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martes, 20 de octubre de 2015

El resurgimiento de Central

La chance de salir campeón es remota, Central lo sabe; pero también sabe que esta campaña lo reencuentra con su linaje futbolístico. De la mano de Eduardo Coudet, un hombre muy fuertemente vinculado con el club, el conjunto rosarino volvió a ser protagonista del fútbol nacional. Es el resurgir después de una temporada de descenso, tres años en la segunda categoría y un regreso pendular que encontró un bálsamo que después fue cicuta, la final de la Copa Argentina de 2014 en la que cayó ante Huracán. Ahora, en la víspera de la semifinal del mismo torneo, donde lo espera Racing, buscará desquite.

“Este año se dio un gran primer paso, no hay que retroceder. Hay que seguir mejorando”, aseguró Coudet. Entiende que es mucho lo que hizo hasta acá, al tiempo que instala el desafío en capitalizar este impulso revitalizador. Él se encargó de poner en cancha un equipo con preceptos que hacen hincapié en el buen manejo de la pelota con juego asociado, la presión sobre el adversario y una defensa que siempre busca acortar el equipo y ser inicio de las jugadas de ataque. 

Hay nombre propios muy destacados. Marco Ruben es el mejor jugador del torneo y el máximo anotador; después de deambular por distintas latitudes, volvió a la institución en la que se formó para ser el futbolista más determinante del año Central. Marcelo Larrondo se transformó en un socio ideal en la delantera. Javier Pinola reapareció en el fútbol argentino después de una década en Alemania y se transformó en uno de los mejores zagueros del torneo. El empuje de los jóvenes del club es esencial: Nery Domíguez desde el centro del campo recupera, lee bien el juego y tiene pase firme, en tanto que Franco Cervi y Giovanni Lo Celso (primero uno y después el otro) se destacan en la gestación y la explosión hacia adelante.

En su primera experiencia como entrenador, Coudet derribó rápidamente los prejuicios que podían rodearlo por su jocosa personalidad. Pergeñó un conjunto que sí se lo puede emparentar con el fútbol atrevido que practicaba.

Central juega muy bien. Sabe que seguramente no le alcance para ser campeón, pero también sabe que recuperó la estirpe que lo distinguió en la historia del fútbol argentino.
(Foto: Rosario3.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 19 de abril de 2010

Otro capítulo de la violencia en el fútbol

La decimoquinta fecha del Apertura se desarrolló con varios incidentes en los encuentros que se disputaron durante el fin de semana. No faltaron hechos de violencia explícita ni tampoco los mensajes intimidatorios, como lo son siempre las banderas colocadas en el centro de las tribunas populares. Esta vez se vieron en el seno de las hinchadas de Boca y River.

La 12 sentenció en letras azules sobre fondo amarillo “Martín Palermo, mi único héroe en este lío”, un claro respaldo al N° 9 en la disputa que mantiene con Juan Román Riquelme, quien en la última conferencia de prensa que brindó dio a entender claramente que había sufrido un apriete de ese grupo. El histórico goleador xeneixe siempre ha exhibido una deportividad ejemplar, con un profesionalismo que muchas veces lo llevó a extender y agregar jornadas de trabajo a las pautadas por los cuerpos técnicos, sin simulaciones ni reclamos de tarjeta para los adversarios, algo tan habitual en los últimos años del fútbol argentino. Sin embargo, su relación con la barra brava boquense, dedicándole goles, con visitas a líderes detenidos y participaciones en sus eventos para recaudar dinero, ha sido una mancha en su carrera.

Por su parte, Los Borrachos del Tablón colgaron una bandera en lo alto del Monumental que rezaba “Muñeco Gallardo ortiva y golpista”. Los reclamos de los barras a los jugadores siempre están referidos a las cuotas que pretenden cobrarles a los jugadores y ahí está la explicación al primer adjetivo: la negativa al aporte. Con la cercanía del Mundial el botín se incrementa y, entonces, la virulencia también. El segundo seguramente hacía alusión al rol del ídolo millonario en la salida de Reinaldo Merlo de la dirección técnica, en los primeros días de 2009.

En el estadio Diego Maradona, donde Chacarita hace de local, la derrota parcial 2 a 0 ante Atlético de Tucumán provocó la ira de una parte del público que descargó su furia contra los blindex y alambrados perimetrales. Aunque lo más grave ocurrió días antes del partido y en otros ámbitos. Primero fue la intimidante presencia de miembros de barra del conjunto de San Martín en los tribunales donde el ex juez Mariano Bergés fue sobreseído en el litigio que mantenía con Luis Barrionuevo, sindicalista y político que fuera presidente del Funebrero. En tanto, Walter Chichilo Acevedo, líder de la barra tucumana, fue detenido acusado de balear la Subjefatura de Policía.

Otro episodio similar ocurrió en Rosario, donde el día balearon la casa de una hermana de Roberto Pimpi Camino, justo cuando se cumplía un mes del asesinato del ex jefe de la barra leprosa en los tiempos de Eduardo López. Durante el clásico ante Newell´s, el día anterior, se habían producido incidentes en los sectores de cabinas, donde plateístas de Central agredieron a algunos periodistas.

En otro choque de rivales acérrimos, San Lorenzo y Huracán, hubo enfrentamientos entre parte de la parcialidad del Globo y la Policía. En tanto, en el último partido del domingo, hinchas de Vélez arrogaron butacas y varios de Racing pretendieron avanzar hacia su ubicación, para lo cual derribaron una reja divisoria y más tarde regresaron a su sitio haciendo equilibrio por una cornisa de la segunda bandeja del estadio Presidente Perón.

El fútbol argentino está enfermo de violencia, víctima de las sociedades entre dirigentes políticos, policías, dirigentes y barras bravas. Cada uno a su manera alimentó durante años un entramado que parece ahora imposible de desarticular. Los hinchas de a pie, con insultos, escupidas y vítores a los bravos también hacen su aporte. Claro que las responsabilidades no son las mismas y será tarea de quienes ocupan posiciones que implican tomas de decisiones obrar para que el fútbol deje de ser un espectáculo de alto riesgo.
(Foto: Infobae.com)

Patricio Insua
Patinsua@gmail.com

lunes, 22 de marzo de 2010

Del mejor estadio de Sudamérica a uno de los peores de Argentina

Desde que se inauguró hace poco menos de cinco meses, el 28 de octubre de 2009, en el enfrentamiento ante Colón, se sabía que el estadio Libertadores de América no estaba en condiciones de albergar partidos de Primera División. La lluvia del domingo no hizo más que poner todavía más en evidencia los insalvables problemas que aquejan a la inconclusa casa del Independiente y el peligro que implica para sus muchos concurrentes.

Los playones para llegar hasta los accesos estaban inundados de un agua grisácea, propia de una obra por los restos de cemento y materiales. Los pasillos de las plateas que separan las butacas del campo de juego tenían varios centímetros de agua, dando lugar a lagunas que eran verdaderas trampas para quienes habían pagado el alto precio que cuesta una platea. Las goteras, que en algunos sitios eran cataratas, como en las escaleras de las denominadas Garganta del Diablo (donde el acceso también estaba inundado y era imposible no mojarse los pies antes de llegar a las escaleras), se multiplicaban por todo el estadio, incluso en el hall central.

Desde dos horas antes del inicio del encuentro, varios trabajadores de mantenimiento del club trasportaban maderas de un lado a otro para improvisar puentes que menguasen en parte la mojadura para los espectadores y trabajadores de prensa que se acercaron a ver el encuentro en el que Independiente derrotó a Rosario Central 2 a 0, ratificándose en la cima de la tabla de posiciones y como el principal candidato al título.

Las anegaciones en las calles para llegar al estadio –reclamo que le cabe exclusivamente a Municipalidad de Avellaneda- y las propias deficiencias de un estadio a todas vistas inconcluso y cuyos problemas se multiplicaron en una tarde plomiza hicieron de la jornada dominical una aventura indeseable para los gentes que se acercaron a ver el encuentro.

El contrapunto con la problemática estructura edilicia del estadio es el campo de juego. El césped estaba estupendo y aguantó perfectamente la fuerte lluvia. Sobre ese verde manto los dirigidos por Américo Rubén Gallego enhebraron su quinto triunfo consecutivo sin recibir goles y parecen encaminarse sin mayores inconvenientes al festejo final el 16 de mayo.

La cancha no debería estar habilitada y ahí reside la cuestión esencial: es hasta lógico que Independiente pretenda jugar ahí, aunque sepa de las incomodidades para sus socios y simpatizantes; pero lo que resulta inadmisible es que las autoridades correspondientes se lo permitan. Sin dudas, presiones y favores han entrado en escena.

