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martes, 26 de junio de 2012

River concluyó el suplicio del peor año de su historia

El dolor lo acompañó, punzante, a cada paso de su tortuoso camino y la angustia, persistente, se mantuvo contenida. La sublimación de ambos pesares quedó expuesta en las lágrimas de Matías Jesús Almeyda una vez consuma la obra que se le había encomendado: la de devolver a River a la primera división. Sí, un objetivo que hubiese resultado inverosímil años atrás. Después de haber sufrido el descenso y transitar por la B nacional con mayores dificultades que las que podían esperarse, el equipo más veces campeón del fútbol argentino regresó a su ámbito de pertenencia.

El partido de la consagración, ante Almirante Brown -en un Monumental que recibió la patética sanción de la inhabilitación de una tribuna tras un asesinato- mostró a un conjunto tan fuera de línea como a lo largo de casi todo el torneo. River siempre fue más sus individualidades que un equipo. Nunca dejó de intentarlo y los constantes movimientos en la formación inicial fueron la muestra, pero Almeyda, en su primera experiencia como DT, no logró ensamblar un elenco de dinámica colectiva.

El peso psicológico y surrealista de medirse en el ascenso le pesó muchísimo, a tal punto que River se olvidó de que era River y magnificó un torneo con las complejidades lógicas de una competencia prologada y geográficamente extenuante. Era un certamen de segunda división, para un plantel de lujo y un estadio con 50.000 hinchas en cada partido.  Todos los rivales se le pararon delante como si se tratase de una final, sin dudas; nada nuevo bajo el sol, así ha sido siempre a lo largo de su riquísima historia.

En el receso del meridiano del torneo, River incorporó a Leonardo Ponzio y David Trezeguet. Ninguno de los dos parecía necesario en posiciones bien cubiertas, y en el caso del francés pesaba la prejuiciosa idea de recurrir a un jugador con las piernas ya agotadas. Pero los dos se erigieron en elementos importantes para el ascenso, el ex Newell´s desde su polifuncionalidad, entrega y sabiduría táctica, y el galo constituyéndose con sus goles, jerarquía e inteligencia en el elemento más determinante del equipo. Si en su llegada se creía que Trezeguet necesitaba a River sólo para decorar una carrera superlativa con el gusto de jugar con la camiseta de sus amores, fue River quien necesito de Trezeguet para regresar a Primera.

Se acabó el largo y doloroso peregrinaje de River; llegó al lugar del que jamás pensó que se iría. No deberá olvidarse de José María Aguilar y Mario Israel, quienes destrozaron uno de los nombres medulares y más pesados de la historia del fútbol nacional. Tras la resurrección, será tiempo de la reconstrucción.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua patinsua@gmail.com  

martes, 27 de septiembre de 2011

El desafío de probar lo evidente

El inédito tránsito por la B Nacional y el deterioro del estadio Monumental, histórico coliseo deportivo y musical, son la prueba más contundente del vaciamiento al que fue sometido River. El fútbol, su actividad madre y razón de ser como institución, expone con crudeza la implosión que sufrió; porque el daño fue hecho desde adentro.

Ante la presentación particular de un abogado por lavado de dinero y administración fraudulenta, la Justicia ordenó una serie de allanamientos que apuntaron a José María Aguilar, ex presidente del club; Mario Israel, su lugarteniente, y Daniel Passarella, actual titular de la Comisión Directiva. Magistrados, fiscales y letrados tienen como tarea demostrar lo evidente de acuerdo a la jurisprudencia establecida. Presiones e intereses continuarán jugando fuerte, porque si River llegó a esta situación fue por complicidad, omisión y desinterés de distintos sectores.

Las implicancias legales incluyeron a la AFA, que en estos momentos se aboca a un problema que le preocupa mucho más y es la injerencia de los tribunales naciones en la renovación de sus autoridades. La movida nació de la obsesiva cruzada del empresario Daniel Vila por llegar al despacho principal de la sede de la calle Viamonte. Por primera vez en más de 30 años, el status quo de la casa matriz del fútbol nacional parece al menos ladearse un tanto.

Exitosos en su vida laboral, la mayoría de los presidentes de los clubes argentinos han dejado esa bonanza para ser malos administrados ad honorem de instituciones sin fines de lucro. En un ambiete profesionalizado en todos sus estamentos, habría que considerar sincerar la situación de quienes toman decisiones. Además, las internas de los clubes parecen haberse convertido en las divisiones inferiores de la política nacional, provincial o municipal, con padrinos, costosas campañas electorales, operaciones de prensa y diversos artilugios. La disputa territorial comienza a dirimirse cerca de la pelota.

El fútbol argentino generó futbolistas de elite mundial y equipos de destaque. Todo eso siempre pareció ser a pesar de la dirigencia que lo conduce y nos gracias a ella.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 28 de junio de 2011

Y pasó lo inevitable: River se fue a la “B”

José María Aguilar. Nada que se escriba sobre el momento más doloroso en la inconmensurable historia del Club Atlético River Plate, con un desenlace tan asombroso como –paradójicamente- previsible, puede comenzar con otras palabras. Ese es el nombre del hombre que, junto a Mario Israel, Héctor Grimbeg y demás secuaces, devastó a una institución de trascendencia mundial. Tomó a un club con dificultades pero potente y entregó uno esquilmado y de rodillas.

Rapaces grupos empresarios que consiguieron fabulosas ganancias con la compra y venta de jugadores, intermediaciones con el Locarno suizo, barrabravas empleados en el club y la intención de liquidar valiosos juveniles en ramilletes fueron algunas de las circunstancias que derivaron en un profundo deterioro institucional, un pozo económico y la consecuente debacle deportiva.

A Daniel Passarella le cabe, sin dudas, su cuota parte de responsabilidad. La mayor es haber incumplido su principal promesa electoral, la de investigar y auditar la fraudulenta dirigencia que lo precedió; como también haber nutrido su lista con varios integrantes de aquella conducción, como Diego Turnes, su vicepresidente y titular de la comisión fiscalizadora de Aguilar. Lo cierto es que el ex jugador y ex entrenador millonario tomó un club vaciado y tuvo que hacer equilibrio entre las carencias. “Me puedo ir como un presidente incapaz, soberbio y autoritario, pero jamás como un chorro” espetó en sus primeras declaraciones tras la caída al Nacional B.

Hacer foco en Juan José López y su indescifrable lógica para armar el equipo en ambos partidos de la Promoción ante Belgrano (sobre todo el jugado en Córdoba), en el plantel actual, en el desastroso arbitraje de Sergio Pezzota y en los desatinos de Pasarrella es quedarse en la foto del final sin ver la película completa.

De todos los técnicos que dirigieron a River en las tres temporadas que culminaron en el descenso, J. J. fue el que más puntos obtuvo; superó a Diego Simeone, Gabriel Rodríguez (interino), Néstor Gorosito, Leonardo Astrada y Ángel Cappa. Con él en el banco y Pasarella en el despacho presidencial, un club casi sin recursos terminó la temporada en quinto lugar, con 57 puntos. Es evidente que el descenso es por la herencia.

El genuino dolor de los hinchas de River, de los miles que se fueron del Monumental apesadumbrados y sin hacer desmanes y los millones que lloraron frente al televisor o con un oído pegado a la radio, fue provocado por la gestión infame de un personaje inescrupuloso, que gozó de la cómplice protección del poder mediático reinante y fue premiado por la Asociación del Fútbol Argentino, que le consiguió un suculento sueldo vía Zúrich al colocarlo como asesor letrado de la FIFA y también lo distinguió incluyéndolo en el Comité Organizador de la Copa América Argentina 2011.

