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martes, 23 de junio de 2015

El escándalo FIFA y su costado argentino

El estallido en la FIFA por la investigación del servicio de inteligencia estadounidense todavía no conoce sus implicancias finales. Ya fueron apresados siete dirigentes y Joseph Blatter debió renunciar a la presidencia tras casi 20 años en el cargo. El futuro del suizo también puede estar en un calabozo. Decenas de millones de dólares que volaron de unas cuentas a otras para comprar voluntades en lo que refirió a las designaciones de las sedes para los últimos Mundiales son el núcleo del escándalo global.

La redada del FBI implicó a tres argentinos, no por recibir coimas sino por pagarlas, y de esa manera obtener derechos de televisación. Se trata de Hugo Jinkis, su hijo Mariano y nada menos que Alejandro Burzaco, el monje negro del fútbol argentino. Mientras que los Jinkis, dueños de Full Play, se entregaron días atrás en Buenos Aires, Burzaco lo hizo en Italia. En Bolzano, pueblo alpino italiano cerca de la frontera con Suiza, tiene arresto domiciliario (igual que los Jenkis en Buenos Aires) en un coqueto complejo a la espera de la extradición a Estados Unidos, donde su pena podría quedar morigerada de acuerdo a la información que aporte.

Torneos y Full Play se asociaron con la empresa brasileña Traffic para explotar las imágenes de la Copa América en la cual Argentina busca conseguir un título después de 22 años.

Por la acusación de pago de coimas, Burzaco fue desplazado como CEO y presidente de Torneos, empresa de la que de todos modos retiene el 20 por ciento del paquete accionario (DirecTV posee el 40 por ciento, la familia Nobal el 20 y el restante 20 es propiedad de un fondo de inversión extranjero). En los últimos años de vida de Julio Humberto Grondona fue una permanente voz en sus oídos que jamás dejó de ser escuchada por quien manejó con mano de hierro los destinos del fútbol argentino durante más de 30 años. Del informe de 164 páginas que hizo circular el FBI se desprende, con escaso margen de confusión, que Grondona era Burzaco y Burzaco era Grondona.

A pesar de cortar su tajada por ser uno de los propietarios, Burzaco se movía dentro de un sistema de cobros y pagos ilegales para beneficio de Torneos (socia del Grupo Clarín en la propiedad de la señal deportiva TyC Sports). Hasta ahora, llamativamente, el foco mediático se circunscribe al empresario, dejando de lado a la compañía, cuando el pago de coimas millonarias fue para beneficio de la empresa.

Fútbol para Todos, el programa estatal que le devolvió a la gente el derecho a ver fútbol por televisión, debería prescindir de cualquier vínculo con la sospechada empresa de contenidos deportivos. La relación ha sido estrecha, pese a que la iniciativa gubernamental establecida en 2009 venía a romper no solo un negocio vil, sino el paradigma instaurado por la otrora Torneos y Competencias. Ese paso definitivo es el que debería darse ahora.

Tiemblan los cimientos de la FIFA por la fehaciente comprobación de algo que siempre se supo. Tiemblan los cimientos de la AFA por algo que tampoco sorprende a nadie. Se destapan ollas del manejo que tuvo Julio Grondona, se agudiza la disputa por el mando en la sede de la calle Viamonte y se corrió el velo sobre Torneos, que a lo largo de 25 años extendió sus tentáculos a todos los ámbitos del fútbol argentino.
(Foto: Perfil.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 5 de agosto de 2014

El final de una era que marcó a fuego el fútbol argentino

Con la muerte de Julio Humberto Grondona llegó a su fin un ejercicio de poder absoluto como pocas veces se conoció en cuestiones públicas. El fútbol hace mucho tiempo que dejó de ser solamente fútbol; en Argentina es un hecho cultural con grandes implicancias sociales. La pelota y los muchos satélites de fuertes interesen que orbitan entorno a ella se movían en un complejo equilibrio dominado por Don Julio, con un talento maquiavélico para el muñequeo político que no se hereda ni se enseña.

Durante 35 años mandó con mano de hierro en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) haciendo y deshaciendo a su entera voluntad, con la cintura y la habilidad necesarias para no confrontar con otras cúpulas, aliándose así a cada gobierno, fuese radical, peronista, aliancista, transversal o militar.

Extendió su influencia a una de las multinacionales más grandes del planeta: la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). Era vicepresidente desde 1988 y el máximo responsable de sus finanzas, en un negocio que mueve la friolera de más de 1.000 millones de dólares por año. Tan relevante era su figura que fue el principal artífice de la llegada de Joseph Blatter a la presidencia. En un agradecimiento extendido en el tiempo, el suizo tomaba cada decisión solo con su aval; así, no dudó en cruzar el océano Atlántico para despedir los restos del adalid.

