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martes, 28 de junio de 2011

Y pasó lo inevitable: River se fue a la “B”

José María Aguilar. Nada que se escriba sobre el momento más doloroso en la inconmensurable historia del Club Atlético River Plate, con un desenlace tan asombroso como –paradójicamente- previsible, puede comenzar con otras palabras. Ese es el nombre del hombre que, junto a Mario Israel, Héctor Grimbeg y demás secuaces, devastó a una institución de trascendencia mundial. Tomó a un club con dificultades pero potente y entregó uno esquilmado y de rodillas.

Rapaces grupos empresarios que consiguieron fabulosas ganancias con la compra y venta de jugadores, intermediaciones con el Locarno suizo, barrabravas empleados en el club y la intención de liquidar valiosos juveniles en ramilletes fueron algunas de las circunstancias que derivaron en un profundo deterioro institucional, un pozo económico y la consecuente debacle deportiva.

A Daniel Passarella le cabe, sin dudas, su cuota parte de responsabilidad. La mayor es haber incumplido su principal promesa electoral, la de investigar y auditar la fraudulenta dirigencia que lo precedió; como también haber nutrido su lista con varios integrantes de aquella conducción, como Diego Turnes, su vicepresidente y titular de la comisión fiscalizadora de Aguilar. Lo cierto es que el ex jugador y ex entrenador millonario tomó un club vaciado y tuvo que hacer equilibrio entre las carencias. “Me puedo ir como un presidente incapaz, soberbio y autoritario, pero jamás como un chorro” espetó en sus primeras declaraciones tras la caída al Nacional B.

Hacer foco en Juan José López y su indescifrable lógica para armar el equipo en ambos partidos de la Promoción ante Belgrano (sobre todo el jugado en Córdoba), en el plantel actual, en el desastroso arbitraje de Sergio Pezzota y en los desatinos de Pasarrella es quedarse en la foto del final sin ver la película completa.

De todos los técnicos que dirigieron a River en las tres temporadas que culminaron en el descenso, J. J. fue el que más puntos obtuvo; superó a Diego Simeone, Gabriel Rodríguez (interino), Néstor Gorosito, Leonardo Astrada y Ángel Cappa. Con él en el banco y Pasarella en el despacho presidencial, un club casi sin recursos terminó la temporada en quinto lugar, con 57 puntos. Es evidente que el descenso es por la herencia.

El genuino dolor de los hinchas de River, de los miles que se fueron del Monumental apesadumbrados y sin hacer desmanes y los millones que lloraron frente al televisor o con un oído pegado a la radio, fue provocado por la gestión infame de un personaje inescrupuloso, que gozó de la cómplice protección del poder mediático reinante y fue premiado por la Asociación del Fútbol Argentino, que le consiguió un suculento sueldo vía Zúrich al colocarlo como asesor letrado de la FIFA y también lo distinguió incluyéndolo en el Comité Organizador de la Copa América Argentina 2011.

Por primera vez en más de un siglo, desde que ascendiera a la primera división en 1908, en tiempos fundacionales del deporte nacional, este gigante no estará en el círculo mayor del fútbol argentino. Tanta tropelía no podía terminar de otra manera. Los que gozaron y ahora sufren por la desventura de sus colores, no deberán olvidar, jamás, al hombre que laceró la historia de River: José María Aguilar.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 15 de junio de 2010

En el buen camino: el de la ilusión sustentada

El debut de la Selección argentina en Sudáfrica 2010 dejó muchos más gestos de satisfacción que de preocupación. En la victoria 1 a 0 ante Nigeria, con gol de Gabriel Heinze, tras una buena jugada preparada, el conjunto de Diego Armando Maradona mostró su temible poder de ataque y si no goleó fue por la inspiradísima tarde que tuvo Vincent Enyeama, el arquero de las Águilas. Por si hacía falta, Lionel Messi demostró que es el mayor talento del Planeta Fútbol, el hombre más desequilibrante. Cada vez que el rosarino tomó contacto con la pelota mostró esa descarga eléctrica que no hay disyuntor rival que pueda detener. Competitivo al máximo, La Pulga anticipó que pretende que este Mundial sea el lanzamiento definitivo para instalarse entre los mejores de todos los tiempos.