Por primera vez en más de un siglo, desde que ascendiera a la primera división en 1908, en tiempos fundacionales del deporte nacional, este gigante no estará en el círculo mayor del fútbol argentino. Tanta tropelía no podía terminar de otra manera. Los que gozaron y ahora sufren por la desventura de sus colores, no deberán olvidar, jamás, al hombre que laceró la historia de River: José María Aguilar.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 31 de mayo de 2011

Pura coherencia

El final del Clausura y el cierre de la temporada se para de frente contra los axiomas futboleros que rezan que cualquiera le gana a cualquiera y que este es un deporte sin lógica. Observar quiénes pelean por el título y cuáles son los clubes que sufren por mantener la categoría deja a las claras que la coherencia en los caminos que se recorren marca los designios.

Vélez, Lanús y Godoy Cruz, desde su solidez institucional, construida a partir de la consecuencia a un proyecto por parte de sus dirigentes, son los equipos que mejor juegan y los que dirimirán la corona del Clausura 2011. Bien podría integrar ese grupo Estudiantes de La Plata, el equipo más poderoso en el último lustro, pero quien se encuentra en un paréntesis, lejos de su mejor versión y sin posibilidades de revalidar el campeonato conquistado en la primera mitad de la temporada. Pese a la ausencia del Pincha, el hecho de que no haya ningún colado enaltece aún más lo hecho por los vanguardista, y lo que representará para el vencedor final, por el peso específico de sus competidores.

En el otro extremo, entre los que pugnan por mantener la categoría, si se toman en cuenta los clubes que establecen su coeficiente de Promedio en tres temporadas y se excluye a los ascendidos en 2010, entonces ahí aparecen Huracán, Gimnasia y Esgrima de La Plata y River. A lo largo de 111 partidos han acumulado más pesares que satisfacciones arrastrados por los desatinos y la negligencia de sus dirigentes, cuando no de conductas aún más graves. Es imposible entender el momento más determinante en la historia del Millonario sin nombrar a José María Aguilar.

El fútbol argentino, en la definición de su año competitivo, es pura lógica. La coherencia, como casi nunca, queda expuesta en las tablas que marcan sin dobleces lo hecho por cada quien.
(Fotos: telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 15 de marzo de 2010

Higuaín y Messi, por tres

La capital española y la vanguardista ciudad Condal vibraron al compás de los goles argentinos. En su visita al estadio José Zorilla, Real Madrid vapuleó al Salamanca 4 a 1 y Barcelona, en el Camp Nou, hizo añicos los esfuerzos en los que se empeñó Valencia durante 55 minutos para derrotarlo 3 a 0. Los dos gigantes de una de las ligas más poderosas del mundo tuvieron como explicación basal de sus triunfos a Gonzalo Higuaín y Lionel Messi, autores de tres goles cada uno. Se trató de dos hat-trick en España que tuvieron fuerte eco en Argentina por tratarse de los dos delanteros que, de no mediar ningún imprevisto, formarán la dupla de ataque albiceleste en Sudáfrica 2010.

Después de que Cristiano Ronaldo abriese el marcador de tiro libre, Higuaín se despachó con un triplete en el cual expuso su categoría y oportunismo. El ariete formado en River y liquidado a precio de salgo por el ex titular millonario José María Aguilar volvió a mostrar su efectivo estilo en un conjunto dominado por cracks con más cartel que él y sus goles le sirvieron al Madrid para mitigar el dolor de la eliminación de la Champions League en octavos de final a manos del Lyon y mantenerse en la cima de la tabla de posiciones. Pero el Merengue no está solo en lo más alto. Barcelona deslumbró con el mismo brillo que la pasada temporada lo llego a levantar los seis trofeos que disputó; y en ese juego de fluidez sin igual Messi se siente a gusto como en ningún otro lado como. Con su letal combinación de velocidad y precisión, el rosarino regaló tres perlas marca registrada, cada una originada en el sector derecho del ataque culé. En el primero enganchó dos veces ante sus marcadores sobre el vértice del área y definió fuerte al primer palo, más tarde se hamacó hacia el centro para colocar la pelota en el ángulo bajo opuesto y cerró su repertorio con un ingreso relampagueante al área y una sutil picada con su pierna derecha para vulnerar el achique que pretendía el arquero cuando le Cursivasalió al cruce.

Messi, sin dudas el mayor talento del fútbol mundial, anotó 22 goles en los 23 partidos que disputó por la Liga española y es, hasta aquí, el pichichi. Su escolta no es otro que Higuaín, apenas con una conquista menos. Ambos se ven favorecidos por dos equipos que juegan más lanzados al arco rival de lo que lo hace la Selección. En este sentido, los goleadores de Barcelona y Real Madrid deberán acomodar sus virtudes en beneficio de un conjunto que para buscar la consagración mundialista partirá de un celoso cuidado del arco propio y recién entonces irá a fondo contra el rival. Las armas fundamentales para procurar esas estocadas serán Higuaín y Messi, protagonistas de festejos por triplicado en España que alimentan el sueño argentino.
(Foto: Lanacion.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 1 de marzo de 2010

Godoy Cruz por la punta, River por el descenso

La división histórica entre grandes y chicos se ha vuelto sumamente difusa. Las clases sociales del fútbol argentino ya no son más de una vez y para siempre, sino que los lugares se ocupan de acuerdo a la coyuntura permanente que nunca es estructura. Los equipos más populares nunca dejarán de serlo, pero su poderío deportivo no es el que supo monopolizar la primera mitad del profesionalismo.

Así las cosas, Godoy Cruz fue al estadio Diego Armando Maradona en la búsqueda de la cima del Clausura y la consiguió al derrotar a Argentinos Juniors por 2 a 1. El elenco mendocino marcha invicto disputado un tercio del torneo, recibió apenas dos goles y muestra un juego asociado que le ha dado muy buenos resultados hasta el momento. Omar Asad, técnico debutante, organizó un conjunto atento y dinámico. Un sólido esquema defensivo es una condición impostergable para un equipo que pretende protagonismo en los primeros planos y Godoy Cruz parte de esa premisa. Pero además de su firme en defensa, expone un mediocampo con rápidas transiciones que marca sin resignar ataque y una veloz dupla delantera conformada por César Carranza y Nicolás Higuaín.

Mientras el Tomaba mira la punta y se olvida del promedio, River mira el promedio y se olvida de la punta. En el bosque platense, los dirigidos por Leonardo Astrada, gritaron a voz de cuello el empate agónico ante Gimnasia, el peor equipo de las últimas tres temporadas. Como resabios de un pasado radicalmente opuesto que pretende no ver el doloroso presente, el Jefe, sentado en banco, y Marcelo Gallardo, dentro de la cancha, ensayaron un festejo breve. Pero nunca es bueno negar la realidad y engañarse a uno mismo. Astrada asegura que no piensa en la tabla de los promedios y aspira a una mejora del equipo que le permita ganar dos o tres partidos consecutivos para pelear arriba. Sin embargo, no hay indicios que permitan creer en la posibilidad de esa remontada y la real dimensión de River es sumar para no penar por mantener la categoría.