Los hinchas del Rojo se engañan a sí mismos al inflarse el pecho por el Libertadores de América, cuando sigue siendo un ambicioso proyecto (que presentaba un estadio completamente techado) y no una realidad. Saben que no está en condiciones, porque lo padecen, y hasta estéticamente deben sufrir que esté muy lejos de lo que esperaban; como en lo que hace a la fachada principal del estadio, a espaldas de las plateas y palcos vip: una oscura cara gris de la que asoman caños y cuelgan cables sin siquiera un escudo del club o el nombre del estadio. Los hierros que asoman de las vigas y los baños químicos completan el cuadro en gama de grises. En lugar de ese falso orgullo deberían reclamarle a los dirigentes que informen sobre los pasos a seguir y las dificultades que seguramente existen para conocer cuándo podrán disfrutar del escenario que se les prometió.

El presidente de la institución, Julio Comprada, había inaugurado el estadio mucho antes de que pudiese comenzar a utilizarse con una fiesta de finalidad puramente electoralista, poco antes de enfrentarse en los comicios con Noray Nakis, el grondonista presidente de Deportivo Armenio al que derrotó con fuerte respaldo de los socios. Correspondería a Comparada retribuir esa confianza hablando con la verdad y reconociendo las dificultades económicas que puedan existir para completar el trabajo en lugar de continuar refiriéndose al estadio como el más moderno de Sudamérica cuando la realidad es que, en las actuales condiciones, es uno de los peores de Primera División.
(Foto: Futbolmania12.worldpress.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 1 de febrero de 2010

En un torneo a la medida de los grandes, buenos arranques de Racing y San Lorenzo

La estruendosa alegría en la noche del sábado en Avellaneda se convirtió en la postal de la primera fecha del Clausura. Cuatro años debió esperar Racing para volver a ganar en el inicio de un torneo; y lo hizo sin objeciones al imponerse claramente 3 a 0 ante Rosario Central, rival directo en la zona baja de los promedios a la cual busca escaparle como objetivo primordial. Con una propuesta inusual en el medio nacional de tres defensores y tres delanteros y la importancia de los refuerzos contratados (Gabriel Hauche, Claudio Bieler, Lucas Litch y la inminente llegada de Roberto Ayala), el trabajo de Claudio Vivas completa el combo de la esta renovada Academia que apueta a dejar de mirar el descenso y apuntarle a la lucha grande.

El otro grande que cantó victoria fue San Lorenzo, al derrotar a Atlético de Tucumán 1 a 0, en el norte, con gol de Fabián Bordagaray. En un escenario que será complicado para todos los que lo visiten, el conjunto de Diego Simeone, sin brillar, mostró algunos de los argumentos con los que pretende luchar por el título.

Mientras que Independiente fue a Rosario y empató sin goles ante Newell´s, los dos colosos del fútbol argentino tuvieron un debut que les dejó un sabor amargo. Boca no pudo con Argentinos, que le empató 2 a 2 en el epílogo del partido y desnudó, una vez más, los graves problemas defensivos xeneixes. Por su parte, River padeció en el Monumental ante el innegociable orden del campeón Banfield y se dio la lógica: victoria del Taladro ante un rival que jamás lo preocupó. Anodino y agrietado, el Millonario es en la cancha la prueba cabal de la destrucción institucional del club llevada a cabo por la Comisión Directiva que lideró José María Aguilar.

Con Vélez, Estudiantes, Banfield, Lanús, Colón y Newell´s (fueron los seis equipos que se ubicaron en las primeras posiciones de la tabla anual de 2009 y ninguno perdió en el debut de este Clausura) enfocados en la Copa Libertadores, el Clausura parece un torneo hecho a la medida de los grandes. Sin embargo, los serios desacoples de Boca en su última línea y la liviandad de River como concepto de conjunto hipotecan seriamente sus aspiraciones. Para ambos la primera fecha ha sido una continuidad del semestre anterior. Independiente, en tanto, buscará capitalizar el proceso de formación que significó el Apertura, mientras que San Lorenzo necesitará contar con la cuota de gol y el equilibrio que le faltaron en la primera mitad de la temporada. Aunque se trató apenas de la primera fecha y pese al pedido de cautela de Vivas, de todas maneras la ilusión de Racing es grande. El conjunto de Avellaneda es, entre los cinco grandes, quien presenta una evidente superación de sí mismo respecto del último campeonato y eso habilita una ilusión genuina.
(Foto: Lagaceta.com.ar-Fotobaires)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 23 de noviembre de 2009

Banfield, Newell´s y nadie más

En su etapa definitoria, a cuatro fechas del final, el torneo Apertura definió a sus candidatos. El abanico que había comenzado a cerrarse en la decimotercera fecha completó su acción el pasado fin de semana para dejar sólo a Banfield y Newell´s en la disputa por el título. Albiverdes y rojinegros lograron tomar distancia de sus perseguidores cuando restan 12 puntos en juego y dirimirán en un mano a mano que se vislumbra apasionante quién será el nuevo campeón del fútbol argentino.

La campaña del conjunto de Julio César Falcioni es extraordinaria. Los números así lo reflejan. Obtuvo 35 puntos de 45 posibles (casi el 80 por ciento), marcha invicto con 10 triunfos y 5 empates, tiene la valla menos vencida con 7 goles recibidos en 15 encuentros y cuenta con el goleador del campeonato, Santiago Silva, autor de 12 tantos.

Finalizada la undécima fecha, ya puntero, Banfield sabía que tenía por delante una serie de cuatro partidos de altísima exigencia ante rivales directos. Primero recibió a Estudiantes en Peña y Arenales, cuando ambos ocupaban el primer puesto, y lo derrotó 2 a 1. Una semana después visitó a San Lorenzo, que se jugaba su última ficha, y lo venció 1 a 0. Otra vez en su casa, eliminó a Vélez de la disputa por el campeonato con un contundente 3 a 0. La última víctima del Taladro fue Independiente, a quien también hizo sepultar sus aspiraciones de título al propinarle su primera caída -2 a 1- en tres presentaciones en el inconcluso Libertadores de América.

Con ese resultado en Avellaneda, Newell´s salió a jugar el clásico ante Central a sabiendas que necesitaba un triunfo para no perderle pisada a Banfield y así continuar ambos en lo más alto. El 2 a 0 en contra a los 12 minutos de juego pintó repentinamente un temible horizonte plomizo; pero con jerarquía, juego y garra lo empató antes de la primera media hora. Luego pasó lo que suele darse en muchos clásicos y que ha sido una constante en el de Rosario en los últimos años: ambos entendieron que perdían mucho, demasiado, con una derrota y eso llevó a la igualdad definitiva.

Al ver lo que le queda a cada uno de los candidatos, el camino parecería ser más llano para Banfield, ya que en los cuatro partidos que le restan enfrentará a los tres últimos, Racing, Huracán y Tigre. Pero en el fútbol nada está dicho hasta el final y Newell´s tiene tantos argumentos como los del sur bonaerense para conseguir el título. Poco falta para saber si el Taladro conseguirá su primer campeonato o si la Lepra dará su sexta vuelta olímpica.
(Foto: Elpais.com.uy)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 21 de septiembre de 2009

Goces y padecimientos

Los breves torneos argentinos hacen que cinco fechas se vuelvan un mojón pertinente para aventurar qué es lo que puede suceder en la recta final, proyectar cuáles son los equipos que hasta último momento pujarán por la obtención del Apertura 2009. Con más de un cuarto del campeonato ya jugado, dos realidades y dos sorpresas se encaraman en los primeros lugares de la tabla de posiciones.

A nadie puede sorprender que Estudiantes, monarca de América, y Vélez, vigente campeón del torneo argentino, aparezcan en los primeros lugares. Se trata de los dos mejores equipos del país y de instituciones manejadas con responsabilidad, coherencia y visión de futuro desde hace mucho tiempo. Con 13 puntos, el conjunto platense en uno de los líderes, mientras que el elenco fortinero es escolta con 11. Son, sin dudas, los principales candidatos al título.

La mayor revelación de lo que se lleva disputado del torneo Apertura es Rosario Central. Dirigido por un hombre de la casa, sin enmarcados pergaminos como entrenador, Ariel Cuffaro Russo, los Canallas se ubican en lo más alto junto con Estudiantes. Con un equipo juvenil de talentos propios el conjunto rosarino ganó los primeros cuatro partidos al hilo en base a una entrega total innegociable, audacia y un libreto bien definido.