Maradona eligió un esquema 3-4-3, el que mejor se ajustaba para sacar máximo provecho del tremendo poder de fuego que ofrece el tridente Tévez-Higuaín-Messi. Pero hubo una flaqueza marcada, un hueco evidente: el sector derecho de la defensa. Jonás Gutiérrez quedó casi siempre a mitad de camino, ya que no fue ni marcador lateral ni un mediocampista lanzado. De todas maneras, asumir el riesgo valía la pena; aunque Diego seguramente haya tomado nota de que ese es un aspecto a mejorar pronto.

Si se lo compara con el estreno de resto de los campeones del mundo, lo de Argentina fue claramente superior a lo mostrado por Uruguay, Francia, Inglaterra y Brasil. También fue mejor a lo expuesto por el monarca reinante, Italia; pero en el caso de la Azzurra vale destacar el peso de la oposición: el durísimo Paraguay de Gerardo Martino. El debut de Alemania fue superior al de argentina porque logró poner en marcador final la diferencia que hubo en el juego; pero acá también se impone remarcar que el rival fue la modesta Australia.

La próxima escala para la Selección será Corea del Sur, que impondrá una oposición más dificultosa que la de Nigeria. Si bien la intención de Maradona es repetir el equipo, la contractura que sufre Juan Sebastián Verón en el gemelo de su pierna derecha podría marginarlo. Era previsible que por su edad (35), el desgaste que implicó una dura temporada y el lugar en la cancha que ocupa -expuesto a un gran desgaste y, por ende, a las tarjetas- el capitán de Estudiantes perdiera su lugar, aunque no se esperaba que ocurriera tan pronto. La lesión de La Bruja no es grave y si se tratase de una instancia de eliminación directa ya estaría confirmado como titular. Pero el margen por haber ganado el primer partido permite preservarlo del riesgo de un desgarro, que sería su despedida del Mundial.

Si Verón no llega su lugar será ocupado por Maxi Rodríguez. Gran conocedor del sector derecho de la mediacancha, el ingreso del hombre del Liverpool, de Inglaterra, implicaría un cambio de esquema: un 4-3-3, con Jonás decididamente como lateral.

Maradona sabe perfectamente cómo se encara una Copa del Mundo y la importancia de administrar de la mejor manera los recursos de los que se dispone. Es en esa planificación que pude radicar la diferencia entre seguir o quedar en el camino. Maradona sabe, cuenta con las herramientas y tiene la llave maestra en manos del portador de su casaca, la N° 10.
(Foto: Telam.com)

Patricio Insua
patisua@gmail.com

lunes, 22 de febrero de 2010

Figuras, roles, complementos y actualidades

La lista de jugadores convocados por Diego Maradona, entrenador de la selección nacional, para el enfrentamiento ante Alemania, el 3 de marzo en Munich, es un buen indicio sobre la nómina definitiva de los 23 que viajarán a Sudáfrica. Es en la elección de los futbolistas donde comienza a jugarse buena parte de las chances de un equipo en la competencia más importante. No cometer errores en la conformación del plantel se impone como una condición esencial para tener aspiraciones importantes.

Para el choque ante los teutones, en el estadio Allianz Arena, escenario principal del último Mundial, Maradona citó a dos arqueros, seis defensores, siete mediocampista y cinco delanteros. Responde a la proporción habitual, de acuerdo a las posiciones, de una lista mundialista. Y este es un concepto central, porque la lista ideal no siempre se arma con los mejores jugadores, sino al conformar un plantel compensado, con elementos que den respuestas a las distintas circunstancias que pueden presentarse en un torneo breve y vertiginoso.

Argentina tiene futbolistas de clase mundial, que se han destacado en poderosos clubes de Europa en las últimas temporadas. Tienen bien ganado su lugar en Sudáfrica. Pero además de esos consagrados son necesarios los jugadores de rol, quienes sin el renombre de aquellos tienen una importancia táctica desiciva para los entrenadores y son determinantes para cumplir una función puntual. Tampoco deben faltar jugadores complementarios que se desempeñen en distintas posiciones con buen poder de adaptación y no por forzar su condición natural. Y no deben desdeñarse jugadores que en los meses inmediatos a un Mundial tengan una actulidad que amerite ser aprovechada, como fue, por ejemplo, el caso de Héctor Enrique en México 86. Así, un plantel mundialista requiere talentos, especialistas y polifuncionales, con futbolistas consagrados y otros de momento brillante.