La hipoteca dejada por la precedente Comisión Directiva riverplatense es asfixiante. José María Aguilar y sus laderos produjeron, en 8 años, un vaciamiento estrepitoso: degradación institucional, quebranto económico y descapitalización absoluta del fútbol profesional, su bien más preciado. Entonces River es en cancha el equipo pequeño que se compadece con su situación general y se vuelve un rival accesible para cualquiera.

Seguramente, tan difícil es que Godoy Cruz pueda consagrarse campeón del Clausura como que River se vaya al descenso. Pero hoy el Tomba sonríe por situarse en la cima de la tabla y los millonarios sienten el escalofrío de verse obligados a mirar la tabla de los promedios.

Estudiantes, Vélez y Banfield soy los grandes de hoy. River comienza a pelear por esquivar el descenso, lucha a la que Racing está abocado hace varias temporadas. Colón y Godoy Cruz puntean, mientras que Boca y San Lorenzo no encuentran juego ni puntos. Independiente se alegra por verse inmiscuido en las primeras posiciones, en tanto que Lanús se lamenta por no estar otra vez, como en los últimos años, entre los de arriba. Este es el nuevo orden que impera en el fútbol argentino, en el cual grandes y chicos intercambian ropajes para serlo alternadamente.
(Foto: Ovacion.com.ar - Fotobaires)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 31 de agosto de 2009

Gorosito debe atender su parte

Los problemas futbolísticos de River exceden a Néstor Gorosito, técnico del equipo. Si dejase su cargo, las cosas seguirían su curso actual. La debacle deportiva que lleva más de un lustro en la entidad millonaria encuentra su principal causa y explicación en la conducción dirigencial liderada por José María Aguilar. Bajo su mando, River tuvo la peor caída institucional y deportiva de su historia. Aguilar significó la mayor descapitacilización en la historia de uno de los clubes más importantes de Argentina.

Sin embargo, Gorosito sí debe responsabilizarse de la parte que le toca como entrenador de acuerdo al material del que dispone. Un apropiado dispositivo táctico, los reflejos necesarios para intentar cambiar el rumbo de un partido, mecanizar movimientos para reducir espacios en defensa y abrirlos en ataque son puntos esenciales en su tarea, que no encontrarán coartada en la realidad de un plantel de una pobreza franciscana para lo que River significa.

Tras dos derrotas, una en el debut en la Copa Sudamericana (ante Lanús) y otra en el primera fecha del Apertura (ante Banfield), River logró ayer su primera victoria de la temporada. Fue por 4 a 3 ante Chacarita, gracias a un agónico gran gol de Ariel Ortega y sin merecer quedarse con los tres puntos, fundamentalmente porque la derrota fue un castigo injusto para el conjunto de San Martín. Lo concreto es que el triunfo desactivó la caldera en la que se hubiese transformado el Monumental.

En la caída ante Banfield, Pipo había dejado en el banco de suplentes a Diego Buonanotte, seguramente el mejor jugador del plantel. Lo hizo para no relegar a ninguno de los dos monstruos sagrados de la actualidad riverplatense, Marcelo Gallargo y Ortega. Ante Chacarita optó por incluirlo junto a ambos mundialistas, lo que implicó un equipo descompensado. Sumado esto a los graves problemas defensivos, River deambuló por muchos momentos ante un equipo que salió a jugarle sin ningún complejo de inferioridad. Pero encontró la llave de la victoria en los últimos 20 minutos cuando su capitán fue sustituido.

Un equipo con Gallardo y Ortega juntos en cancha se vuelve inconsistente, dado que ambos se encuentran en los últimos pasos de sus carreras. Se necesita una estructura que contenga a los dos ídolos, en lugar de depender de ellos. Gorosito deberá tomar las decisiones que su cargo implica y que la situación reclama. No hay lugar para el Muñeco y el Burrito. Esa realidad puede implicar problemas de convivencia o insultos desde la tribuna, circunstancias que el entrenador tiene que manejar. Otra cuestión que también le compete es, en lugar de apañarlo, obligar a Cristian Fabbiani a decidirse entre ser un futbolista profesional de elite o una estrella de la farándula vernácula; ambas vidas son incompatibles.

Tentado por el cartel y lo que siempre implicará River, Gorosito dejó Argentinos Juniors para embarcarse en una empresa complicada, ya que llegó cuando Aguilar, en sus últimos pasos, estaba absolutamente desenmascarado. Aceptado el desafío, ahora tendrá que tener el pulso firme para proceder de acuerdo a las necesidades, aunque los problemas de River lo encuentran muy atrás en el listado de los responsables de esta realidad del club.
(Foto: Infobae.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 29 de junio de 2009

Grondona empuja y Maradona soporta

Tras la renuncia de Alfio Basile a un proceso fallido, la Selección necesitaba para su conducción un golpe de efecto. El nombre que se imponía era el de Carlos Bianchi, pero los enconos personales entre el Virrey y Julio Grondona, presidente y voz única de la AFA, echaron por tierra esa posibilidad. Entonces el hombre del poncho buscó refugio en el mito, en el máximo talento de la historia del fútbol mundial, en el apellido con el magnetismo sin igual, y así Diego Armando Maradona cumplió su anhelo de ser el entrenador del elenco nacional. Pero la elección fue maquiavélica; tenía más que ver con el cálculo que con la convicción deportiva.

Por eso, desde el momento en que fue nombrado, la AFA, es decir Grondona, se ocupó de ponerle piedras en el camino, dificultando su trabajo y así las posibilidades de progreso del equipo. Repasar y detenerse en una serie de hechos puntuales expone la mezquina conducta de la entidad rectora del fútbol argentino al atentar contra su propio técnico.

Desde la génesis quedó en evidencia la falta de confianza en Maradona al colocar a Carlos Bilardo como manager, buscándose un reaseguro; aunque esto no supuso nunca un problema, ya que la lealtad del Narigón hacia Diego es incuestionable. Pero sí fue una cuña el nombramiento de Humberto Grondona, hijo de Don Julio, como Subsecretario de Selecciones Nacionales, quien tras la resonante derrota ante Bolivia, en La Paz, cuestionó públicamente al DT. En el mismo sentido, no haberle permitido armar su cuerpo de trabajo tal cual era su requisitoria, vedándole a Oscar Ruggeri, también fue una inentendible e inédita postura de la AFA en su contra, para la cual Grondona se escudó en Rafael Savino, presidente de San Lorenzo y hombre sumiso a cualquier pedido del Pope, que teatralizó una amenaza de renuncia a su cargo en el Comité Ejecutivo si prosperaba la contratación del Cabezón.

Más tarde se produjeron muchas idas y vueltas con la firma de su contrato, el cual se rubricó recién la pasada semana, pese a que fue nombrado en su cargo hace más de siete meses. Y se trata de un vínculo al menos controversial, ya que se supo que la AFA sólo pagará una mitad de su sueldo, mientras que la otra correrá por cuenta de la empresa Santa Mónica, antes denominada Puntogol. Las tercerizaciones de la AFA, con Renova para la organización de amistosos en todo el mundo y con Santa Mónica para la concreción de los mismos en el territorio nacional y el pago al cuerpo técnico, evidencian la incapacidad –en el mejor de los casos- de los dirigentes de Viamonte 1366, ya que no son capaces administrar un producto que se vende solo, como lo es la Selección. La nota elaborada por el periodista Pablo Vignone y publicada en el diario Página 12, titulada “Diego les salió una bicoca”, presenta una muy interesante lectura sobre el vínculo contractual del técnico.