En la misma línea que Vélez se encuentra Banfiled. El equipo de Julio César Falcioni era, para muchos, uno de los principales candidatos a ser el tapado del torneo. Y hasta acá está dando la talla. La firme estructura táctica elaborada por uno de los técnicos que más y mejor trabaja y la que muy probablemente sea la mejor dupla de ataque del fútbol argentino, compuesta por los uruguayos Santiago Silva y Sebastián Fernández, son las principales banderas del Taladro, que, al igual que Central, tiene sólo dos goles en contra y mantuvo su arco en cero en tres de los cinco partidos que disputó.

Los tradicionales grandes están fuera de carrera. Con ocho equipos por delante y a 6 puntos de los líderes, Independiente y San Lorenzo son los que primero asoman. El Rojo es un conjunto muy irregular y el Ciclón parece perdido en un búsqueda sin norte en la que se manifiesta el nerviosismo que Diego Simeone ha mostrado desde que dejó de ser DT de Estudiantes.

Boca y River, con 5 y 4 unidades respectivamente, no tienen argumentos para pelearle a los que hoy están arriba y las crisis que ambos atraviesan agigantan todavía más la distancia. Con un plantel descompensado en su conformación y una interna candente, Alfio Basile asumió un desafío al que no le aportó el trabajo de campo necesario ni pudo hacer gala de su afamado manejo del vestuario. Tras la derrota del último fin de semana 3 a 2 ante Godoy Cruz, en la Bombonera, renunció a su cargo, pero la dirigencia lo convenció de seguir. Así, a sólo dos meses de asumir el cargo, el ex seleccionador nacional no hizo más que debilitarse y la retractación de la partida se convierte en la dilación del final por él mismo ya sentenciado.

En River, Néstor Gorosito sabe que sus días en el banco millonario tienen pronta fecha de vencimiento. En 10 meses al mando, Pipo jamás logró hacer funcionar a su equipo como tal. Aunque la situación de River, a diferencia de la de Boca, es fuertemente estructural a partir de la peor depresión institucional y deportiva de la historia del club, generada por la más nefasta conducción que jamás haya tenido.

Por su parte, Racing, también con cuatro puntos, pero sin triunfos y con apenas 2 goles a favor (uno de penal), poco tardó en ver que su andar pasará, como en las últimas dos temporadas, por la pelea de mantenerse en la máxima categoría del fútbol argentino.

Detrás de Estudiantes, Central, Vélez y Banfield aparecen Newell´s (a tres puntos de los primeros) y Argentinos Juniors (a dos). Hasta aquí, sólo los dirigidos por Roberto Sensini conocieron la derrota; los demás marchan invictos. Por rendimientos y resultados, estos seis equipos disfrutan del sueño de llegar al objetivo máximo, mientras los grandes, cada uno con sus problemas, sufren un torneo que desearían terminase lo antes posible.
(Foto: Canchallena.com - Telam)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 24 de agosto de 2009

Con su nuevo esquema de TV, volvió el fútbol

El torneo Apertura 2009 se puso en marcha con su nueva política mediática. Las transmisiones mostraron la misma muy buena calidad que cuando los partidos llegaban por la señal de cable TyC Sports y su hermana codificada TyC Max. Seguramente Canal 7 contrató a la misma empresa que, tercerizada por quienes tenían los derechos, se encargaba de generar las imágenes. Así, con la misma tecnología y los mismos recursos humanos (camarógrafos, sonidistas, directores, etc), logró mantener muy similares estándares y enriqueció la televisación de los partidos al no escamotear repeticiones, algo que antes se hacía reservándolas para el programa Fútbol de Primera, que tenía la exclusividad de las alternativas de los encuentros. Aunque algunas jugadas polémicas merecían aún más reiteraciones. Asimismo, los duplex con América y Canal 9 evidenciaron la antigüedad de los trasmisores de la emisora de Figueroa Alcorta y Tagle, que mostraban una imagen más apagada que la de los canales privados que toman la señal.

Periodísticamente hubo prolijidad, sin la estridencia y el sensacionalismo que eran habituales en las producciones de Torneos y Competencias. Profesionales con experiencia en relatos televisivos, comentaristas con pesado recorrido radial y ex futbolistas protagonizaron buenas narraciones. También hubo malos relatos y comentarios básicos, que se limitan a describir lo que se veía sin profundizar en análisis tácticos. Pero vale señalar que se trató de las primeras emisiones, hechas muy de apuro, y es esperable que mejoren próximamente.

El anteriormente mencionado programa Fútbol de Primera se mantuvo en la grilla de Canal 13 el domingo a las 22. Obligado a reinventarse por no tener ya el monopolio de las imágenes, presentó un formato con preeminencia periodística por sobre las instancias de los encuentros, con móviles, entrevistas y análisis de jugadas. Con estos cambios buscará mantenerse como el programa futbolístico por excelencia. Ingenio, capacidad y profesionalismo es lo que se impone para quienes encaren un resumen de la fecha. Para evitar la saturación y no quitarle audiencia a las transmisiones en directo (dado el costo que implicaron), las imágenes de un partido no deberían poder ser reproducidas hasta una vez finalizado el encuentro, o incluso hasta una hora después del pitazo final.

Sin dudas, esta nueva forma de transmitir los partidos implica una democratización del fútbol, que es parte de la cultura argentina y el principal divertimento de la mayoría de la sociedad en sus momentos de ocio. Pero se necesita más. Se impone que Canal 7 coloque las repetidoras necesarias para que el fútbol de Primera División sea visto en directo de forma gratuita en todo el país y no sólo en Capital, Gran Buenos Aires y unos pocos lugares más. También sería saludable que se permita a los canales que tomen la señal oficial contar con sus propios periodistas; se evitará así el discurso único que reinó en los tiempos de TyC y se pondrán escuchar distintos estilos en las narraciones y diversos pareceres en lo que refiera a cuestiones tácticas, polémicas arbitrales y aspectos organizativos.

Que no haya simultaneidad de partidos no parece lo mejor. El anuncio del vínculo entre el Gobierno y la AFA apuntó a que el fútbol llegue a más gente, algo que sí se logra. Pero también se resaltó el aspecto cultural del deporte más consumido y en este sentido sería bueno que el grueso de la fecha se dispute, como antes, en la tarde del domingo, espacio histórico del fútbol de Primera. No hay necesidad de que todos los partidos sean transmitidos en directo, algo que, además, perjudica a las categorías de ascenso y ligas del interior.

Al margen de las formas de mostrarlo y contarlo, lo más importante es que se inició una nueva temporada del fútbol argentino. El juego es el elemento excluyente para todo lo demás. River dio nuevas muestras de una decadencia futbolística que lleva años y es producto de la peor conducción dirigencial de su historia. Este equipo de Huracán, desmantelado por la ida de muchos futbolistas que eran titulares, es un pariente muy lejano de aquel que peleó el campeonato hasta la última fecha del pasado certamen. Central emprenderá la dura empresa de evitar el descenso con chicos de la casa: 9 de los 11 titulares que le ganaron a Racing surgieron de sus inferiores y tienen menos de 23 años. Vélez, Estudiantes y Lanús, los tres vencedores en condición de visitante en su estreno, ratificaron que cada uno mantiene su estilo definido y sus argumentos para disputar el título. San Lorenzo volvió a exhibirse como una potencia alterada: un equipo con muy buenos recursos, pero constantemente al borde de un ataque de nervios. Boca mostró que necesita amalgamarse más como equipo, pero también que en una ráfaga puede resolver un partido. Todos los equipos mostraron sus primeras cartas, con el correr del torneo se verá para qué está cada uno.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 3 de agosto de 2009

El Ascenso siempre es terreno experimental

La mayoría de las medidas impulsadas por la AFA en los últimos años implicaron un daño manifiesto para las divisionales de ascenso, las cuales son utilizadas sistemáticamente como variable de ajuste. Las categorías menores han sido reiteradamente discriminadas por parte de la entidad rectora del fútbol nacional. En el actual estallido que originó el irresponsable manejo de las cuentas de la mayoría de los clubes se resolvió rápidamente suspender el inicio de la B Nacional, la B Metropolitana, la Primera C, la Primera D y todas las ligas que se juegan a lo largo y ancho del país. Pese a que la mayoría de estos torneos estaban programados para iniciarse antes del arranque de la Primera División, se hace muy difícil encontrar el motivo por el cual se excluyó del anuncio oficial de suspensión al principal certamen, donde se encuentran las instituciones más fuertemente endeudadas.