La lista para enfrentar a Alemania presenta algunos puntos que habrá que ver cómo se dilucidan para la convocatoria definitiva. Sólo hay un jugador que prefiere ubicarse en los costados de una línea de fondo con cuatro hombres: Clemente Rodríguez. Nicolás Burdisso, Gabriel Heinze y, eventualmente, Nicolás Otamendi podrían desempeñarse por los laterales, pero no es el lugar en el que se sienten más a gusto. Walter Samuel y Martín Demichelis completan las opciones para un fondo con sobrepoblación de centrales y carencia de laterales. Ya en la última Copa del Mundo, José Pekerman cometió un grave error al no llevar defensores habituados a jugar por afuera. En tanto, entre los volantes, Jesús Dátodo, Ángel Di María y Jonás Gutiérrez ocupan la misma posición (aunque el ex Vélez suele desempeñarse también por derecha) y, en la delantera, Lionel Messi, Carlos Tévez y Sergio Agüero también se superponen en posiciones similares.

Las listas mundialistas siempre han despertados controversias y así será nuevamente. Tal vez la única excepción se haya dado en el Mundial de Estados Unidos 1994, cuando Alfio Basile elaboró una lista en la que no parecía haber reproche alguno. El choque ante Alemania será una buena prueba para la selección y le dejará a Maradona conclusiones importantes para la determinación de quiénes serán los 23 jugadores que buscarán la gloria en Sudáfrica.
(Foto: Noticias24.com)

Patricio Insua
Patinsua@gmail.com

lunes, 28 de septiembre de 2009

Basile y un cambio que no llegará

Afuera de la lucha por el campeonato, a Boca le quedan 13 fechas para lograr la quimera de clasificarse a la próxima edición de la Copa Libertadores, porque con las actuales pobres producciones y a partir de la cantidad de puntos que necesita sumar imaginarse en el principal certamen continental se presenta como una empresa inalcanzable. Para revertir este presente se impone un cambio que, por la forma de pensar de su entrenador, difícilmente se dará.

Alfio Basile descansa en la impronta de los futbolistas y no cree en un colectivo que mecanice movimientos; por eso no acumula horas de trabajo y programa breves prácticas vespertinas, sin doble turno. Desestima el aporte que pueden significar futbolistas juveniles (lo que implica una descapitalización para la institución) o con poca experiencia y no buscará soluciones en la Reserva o la Cuarta División. Otra de sus máximas, reflejada en la habitual declaración sobre su apego a tener un once de memoria, es que siempre, bajo cualquier circunstancia, hay que bancar a los jugadores y no se los puede quemar sacándolos.

El Coco no siempre pesó así. Cuando a principios de la década del 90 se hizo cargo de la dirección técnica de la Selección entendió que se imponía un recambio generacional y armó un conjunto casi juvenil, repleto de caras nuevas con la celeste y blanca, que desplegó un fútbol colectivo, vertical, atractivo y ganador en el período entre mundiales que separó los campeonatos de Italia y Estados Unidos. En plena Copa América disputada en Chile, en 1991, no dudó en reemplazar a Diego Latorre, diamante de Boca, por Leonardo Rodríguez, quien despegaba en San Lorenzo. Pero los tiempos cambiaron y Basile también. Comenzó a apoyarse en una filosofía de fútbol de café que lo desdibujó como entrenador. La versión como técnico presentada en los últimos 15 años ha sido muy pobre, a excepción del exitoso paréntesis xeneixe 2005-2007.

En Boca el presente es inviable y el futuro próximo imposible con una aglomeración de jugadores con muchos kilómetros recorridos, como Roberto Abbondanzzieri, Hugo Ibarra, Juan Román Riquelme y Martín Palermo. Sebastián Battaglia también podría integrar este grupo sino fuera que su aporte sigue siendo fundamental. Con ventaja desde su documento (aún no tiene 30 años), el mediocampista central es el más regular y mejor jugador de Boca en los últimos dos años.