Pocos días atrás, debió soportar las insultantes cartas de José María Aguilar, titular de River, vicepresidente de la AFA y tropa de Grondona. En una se exigía un pedido público de disculpas por entender como una ofensa del seleccionador nacional al club de Núñez una verdad irrefutable como lo fue la mención del mal estado del campo de juego del Monumental. En la otra, con bajeza extrema, pidió un examen psicofísico para Maradona y reclamó detalles de sus ingresos. En lo que hace al examen de salud física y mental, Diego aseguró que no tenía ningún problema en realizarse dicho chequeo, siempre y cuando Aguilar también se lo hiciese, pero el titular riverplantese hizo silencio y no recogió el guante. Es imposible imaginar que Grondona desconociera la maniobra de Aguilar, ya que nadie en la AFA toma una determinación así sin consultarlo previamente y recibir su venia después. La conocía, la avaló y le dio la razón públicamente al acceder al pedido de disculpas solicitado, desestimando nuevamente la posición del técnico.

El hasta ahora último eslabón de esta cadena tiene que ver con la operatoria para que Juan Román Riquelme vuelva a vestir la celeste y blanca. Pese a su inentendible segunda renuncia al Seleccionado y la consecuente ruptura en su relación con Maradona, Grondona hizo público su deseo de que el número 10 xeneixe retorne al conjunto nacional. Incluso más: asegura en los pasillos de la AFA, entre sus aduladores, que JR será parte del plantel argentino en el Mundial de Sudáfrica. Para concretar el regreso, el mandamás designó a Enrique Merelas, vitalicio presidente de El Porvenir y hombre de su máxima confianza, quien en días recientes también criticó duramente y con desatino a Maradona, para que establezca el primer acercamiento con el futbolista y así poner en marcha el operativo para su vuelta a la Selección. Por su parte, Riquelme, como siempre, dejó su mensaje al respecto cuando recientemente brindó una conferencia de prensa en la cual reconoció que siente una gran estima por Grondona y le agradeció mucho todo lo que hizo para su regreso a Boca desde el Villlarreal, al revelar que si no fuera por el vicepresidente segundo del mundo su vuelta hubiese sido imposible. Reveló así una gestión que recién ahora se conoce y que deja el misterio de saber cuál fue el rol del dirigente en ese pase.

Con todo esto, sin dudas, Grondona apuesta al desgaste de modo tal que Maradona se harte y pegue el portazo. Si Diego renuncia a su cargo, será en un acto de integridad, uno de esos pasos al costado que bien valen ser elogiados. Si, en cambio, por su visceral amor a la camiseta argentina decide seguir adelante pese a todos los impedimentos y contra todos los que deberían ayudarlo en lugar de perjudicarlo, también será valorable, ya que buscará continuar haciendo su trabajo lo mejor posible pese al boicot interno. Yéndose o quedándose, lo que no cambiará es la miserable actitud que la AFA.
(Foto: El popular.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

jueves, 18 de junio de 2009

Las miserias de River y la AFA apuntaron a Maradona

La impertérrita caradurez de la dirigencia de River encabezada por José María Aguilar apuntó en esta oportunidad contra Diego Maradona, técnico del seleccionado nacional, que en la previa del encuentro por Eliminatorias ante Colombia se quejó del pésimo estado del campo de juego del Monumental. Entonces, el último martes en la reunión de Comité Ejecutivo desarrollada en la sede imperial de Viamonte 1366, el titular de la entidad de Núñez le envió dos cartas a Julio Grondona, pope de la AFA. En una se quejaba por los dichos de Diego en referencia al piso sobre el que debió disputarse el encuentro ante el elenco cafetero y en la otra, absolutamente desatinada y fuera de tiempo, cuestionaba la salud mental del entrenador y preguntaba por sus honorarios.

En la previa del choque ante los colombianos, Diego utilizó la mejor metáfora futbolera al referirse al campo de juego del estadio de River como un potrero, si se tiene en cuenta el estado en que se encontraba el terreno para un partido de Eliminatorias con destacados jugadores. Julio Macchi, vicepresidente riverplatense, aseguró que la institución se sintió agraviada por los dichos de Maradona. De esto modo, la dirigencia que más agravió la riquísima historia del club, pretendió ponerse como victima en lugar de reconocer que efectivamente la cancha estaba en malas condiciones. Diego se refirió a un elemento condicionante de su trabajo, pero bien podría agregarse el maltrecho estado general del Monumental, algo de lo que cualquier espectador puede dar cuenta. Sin embargo, al parecer la CD millonaria cree que su estadio está a la altura del Santiago Bernabeu o el Giuseppe Meazza.

Aguilar y su séquito fueron incluso más allá al exigir en la segunda misiva un examen psicofísico para Maradona, en un miserable golpe bajo aludiendo a su pasada enfermedad de adicción a la cocaína, y pidir detalles sobre sus honorarios. Agachan la cabeza sumisamente ante la propina que mediante la AFA les otorga la empresa propietaria de los derechos de televización en lugar de hacer valer ese capital, le relegan a un empresario amigo a Gonzalo Higuaín, a otros un combo de juveniles a precio de saldo y dibujan los balances, pero ahora buscan mostrarse firmes y preocupados por el salario del técnico nacional, pese a que está en el cargo hace más de siete meses y a que no debe estar ni entre los 20 entrenadores mejores pagos a nivel seleccionados nacionales.

La AFA, una vez más, puso una piedra en el camino de Maradona primero al disputar de todos modos el partido en el Monumental en lugar de trasladarlo no ya al interior -que parece no ser Argentina cuando se habla de la Selección-, sino al menos al José Amalfitani, y más tarde al darle lugar al reclamo de la dirctiva de River. La AFA alega que el Monumental es el único estadio habilitado desde la FIFA para disputar las Eliminatorias. ¿No puede el vicepresidente segundo del mundo conseguir el permiso para jugar en otro escenario? Claro que sí, pero por su aforo el estadio de River es el que mejor se ajusta al negocio de las entradas otorgadas a los patrocinadores. El protocolo debería ser algo limitado, pero en cada partido de la Selección se entregan a esas empresas más de 10.000 tickets. Grondona siempre dijo que no se podía salir de Núñez, pero ahora asegura que cometió un error y por eso pedirá autorización a sus amigos de Suiza para jugar ante Brasil en el Gigante de Arroyito.

El mandamás pretendió, al otro día de la presentación de las cartas de Aguilar, bajarle el tono a la cuestión al sentenciar que se trataba de una disputa de fanatismo superclásico y calificó a Maradona de partidario ferviente de Boca Juniors, asegurando así que opinó como un hincha con gorro, bandera y bincha xeneixe y no como lo que es, el entrenador del equipo nacional.

De esta dirigencia de River y de la eterna conducción de la AFA nunca se puede esperar nada bueno, y si actúan en conjunto lo que devenga seguramente será nefasto. De hecho siempre operan en tándem, ya que todas las irregularidades en River fueron avaladas desde la AFA. Por eso no fue de extrañar que Grondona diera lugar al reclamo de River y pidiese disculpas, desacreditando la justa queja de Maradona y varios jugadores. Tal vez el otrora ferretero logre con todos los técnicos de talla lo mismo que ya consiguió con Bianchi, de modo tal que ninguno quiera hacerse cargo de la Selección estando él de por medio
(Foto: Elpotrero.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 13 de abril de 2009

El modelo Newell´s

La semana última se supo, a instancias de la auditoria encargada por la Comisión Directiva de Newell´s, que el tendal que dejó Eduardo López en la entidad rosarina es de 80 millones de pesos. En ninguna liga seria del mundo podría seguir participando en la máxima división con semejante pasivo. Pero el organismo que debería excluirlo, que tiempo atrás prometió que todo club endeudado no podría empezar el campeonato, es quien más hizo por el endeudamiento de la institución: la propia Asociación del Fútbol Argentino es su principal acreedor con 24 millones de pesos.

