo más alto de la tabla de posiciones con 15 puntos. Incluso podría tener puntaje ideal si ante Gimnasia, en La Plata, hubiese tenido un poco de fortuna y un arbitraje justo. De todas maneras, pase lo que pase el, próximo fin de semana no se bajará de la cima, ya que su escolta, Vélez, suma 12 unidades. El último sábado defendió la punta en la victoria 2 a 1 ante Colón con un equipo en el que fueron reservados varios titulares, en una demostración de la inagotable aparición de recursos de los que dispone. Jugadores como Sebastián Blanco, José Sand y Matías Fritzler estuvieron en el banco a la espera del próximo partido ante Everton, de Chile, un encuentro clave para las aspiraciones de continuar en la Libertadores. Porque Lanús es puntero mientras atiende tanto al frente doméstico como al internacional, aunque si resiste la tentación y deja de lado el certamen continental para concentrase en el Apertura será el principal candidato a adjudicárselo.

El proceso iniciado con Cabrero y continuado hoy con Zubeldía se sustenta en la solidez institucional y económica que le permite al club vender poco y muy bien y pagar los sueldos necesarios para que ninguno de sus futbolistas presione por irse. Esto pasa, además, por la identificación de los jugadores con el club. Y no sólo con los que provienen de las inferiores, para lo cual basta con mirar el caso de Sand. El correntino fue el goleador del último torneo y es uno de los mejores artilleros de la Argentina; sin embargo, pese a orillar los 30 años, no pide a gritos una transferencia, porque encontró en Lanús su lugar en el mundo: un club que hizo un gran esfuerzo por sumarlo a su plantel, que le paga lo que vale y donde la gente lo adora.

En todos estos años de crecimiento, Lanús no tuvo elecciones para elegir a sus autoridades. Esa circunstancias no fue porque se le puso trabas a quienes quisieran participar, sino que cuando el equipo descendió a la tercera categoría las agrupaciones políticas del club se dieron cuanta que en la unidad estaba el crecimiento y que éste se daría solamente con pautas inequívocas: buena y austera administración, claridad en las cuentas, apertura a los socios, trabajo a largo plazo en las divisiones inferiores y, más tarde, controlar las conductas de los representantes y mantener a raya a los intermediarios. Forjó así una identidad que evidencia una clara comunión entre todos y cada uno de quienes forman parte de la vida del club. Así, Lanús es hoy un ejemplo, un modelo y una fantástica realidad.
(Foto: Esfutbol.es)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 8 de diciembre de 2008

Una definición apasionante para un buen torneo

Este torneo Apertura que aún no finalizó es, desde lo futbolístico, superior al certamen que conquistó River en el primer semestre de 2008. Es, además, una de las definiciones más emocionantes y atrapantes de mucho tiempo a esta parte. San Lorenzo, Tigre y Boca llegan a la última fecha igualados en el primer puesto de la tabla con 36 puntos y cuentan con idénticas chances de terminar el año con vuelta olímpica. Agazapado y sin nada que perder por estar a dos puntos de los líderes, Lanús siente que puede obtener su segundo título, a un año del que concretó en la Bombonera. Y habrá un invitado omnipresente, incalculable y solapado: la incentivación.

Para que todo se defina en la última fecha hay tres opciones: que sólo gane uno de los tres líderes; que sólo uno empate, pierdan los otros dos y Lanús no gane, o que pierdan los tres y el Granate venza a San Martín de Tucumán. Ahora, para que no haya un campeón luego de disputadas las 19 fechas del torneo se abren varias posibilidades. Se jugará una final si: ganan dos de los tres punteros; empatan dos, pierde el restante y Lanús no gana; o empata uno, los otros dos pierden y Lanús gana. El campeón se definirá en un triangular si: ganan los tres líderes, empatan los tres y Lanús no gana, pierden los tres y los del del sur no ganan o dos empatan, el otro pierde y gana el conjunto de Luis Zubeldía. Y, por último, está la posibilidad de que se defina al dueño del Apertura 08 en un cuadrangular, para lo cual sólo hay una combinación de resultados: que empaten San Lorenzo con Argentinos, Tigre con Banfield, Boca con Colón y que Lanús le gane al San Martín tucumano. El único de los involucrados que jugará de visitante es el Ciclón, que lo hará en el estadio Diego Armando Maradona.

Un desempate mano a mano sería el cuarto en la historia del profesionalismo para determinar al campeón, tras el que en 1932 enfrentó a Independiente y River con festejo para los Millonarios, el que en 1951 protagonizaron Banfield y Racing para el tricampeonato de los de Avellaneda y el que, más recientemente, en 2006 disputaron Boca y Estudiantes con título Pincha. Un triangular volvería a repetirse luego del que disputaron en 1968 River, Racing y Vélez, en lo que fue el primer título de los de Liniers. En tanto, un cuadrangular para definir el título luego de cumplida la programación del torneo no registra antecedentes en el torneo argentino.

Lo cierto es que al margen del abanico de posibilidades, todo parecería indicar que con una terna de equipos en lo más alto de la tabla de posiciones a una fecha del final el campeón no se conocerá el próximo fin de semana y que las chances de Lanús, con tres equipos por delante, son muy remotas. Aunque los vaivenes de este torneo y las imprevistos que siempre tiene el fútbol advierten que todo puede pasar.

Si bien todos con la motivación de la gloria al alcance de la mano, los protagonistas llegan a este desenlace con estados de ánimo diferentes. Boca se quedó con la sensación de que dejó pasar una chance inmejorable al empatar con Gimnasia en La Plata, mientras que Tigre, luego de haber ganado un partido impresionante en Rosario ante Central tras ir 2 a 0 abajo , y San Lorenzo, que tuvo un rendimiento altísimo en la victoria 4 a 1 ante un derruido Independiente, llegan más fortalecidos.

Esta definición trae más de un dolor de cabeza a la Asociación del Fútbol Argentino. La impresentable organización de los certámenes locales no previó un desempate múltiple en el primer puesto, lo cual generaría un trastorno en los calendarios. Una final entre dos equipos se disputaría el miércoles 17 de diciembre, tres días después de la última fecha. Aunque no se sabe cómo será la definición si hay más de dos equipos involucrados en la disputa, un triangular podría disputarse el miércoles 17, sábado 20 y martes 23, mientras que un cuadrangular sumaría el viernes 26 o sábado 27. A tal punto no se contempló esta posibilidad que en la página oficial de la AFA no figura cuál es la reglamentación en caso de empate entre tres o más equipos en el primer puesto.

Pese a las constantes conformaciones de planteles y el cortoplacismo para los técnicos, el presente torneo ha presentado equipos que mostraron un juego vistoso y efectivo -aunque sin la regularidad necesaria para escaparse en solitario arriba- y varios muy buenos partidos. A esto se le suma una próxima definición tan estrecha como incierta para elevar a este Apertura 2008 por sobre los anteriores certámenes.
(Foto: Infobae.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com