En el caso de JR y el goleador se agrega el dato para nada menor de sus irreconciliables diferencias y los problemas que esto implica en el seno del plantel. Todos quienes tienen poder de decisión en el club deberán evaluar qué pierde y qué gana el equipo con la permanencia de uno y la salida del otro y actuar en consecuencia, ya que no hay lugar para los dos. Pese a que los exegetas de Basile han ponderado siempre su dominio de las internas de vestuario está claro que no pudo desatar el nudo existente.

Este año es el peor xeneixe en casi ocho décadas de profesionalismo si se toma como parámetro el porcentaje de puntos obtenidos. Basile no es el único culpable. Varios jugadores arrastran rendimientos muy bajos y algunos agregan, además, poco compromiso ante la adversidad. A eso se suma una prestación física muy mejorable por el desgaste que implicó la gira europea que censuró la pretemporada. Esa necesidad económica de recaudar en el Viejo Continente pagará un interés muy alto, ya que costará privarse de los ingresos por participar de la Copa Libertadores y el prestigio deportivo de no estar en el campeonato del que disputó cinco de las últimas diez finales, ganándolas en cuatro oportunidades.

Ese tour en el invierno boreal es parte de las culpas que le caben a la dirigencia, liderada por el presidente Jorge Amor Ameal, y la gerencia, a cargo del manager Carlos Bianchi. Antes, ambas partes le habían negado a Carlos Ischia la posibilidad de reforzar el equipo, también fueron responsables de que el club perdiera a un gran arquero como Mauricio Caranta, a comienzos de la presente temporada esquivaron la responsabilidad de abrir la puerta de salida a glorias con mucho más pretérito que presente y, finalmente, eligieron un entrenador que no era el indicado para la coyuntura, aún pidiéndole que siga tras presentar su renuncia.

Porque luego de la derrota como local ante Godoy Cruz Basile había entendido que no podía encontrar las respuestas que buscaba. Sin embargo, allegados y dirigentes le hicieron rever su postura. Malos rendimientos y un pequeño puñado de puntos habían ensombrecidoa Basile y el hecho de renunciar y luego aceptar seguir debilitó aún más su posición.

Para revertir la incómoda actualidad el ex seleccionador nacional debería cambiar sus formas y abandonar sus códigos para trabajar más y mejor y prescindir de algunos de los monstruos sagrados que habitan en el plantel boquense. A esta altura de su vida, Basile no lo hará y así será muy difícil que Boca logre terminar este año de otra forma que no sea mal.
(Foto: Ellitoral.com - AFP)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

jueves, 11 de diciembre de 2008

El Señor Fútbol

La selección argentina, desde la llegada a la dirección técnica de Diego Armando Maradona, transita la etapa inicial de un período de reestructuración. Refiriéndose a este proceso, el mejor futbolista de todos los tiempos mostró que está muy metido en el desafío de elevar el rendimiento y la consideración del equipo nacional y evidenció, una vez más, que es un sabio en lo que hace a la observación y el análisis del juego.

Lo primero que hizo, en un marcado contrapunto con los dos procesos anteriores, fue realizar una autocrítica. Pese a que se trató del primer partido del ciclo, destacó que si bien durante los primeros 30 minutos del choque ante Escocia el equipo ejecutó sus ideas, luego se diluyó, perdió la pelota y no mostró una buena versión. Valoró especialmente que en esa media hora inicial hubo dinámica, acumulación de pases, verticalismo y, sobre todo, llegada hasta el fondo de los laterales -Javier Zanetti y Emiliano Papa- cuando los mediocampistas -Maxi Rodríguez y Jonás Gutierrez- se cerraban hacia el centro.

“Hay que dejar el apellido de lado por la camiseta. Va a jugar el que rinda. Yo no soy amigo de nadie, de ningún empresario ni dirigentes, no hay compromisos con nadie. Acá o corren todos o no juega nadie. Hay algo que hay que respetar que es la camiseta. El que elige soy yo y el que acierta y se equivoca soy yo. Me designó (Julio) Grondona y el que hace y deshace soy yo”, aclaró Maradona en la entrevista radial concedida a Mariano Closs.