El último balance presentado por la administración de López, el 30 de junio de 2008, reflejaba que la deuda con la AFA era levemente inferior a los 10 millones de pesos. Sin embargo, apenas cinco días después de la derrota electoral y posterior huída de quien fuera, sin hablar inglés y con fobia a los aviones, Secretario de Relaciones Internacionales del Comité Ejecutivo presidido por Julio Grondona, la cifra se incrementó más de un 150 por ciento a partir de una serie de cheques que aparecieron en la casa matriz del fútbol argentino. Es decir que la AFA hizo silenzio stampa cuando se aprobó un balance dibujado, falseado.

En este escenario, el presidente de Newell´s, Guillermo Lorente, y el tesorero, Jorge Ricobelli, viajaron hasta Buenos Aires para reunirse con Grondona. Pero, ¿de qué otra manera que no sea de rodillas pueden entrar a Viamonte 1366? El endeudamiento es una de las estrategias del poder afista para perpetuarse: a los actuales titulares de los clubes los puede cooptar con los lujosos tours que acompañan a la selección en cada uno de sus viajes, pero se blinda contra posibles rebeldías de sus sucesores al endeudar a los clubes. La pretensión no es cobrar sino tener esos préstamos como reaseguro.

Otro apartado de la deuda también tiene a la AFA como protagonista. En su momento, López le vendió a Boca parte de los pases de Fernando Beluschi y Ezequiel Garay, pero ni el mediocampista ni el defensor se vistieron jamás de azul y oro. Esto generó un pleito entre ambas instituciones por el cual los Xeneixes presentaron un embargo en la AFA por 3.650.000 pesos, los cuales se le descontarán a la entidad rosarina de lo corresponde por derechos de televisación.

Otro punto escandaloso que reveló la auditoria es la deuda que Newell´s tiene con la financiera Clima. López sigue ahora la campaña de Tiro Federal, cuyo presidente, Carlos Dávola, es propietario de la firma crediticia a la que el club rojinegro le debe casi 5 millones de pesos. Es decir, Newell´s podría tener cuentas pendientes con Tiro Federal por pases y préstamos de jugadores, pero en lugar de tenerlas con el club las tiene con la financiera de su presidente, que es integrante del Comité ejecutivo de la AFA como uno de los dos representantes de la B Nacional.

Fueron muchos los hinchas de Newell´s que tuvieron una perseverante oposición al despotismo de López. Pese a que el Coloso del Parque se mostró a tope en los últimos años cada fin de semana que jugaba la Lepra, no todos los que alentaban y penaban por sus colores eran defensores de la política de López. Ocurre que los disidentes encontraban muy poco lugar en los medios y, se sabe, en esta era posmoderna, ser es estar en los medios. A rey muerto rey puesto, los sectores periodísticos que nunca cuestionaron los manejos de López son los mismo que ahora se rasgan las vestiduras por la deuda generada.

La mayoría de los hinchas protestan cuando se pierde. La remodelación del estadio y el campeonato de 2004 disminuyeron notoriamente las voces discordantes y dieron vía libre para los más ladinos negocios. Claro que esto no es patrimonio de los seguidores de Newell´s. Lo mismo les sucedió a San Lorenzo en tiempos de Fernando Miele, con la inauguración del Pedro Bidegain y el festejo de un campeonato tras muchos años sin cancha ni títulos, y a Racing con el gerenciamiento, que de entrada logró el campeonato por el que los hinchas esperaron 35 años. Cuando José María Aguilar deje la presidencia de River y Carlos Portell ya no sea el mandamás de Banfield se conocerá lo que implicaron sus pasos por estas dos instituciones.

La coyuntura puede hacer que en ocasiones se consiga un logro deportivo sin el orden institucional necesario, pero lo que se ve en el campo de juego no es más que un reflejo del manejo en los escritorios de los clubes. La mayoría de los dirigentes viven de esos cargos y por eso son lugares que no están dispuestos a dejar. Así, utilizan los peores medios para impedir el acercamiento de los socios a las cuestiones del club. Sin embargo, un estadio que expresa su disconformidad es siempre una presión a las cual los directivos temen, por lo que sería beneficioso para el fútbol argentino en general y para cada club en particular que el reclamo de los hinchas y socios no dependa del resultado de un partido o la posición final en un campeonato, sino que se haga sentir cada vez que los manejos no sean los que corresponden.
(Foto: Rosario3.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Hipocresía y demagogia

River afrontará la última fecha del Apertura con el único objetivo de no terminar el torneo en lo más bajo de la tabla de posiciones por primera vez en su historia, para lo cual deberá ganarle a Estudiantes en La Plata y esperar que Central no sume ante Godoy Cruz. En este marco, su presidente, José María Aguilar, asomó a los medios para fustigar al plantel profesional. Pese a ser el mayor responsable de la tremenda degradación institucional del club, salió a despegarse de una realidad que encuentra una de sus principales explicaciones en su conducción.

El titular de la entidad de Núñez, en declaraciones al programa Un buen momento, de radio La Red, uno de sus sitios favoritos para hacerse oír públicamente, aseguró: “Quienes formamos parte del club debemos asumir responsabilidades y hacer una profunda autocrítica”. Así, paradójicamente, reclamó dos conductas que jamás practicó y, acto seguido, le apuntó a los futbolistas, de los que señaló que “algunos juegan por la camiseta, otros por la plata o por amor al deporte, pero también hay que jugar por el honor de vestir la camiseta de River”. Aguilar habla de honorabilidad cuando ha hecho de River un lugar de fenomenales negocios para terceros y no para el club a la hora de vender a sus mejores valores a costo de saldo.

También se preocupó por menospreciar el nivel del fútbol argentino al aseverar que tiene sentido referirse al liderazgo “cuando hay que ir a jugar con Real Madrid en el Bernabeu” y no cuando se juega “de local con los equipos del torneo local”, para rematar que “los líderes de salita azul están para el preescolar”. Se sabe que este fue un tiro directo para Eduardo Tuzzio, capitán del equipo y a quien River pretende sacarse de encima. Si bien está claro que el ex central de San Lorenzo hace tiempo muestra un nivel inferior al necesario para jugar en Primera División, muy lejos está de ser uno de los factores centrales del este presente de River.

Alertó que “hay muchas cosas para analizar” y adelantó que “no va a ser tan sencillo como otras veces”. Es decir, hasta ahora puedo manejar con su astuta muñeca política en la carretera de baches que el mismo creó, pero ahora, con el equipo último, los humores son más difíciles de manejar y conciliar. Finalmente, pregonó que “la dirigencia de River es complaciente y muy defensora de sus jugadores”, aunque que “va a seguir defendiendo los intereses del club, pero esto gratis no es". Esto último es algo absolutamente sabido, para Aguilar nada es gratis.

Con la demagogia de criticar a los jugadores queriéndose poner en la voz del hincha y con la hipocresía de reclamar cuestiones, como el honor, que él jamás mostró desde su condición de presidente, Aguilar buscó despegarse del pésimo momento del equipo. Por eso mismo, pese a las criticas, aseguró que River tiene uno de los tres mejores planteles del fútbol argentino, endilgándose el mérito de haber conformado una plantilla fabulosa y culpado a los futbolistas de no haber estado a la altura de las circunstancias.