En la FIFA era la voz y la representatividad del fútbol sudamericano. Con el imperio europeo en la sede de Zúrich, no son pocos los que creen que la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) quedará muy relegada en el contexto mundial. Los directivos de la CSF dejaban todo en sus manos para defender los intereses de esta parte del mundo futbolero.

El hombre que fundó a Arsenal de Sarandí y presidió durante dos años a Independiente hizo de la AFA su feudo con marco legal. El estatuto de AFA le permitió nombrar a los miembros del Tribunal de Disciplina, el Colegio de Árbitros, el Tribunal de Apelaciones y el Consejo Federal. La división de tareas y criterios era una pantomima. Cualquier documento solo tenía validez con su rúbrica. El Comité Ejecutivo lo reelegía una y otra vez a partir sus 49 miembros, una síntesis poco democrática de los más de 4.200 clubes que aúna la casa matriz del fútbol argentino.

Armó un andamiaje para tener a todos comiendo de su mano. En la medida que los ingresos de la AFA se multiplicaban, crecían las deudas de los clubes. Las cuentas deficitarias eran una herramienta de dominación. Cuando una nueva dirigencia asumía en un club y se presentaba en el edificio de la calle Viamonte, era recibida con una lista de los cheques emitidos y adeudados. Hubo clubes quebrados y decenas concursados. Los grupos inversores encontraron margen para rapiñar en instituciones famélicas.  Además, amparó, protegió y acomodó en cargos internacionales a ex presidentes que hicieron las peores tropelías en sus clubes.

Los dirigentes más que sufrir el despotismo parecían admirarlo. Si Grondona fue una referencia para los hombres más poderosos del país, para los directivos del fútbol fue un dios mundano; tenían por él la misma devoción que los futbolistas profesan hacia Maradona. Sin embargo, como a rey muerto rey puesto, comienzan a escucharse voces de quienes eran mudos en el Comité Ejecutivo. Ahora sacan pecho, reclaman y señalan.

Durante más de dos décadas le entregó a una empresa privada la llave del mayor negocio: los derechos de televisión. Siderales ganancias erigieron un emporio desde la nada y el fútbol solo veía migas de lo que generaba al ser la materia prima y la manufactura. Los partidos y los goles fueron encerrados en cables y sistemas codificados. Un partido que se iniciaba el viernes antes de que cayese el sol recién podía verse poco antes de la medianoche del domingo. Nunca faltaron indicios para creer que Grondona y esa empresa eran un mismo elemento.

La violencia en el fútbol dejó en del Debe de su gestión alrededor de 200 muertos y un sinfín de hechos delictuales cada fin de semana. Las barrabravas, asociaciones ilícitas, multiplicaron sus tentáculos. Lejos de ser un problema que debía ser resuelto solamente por el fútbol (la Justicia, las fuerzas de seguridad y la política también actuaron de modo pernicioso), de todas maneras procuró poner un velo que cubriese la cuestión, y por eso ni siquiera permitía en la sede de AFA el ingreso de los familiares de la víctimas para presentar un petitorio.

Su gran logro y su mejor carta de presentación fue la Selección. Defendió los procesos y puso al equipo nacional al tope de las prioridades en la cabeza de los futbolistas, los entrenadores y los dirigentes. Para su preparación creó primero y modernizó después un predio de primer nivel mundial, el de Ezeiza. Extendió la lógica a los seleccionados juveniles, lográndose en su gestión seis títulos del mundo Sub-20. Sin embargo, la Selección dejó de ser su gran medalla a partir de 2006, cuando los partidos preparatorios del conjunto nacional fueron entregados a una empresa privada para su comercialización, los ciclos de los entrenadores dejaron de durar cuatro años y los combinados de menores fueron puestos en manos de entrenadores que no eran especiastas. Así y todo, estuvo muy cerca de irse con un nuevo título del mundo.

Grondona manejó todo hasta el último día. Desde la elección del técnico de la Selección y el multimillonario negocio de la televisión hasta un corriente inconveniente en la Primera D eran resueltos a sus órdenes. “Esto lo arregla Julio” era la frase que se escucha muchas veces cada día en la AFA. Murió en su cargo y con plenos poderes, como más de una vez se había animado a anticipar. La sucesión está en marcha y es de esperar que sea virulenta. Es mucho lo que hay en juego. El fútbol argentino se encuentra entre la oportunidad de despegarse de viejos vicios y el peligro de profundizarlos.
(Fotos: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 31 de julio de 2012

Sin compromiso no hay tecnología que alcance

El fútbol argentino lleva décadas a merced de los violentos. Los barrabravas crecieron orgánicamente al abrigo de connivencias políticas, judiciales, policiales y dirigenciales, transformándose en ley de las tribunas. Una vez más aparece la promesa de desterrarlos. En la víspera del torneo Inicial, la Casa Rosada fue escenario de un nuevo anuncio para combatir la violencia en fútbol, para sanear una expresión medular de la cultura popular nacional.