Sin embargo, volvió a elevar a Javier Mascherano por sobre el resto al destacar que es el único que tiene el puesto asegurado y al reiterar que la selección es “Mascherano y diez más”. Subrayó que la dupla conformada por su capitán y Fernando Gago será el corazón del equipo: “Quiero el equilibrio de Mascherano y Gago. A partir de ellos empieza a armarse el equipo, tanto ofensivamente como defensivamente”.

Diego elogió también a Juan Pablo Carrizo, Gabriel Heinze y Javier Zanetti, ya que, junto con el hombre del Liverpool, fueron a su entender los cuatro jugadores “que mejor entendieron el momento de la selección después de lo que había pasado en Chile”, en referencia a la derrota que significó la salida de Alfio Basile de la dirección técnica. El Pupi, que aparecía en los rumores mediáticos como uno de los seguros desterrados de la nueva era, recibió un enorme respaldo de Maradona: “Me sorprendió gratamente, como persona, por su estado físico y por su obediencia. Es un gran profesional y lo quiero en mi equipo”. De todos modos, adelantó que lo pondrá a “competir sanamente por el puesto” con Marcos Angeleri, de Estudiantes de La Plata.

De los que no estuvieron en césped del Hampden Park escocés, destacó a Juan Sebastián Verón por ser el estilo de jugador que quiere, ya que “está muy bien, parece un pibe de 18 años y corre más que cualquiera. Es un jugador completo y está entre los mejores del mundo. Tiene una sed de venganza y unas ganas de estar en la selección que son admirables”. Si bien esbozó que “entre Riquelme y Verón uno debe ser titular y el técnico dentro de la cancha”, tampoco descartó reunirlos en determinadas circunstancias a partir de asumir que los técnicos están “para encontrarle el lugar a esos jugadores que te dan garantías para hacerle daño al rival”.

También aseguró que sigue las actuaciones del volante de Tigre Martín Morel, quien le “gusta mucho y va a tener una chance”, aunque figuró que está “achanchado” al fútbol argentino. Pese a que no fue incluido en la lista de 14 jugadores que Maradona hizo del fútbol local para entrenarse en el predio de Ezeiza, el número 10 de Tigre, que seguiría su carrera en México, de todos modos podría sumarse a las prácticas cuando haya un campeón del torneo Apertura.

Pleno y muy metido en su rol de entrenador de la selección. Así se lo ve a Diego. Por eso confirmó que ya no estará en el Showbol y adelantó que en los primeros días de 2009 viajará a Europa para “ver a los muchachos, hablar con ellos y que hacer que sigan entiendo que lo que vale acá es defender la camiseta”. El golpe de efecto que sin dudas significó el nombramiento de Maradona menguó su fuerza para que comience a prestarse atención a las premisas de un proyecto futbolístico que despierta en muchos una gran ilusión.
(Foto: Informador.com.mx)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

jueves, 20 de noviembre de 2008

Un comienzo para la ilusión

A poco más de 14 años de haber disputado su último partido con la selección, Diego Armando Maradona tuvo su estreno como director técnico de Argentina. Lo que reclamó y esperó durante mucho tiempo se hizo realidad. Fue ante el mismo rival, Escocia, y en el mismo estadio, el Hampden Park de Glasgow, donde en 1979 convirtiera su primer gol con la casaca albiceleste. El inicio de la era Maradona mostró resplandores para ilusionarse en distintos aspectos, lo que permite vislumbrar un futuro con brillo. El Rolls Royce lleno de tierra comenzó el proceso para recuperar su elegancia.

En lo que al juego refiere, y aún con todo por delante, hubo una mejora táctica conseguida desde el orden y la motivación. Lo mejor se vio en los primeros 25 minutos, cuando el equipo se mostró vertical, rápido en las trasiciones y aprovechando integralmente el terreno. Claro que todo ante un rival de rango menor y, como era lógico, se trató más de chispazos que de una constante. De todos modos, sirvió para presagiar lo que se avecina, fundamentalmente desde un grupo que, siendo el mismo que con Alfio Basile, se mostró más consustanciado y comprometido, seguramente en línea con lo que emana desde la conducción.