Los muchos sectores oscuros que tiene el fútbol argentino se explican desde la moral de la mayoría de sus protagonistas de saco y corbata. Que José María Aguilar sea el titular de River desde hace 7 años es un eslabon más de la cadena que entre otros integran Eduardo López, presidente de facto en Newell´s desde hace más de una década; Jorge Romo, el hombre que nunca dirigió pero maneja el arbitraje argentino hace casi 20 años, y, no ya como un eslabón, sino como el dueño de la cadena, el candado, la llave, el collar y el perro, Julio Humberto Grondona, amo y señor de la AFA desde 1979.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 9 de junio de 2008

En un fútbol histérico, River es otra vez campeón

Tras cuatro años de sequía de campeonatos, River se consagró en el torneo Clausura 2008. Lo hizo con Diego Simeone como entrenador. El cortoplacismo y la vorágine que constituyen la histeria de nuestro fútbol ven al ex capitán de la selección argentina obtener un nuevo título local cuando debería estar por finalizar su vínculo con Estudiantes, con quien ganó el Apertura 2006 y contra quien luchó por esta conquista.

Hace un mes, River era un tembladeral. Un borrascoso frente se había instalado con la crónica crisis institucional, con la fatídica eliminación de la Copa Libertadores a manos de San Lorenzo, con la furia de los hincha al siguiente fin de semana expresada -luego de haber recibido al equipo con maíz- a puro insulto al finalizar el primer tiempo ante Gimnasia, con los rumores de divisiones internas en el plantel con Ortega como principal protagonistas y con las polvaredas que levantaron las declaraciones de Oscar Ahumada y Juan Pablo Carrizo. Hoy, con aquello a la vuelta de la esquina, River parece ser Aruba, para tomar palabras de su presidente, José María Aguilar.

En plena crisis de River, el contrapunto era Boca, que disfrutaba de todos los elogios. Una gran actuación colectiva y una formidable producción individual de Martín Palermo le habían permitido avanzar a las semifinales de la Libertadores tras vencer 3 a 0 en el estadio Jalisco de Guadalajara al Atlas, al tiempo que se mantenía con muy buenas aspiraciones en el plano doméstico. Pero ahora, sin títulos y con rumores de divisiones internas con Juan Román Riquelme en el centro de la escena, los xeneixes son los que aparecen en crisis. Todo cambia demasiado rápido.

Este campeonato, por lo ya citado, seguramente fue especial para Simeone, tal vez por eso en el festejo se lo vio tomándose los genitales, en una conducta impropia, que nunca mostró en sus tiempos de jugador y menos tendría que tener ahora que es el conductor de un grupo. Sin contabilizar su interinato en Racing, sus llegadas a Estudiantes y River fueron a pleno éxito, ya que tanto en la Plata como en Núñez fue campeón en el primer certamen que disputó. En River mostró, seguramente producto de las presiones, un versión enloquecida de sí mismo en cada partido, algo que no había ocurrido en el Pincha.

Esta vez, sin lograr constituir en un gran equipo, sí uno bueno, Simeone plantó a lo largo del torneo un conjunto con una decidida vocación ofensiva y que supo hacerse fuerte en el Monumental, donde sólo cedió 2 puntos de los 30 que disputó. Fue un acierto suyo no haber descuidado el torneo local mientras tuvo doble competencia, lo mismo que haber asumido riesgos en momentos de quiebre. Así, en parte, logró imponer su impronta en el juego colectivo del equipo. El primer gol ante Olimpo, el que comenzó a abrir el camino hacia la consagración, llegó por una jugada diagrama en el laboratorio del Cholo y materializada por Diego Buonanotte, que más tarde completó su doblete. Habrá que ver cuánto tardará la dirigencia millonaria en rematar a su nueva joya, quien junto con Ahumada, Abelairas y Carrizo integró el cuarteto de figuras del campeón.

El tan esperado título le trae tranquilidad a la institución. Sabido es que socios y simpatizantes reclaman, en la gran mayoría de los casos, cuando los resultados deportivos no llegan. Esto dista demasiado de lo ideal, pero encuentra su lógica en el hecho de que los clubes del fútbol argentino tienen su razón de ser en el fútbol profesional. Entonces cuando los resultado acompañan, el análisis es que las cosas están bien, sin importar si en realidad no lo están o si podrían estar mucho mejor. En el caso de River, el título será utilizado por la CD liderada por Aguilar con la misma conducta que tuvo desde que asumió la conducción del club.

Establecer proyectos a largo plazo parece ser una quimera en los equipos con mayor convocatoria. Para los entrenadores de estos equipos ya no alcanza con el trabajo táctico y estratégico con ajustes finos en cada entrenamiento, sino que ahora se requiere una habilidad extra, que Simeone la tuvo, y es la de saber condensar todos esos conceptos en un período breve que permita sobrevivir en un medio voraz.
(Foto: Noticiasnet.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

sábado, 17 de mayo de 2008

De hipocresías y otras yerbas

Muchas veces una problemática determinada, una realidad compleja, se condesa en un hecho. De esta manera, aparece claro el trasfondo al que comúnmente sólo se pude acceder desde un compendio de razonamientos. La situación protagonizada en estos días por Oscar Ahumada, mediocapista de River, respondió a estos parámetros para convertirse en uno de esos momentos en los cuales un acto puntual desnuda y deja a la vista la mugre que se pretende esconder bajo la alfombra.

El temperamental futbolista expresó en una nota radial haber sentido un potente silencio en el Monumental cuando San Lorenzo anotó el primero de los dos goles que eliminarían a River de la Copa Libertadores, y echó nafta sobre esa incandescencia al asegurar que recordaba el aliento de la parcialidad xeneixe en algún clásico que en la Bombonera los millonarios ganaban 2 a 0. Esa fue la mecha para dejar expuestas con crudeza las miserias que abundan en el fútbol argentino. A partir de entonces, hipocresías, demagogias, chantajes y otras conductas coparon la escena.

Por un lado están los técnicos y jugadores que suelen legitimar una de las múltiples caras de la violencia al decir que quien paga una entrada tiene derecho a insultar. Pero como eso de poner la otra mejilla nunca se llevó bien con el mundo de la pelota, entonces la agresión que baja desde las gradas puede tener su respuesta de los protagonistas, como en este caso Ahumada. Y por supuesto del otro lado se recoge el guante y un puñado de hinchas de River se juntan en la puerta de la vivienda del jugador para repudiarlo. Eso sí, para reclamarle a la impúdica dirigencia de River por los favores a los violentos o las increíbles ventas a grupos inversores no dirán presente, ya que el análisis no va más allá de las declaraciones de Ahumada, de si juega o no Ariel Ortega, de los cambios de Simeone, de un gol o de que la pelota pegue en el palo. Y la Comisión Directiva agradece esa ceguera selectiva de y le aplica una multa económica a Ahumada, quien retruca y advierte que si le meten la mano en el bolsillo hablará sobre los manejos de la directiva en cuestiones de pases de jugadores. ¡Chan!. Aguilar y los suyos se estiran el cuello de la camisa con el índice y optan por dejar la sanción en suspenso. Así, varios de los eslabones que componen el ámbito del fútbol vernáculo se ponen en evidencia.