Nada menos que Cristina Fernández de Kirchener, presidenta de la Nación; Florencio Randazzo, ministro del Interior y Transporte, y Julio Grondona, vitalicio presidente de la AFA, encabezaron la presentación de un sistema biométrico destinado a identificar a las personas impedidas concurrir espectáculos deportivos. El software desarrollado por la cartera a cargo de Randazzo se implementará con 100 aparatos que manejarán en Ministerio de Defensa y Seguridad y la AFA, el cual permitirá conocer los antecedentes de cada persona a partir de sus huellas digitales.

Cuesta imaginar, por ejemplo, a los efectivos de la Policía Bonaerense invitando a los barrabravas a dejar sus impresiones para saber si pueden o no ver un partido. Cada prohibición y control impuesto en los estadios ha sido ignorado sin dificultad por los violentos que operan en conjunto.

Como ahora esta medida y el latente padrón de hinchas ideado por la AFA, antes fueron las entradas magnéticas, los molinetes, las cámaras de seguridad y el derecho de admisión. Ningún sistema funciona por sí mismo, por más moderno y eficaz que sea; requiere el compromiso de los que lo ponen en marcha. Mientras los barrabravas sigan hablándole igual a igual a quienes deberían hacerles cumplir la ley, no habrá avance que los destierre.
(Foto:Notio.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 8 de mayo de 2012

La valiente cruzada que Cantero emprendió en soledad

Javier Cantero libra una batalla contracultural en el infectado fútbol argentino. El presidente de Independiente está decidido a extirpar a la barrabrava enquistada en el club de Avellaneda, mientras que en las últimas décadas los dirigentes les dieron a los violentos vía libre, en el mejor de los casos; cuando no los financiaron y los usaron como guardia pretoriana contra los socios disconformes.

Desde que asumió la conducción de la institución, en diciembre del año pasado, tuvo que lidiar con un club arruinado económicamente, con una deuda tan grande como su gloriosa historia. Por esa circunstancia denunció ante la Justicia a su antecesor, Julio Comparada. La relación del empresario con la barra del Rojo era muy fluida y les habilitó varios negocios. Seguramente por esto se dedicaron siempre, y fundamentalmente en el período preelectoral, a apretar a los que  cada partido en el inconcluso estadio Libertadores de América reprobaban su gestión.

Esa misma gente es la que ahora acompaña la lucha de Cantero. En el partido ante Banfield, la barrabrava estuvo ausente –derecho de admisión mediante-, pero mantuvo vacío el centro de la tribuna, lugar usurpado hace años. Acordonaron ese sector con banderas y colocaron una fila de bombos, cada uno con una letra, para formar el lema “Somos nosotros”, que es el slogan de esta asociación ilícita. Además colgaron una serie de pasacalles en el alambrado para anunciar que con esta Comisión Directiva no habría más “fiesta”. Pero la gente del Rojo, los hinchas auténticos, los que disfrutan y sufren por puro y genuino sentimiento, vibraron y celebran con el triunfo del equipo del Cristian Díaz.

Una semana más tarde, antes del partido contra Arsenal la gente de Independiente había colmados sus localidades y cantaba a favor de su equipo y en contra de los barras. Hasta que un grupo de estos entró en la tribuna ubicada detrás del arco y obligó a despejar el sector central, que volvió a quedar vacío. Luego de la lluvia de piedras con las que desde afuera del estadio de Sarandí los violentos atacaron al público, la segunda línea de la barra ingresó y ocupó su lugar habitual sin encontrar eco en el público a sus cánticos. Durante años los hinchas legitimaron y encumbraron a los barras vitoreándolos; la gente del Rojo reparó ese error.

Pablo Álvarez, alias “Bebote”, es el líder de los violentos y fue el aglutinador de Hinchas Unidas Argentina, la cofradía de barras que viajó al Mundial con apoyo de gente cercana al Gobierno nacional. A través de su cuenta de Facebook se ha dedicado a amenazar al presidente del Independiente y adelantó que desatará una “guerra”.

Cantero se la jugó y puso el cuerpo solo, sin apoyo de dirigentes de otros clubes, de la AFA y de las autoridades competentes. En su iniciativa ninguno salió a respaldarlo públicamente con firmeza. Porque si los barras tienen la capacidad que han acumulado es gracias a sus vínculos con dirigentes, fuerzas de seguridad, políticos y hombres de la Justicia.

Su insistencia, el apoyo de muchos hinchas y la gran repercusión en los medios generaron entonces un fuerte movimiento. Así, ayer por la noche se reunió con el jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manuel Abal Medina, y manifestó sentir “un fuerte respaldo del Gobierno”. También recibió el apoyo de la ministra de Seguridad, Nilda Garré. Además estuvo con Julio Humberto Grondona y aseguró haberlo visto “enojado como nunca” ante esta situación y habrá “un antes y después”.