El binomio conjugado en la mitad de la cancha por Javier Mascherano y Fernando Gago fue el inicio de la presión, el ataque y la defensa. Esa sociedad será el núcleo del equipo nacional; la capitanía entregada por Diego al hombre del Liverpool transita en ese sentido. Aunque, claro está, resta saber cuál será el rol de Juan Román Riquelme. El DT adelantó que será el diez del equipo y todo hace prever que tendrá protagonismo estelar, ya que sin él, ante los británicos, optó por un esquema con dos líneas de cuatro y una dupla atacante.

Otra grata carta de presentación fue el buen aprovechamiento de los laterales. Emiliano Papa tuvo un buen debut y Javier Zanetti (que contrariamenente tuvo su 128º presentación con la celeste y blanca) demostró que está vigente y sigue siendo un aporte sustancial cuando integra la defensa y no el mediocampo. Tanto el hombre de Vélez como el del Inter acompañaron siempre los ataques de Maxi Rodríguez y Jonás Gutiérrez. Esas combinaciones externas generaron salida con dinámica.

En el ataque, Carlos Tévez se constituyó en uno de los puntos más altos del equipo. Sin escatimar su entrega habitual, recuperó la tranquilidad que no había tenido en presentaciones anteriores. El cambio de actitud -para mejor- del delantero del Manchester United fue el de todo el conjunto, fortalecido por la motivación de esta nueva etapa, marcada por todo lo que la figura de Maradona implica.

Quedó demostrado que apenas una charla de Diego, al margen del muy necesario trabajo de campo para prever todas las situaciones posibles en un partido, genera en los jugadores un empuje anímico que más tarde tiene su correlato en la cancha. Sobrio y observando cada detalle, estuvo sentado en el banco casi todo el partido y sólo se paró a dar algunas indicaciones una pocas veces, sobre todo en el complemento, cuando el equipo se diluyó. Apenas gritó el gol de Maxi Rodríguez y salió último del campo de juego luego de saludar con un beso y un abrazo a cada uno de sus dirigidos. Como lo había adelantado a la prensa, su expresión distó ampliamente de la mostrada en su condición de hincha y se lo vio en una versión aplomada –aunque no desapasionada- que demuestra entiende perfectamente las formas y responsabilidades que su cargo requiere.

El primer encuentro de la selección argentina con Maradona como DT fue positivo. Aunque el estreno ante Escocia fue apenas eso, un primer paso, y es evidente que aún quedan muchas cosas por resolver. La idea del técnico aparecerá con el mayor tiempo de trabajo, porque no corre la excusa del pasado de la imposibilidad de entrenar por disponer de los jugadores sólo dos o tres días antes de los partidos. El trabajo es acumulativo y la suma de entrenamientos, aunque distanciados en el tiempo, es lo que permite lograr la solidez colectaba para aprovechar el talento de cada uno de los componentes del equipo. Diego Armando Maradona estableció su primer mojón como técnico de la selección argentina de fútbol, el hombre que como nadie conoció el cielo y el infierno, puso manos a la obra para darle, una vez más aunque desde otro perfil, lo mejor que sí a la camiseta que defendió como nadie.
(Foto: Lanacion.com.ar - AP)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

sábado, 19 de agosto de 2006

Fútbol ruso

La apertura de nuevos mercados parece ser la nueva obsesión socio económica planetaria. Insertar productos y generar nuevos consumidores es la temática actual. En esta realidad, los dos mercados más apetecibles son China y Rusia, otrora mecas de la política anticapitalista. En lo que al fútbol respecta, la ex Unión Soviética comenzó a ocupar un lugar central y su protagonismo incluso promete incrementarse.

La influencia de los rusos en el fútbol mundial ya es conocida. Los primeros nombres que aparecen son los de Roman Abramovich, dueño del Chelsea, el de Victor Vekselberg, quien adquirió los derechos para organizar los amistosos de la selección argentina hasta 2010, y el de Dimitri Piterman, con todo lo que implicó su controvertida presencia en el fútbol español.