Pero por una lógica cuestión de escalafón parecería ser claro que no les caben las mismas responsabilidades y obligación a hinchas, futbolistas, técnicos y dirigentes. Ocurre que cuando las torpezas y los malos manejos chorrean desde lo más alto de la pirámide se crea una situación caótica como la hoy domina a nuestro fútbol. En tanto los máximos responsables continúen priorizando un negocio destructivo, los protagonistas prosigan legitimando las peores prácticas y los estadios sigan siendo el sitio de catarsis de las problemáticas sociales, todo continuará enmarañado y sucio.
(Foto: Ole.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 12 de mayo de 2008

Coyuntura y estructura de los problemas en River

La sufrida victoria como local ante el vapuleado Gimnasia de La Plata, le permitió a River mantener la punta del torneo Clausura y evitar así una estrepitosa caída al infierno futbolístico luego de haber habitado desde el inicio de la temporada en el edén de los triunfos. Castigado y cuestionado, sólo le queda una camino: obtener el título local y que la Copa Libertadores no sea alzada por Boca (por ser Boca) o San Lorenzo (por D`Alessandro y Ramón Díaz, sobre todo). Pero en cualquier circunstancia, los socios deberán -de una vez por todas- apuntar sus reclamos no a técnicos y futbolistas, sino a los dirigentes que propiciaron el derrumbe institucional del club. La falta de resultados positivos es reflejo y se explica desde la conducción.

En apenas una semana, la derrota en el superclásico y la fatídica eliminación copera ante el San Lorenzo de Ramón Díaz produjeron un fuerte golpe. El último fin de semana evitó una situación aún más problemática al vencer a Gimnasia y mantener –junto con Estudiantes, también eliminado de la Libertadores en octavos de final- el liderazgo del Clausura. La crisis futbolística ocupa los primeros planos y relega a la institucional, mucho más grave por ser la madre de todas las desagracias de River.

La caída ante Boca había mostrado a un equipo, como nunca antes dirigido por Diego Simeone, alejado del arco rival. En tanto, la derrota internacional se dio en el marco de un partido que quedará en la historia, ya que con una victoria parcial 2 a 0 ante un rival con 9 hombres asistió impávido a la reacción del conjunto azulgrana para igualar el marcador y decretar la clasificación de los Forzosos de Almagro. Pero eludió un escenario de catástrofe al mantenerse en lo más alto del certamen doméstico, no sin el sufrimiento de que el alicaído Lobo platense le haya convertido dos goles y estrellado cuatro pelotas en los postes en el primer tiempo. En tanto, agazapado, José María Aguilar y sus compinches de Comisión Directiva de seguro agradecen por lo bajo que la furia se centre en el desempeño del equipo y no en un club tomado por los violentos, en las escandalosas ventas express o en los mágicos cierres de los balances.

Desde lo deportivo, la caída de River se presta a una multiplicidad de análisis que permiten enfocar la actualidad desde distintas aristas. Podrá cuestionarse a Simeone (como lo comenzó a hacer sin piedad el sector de la prensa que lo atacó desde sus comienzos como DT y lo estaba esperando con el cuchillo bajo el poncho) y señalar que el nerviosismo que muestra al borde del campo de juego se transmite a sus dirigidos, que planteó desacertadamente el partido en la cancha de Boca o que el cambio de Augusto Fernández ante San Lorenzo no era por Rosales, sino por un jugador para manejar y tener la pelota. La tranquilidad que mostraba en Estudiantes y el acierto en los reemplazos para cambiar el destino de un encuentro o cerrar una victoria parecen haberse invertido para Simeone y lo que ayer fue elogio hoy es crítica. Por otro lado, estarán los que cargarán las tintas en la responsabilidad que le cabe a los futbolistas millonarios por no haber dado la talla en el clásico y por haber permitido el agrande de San Lorenzo para una eliminación que será un karma a lo largo de los años. Y tampoco faltarán los que apuntarán a un destino ya marcado que refiere a la flaqueza mostrada en muchas ocasiones por River ante choques cruciales.

Pero son pocos y los hacen de modo esporádico, los hinchas y socios que le reclaman a los responsables máximos de este momento: la dirigencia encabezada por Aguilar. Que River no haya clasificado a los cuartos de final de la Copa Libertadores en un encuentro que le será estigmático, es una circunstancia propia de la imprevisibilidad que hace del fútbol el deporte más apasionante del mundo. Pero que acumule 4 años sin títulos es una causalidad que se explica desde la nefasta conducción del club. River vive hace tiempo el período de mayor crisis institucional desde sus orígenes: tribunas dominadas por los violentos apañados y financiados por dirigentes, grupos inversores que compran jugadores con carteles luminosos de oferta que sólo ellos ven para luego multiplicar ganancias en pocos meses, adquisición sobrevaluada de futbolistas, un Monumental deteriorado y un club vallado son algunas de las principales características de este River. Rodrigo Palacio juega en Boca hace 3 años y medio ¿cuánto hubiera tardado Aguilar en vendérselo a un trío de empresarios amigos? Si en los últimos años Aguilar logró hacer lo que hizo pese al sequía de títulos, estremece pensar cómo hubiese actuado con el paraguas que da ganar campeonatos, instancia en la que los fervientes seguidosres ven todo como un paraíso.

Así, la crisis futbolística se explica desde la estructura dirigencial, la cual deprimió a un club de la calidad y el peso de River al más triste presente de su historia. Entonces, es lógica la ausencia de festejos en los últimos 16 torneos disputados. Llegará el momento en el cual los dueños del club, sus socios, se den cuenta que el problema no está en los efímeros jugadores ni en los distintos técnicos, ni en los triunfos o derrotas. Cuando entiendan que el vaho que los fermenta viste traje y corbata, River comenzará su reconstrucción.
(Foto: Infobae.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 23 de mayo de 2007

Millonario turbulento

De un tiempo a esta parte River es noticia por sus escándalos más allá de lo que el equipo haga dentro de un campo de juego. Ventas a grupos empresarios difíciles de explicar, contrataciones también con claroscuros, amparo a los barras y balances cerrados entre gallos y medianoche son algunas de las prácticas que se han hecho cotidianas en el club de Núñez.

Cumplido el año de contrato de Daniel Passarella como técnico, la dirigencia encabezada por José María Aguilar decidió renovarle el vínculo por tres años duplicándole su ingreso. Además se estableció que si el club le rescindía el contrato en el primer año del mismo –el actual lo es- debería pagarle 800.000 dólares, 600.000 si lo hacía en el segundo y 400.000 si lo desvinculaba de la institución en el último año del acuerdo legal entre ambas partes. Sin dudar de la capacidad del de ex capitán de la selección argentina como entrenador, ¿cuál fue el sustento de la Comisión Directiva de River para doblarle el sueldo y garantizarle un reaseguro en caso de ser despedido luego de una temporada sin títulos? No se trata de caer en el exitismo de que sólo sirve el DT que sale campeón, pero es llamativo incrementar en un 100 por ciento el salario de un entrenador que no consiguió el objetivo; porque la meta de River no es otra que ser campeón.

Ligado a cada uno de los escándalos del club aparece indefectiblemente la figura de su presidente. Aguilar aseguró que el malestar de los hinchas (que durante y después del partido ante Estudiantes pidieron la renuncia del entrenador) se acabaría con "dos o tres triunfos seguidos". Está claro que ese es su deseo, porque los malos resultados podrían hacer que las críticas de los habitantes del Monumental dejen de concentrarse en el árbol y vean el bosque; el bosque arrasado por Aguilar.