Todas las anteriores promesas de liberar los clubes y los estadios de las barrabravas fueron incumplidas. Javier Cantero lleva adelante una cruzada sin concesiones; si quienes deben acompañarlo obran del mismo modo, el fútbol argentino logrará liberar definitivamente de uno de sus máximos flagelos.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 7 de junio de 2011

La Selección y sus subsidiarias

La Selección tiene impostores, o dobles de riesgo. Aunque tienen su misma apariencia, la ilusión se desvanece pronto; lejos están del cumplir el cometido. Pero no usurpan el lugar del modelo original, sino que han sido legitimados. Algunas veces con futbolistas del medio local, otras con menores de 25 años y en ocasiones con jugadores de equipos de segundo y tercer orden en Europa, el equipo nacional optó, desde su conducción, por esta multiplicidad de identidades.

Las derrotas ante Nigeria y Polonia repusieron la cuestión sobre los equipos que ataviados de celeste y blanco salen a la cancha a hacer de Argentina. Carentes de la preparación adecuada por lo ajustado del calendario y, además, sin la jerarquía necesaria en sus integrantes, pueden protagonizar encuentros dolorosos, como la humillante caída ante los africanos.

Por definición, el seleccionado nacional debería ser un lugar reservado para los sobresalientes, para los mejores en el más alto nivel. Una elite, un universo reducido. Está claro a quiénes prefiere Sergio Batista, director técnico Argentina; así quedó reflejado en la lista preliminar presentada para la Copa América. Si lo que se busca es algún elemento complementario para el seleccionado, entonces debería probárselo insertándolo con quienes serían sus compañeros y no es un conjunto de ocasión.

Jugar un par de partidos de manera destacada en el alicaído campeonato argentino o haber logrado ser transferido a Europa en tiempos de representantes y empresarios demasiado hábiles no son mérito suficiente para vestir la albiceleste. Lo que debería ser un premio y un reconocimiento a la destacada tarea sostenido se ha vuelto una meta mucho más accesible.

Antes del Mundial de Alemania, la Asociación del Fútbol Argentino había firmado un acuerdo con la empresa de capitales rusos Renova para que ésta organizase los amistosos del seleccionado previos Sudáfrica 2010, motivo por el cual José Pekerman habría decidido alejarse de la dirección técnica. Pero el acuerdo se inició sin llegar a término, la firma Santa Mónica se hizo cargo del negocio. Incluso hubo un período de superposición.

Rápido para desmarcarse de sus responsabilidades, Julio Grondona, presidente de la AFA, aseguró tras la derrota ante los nigerianos que ese encuentro no había sido motivado por interese económicos, sino por un pedido expreso del entrenador. Con el resultado puesto, postuló que no se podía regalar prestigio. Lo que no dijo es que, al menos, avaló los partidos a sabiendas de las condiciones.

Pese a las subdivisiones que organizó Batista, la que cayó en Abuja ante el representativo nigeriano y la que perdió en Varsovia frente al representativo europeo es la selección argentina; la que fue dos veces campeona del mundo, la que tuvo a Diego Armando Maradona y la que tiene a Lionel Messi. La Selección argentina debe volver a ser una, sólo para los mejores.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 2 de noviembre de 2010

Una decisión sin sustento

Es difícil dar con el hilo conductor que llevó a que Sergio Batista sea el técnico de la Selección. Desconcierta ver en un lugar de absoluto privilegio a un entrenador que en nada se destaca de la media y está lejos de los mejores. Diego Maradona tenía brevísimos antecedentes como DT, pero su designación se sostuvo en el gigantesco pasado como futbolista vestido de celeste y blanco. Por caso, Franz Beckenbauer, en Alemania; Marco Van Basten, en Holanda, y Dunga, en Brasil, habían debutado como técnicos en selecciones. En el caso del ex gran volante central surgido de Argentinos Juniors, no se encuentran ni en su talla como futbolista internacional ni en su pasado como conductor argumentos para la designación. Es muy fácil enumerar a varios técnicos con muchos más méritos que Batista para semejante lugar.

Luis Segura, presidente de Argentinos Juniors; Juan Carlos Crespi, vice de Boca; Germán Lerche, presidente de Colón; Diego Turnes, vice de River; Julio Ricardo Grondona, presidente de Arsenal, y Mario Contreras, presidente de Godoy Cruz, fueron los dirigentes que se prestaron a la parodia de un supuesto cónclave para determinar al elegido y proponerlo a sus pares de Comité Ejecutivo. De la reunión, realizada en el predio de la AFA en Ezeiza, también participaron Carlos Bilardo y Humberto Grondona, director y subdirector de Selecciones Nacionales, respectivamente. El mecanismo real fue el verticalismo que impera desde hace décadas en la sede de la calle Viamonte: la decisión fue, como siempre, de Julio Humberto Grondona.