Pero al margen de este perfil empresarial - o en relación con este-, se suma el crecimiento futbolístico de la liga rusa. Para el encuentro ante Argentina del 3 de septiembre en Londres, Dunga, técnico de Brasil, convocó a Daniel Carvalho, Vágner Love, Dudu Cearense (los tres del CSKA) y Elano (del Shakhtar Donetsk de Ucrania). Hace no tanto tiempo era impensable ver en el Scratch a cuatro jugadores de esas latitudes.

A esto se suman las potenciales citaciones de Alfio Basile, seleccionador argentino, a Clemente Rodríguez y Fernando Cavenaghi, ambos también del CSKA. Entonces en el próximo Argentina-Brasil podrían aparecer 6 futbolistas de lo que fuera la tierra de los zares, 5 de ellos pertenecientes a un mismo equipo. Indudablemente esto marca una tendencia y un negocio que promete expandirse aún más y con velocidad. Así, en los próximos años, no sería de extrañar que proliferen magnates rusos propietarios de equipos, conjuntos que se posicionen bien en el contexto de la competencia europea (como la ya hizo el CSKA al levantar la Copa UEFA el año pasado) y jugadores de los principales selecciones que militen en la liga rusa.
(Foto: Wikipedia.org)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 3 de julio de 2006

Los penales, muy lejos de una lotería

“No practicamos penales porque no tenemos pensado llegar a esa instancia”, aseguró con una sonrisa José Néstor Pekerman en la conferencia de prensa brindada el día anterior al choque ante Alemania por cuartos de final. Tener una firme determinación en lo que se pretende hacer es una postura por demás valorable, pero también se debe tener en cuenta que las cosas muchas veces se desvían de los carriles por los que se planeaba transitar. Aparece entonces lo imprevisible, y cuando la empresa implica un alto grado de dificultad, se debe planear lo imprevisible.

La definición desde los doce pasos tras los 90 minutos de juego estipulados y los 30 de prórroga son una instancia que muy lejos está de ser improbable en los campeonatos del mundo. La definición por penales debe ser programa y, por lo tanto, trabajada. Desde el primer día en que se dispone de la totalidad de los jugadores con los cuales se viajará a una Copa del Mundo este aspecto debe, como tantos otros del juego, ser trabajado.

Ganar por penales es una virtud, no suerte. Perder por penales es un defecto, no falta de liga. El azar, lo imprevisible de la impronta está presente, sí, pero la práctica y el estudio reduce su margen y hace llegar a esa instancia de definición con mayor seguridad. Los penales tienen que ver con las aptitudes técnicas, con la preparación y con la templanza, con el carácter.

Antes del comienzo de la definición, el preparador de arqueros de Alemania se acercó a Jens Lehman con un papel en el cual estaba anotado de qué modo habían pateado los jugadores argentinos sus últimos penales. Antes de cada ejecución de los futbolistas argentinos, el portero teutón revisaba su apunte y lo guardaba en la media. Así atajó dos penales y en los otros dos estuvo cerca, pero los penales de Cruz y Maxi Rodríguez fueron gol porque patearon con fuerza. Siempre con el concepto de reducir el margen de error, los alemanes ejecutaron sus penales con fuerza, sabedores de que si el arquero iba hacia ese lado un remate potente de todas maneras sería difícil de contener. Síntesis: Lehman atajó dos penales y estuvo cerca en los otros dos, en tanto que sus compañeros patearon con fuerza. En cambio, en Argentina Ayala (hasta aquí en el podio de los mejores jugadores del mundial) y Cambiasso ejecutaron débilmente, favoreciendo las chances de Lehman, mientras que el arquero argentino fue en todos los penales hacia el otro lado que la pelota.

El fútbol que hoy se juega (independientemente de juicios de valor al respecto) es de gran paridad y, entonces, en detalles que parecen menores puede estar la llave del triunfo. En 120 minutos de juego se vio una partido parejo, donde los dos equipos se hicieron muy poco daño, se posicionaron frente al arco rival con posibilidades concretas de gol en muy pocas oportunidades. En la definición de penales esto no ocurrió, en esa instancia hubo una clara superioridad de un equipo sobre otro, de un equipo que había trabajado esa instancia contra un equipo que no.
(Foto: Fifaworldcup.yahoo.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com