En Argentina, el fútbol excede largamente la ya de por sí rica definición de deporte para ocupar un lugar relevante en la cultura popular. En este sentido, existía la costumbre de que el espacio natural del fútbol de Primera eran las tardes dominicales, mientras que los sábados eran para el Ascenso. La AFA y sus socios dueños de la venta del fútbol televisado destruyeron aquello. Hinchas de Colón, Gimnasia, Banfield y Central, entre muchos otros, con suerte ven a sus equipos ocho o nueves veces en el primer día de la semana durante toda una temporada; aunque son afortunados en comparación con lo que les queda a los seguidores de los conjuntos de las divisiones menores. Si bien el tobogán económico del país en las últimas dos décadas privó al grueso de los trabajadores de ir los sábados a ver al equipo del barrio y los domingos seguir las alternativas de los colores de su corazón, la programación de los partidos del Ascenso en días y horarios inverosímiles o la superposición con encuentros de Primera significaron el tiro de gracia. Otro aporte en tal sentido es el continuo cambio de los formatos de competencia (sobre todo en la B Nacional) temporada tras temporada. Está a la vista que todo lo mucho que excede a los campeonatos de elite es material descartable para la AFA.

La mala administración de las instituciones, la discusión por los ingresos de derechos televisivos y la violencia son temas estructurales del fútbol argentino, aunque aparecen en escena alternativamente. Hoy está en el tapete la deuda de los clubes, pero cuando los enfrentamientos en los estadios y sus alrededores estaban en el centro de la escena se prohibió la concurrencia del público visitante. Mientras que en la Primera División esa medida duró sólo un fin de semana, en el Ascenso lleva tres temporadas. La perdurabilidad de esa alternativa debe desprenderse, necesariamente, de los buenos resultados que produjo. De este modo, resulta inentendible porqué no se extendió la exitosa medida al fútbol grande; lo que, además, tendría un beneficio económico, ya que no habría que pagar costosos operativos policiales, que son la queja recurrente de los presidentes de los clubes.

Si el torneo Apertura 2009 arranca el viernes 14 de agosto como estaba estipulado, la postergación del inicio de las categorías menores habrá sido, una vez más, una injusticia, utilizándolas como chivo expiatorio y moneda de cambio de un fútbol al que le hacen un sustancial aporte.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 8 de julio de 2009

Y ahora, la Promoción

Vélez ya salió campeón, Gimnasia y Esgrima de Jujuy y San Martín de Tucumán descendieron y se sabe que Atlético de Tucumán y Chacarita ocuparán sus lugares. También quedó determinado que Lanús, Vélez, San Lorenzo y Tigre clasificaron para disputar la Copa Sudamérica, que tendrá a Boca y River invitados por última vez. Pero la temporada 2008/2009 no está finalizada. No al menos para Rosario Central, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Belgrano de Córdoba y Atlético de Rafaela. En partidos de ida y vuelta, se enfrentarán rosarinos contra cordobeses y platenses contra santafesinos en la búsqueda unos de manter la categoría y otros de llegar al círculo privilegiado de fútbol argentino.

Esta tarde será el turno del primer partido entre el Canalla y el Pirata, en Barrio Albertidi (la serie se definirá el domingo en el Gigante de Arroyito), mientras que mañana el Lobo visitará a la Crema (también se definirá el fin de semana, en el Bosque).

Rosario Central juega por Primera vez la Promoción y lo hará ante el equipo más experimentado en esta instancia. Belgrano la protagonizó cuatro veces, dos para manter la categoría y dos para ascender, y en tres de ellas logró el objetivo. La disputó para quedarse en Primera en la temporada 1999/2000 (cuando se instauró la Promoción) y la siguiente y en ambas se impuso ante Quilmes. En la 2005/2006 le arrebató su lugar en Primera a Olimpo, pero en la pasada temporada no pudo hacer lo mismo ante Racing.

Por su parte, Gimnasia y Esgrima de La Plata también hará su estreno en estas reválidas y enfrente tendrá un rival que no las desconoce. Finalizado el Clausura 2006, Argentinos Juniors debió ratificar su lugar en Primera y lo hizo ante Atlético de Rafaela, que ahora buscará cambiar la historia frente al conjunto de Leonardo Madelón.

La Promoción implica una injusticia, ya que pone cara a cara a un equipo que hizo mayormente las cosas mal –el de Primera- con otro que acumuló más méritos que defectos –el de la B Nacional- y sin embargo le da una doble ventaja deportiva al primero. Una es relativa, y tiene que ver con el hecho de definir de local, mientras que la otra quiebra absolutamente las equivalencias, al establecer que ante igualdad de puntos y goles en el resultado global cada cual se mantiene en su categoría. Está, además, la natural diferencia que existe entre dos equipos de distintas divisionales.

Si pese a todo el conjunto de la categoría inferior logra subir, la próxima temporada deberá lidiar con el Promedio, un invento nefasto, reaseguro de los poderosos, que es especialmente perjudial para los equipos recién ascendidos. Así, con los vigentes sistemas de Promedios y Promociones, las pasos de categoría en el fútbol argentino muchas veces desvirtúan los merecimientos.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 15 de junio de 2009

La emoción de la definición

El discreto nivel futbolístico, la desorganización manifiesta y las alimentadas sospechas de corrupción en los escritorios de todas maneras permiten disfrutar de un emocionante desenlace de campeonato. La lucha grande por el título, la angustiante por mantener la categoría y la que otorgará el prestigio de la participación internacional dan lugar a un trayecto final apasionante.

Vélez, el líder; Huracán, su escolta, y Lanús, detrás de ambos, son el triunvirato que se debatirá por la gloria de la vuelta olímpica. Antes del inicio de la decimoséptima fecha, el Granate encabezaba la tabla y parecía encaminarse firme a la conquista del Clausura, pero la inesperada y abultada derrota ante Arsenal, más la victoria velezana ante Newell´s y la quemera en el clásico ante San Lorenzo lo relegaron a la tercera colocación. Entonces, de los tres aspirantes al título los dirigidos por Luis Zubeldía pasaron este fin de semana de punteros a ser los únicos que dejaron de depender de sí mismos para coronarse. De todas maneras, la particularidad de que Vélez deba enfrentarse en las dos fechas que restan a Lanús y Huracán abre un abanico de múltiples posibilidades, con lo que todo podría cambiar el próximo fin de semana.

En tanto, abajo parece estar todo definido. El destino se presenta escrito y rubricado para San Martín de Tucumán, que para evitar el descenso deberá ganar sus dos encuentros (enfrentará a Newell´s, en Rosario, y a Lanús, en la Ciudadela) y aguardar que Gimnasia y Esgrima de La Plata pierda al menos uno (le quedan Boca, de visitante, y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, de local). Si esto ocurre será el Lobo quien pierda la categoría y el elenco norteño el que deba revalidar su lugar en la Promoción. La otra llave de disputa contra el cuarto equipo de la B Nacional (hasta hoy Instituto de Córdoba) la jugará Central, que sólo zafará de esa instancia si consigue sus seis puntos en juego y Godoy Cruz o Racing no suman (si la Academia saca un punto y el Canalla los seis deberán jugar un desempate).

En lo que hace a la clasificación para la próxima Copa Sudamericana, ya están clasificados Lanús y Estudiantes, además de los invitados Boca y River, y Tigre se asegurará su debut internacional si consigue tres puntos más. El último pasaje es hasta hoy de San Lorenzo, pero seguido a sólo dos puntos por Huracán y a tres por Colón y Estudiantes.

Pese a ser atacado en su estructura y perjudicado así en sus aspectos deportivo y cultural, en tanto espectáculo popular por excelencia, la definición de la temporada se presenta con la emoción propia de las definiciones abiertas.
(Foto: Olé.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 11 de mayo de 2009

El laberinto del arbitraje argentino

Pese a que de un buen tiempo a esta parte se ha dedicado a mostrar un perfil mediático y a sacar los partidos, Héctor Baldassi será el representante del arbitraje argentino en el Mundial que se disputará el año próximo en Sudáfrica. Tal vez técnicamente sea el mejor referí de nuestro país, pero los vicios señalados hacen que muchas veces no cumpla su función de ejercer justicia deportiva dentro del campo de juego.

En el clásico rosarino en que Central y Newell´s empataron 1 a 1 omitió al menos un par de penales, vio en primer plano el planchazo de Lucas Bernardi al Kily González sin mostrar la tarjeta roja que se imponía (apenas amonestó) y pitó o dejó de hacerlo con un triple criterio: uno en la mitad de la cancha, otro en las proximidades de las áreas y otro en la zona penal. Sin embargo, desde la mayoría de los medios deportivos se ponderó su actuación y se elogió su desempeño en el choque disputado en el Gigante de Arroyito.

El cordobés saltó a la fama una década atrás y no fue por sus actuaciones. En aquel momento se puso al frente de los árbitros que cuestionaron a Javier Castrilli cuando éste se alejó del referato argentino luego de denunciar presiones a sus colegas por parte de la dirigencia de la AFA. Desde entonces su carrera creció rápidamente. Haberse alineado del lado afista en aquella disputa más sus buenas actuaciones, apoyadas en un gran despliegue físico para estar siempre sobre la jugada y en la toma de acertadas decisiones en los partidos cada vez más trascendentes que le asignaban, propiciaron el crecimiento.