No hubo entrevistas con distintos postulantes y, por lo tanto, mucho menos se realizó la tarea de cotejar distintos proyectos para ver cuál era el más sustentable y adecuado. Nunca se siguió ese proceso en la AFA, pero en este caso la exposición es aún mayor porque se nombró a alguien sin los pergaminos necesarios.

“Nos reunimos con la Comisión y hubo unanimidad: Batista debía ser en entrenador. Tiene experiencia, fue jugador nacional y ha dirigido”, fue el básico sostén de Bilardo; quien, a su vez, reconoció que jamás habló con otro técnico. Es penoso ver su rol actual con todo lo que le dio a la Selección en sus años de entrenador. Previamente, Grondona había sostenido que “(Batista) es lo que se merece por su trayectoria en el fútbol argentino”, en lo que fue también un argumento amplísimo en el universo que puede abarcar.

A favor de Batista vale decir que en los últimos 20 años han pasado por la Selección técnicos de las más diversas características y solamente fueron destacados los períodos entre-Mundiales de Alfio Basile (1990-1994) y Marcelo Bielsa (1998-2002). Ojalá logre llevar adelante un trabajo con el que aproveche al máximo el gran potencial latente, porque su éxito será el de la Selección. El primer desafío será volver a conseguir un título después de 18 años, cuando el año próximo se dispute aquí la Copa América. Aunque Batista dejó muchos espacios en blanco a la hora de llenar el formulario para ser el conductor nacional, la responsabilidad recayó sobre sus espaldas.
(Foto: Telam)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 7 de septiembre de 2010

Argentina goléo a España y Batista fue el gran ganador

Si Sergio Batista, tal como lo había dicho Julio Humberto Grondona, presidente y voz única de la AFA, estaba cerca de ser ratificado en la conducción del seleccionado argentino, la goleada 4-1 ante España, campeón del mundo, seguramente sentenció el asunto. Lo mejor de la continuidad de Checho es que no se habrá desperdiciado un semestre de trabajo. Porque establecer un limbo transitorio, propio de otra época de la organización del fútbol nacional, fue una pésima idea pergeñada en Viamonte 1366.

Pese a que ni en sus antecedentes como entrenador ni en su carrera como futbolista completaba el formulario para ocupar tamaño cargo, Batista se encontró de pronto en ese lugar y, como era lógico, se abocó a ganarse la permanencia. Anunciado como interino, no le posibilitaron vislumbrar el futuro y lo obligaron a ser puro presente. En esa circunstancia fue buscó poner en cada partido, primero ante Irlanda y luego frente a España, el mejor equipo posible. No había mañana sin la furia del hoy.

Ante un elenco que contó con la mayoría de los jugadores que se consagraron en Sudáfrica 2010, Argentina hizo un muy buen primer tiempo. El trinomio de volantes centrales fue un gran acierto del entrenador. Ever Banega, Javier Mascherano y Esteban Cambiasso se complementaron en gran forma. Probada la jerarquía del capitán y la del cerebro del Inter, la inclusión del hombre del Valencia fue una positiva decisión.

Batista había dicho en la previa del encuentro ante los de Vicente Del Bosque que no quiere un equipo rápido. No parece una buena premisa ante un fútbol donde la dinámica y la velocidad son una condición insoslayable. Plantear la rapidez como un aspecto negativo de un equipo es un error; se trata de un elemento necesario, que no tiene porqué ir en detrimento de otros.

Entonces, durante varios pasajes del encuentro, sobre todo en la mayor parte del complemento, el conjunto nacional se mostró laxo y con falta de verticalidad. Vale el cuidado de la pelota con rotación y lateralización, pero en fútbol el protagonismo implica asumir riesgos. El conservadurismo en la posesión del balón es una receta insípida.

Pero ahí está Lionel Messi, sin lugar a dudas el mejor jugador del planeta. Cada vez que la pelota llega a sus pies hay que contener la respiración porque algo va a suceder. Indescifrable para los adversarios -hasta para los que más lo conocen, como sucedió en el Monumental- cuando encara hacia arco rival una descarga eléctrica parece recorrer todo el escenario para maravillar a compañeros, rivales, espectadores y hasta a los que lo siguen a la distancia por televisión.

Los jugadores, nada menos que con el crack rosarino en la primera voz, se han manifestado por la continuidad de Batista. Hay que ver hasta qué punto es bueno que la corporación de los futbolistas que integran la Selección pida por un técnico. Los cierto es que el apoyo de sus dirigidos, el visto bueno de Grondona y los triunfos en los dos partidos que le encomendaron parecen haber dejado todo definido para que prontamente el campeón del mundo en México 86 sea oficializado al frente del equipo.