Las ventas de jugadores a grupos inversores Locarno de Suiza mediante, la multiplicación del ingreso de un entrenador extendiéndole además el vínculo a tres años y poniendo una elevadísima suma ante la posibilidad de que tal contrato sea rescindido, la compra de jugadores en condiciones mucho más desvetanjosas de las que se podía hacerlo (por caso, el colombiano Rivas) entre tantos otros hechos hacen inevitable que el pensamiento se dirija en un única dirección: un negocio millonario del cual seguramente River institución no es el ganador.
(Foto: Fotobaires.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 20 de febrero de 2007

El milagro de existir

Con el maltrato que se le dispensa, parece un milagro que le fútbol argentino siga en pie. ¿Goza nuestro deporte rey de buena salud? La respuesta es, evidentemente, un no rotundo. Lo increíble radica en que pese a recibir cachetazo tras cachetazo la competencia de cada fin de semana se mantiene en pie, incluso, gracias a la materia prima de una cantera inagotable, con prestigio.

Que con oscuros hombres tras los escritorios de los clubes, negocios millonarios en la trasmisión de los partidos, el conjunto campeón estrenando su título un día lunes, una AFA que avala cuanta irregularidad se ponga delante, barrabravas no ya amos y señores de las tribunas, sino con participación y ganancia en pases de jugadores, y mil vicios más, es realmente un milagro que el fútbol argentino subsista con este nivel.

Tal descalabro de ninguna manera tiene un único responsable. Pero, al mismo tiempo, difícilmente tenga a alguien libre de culpa. Porque poder político, Justicia, AFA, Policía, dirigentes de los clubes, futbolistas, periodistas y hasta el hombre “común” que va al fútbol colaboran para el desastre. Claro que no todos y los que sí con distintos grados de responsabilidad. Porque de ninguna manera es lo mismo José María Aguilar en tanto presidente de River que un hombre de control de ingreso a las tribunas toreado por medio centenar de bravos.

La connivencia entre los violentos y quienes tendrían que frenar su proceder es evidente. El empleo en dependencias estatales, los hábiles abogados que los patrocinan, sus entradas y salidas instantáneas de los lugares de detención y el dinero con el que financian sus actividades son, entre otros tantos hechos, pruebas más que suficientes para ver el vínculo entre los barrabravas y quienes deberían ser sus enemigos.

Además, los jugadores también hacen su parte. Porque si bien puede entenderse que por temor colaboren con el dinero que les exigen los barras, los cierto es que la mayoría de las veces los triunfos dedicados desde el campo de juego y las camisetas obsequiadas tienen por referencia al sector de la tribuna donde se disponen los barras. Eso sí, cuando tras una entrenamiento algún chico se acerca para conseguir aunque sea una media de alguno de sus ídolos obtienen como respuesta una escueta negativa en simultaneo con la suba de los oscuros vidrios de los autos importados que tanto gustan a los futbolistas. Tristemente, a esto se agrega la idolatría que la mayoría de los que concurren a las canchas (quienes insultan, escupen y se comportan del peor modo) le dan a los violentos, vitoreando su ingreso a la tribuna y cantando las barbaridades que luego estos concretan.

Por ser el fútbol una parte constitutiva de la cultura y la identidad argentina duele tanto su arrebato. Porque hoy lo dominan violentos de armas tomar y corruptos vestidos con los mejores trajes franceses o italianos. Deberá entonces buscarse la normalización del fútbol, la cual implica devolverle el espectáculo de este deporte al público -que hoy es rehén o quedó proscripto de los estadios- y sacárselo a quienes se enriquecen y obtienen diversos réditos con los peores artilugios.
(Foto: Fotobaires.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 8 de enero de 2007

Grupos ganadores

Los dirigentes del los clubes argentinos cuentan con un salvo conducto. Se trata de los llamados grupos inversores. En momentos en los cuales el mercado de pases parece un avispero, estas sociedades dicen presente con un rol protagónico. Entonces, las comisiones directivas de las instituciones los utilizan de dos modos: para asegurarse los servicios de un jugador al que no pueden acceder por sus malas administraciones o las de quines los antecedieron, o bien para, testaferros mediante, engrosar sus cuentas con las ventas de sus mejores figuras.

Lo cierto es que estos grupos nada invierten. Juegan plenos en una ruleta que tiene un solo número. Invertir implica la posibilidad de perder. Son entonces grupos ganadores, no grupos inversores. Se aseguraran ganancias por cifras imposibles para cualquier otro negocio enmarcado dentro de la ley. Porque es preciso señalar esto, en la mayoría de los casos toman las medidas necesarias para que los negocios que llevan adelante no tengan ningún viso de ilegalidad.

Caso paradigmático es el de River y la venta de Gonzalo Higuaín, a partir de la cual las sospechas se hacen inevitables. El grupo empresarial que adquirió parte de su pase tuvo, menos de tres meses después, una ganancia del 75 por ciento en dólares al ser transferido el juvenil delantero al Real Madrid. Sobre este tema, en diálogo con Víctor Hugo Morales por radio Continental, Héctor Gimberg, tesorero de River, aseguró que Higuaín fue adquirido por el grupo económico cuando no era tenido en cuenta ni había tenido ningún roce internacional. Una falacia. Al día siguiente de la entrevista, el equipo de Competencia precisó que al momento que River hizo la operación el delantero de 18 años era titular, había jugado Copa Libertadores y era el goleador del conjunto de Núñez en aquel torneo. El riesgo para quienes lo compraron era nulo: ya se trataba de un jugador de varios millones de dólares en el mercado internacional. Si a esto se suma que según el presidente José María Aguilar todos los ejercicios económicos en su gestión han tenido saldo positivo, ¿por qué se hizo una venta así, en la cual el club dejó de ganar mucho dinero? Operaciones como estas han sido moneda corriente en los últimos años en la institución millonaria.

Por el lado de Boca, presentado como una panacea en el fútbol argentino por su presidente Mauricio Macri, cabe recordar que ni bien asumió el empresario en el club de la Ribera dio lugar a la conformación de un grupo que cotizaba en la Bolsa porteña y con el cual empresarios cercanos a él se alzaron con varios millones de dólares por las ventas de importantes jugadores, entre ellos Palermo y Samuel. En la historia reciente llama la atención la política de Boca de haber dejado libres a varios jugadores que después se insertaron bien en las ligas de distintos países.

Independiente, Newell´s y Racing también han tenido en la última década procederes nefastos en lo que remite a la compra y venta de jugadores. En tanto, recientemente, desde Rosario Central un grupo económico mostró su poder al correr del camino a Leonardo Astrada, empujándolo a renunciar a la dirección técnica del conjunto de Arroyito.

En esta historia de pases y millones hay distintas responsabilidades. Por acción y por omisión. Las primeras, obviamente las más pesadas, comprenden a los dirigentes corruptos y los empresarios que se manejan en la misma sintonía. Las segundas tienen que ver con la utilización a la que se prestan los jugadores y con la inacción de los asociados a la hora de fiscalizar a sus dirigentes.

Pero no todo está perdido y podrido. Ahí está Vélez, una muestra de cómo con un proceder decente se puede dar pelea contra todos; contra los más poderos por historia futbolística, contra los poderes de la AFA (que permite los negocios de estos grupos económicos) y contra las preferencias del multimedio más influyente. El ejemplo del club de Liniers demuestra que es posible llegar al éxito de un modo honesto, aunque es evidente que son pocos los que se benefician con un actuar que transita en sentido contrario.
(Foto: Fotobaires.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com