Instalado en un sitial de privilegio, Baldassi se abocó entonces a tejerse como un personaje bien visible del fútbol argentino, con actitudes destinadas a tenerlo como protagonista en la era de la televisión. Sonrisas y palmeadas amistosas con los jugadores de los equipos más poderosos y falta de compromiso real en el desarrollo de los partidos le dieron su nueva identidad acomodaticia. Pese a todo esto, Baldassi está lejos de ser de los peores árbitros del fútbol argentino; incluso, seguramente, siga siendo el más aceptable y un alivio que vaya al Mundial, si se tiene en cuenta que en 2002 lo hizo Ángel Sánchez.

Juan Pablo Pompei, de habituales malas actuaciones, este último fin de semana perjudicó claramente a Gimnasia de Jujuy ante Banfield -porque es fácil hacerlo con equipo que tenía menos de 30 hinchas en la tribuna y cuando las posibles protestas de sus dirigentes no causarían más que risas en el Comité Ejecutivo- y demostró su falta de categoría al permitir que tanto los jugadores del Taladro como los del Lobo lo cuestionasen aireadamente.

Rafael Furchi, Sergio Pezzota, Pablo Lunatti, Gabriel Brazenas y los que van apareciendo, como Néstor Pittana, completan el muy cuestionable escenario del arbitraje argentino. Claro que las malas y parciales actuaciones de los referís no tienen que ver sólo con las carencias técnicas, sino con una estructura viciada, ideada por Julio Grondona, ejecutada por Jorge Romo y avalada por los dirigentes. El mandamás de la AFA, años atrás, armó un nuevo sindicato, el SADRA –donde puso al frente al ex arbitro Guillermo Marconi-, de modo tal de dividir y reinar con lógica maquiavélica; el titular del Colegio de Árbitros se encarga del adoctrinamiento de los referís marcándoles cuál es camino si quieren progresar y los presidentes de los clubes presionan en Viamonte 1366 a sabiendas de que lo que hoy se les quita mañana se les da. Sólo así se entiende que, por ejemplo, Gustavo Bassi, siempre un pésimo árbitro, haya sido designado para varios clásicos y encuentros determinantes en el último año.

La salida de Horacio Elizondo de la Dirección de Formación Arbitral por haber intentado algunos cambios marca que el status quo no se modificará y que el referato argentino continuará sembrando dudas y dándole argumentos a los que tengan las peores sospechas.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 2 de marzo de 2009

Fabbiani, la síntesis del fútbol argentino

Los medios que venden el show futbolístico, que poco se ocupan del análisis del juego y muy rara vez hacen foco en las delictuales conductas de una actividad de cifras pesadísimas, encontraron su fetiche en Cristian Fabbiani. Lo exprimirán, magnificándolo al extremo, hasta encontrar un nuevo elemento para vender. Las circunstancias entorno al jugador surgido de Lanús evidencian las bajezas del periodismo deportivo dominante y su influencia en los hinchas, así como el nivel de juego del fútbol argentino en general y de River en particular.

A comienzos del año, cuando los equipos comenzaban sus pretemporadas, la atención mediática recayó en la negativa de Fabbiani de reincorporarse a Newell´s por un dinero que el club le adeudaba. A esa altura, ya se sabía del interés de River por contar con él. Le reclamaba a la flamante Comisión Directiva rojinegra la importante suma que nunca le había exigido al oscuro Eduardo López. Las nuevas autoridades leprosas lograron reunir el dinero y depositarlo, pero Fabbiani de todas maneras se negó a volver a Rosario, influenciado por empresarios y dirigentes riverplatenses que le aseguraban su arribo a Núñez. Hasta Néstor Gorosito, DT de la Banda, pedía públicamente su llegada y anunciaba, en una exageradísima comparación, que podía transformarse en el Guillermo Barros Schelotto de River. En un mercado de pases con muy poca actividad, el Ogro fue suficiente para crear una novela de verano.

La prensa más consumida se regocijaba con su invento, con las declaraciones de Fabiani sobre su amor por River y su negativa a vestir cualquier otra camiseta. Nunca se preocuparon por referirse al pésimo manejo del jugador al huir de Newell´s. Tampoco se detuvieron en el desplante que le hizo a la gente de Vélez, cuando luego de arreglar de palabra su incorporación con Christian Bassedas, manager del conjunto de Liniers, los dejó plantados para la presentación oficial y firma de contrato.

Todo River esperaba como un mesías salvador a un delantero que en el último torneo marcó 5 goles y que antes había jugado en Lanús (club que lo dejó ir sin complejos dos veces), Palestino, de Chile; Beitar Jerusalem, de Israel, y CFR Cluj, de Rumania. Antes de vestirse de rojo y balanco sus apariciones eran más en la prensa del corazón que en la deportiva.

Los hinchas de River pisotearon su historia al darle status de ídolo a Fabbiani incluso antes de pisar el Monumental. Se trató de una muestra de la capacidad de los periodistas para imponer temas y posiciones. El mismísimo Enzo Francescoli, instalado para siempre en el Olimpo del club, fue inicialmente resistido. Sin embargo, el hombre de Ciudad Evita no valoró esa tremenda ventaja de ser recibido con alfombra roja al presentar una forma física inaceptable para un profesional y al hacer los días cortos y las noches largas. Esto último fue avalado por Gorosito que preguntó retóricamente cuándo iba a ir Esperando (edén de la noche porteña, muy frecuentado por varios futbolistas) sino ahora, siendo joven. La respuesta es tan clara como breve: nunca. La diversión de madrugada es incompatible con la vida de que debe llevar un futbolista de alto rendimiento. Desempeñarse en uno de los equipos más grandes de la Argentina, es decir ganar muchísimo dinero por ocupar un lugar de privilegio en la profesión elegida, implica dejar de lado ciertas cosas. No está mal que un futbolista salga de noche esporádicamente, pero sí es un problema que sea un asiduo concurrente de la movida nocturna.

Que Fabbiani haya marcado diferencias con su muy mal estado físico pone de manifiesto un bajo nivel futbolístico. Sin dudas no se puede desestimar el componente psicológico, que hizo que los rivales tambaleen ante la presión de hacerle frente al fetiche mediático. Fue fundamental en los triunfos ante Central, al marcar el gol de la victoria, y ante Banfield, con una asistencia a Falcao para liquidar un partido abierto. Su influencia había comenzado antes del partido en Arroyito, en el agónico triunfo por la Copa Libertadores ante Nacional, de Paraguay, en su debut oficial: bajó la pelota en el área (con la mano) y remató cruzado para que tras el rebote del arquero convirtiera Buonanotte (en posición adelantada).

Cristian Fabbiani es un buen delantero, técnicamente tiene la capacidad para participar del circuito de juego y sabe aguatar la pelota para jugar de espaldas al arco rival. Pero eso no implica que sea un gran atacante, destinado a vestir camisetas pesadas. Si River no estuviera en uno de los peores momentos de sus historia jamás se hubiese detenido en él.

El último fin de semana Gorosito volvió a darle media hora en cancha. Esta vez no tu incidencia favorable en su equipo y nada pudo hacer en la paliza que River recibió por parte de San Lorenzo, 5 a 1 en el Nuevo Gasómetro. Tal vez al ex Lanús y Newell´s le sobrevenga una serie de partidos sin goles ni intervenciones decisivas, entonces esa misma prensa que lo elevó le apuntará y se preguntará qué le pasa a Fabbiani, señalará su mal presente y cuestionará si era la contratación que River necesitaba.
(Foto: Nosolodeportes.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 23 de febrero de 2009

Llop, Molina y una historia que se repite

Racing ha vivido más de la mitad de las casi ocho décadas del profesionalismo en crisis. En los últimos 42 años obtuvo apenas un campeonato local, el Apertura 2001; título conseguido con una legitimidad manchada por arbitrajes beneficiosos y la disputa del partido definitorio apenas una semana después de uno de los hechos más lamentables de la historia argentina, como fue el desastroso y luctuoso final del gobierno que encabezaba Fernando De La Rúa. Aquel 28 de diciembre sólo jugaron Vélez ante Racing y River frente a Rosario Central, ya que el resto de los partidos correspondientes a la última fecha se postergaron para febrero de 2002. Pero el necesario festejo de Racing no podía esperar, era más importante que la crisis nacional. Y el gol de Gabriel Loeschbor le dio al pueblo racinguista una alegría que, pese a todo, era honda y genuina.