La Selección necesita una revolución. La AFA debe abocarse a prestar las mejores condiciones para el trabajo del equipo y no a negocios personales. Los técnicos tienen que imponerse sobre los jugadores por autoridad y convencimiento y trabajar sin concesiones. Los futbolistas, en tanto, den dejar de lado los enconos personales, los reclamos y el estrellato para recuperar el espíritu amateur del que alguna vez habló Marcelo Bielsa y que está presente en los seleccionados nacionales de otras disciplinas. Se impone un cambio integral, de lo contrario será muy difícil salir del letargo.
(Foto: Canchallena.com - AFP)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 10 de agosto de 2010

Un interinato que atrasa 40 años

La determinación de la AFA tras una nueva decepción mundialista y la desprolijidad con la cual corrió a Diego Armando Maradona fue acotar el próximo ciclo de cuatro años a tres y medio. Se comió un semestre de trabajo en el camino a Brasil 2014. En una medida propia de un fútbol criollo registrado en blanco y negro, Julio Humberto Grondona optó por un interinato hasta fin de año a cargo de Sergio Batista, quien estaba a cargo del Sub-20.

Ni continuidad del proceso anterior ni establecimiento de uno nuevo, la Selección flota en un limbo. Se tratará de un tiempo dilapidado y un período aciago, porque difícilmente aporte soluciones y muy probablemente agregue desconcierto. Cierto es que no hay un técnico que se imponga por sobre los demás, cuyo nombre surja como el natural para hacerse cargo del equipo. Carlos Bianchi encontraría el consenso más amplio, pero no está claro si el Virrey quiere volver a dirigir y, en tal caso, si esta vez sí aceptaría la propuesta de la AFA. Lo concreto es que sin un candidato puesto por su propio peso lo mejor hubiese sido definirse por uno de los varios con idoneidad para el cargo y que comenzase a trabar inmediatamente.

La implementación de un proyecto integral tiene que partir necesariamente de la entidad que rige el fútbol nacional. Pero en tanto la dirigencia siga poniendo en los encuentros preparatorios el negocio por delante de lo deportivo, mientras le permita a los clubes retacear jugadores si continúa con inoperancia de no poder conseguir vuelos para acudir al evento deportivo más importante, no habrá entrenador que pueda darse a la ardua tarea que es necesaria para sacar al equipo albiceleste de un letargo demasiado extenso.

En 1974, la AFA contrató a César Luis Menotti para refundar el seleccionado y dar inicio a una real organización. Condujo al equipo 8 años y fue reemplazado por Carlos Salvador Bilardo, quien estuvo al frente del conjunto nacional por el mismo lapso. En 16 años Argentina tuvo apenas dos técnicos y ambos fueron campeones del mundo. El último entrenador, en cambio, apenas acumuló 20 meses en el cargo y lo que sigue es un interinato de medio año. Este presente implica un retroceso de 40 años, cuando la Selección era una anarquía organizativa que la hacía más un problema que un emblema del fútbol nacional.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 27 de julio de 2010

Pese al maquillaje, Maradona fue echado

El ciclo de Diego Armando Maradona, finalmente, tuvo la formalización de su conclusión y Julio Humberto Grondona seguirá jactándose de la falacia de nunca haber despedido un técnico de la Selección. La AFA comunicó que no fue necesaria una votación, sino que por decisión unánime el Comité Ejecutivo en pleno decidió no ofrecerle la renovación al cargo. Circo de una institución putrefacta desde sus cimientos. La determinación, como siempre, fue exclusiva potestad del máximo dirigente del fútbol nacional, pero se escondió; no puso la cara como en la pomposa asunción, menos de dos años atrás, y dejó el anuncio en manos del histriónico Ernesto Cherquis Bialo, que pocos días antes había asegurado que se le ofrecería a Maradona una renovación por cuatro años y sin condicionamientos.

La actitud cobarde de Grondona no se limitó sólo a la pantomima de escudarse en el Comité Ejecutivo. Un día antes había estado reunido con Maradona y lo acorraló imponiéndole que prescinda de sus colaboradores, objetándole no ya a los más cercanos, como sus ayudantes de campo y preparador físico, sino, aunque resulte inverosímil, hasta al masajista y el utilero, que incluso no fueron llevados por él, sino que trabajaban en el predio de Ezeiza desde hacía más de una década. Si la AFA, es decir Grondona, había decido pasar de Maradona lo tendría que haber hecho de frente y no con la perversidad y falta de respeto con la cual trataron a la máxima gloria de la historia del fútbol mundial.

A fin de cuentas, Grondona utilizó la misma lógica de evasivas que cuando lo fue a buscar con infinita más demagogia que convencimiento. Nunca de frente, siempre elípticamente, erosionó el trabajo de Maradona desde el comienzo. Las primeras medida fueron designar a Carlos Salvador Bilardo como Director General de Selecciones Nacionales, no como apoyo sino con ánimo de control, y acotarle la potestad de armar su propio cuerpo técnico, situación inédita en los últimos 30 años del seleccionado. Esa situación desgastó los primeros seis meses de Maradona como entrenador nacional. Ocurre que jamás confió en él.

El frente interno quedó al desnudo cuando, tras las histórica derrota ante Bolivia, Humberto Grondona, en el nombre del padre, salió a cuestionar duramente al entrenador. Otro episodio repugnante de la AFA, fue cuando dio lugar y no repudió una misiva del entonces presidente de River, José María Aguilar, en la cual se cuestionaba la salud mental del entrenador y se pedía detalles de sus honorarios. Esa había sido la reacción ante el comentario de Maradona, a todas luces ciertas, del decrépito estado del Monumental, en sus instalaciones y su campo de juego. Desde el primer día, Grondona fue maquiavélico con Diego.

Para hacer todo de la manera más impresentable posible, la AFA le pidió a Maradona que elabore la lista para el cotejo amistoso ante Irlanda del 11 de agosto, el cual será dirigido por Sergio Batista. Establecer un interinato, aunque más no sea de un partido, es una medida que atrasa 40 años.

Maradona cometió errores, varios. Se le señaló en reiteradas ocasiones como principal objeción su falta de experiencia. Ahora que pudo hacerla, en un período intensivo de 20 meses, con un Mundial incluido y los obstáculos internos que debió sortear, hubiese sido bueno aprovechar esa vivencia. Pero Maradona ya no está. En cambio, Grondona sigue ahí. Impertérrito, se sacude con enorme facilidad todas las responsabilidades que le caben, que son las que tiene que ver con los peores males del fútbol argentino. Todos pasan, él siempre queda.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 30 de noviembre de 2009

Una denuncia que puede ser sólo el inicio

Desde las propias entrañas de la AFA se destapó un escándalo cuyos alcances pueden afectarla seriamente. Cristian Faraoni denunció ante las autoridades de la casa matriz del fútbol argentino que el ex árbitro Aníbal Hay le pidió beneficiase a San Lorenzo en el partido en que, por la primera fecha del torneo, lo dirigió ante Atlético de Tucumán. Todavía no se conoce si se trató de una sugerencia, un pedido expreso, una presión o, incluso, un intento de soborno. Entonces, la investigación interna, que incluyó grabaciones de conversaciones telefónicas, determinó que Julio Grondona cesase a Hay en el cargo de Relaciones Públicas que había creado exclusivamente para él. Además, el hombre que quedó en el ojo de la tormenta era asesor de Jorge Romo, titular del Colegio de árbitros, y el nexo entre la AFA y la Confederación Sudamericana de Fútbol desempeñándose como veedor de partidos internacionales.

La expulsión de Hay de la sede de Viamonte 1366 tiene sus dobleces. Pese a que poco tardó el trascender el motivo de su despido, las autoridades del fútbol nacional explicaron que la salida respondió a una reestructuración. Ese eufemismo sin dudas busca atenuar la cuestión, ya que lo que correspondía era una explicación referida a graves faltas éticas. Del mismo modo, tampoco queda claro porqué Faraoni lleva varias fechas sin dirigir si se mantuvo incorruptible y tuvo incluso la valentía de realizar la denuncia.

El arbitraje argentino está, más que nunca, en el centro de la escena. Varios años de conductas impresentables, de pésimos árbitros en constante posición de privilegio pusieron al referato en su umbral más bajo de credibilidad. Por eso el circulo no puede cerrarse entorno a Hay y Faraoni. Si el ex árbitro buscó digitar el resultado de un partido fue por pedido de alguien. La corrupción arbitral implica, indefectiblemente, el involucramiento de los clubes, de los dirigentes de las instituciones. No puede entenderse, tampoco, como un hecho aislado.

Algunas temporadas atrás, en Italia se destapó una red de arreglos arbitrales que le costaron nada menos que a la Juventus el descenso y la quita de dos títulos. La AFA dio el primer paso; pronto se sabrá si irá a fondo o si, una vez más y como es de esperar, todo pasa.
(Foto: Infobae.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

jueves, 15 de octubre de 2009

Ya en el Mundial llega el tiempo de repensar

La traumática eliminatoria rumbo a Sudáfrica 2010 finalmente terminó bien para Argentina. La victoria 1 a 0 ante Uruguay, en Montevideo, depositó al equipo nacional en la próxima Copa del Mundo y marcó el final de un camino tormentoso que implicó dos etapas. La primera la condujo Alfio Basile, quien dejó la herencia de un conjunto vacío y una cosecha de puntos escasa en el trayecto más favorable del fixture. Diego Maradona llegó para cambiarle la cara a la albiceleste y lo logró en los primeros amistosos y su debut oficial ante Venezuela. Pero luego el equipo se volatilizó y llegaron tiempos de histeria, de llamado compulsivo de futbolistas y del entonces lógico desmadre del equipo, que comenzó a jugar muy mal.