Ese logro y la conquista de la Supercopa de 1988 fueron los únicos festejos del conjunto de Avellaneda en más de cuatro décadas. El contrapunto lo dieron el descenso y la permanencia en la segunda categoría dos años, la quiebra del club, su privatización y la disputa de la Promoción la pasada temporada. Esos fueron los principales males de una lista tan larga como dolorosa para la gente de Racing.

Ese derrotero incluyó el paso de casi un centenar de técnicos. Este fin de semana, tras la derrota en el clásico ante Independiente 2 a 0, Juan Manuel Llop pasó a ser un nombre más de esa nómina. Probablemente, el ciclo del Chocho estaba agotado por los malos resultados (ocho partidos sin victorias) y la sabida distante relación con el plantel. Ocurre que Racing -sus dirigentes, sus seguidores- deberá aceptar que sus problemas no responden a la coyuntura de cambiar un entrenador, sino que son estructurales. Sólo Boca, Vélez, Lanús y Estudiantes, instituciones serias y con proyectos sólidos, pueden aspirar a mejorar un mal momento futbolístico a partir de un cambio de DT.

Pese a todo esto, la grandeza de Racing no está en duda. La gran cosecha de títulos en el amateurismo (1913-14-15-16-17-18-19-20-21-25) para ganarse el mote de Academia, conseguir antes que nadie un tricampeonato en la era profesional (1949-50-51) y haber sido el primer equipo argentino campeón del mundo (1967) son parte de una riquísima historia, contenida por una de las hinchadas más grandes y emocionantes de nuestro fútbol.

El presidente de Racing, Rodolfo Molina, ya tomó la decisión de despedir a Llop. A dos meses de haberse hecho cargo de la conducción del club, después de sólo tres partidos oficiales como titular de la entidad, eligió despedir a un técnico, en línea con lo que han sido los manejos de club en los últimos años. No puede señalarse falta de coherencia. Antes del choque ante Independiente, Molina aseguró que se trataba de un cuerpo técnico “heredado”, algo absolutamente cierto, aunque omitió recordar que en su campaña electoral prometió la continuidad del ex entrenador de Newell´s, Godoy Cruz y Banfield. Molina debería blanquear la realidad de Racing recordándole a sus hinchas que la etapa de gloria está registrada en blanco y negro, que los números son de un rojo cegador y que una reconstrucción sólo es posible con orden institucional y un trabajo a mediano y largo plazo en inferiores para que el primer equipo se nutra de esos valores juveniles; es decir, encarar un proceso de saneamiento que muy difícilmente implique estar en la disputa por un título. Si en lugar de eso opta por prometer pomposas contrataciones y grandes campañas que al no concretarse lleven entonces a semestrales cambio de técnicos, entonces Racing continuará en la misma tenebrosa senda de los últimos 40 años.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 5 de enero de 2009

Ni largos ni cortos, a medida

En sus últimas declaraciones de 2008, Julio Humberto Grondona, próximo a cumplir 30 años como presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, deslizó que a medidos de este año, tras la finalización del torneo Clausura, la nueva temporada podría traer la novedad de disputarse con un campeonato largo, de 38 fechas. Incuestionable desde lo deportivo, esta iniciativa esconde detrás intereses a los que el titular de la AFA jamás desoye.

Desde que se instalaron los certámenes cortos en 1991, la defensa hecha desde la dirigencia afista fue que los torneos Apertura y Clausura posibilitaban a los clubes más modestos luchar por un título; y hasta obtenerlo. Pero esta afirmación carecía de sentido de acuerdo a lo ocurrido en la década precedente, la de 1980, que había sido la más prolífica para estos equipos a partir de los campeonatos de Ferro (Nacionales 82 y 84), Argentinos (Metropolitano 84 y Nacional 85), Estudiantes (Metropolitano 82 y Nacional 83), Rosario Central (Nacional 80 y temporada 86/87) y Newell´s (temporadas 87/88 y 90/91). En esos 10 años, River y Boca sumaron entre ambos cinco vueltas olímpicas, cuatro millonarias (Metropolitano 80, Nacional 81 y temporadas 85/86 y 89/90) y una xeneixe (Metropolitano 1981), pero en el lapso 1991-2001, con un formato que la prédica de Viamonte 1366 aseguraba era un beneficio para los más modestos, en Núñez y la Ribera se festejaron 12 títulos.

Debieron pasar 16 años, es decir más de 30 torneos con sus respectivos campeones, para que tras una competencia de 19 fechas se agregue un nuevo nombre al cuadro de honor del fútbol argentino: Lanús, al quedarse con el Apertura 2007. Un año antes, Estudiantes –tras una sequía de 22 años- había llegado a lo más alto y en 2008 Tigre estuvo muy cerca de dar el golpe ante Boca, finalmente el campeón.

Estos tres sucesos en apenas dos años de seguro encendieron una luz de alerta en los escritorios de los dueños del multimillonario negocio del fútbol. Grondona deslizó entonces la posibilidad de que se retomen los campeonatos de largo aliento, colocando ahora como principal explicación que dicho formato posibilitará establecer proyectos duraderos y evitará los constantes cambios de técnicos. Cierto es que el puesto de entrenador se convirtió en un fusible de escasa resistencia y que el largo plazo no existe, pero Grondona omitió decir que nada hizo para que esto cambie y evidentemente escondió que en el cambio que impulsa no prima lo deportivo, sino fuertes intereses.

Los torneos tradicionales, largos, de dos ruedas, en las que cada equipo se enfrenta -una vez de local y otra de visitante- con todos los conjuntos con los que comparte la categoría son la medida deportiva más justa. Ahora bien, para que estos campeonatos tengan sentido para cada uno de los competidores deberán cambiarse el modo de clasificación a las copas internacionales y de descenso y promoción. Junto con el campeón, los tres clubes que se coloquen por detrás de la primera colocación deberían clasificar a la Libertadores y el quinto al repechaje de esa competición, en tanto que para la Sudamericana lo hagan quienes que finalicen entre la sexta y la undécima posición. Esto implicaría una reestructuración también en la Confederación Sudamericana de Fútbol, para que sus torneos sean anuales y dejen de lado la concepción únicamente comercial que implica tener a los grandes de América en ambas competiciones. Otro punto central es la eliminación de los promedios, reaseguro para los equipos de mayor convocatoria, de modo tal que los dos últimos conjuntos de la tabla de posiciones desciendan de forma directa y los dos que se ubiquen inmediatamente por encima de estos disputen la promoción. Este formato tendría a todos los equipos peleando por algo hasta el final.

A comienzos de los noventa, tras una década en la que los cinco tradicionales grandes acumularon siete títulos (River cuatro, Independiente dos, Boca uno y sequía absoluta para Racing y San Lorenzo, que incluso jugaron en la B) contra los diez que sumaron el quinteto compuesto por Ferro, Estudiantes, Argentinos, Central y Newell´s, se establecieron los campeonatos de una ronda. Se arguyó que era en virtud de posibilitar la gloria a los clubes más modestos, pero se trataba, a la vista de los resultados, de un salvavidas para los poderosos jaqueados. Era el inicio de la etapa más vergonzosa del negocio del fútbol. A veces largos y otras cortos, los torneos argentinos sin duda se hacen a la medida de los intereses.
(Foto: Blogs.chron.com)

Patricio Insuapatinsua@gmail.com

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Hipocresía y demagogia

River afrontará la última fecha del Apertura con el único objetivo de no terminar el torneo en lo más bajo de la tabla de posiciones por primera vez en su historia, para lo cual deberá ganarle a Estudiantes en La Plata y esperar que Central no sume ante Godoy Cruz. En este marco, su presidente, José María Aguilar, asomó a los medios para fustigar al plantel profesional. Pese a ser el mayor responsable de la tremenda degradación institucional del club, salió a despegarse de una realidad que encuentra una de sus principales explicaciones en su conducción.

El titular de la entidad de Núñez, en declaraciones al programa Un buen momento, de radio La Red, uno de sus sitios favoritos para hacerse oír públicamente, aseguró: “Quienes formamos parte del club debemos asumir responsabilidades y hacer una profunda autocrítica”. Así, paradójicamente, reclamó dos conductas que jamás practicó y, acto seguido, le apuntó a los futbolistas, de los que señaló que “algunos juegan por la camiseta, otros por la plata o por amor al deporte, pero también hay que jugar por el honor de vestir la camiseta de River”. Aguilar habla de honorabilidad cuando ha hecho de River un lugar de fenomenales negocios para terceros y no para el club a la hora de vender a sus mejores valores a costo de saldo.

También se preocupó por menospreciar el nivel del fútbol argentino al aseverar que tiene sentido referirse al liderazgo “cuando hay que ir a jugar con Real Madrid en el Bernabeu” y no cuando se juega “de local con los equipos del torneo local”, para rematar que “los líderes de salita azul están para el preescolar”. Se sabe que este fue un tiro directo para Eduardo Tuzzio, capitán del equipo y a quien River pretende sacarse de encima. Si bien está claro que el ex central de San Lorenzo hace tiempo muestra un nivel inferior al necesario para jugar en Primera División, muy lejos está de ser uno de los factores centrales del este presente de River.

Alertó que “hay muchas cosas para analizar” y adelantó que “no va a ser tan sencillo como otras veces”. Es decir, hasta ahora puedo manejar con su astuta muñeca política en la carretera de baches que el mismo creó, pero ahora, con el equipo último, los humores son más difíciles de manejar y conciliar. Finalmente, pregonó que “la dirigencia de River es complaciente y muy defensora de sus jugadores”, aunque que “va a seguir defendiendo los intereses del club, pero esto gratis no es". Esto último es algo absolutamente sabido, para Aguilar nada es gratis.

Con la demagogia de criticar a los jugadores queriéndose poner en la voz del hincha y con la hipocresía de reclamar cuestiones, como el honor, que él jamás mostró desde su condición de presidente, Aguilar buscó despegarse del pésimo momento del equipo. Por eso mismo, pese a las criticas, aseguró que River tiene uno de los tres mejores planteles del fútbol argentino, endilgándose el mérito de haber conformado una plantilla fabulosa y culpado a los futbolistas de no haber estado a la altura de las circunstancias.

Los muchos sectores oscuros que tiene el fútbol argentino se explican desde la moral de la mayoría de sus protagonistas de saco y corbata. Que José María Aguilar sea el titular de River desde hace 7 años es un eslabon más de la cadena que entre otros integran Eduardo López, presidente de facto en Newell´s desde hace más de una década; Jorge Romo, el hombre que nunca dirigió pero maneja el arbitraje argentino hace casi 20 años, y, no ya como un eslabón, sino como el dueño de la cadena, el candado, la llave, el collar y el perro, Julio Humberto Grondona, amo y señor de la AFA desde 1979.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 8 de diciembre de 2008

Una definición apasionante para un buen torneo

Este torneo Apertura que aún no finalizó es, desde lo futbolístico, superior al certamen que conquistó River en el primer semestre de 2008. Es, además, una de las definiciones más emocionantes y atrapantes de mucho tiempo a esta parte. San Lorenzo, Tigre y Boca llegan a la última fecha igualados en el primer puesto de la tabla con 36 puntos y cuentan con idénticas chances de terminar el año con vuelta olímpica. Agazapado y sin nada que perder por estar a dos puntos de los líderes, Lanús siente que puede obtener su segundo título, a un año del que concretó en la Bombonera. Y habrá un invitado omnipresente, incalculable y solapado: la incentivación.

Para que todo se defina en la última fecha hay tres opciones: que sólo gane uno de los tres líderes; que sólo uno empate, pierdan los otros dos y Lanús no gane, o que pierdan los tres y el Granate venza a San Martín de Tucumán. Ahora, para que no haya un campeón luego de disputadas las 19 fechas del torneo se abren varias posibilidades. Se jugará una final si: ganan dos de los tres punteros; empatan dos, pierde el restante y Lanús no gana; o empata uno, los otros dos pierden y Lanús gana. El campeón se definirá en un triangular si: ganan los tres líderes, empatan los tres y Lanús no gana, pierden los tres y los del del sur no ganan o dos empatan, el otro pierde y gana el conjunto de Luis Zubeldía. Y, por último, está la posibilidad de que se defina al dueño del Apertura 08 en un cuadrangular, para lo cual sólo hay una combinación de resultados: que empaten San Lorenzo con Argentinos, Tigre con Banfield, Boca con Colón y que Lanús le gane al San Martín tucumano. El único de los involucrados que jugará de visitante es el Ciclón, que lo hará en el estadio Diego Armando Maradona.

Un desempate mano a mano sería el cuarto en la historia del profesionalismo para determinar al campeón, tras el que en 1932 enfrentó a Independiente y River con festejo para los Millonarios, el que en 1951 protagonizaron Banfield y Racing para el tricampeonato de los de Avellaneda y el que, más recientemente, en 2006 disputaron Boca y Estudiantes con título Pincha. Un triangular volvería a repetirse luego del que disputaron en 1968 River, Racing y Vélez, en lo que fue el primer título de los de Liniers. En tanto, un cuadrangular para definir el título luego de cumplida la programación del torneo no registra antecedentes en el torneo argentino.

Lo cierto es que al margen del abanico de posibilidades, todo parecería indicar que con una terna de equipos en lo más alto de la tabla de posiciones a una fecha del final el campeón no se conocerá el próximo fin de semana y que las chances de Lanús, con tres equipos por delante, son muy remotas. Aunque los vaivenes de este torneo y las imprevistos que siempre tiene el fútbol advierten que todo puede pasar.

Si bien todos con la motivación de la gloria al alcance de la mano, los protagonistas llegan a este desenlace con estados de ánimo diferentes. Boca se quedó con la sensación de que dejó pasar una chance inmejorable al empatar con Gimnasia en La Plata, mientras que Tigre, luego de haber ganado un partido impresionante en Rosario ante Central tras ir 2 a 0 abajo , y San Lorenzo, que tuvo un rendimiento altísimo en la victoria 4 a 1 ante un derruido Independiente, llegan más fortalecidos.

Esta definición trae más de un dolor de cabeza a la Asociación del Fútbol Argentino. La impresentable organización de los certámenes locales no previó un desempate múltiple en el primer puesto, lo cual generaría un trastorno en los calendarios. Una final entre dos equipos se disputaría el miércoles 17 de diciembre, tres días después de la última fecha. Aunque no se sabe cómo será la definición si hay más de dos equipos involucrados en la disputa, un triangular podría disputarse el miércoles 17, sábado 20 y martes 23, mientras que un cuadrangular sumaría el viernes 26 o sábado 27. A tal punto no se contempló esta posibilidad que en la página oficial de la AFA no figura cuál es la reglamentación en caso de empate entre tres o más equipos en el primer puesto.

Pese a las constantes conformaciones de planteles y el cortoplacismo para los técnicos, el presente torneo ha presentado equipos que mostraron un juego vistoso y efectivo -aunque sin la regularidad necesaria para escaparse en solitario arriba- y varios muy buenos partidos. A esto se le suma una próxima definición tan estrecha como incierta para elevar a este Apertura 2008 por sobre los anteriores certámenes.
(Foto: Infobae.com.ar)

Patricio Insua
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lunes, 13 de octubre de 2008

Canallada

La calma, la reflexión, el análisis sesudo, la mesura y el buen ejemplo les son obligatorios a quienes conducen. Más todavía cuando se trata de momentos álgidos, de situaciones tensas. De lo contrario, los cuestionamientos se multiplican, el descontrol se impone y la violencia –en alguna o varias de sus formas- se adueña del terreno. A todo esto le abrió la puerta Horacio Usandizaga, presidente de Rosario Central, con desorbitadas declaraciones; sobre todo por la responsabilidad que le cabe.

En la inauguración de la peña “Mario Alberto Kempes”, en Funes, Santa Fé, el titular del popular club rosarino arremetió con una desmesura inusitada contra los jugadores del plantel profesional y los integrantes del saliente cuerpo técnico encabezado Pablo Vitamina Sánchez, ídolo de la institución. “Estoy caliente porque nosotros cumplimos con todas las obligaciones que tenemos; con los jugadores, el cuerpo técnico y los empleados del club. Entonces, así como nosotros cumplimos con todos y nos rompemos el culo todos los días para hacerlo, ellos (los jugadores) también se tendrían que romper el culo cuando entran a la cancha, usando también la cabeza”, fueron los primeros disparos de la verborragia del Vasco. Y continuó: “Yo dije que este iba a ser un torneo de transición, pero esto no justifica que estemos jugando como lo estamos haciendo ahora, que estamos jugando para la misma mierda, porque no hay orden en la cancha”.

“Las responsabilidades las tenemos que compartir. Nosotros, los dirigentes, cumplimos la cuota parte que nos toca, que asuman la suya el cuerpo técnico y los jugadores. Entre todos somos responsables de este mal momento, que es pasajero. Central va a salir adelante. Va a salir o los voy a matar a todos estos hijos de mil puta; jugadores, técnicos y lo que carajo sea”, amenazó el máximo dirigente centralista. Luego dio a conocer que “por salvarse del descenso, ellos (los jugadores) cobraron un millón de dólares de premio y el cuerpo técnico (el de Leonardo Madelón) 200 mil dólares” y finalmente se preguntó de modo retórico “¿qué más quieren?”.

Tras haber cometido el delito de amenazar de muerte (lo sabe perfectamente porque es abogado), fomentar la violencia al predisponer mal a socios e hinchas contra los jugadores e incurrir en la falta ética de ventilar cifras obscenas de acuerdo a las carencias económicas que han de tener la enorme mayoría de quienes cada fin de semana colman en Gigante de Arroyito, Horacio Usandizaga ya tendría que haber puesto su renuncia a disposición. De lo contrario, la instancia arbitral del club tendría que revocarle su mandato y si esto tampoco ocurre la sanción debería llegar desde la Asociación del Fútbol Argentino. Claro que nada de esto ocurrirá. Bajo el reinado de la impunidad y con la filosofía del todo pasa nada es como debería.

Horacio Usandizaga llegó a Rosario Central como una brisa de aire fresco necesaria para un club con un hedor preocupante. Entonces, se propuso disminuir el margen de maniobra de las muy bravas facciones de la barra, denunció corrupción en la dirigencia precedente y buscó ordenar las finazas. Pero más tarde incursionó en conductas como nombrar a su hijo asesor legal del club y en lo futbolístico despidió a Madelón para luego traer y descartar a Vitamina. Las controvertidas declaraciones recientes muestran que Central, un peso pesado, sigue sin poder ordenarse para recuperar el lugar que supo tener.
(Foto: Pagina12.com.ar)

Patricio Insua
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lunes, 4 de agosto de 2008

Con distintas metas, todos se ilusionan

El torneo Apertura 2008 ya agrietó su cáscara y está próximo a nacer. La pelota comenzará a rodar para ponerle fin a la abstinencia del pueblo futbolero. La alegría no es sólo para los que genuinamente disfrutan de este fenómeno popular enraizado muy fuertemente en la cultura argentina, sino también para quienes usufructúan el enorme negocio y para los que saben que en determinadas circunstancias podrán utilizarlo como cortina de humo para tapar cuestiones centrales.

El combo será completo, ya que el inicio del primer torneo de la temporada 2008-2009 coincide, días más días menos, con el arranque de la Copa Sudamericana y el desafío olímpico de defender el oro ganado en Atenas cuatro años atrás. Así, ya no habrá que padecer la necesidad periodística de llenar espacios con un mercado de pases rengo, ensayos como bancos de prueba pese a los aires de partidos amistosos y otros encuentros preparatorios con indumentaria oficial de competencia, transmisiones en vivo y pretensiones de torneo de invierno.

River, Boca y Estudiantes son los que se perfilan, en la previa, como los más firmes candidatos al título. Tras la obtención del último campeonato para cortar una sequía de títulos de 4 años, Diego Simeone apuntará a la solidez, la identidad de juego y la cohesión de equipo que no logró en la última conquista. Aunque sin vueltas olímpicas, los xeneixes seguramente fueron el mejor conjunto del primer semestre del año; con una fisonomía propia a partir de renovaciones sin el trauma de desarmar planteles y de contar con reconocidas figuras, ahora pretenden ratificarlo con el festejo de su vigésimo tercer campeonato local. De la mano de Juan Sebastián Verón, con un equipo armado, interesantes incorporaciones (Mauro Boselli y Gastón Fernández a la cabeza) y una localía que se hace sentir fuertemente desde que juega en el estadio Ciudad de La Plata (allí hace 26 encuentros que no es derrotado), el Pincha tiene sólidos argumentos para pelear el título. Con un perfil más bajo y tras la conflictiva salida de Ramón Díaz, San Lorenzo tiene material para ilusionarse con la obtención del Apertura 08.

La meta de Independiente también será terminar el torneo en la primera colocación, pero la pretemporada realizada puede ser un punto que le juegue en contra, lo mismo que el hecho de tener que repartir energías entre el certamen doméstico y la Copa Sudamericana. En Vélez, después de la experiencia del pasado torneo, Hugo Tocalli, técnico del Fortín, confía en que su equipo haya logrado la madurez necesaria para apuntar al objetivo máximo.

Con un plan bien Made in Lanús, el Granate iniciará un interesante ciclo con el desafío que implica la conducción de Luis Zubeldía, de apenas 27 años. Tras haber conseguido el mayor logro de su historia con el campeonato obtenido el año anterior, los del sur del Gran Buenos Aires al parecer priorizarán la competencia internacional, al igual que Arsenal y Argentinos Juniors. De todos modos, el segundo torneo continental en importancia al no disputarse en fase de grupos sino por eliminación directa desde el comienzo da la posibilidad de centrarse de lleno en el Apertura ante un traspié en las primeras instancias.

Sin dejar de mirar la tabla de los promedios, Banfield, con la llegada de Jorge Burruchaga a la dirección técnica y la contratación de varias buenas incorporaciones, pretende pelear arriba y ser la sorpresa del certamen. Lo mismo perseguirán Rosario Central, Tigre, Colón, Huracán y Newell´s, conformando, junto con el Taladro, ese lote de equipos a los que apenas unos pocos puntos de diferencia les implicarán pelear por la permanencia o aspirar a posiciones de vanguardia.

Y estarán los que tendrán el único y gran objetivo de no perder su lugar en la máxima categoría de fútbol argentino. Los ascendidos San Martín de Tucumán y Godoy Cruz de Mendoza procurarán una rápida adaptación a la nueva categoría para sumar la mayor cantidad de puntos y evitar disputar el Clausura 2009 con la presión de tener que hacer una campaña extraordinaria. Racing sufre una profunda crisis institucional que se refleja en lo deportivo y, por segunda temporada consecutiva, penará por eludir el segundo descenso de su historia. Por último, tanto el Lobo jujeño como el platense arrancarán con el agua arriba del cuello y son muchos los puntos que deberán acumular para mantenerse en Primera. Para eso, los Triperos se reforzaron apuntando a jugadores con experiencia e identificados con la camiseta blanquiazul.
(Foto: Mediotiempo.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 30 de enero de 2008

Selecciones juveniles sin especializados

Con el alejamiento de Hugo Tocalli del seleccionado Sub 20, luego de la conquista de la Copa del Mundo lograda en Canadá, se puso fin a una era repleta de logros. El éxito de esos años, con con el trabajo ideado y liderado por Néstor Pekerman, fue fructífero no sólo por la obtención de títulos mundiales, sino también por la promoción de jugadores a las ligas más importantes de Europa y para nutrir al representativo mayor, aunque esto no haya posibilitado el éxito.

La Asociación del Fútbol Argentino determinó, recientemente, que Sergio Batista se haga cargo de la selección para menores de 20 años y también conduzca al equipo que, con jugadores nacidos antes del 1 de enero de 1985 y tres por fuera de esa restricción, participará de los Juegos Olímpicos en Beijín. En tanto, José Luis Brown se hará cargo de la Sub 17 y Héctor Enrique de la Sub 15.

Por haber sido puntales de una de las dos selecciones argentinas campeonas del mundo, Batista, Brown y Enrique merecen un lugar en la historia del fútbol argentino y también en su actualidad. Pero no parece lo más propicio que el lugar que ocupen en el presente sea el de entrenadores de los combinados juveniles. En sus cortas carreras como técnicos no se encuentran los méritos suficientes como para que hoy conduzcan el fútbol para menores a nivel nacional.

De todos modos, el inconveniente mayor radica en que ninguno de los tres campeones mundiales en México 86 se abocó en sus carreras como entrenadores al trabajo con chicos que aspirasen a llegar al fútbol grande. Sus designaciones parecen ser más una negociación producto de un acuerdo tácito entre Julio Grondona y Carlos Bilardo para que el mandamás no tenga que lidiar con las aspiraciones del Narigón de ocupar su lugar en la conducción del fútbol nacional.

Una maestra de escuela primaria seguramente no aspire a ser docente universitaria, porque entiende la importancia de su tarea, distinta a la de los profesores en los claustros académicos, pero de ninguna manera menor. Esta lógica no opera en el fútbol argentino. En la mayoría de los clubes los técnicos de divisiones menores, en general, ocupan esos lugares con la ilusión de poder llegar algún día a dirigir planteles profesionales. Entonces se trata de inferiores para futbolistas y también para técnicos.

Lanús, Argentinos, Newell´s, Banfield, Estudiantes, y Central son, seguramente, los clubes que mejor trabajan en las divisiones juveniles. Son estos los que en los últimos años han sacado mayor cantidad de futbolistas de calidad, por lo que lo más propicio era ir a buscar a esos clubes a los entrenadores que en esas instituciones se han especializado en la detección y formación de juveniles.
(Foto: Espndeportes.espn.go.com)

Patricio Insuapatinsua@gmail.com