En el Centenario, Argentina mejoró su imagen fundamentalmente porque ejecutó un plan previamente pensado, con inteligencia de acuerdo a lo que le convenía. Sabía que el empate lo clasificaba en forma directa al Mundial y por eso se paró del otro lado del Río de la Plata dos líneas de cuatro hombres –la última integrada exclusivamente por centrales- y una dupla delantera ágil, compuesta por Gonzalo Higuaín y Lionel Messi, que volvió a tener una actuación demasiado opaca, sin ser siquiera la sobra del crack que deslumbra en el Barcelona. Los buenos relevos defensivos a la hora de retroceder y la tenencia con tranquilidad de la pelota en le medio, desde la garantía que siempre entrega Juan Sebastián Verón y la levantada tras bajas actuaciones de ese gladiador que es Javier Mascherano, fueron los argumentos centrales del equipo.

Claro que esa buena lectura de la conveniencia no dispara el elogio. Porque la Selección manejó el partido y se impuso tácticamente, pero olvidó el arco rival; no salió a ganar el partido sino a esperar. Ausencia de dinamismo y verticalidad, poco desborde por los costados y el centro delantero continuamente de espaldas al arco fueron la cara negativa.

Tras el encuentro, apenas dejó el campo de juego, Maradona encaró a los micrófonos que lo esperaban ansiosos en el camino al vestuario y, seguramente como catarsis ante una situación por demás incómoda, se mostró desencajado y cayó en exabruptos. Más tarde, con tranquilidad, en la conferencia de prensa volvió a utilizar un lenguaje inapropiado en un tramo que será el único recordado. Es inadmisible que quien ocupa ese cargo de privilegio se exprese con groserías. Y es, además, perjudicial para él, siempre en el centro de la escena, ya que con ese dislate le da letra a un sector de la prensa que lo ha fustigado personalmente y no futbolísticamente. Porque las críticas al juego de un equipo que viene haciéndolo mal son propias de la tarea periodística, pero no le falta razón cuando habla de mala intención mediática, con gente que genera siempre irritación e indignación por su malicia. Sin embargo, con sus palabras Maradona elevó a un periodista agrio y se ganó el repudio generalizado. Le fue funcional a los mala leche.

En la victoria hubiese sido bueno que Diego baje decibeles, si lo deseaba sin soslayar enojos, pero con las formas adecuadas. Maradona no es sólo el técnico de la Selección, ni siquiera su figura se limita a ser la más representativa de nuestro fútbol, es el argentino más conocido en el planeta y es doloroso que recorra el mundo una conducta tan reprochable como la que tuvo al enfrentar a los medios.

Hubo tiempo para lo importante. Ante las cámaras, reconoció que debe conversar muchas cosas con Julio Grondona y Carlos Bilardo, con quien protagonizó un muy emocionado abrazo tras el partido que vuelve impensable un enojo entre ambos. No aseguró su presencia en Sudáfrica como técnico de la Selección porque es evidente que hay muchas cuestiones organizativas que no comparte y entiende es imprescindible se revean. Argumentos no le faltan, ya que la AFA en lugar de facilitar su trabajo le puso obstáculos desde un principio, al no permitirle, inexplicablemente, armar su propio cuerpo técnico.

En caso de que decida continuar en su cargo, deberá tomar nota del mal juego del equipo en el último semestre, entender la necesidad de un esquema colectivo en lugar de un vertiginoso cambio de nombres entre un partido y otro, sumar trabajo pese al cansancio de los viajes y recuperar la templanza de sus primeros días como conductor de la Selección, cuando se mostraba sereno y consciente de las formas que requieren el lugar que ocupa.

Argentina ya está en el Mundial de Sudáfrica y en la carrera corta que es una competencia de un mes con un máximo de siete partidos todo es posible. Un grupo accesible y un cruce favorable en octavos de final pueden facilitar la llegada al partido decisivo. Pero la clasificación no debe tapar las evidentes carecias futbolísitcas. Ahora todo debe apuntar a la cita máxima del fútbol, sí, aunque para que las cosas allá salgan bien se impone mirar atrás y tomar nota de los errores cometidos; todos, los de la dirigencia, el técnico y los jugadores.
(Foto: Canchallena.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 10 de agosto de 2009

De aquel conflicto a este cambio de paradigma

El reclamo de Futbolistas Argentinos Agremiados para que los clubes cancelen las deudas con sus afiliados parece lejano en el tiempo. El escenario mutó y la exigencia de la gremial quedó relegada por una disputa mucho más pesada, de miles de millones de pesos en juego y muy pesados intereses. La denuncia de Sergio Marchi, secretario general del sindicato de los jugadores, apareció como la punta del iceberg, pero tras un repentino movimiento las aguas se retiraron y dejaron al descubierto la inmensidad que no estaba a la vista: el choque entre Julio Humberto Grondona, presidente y voz única de la AFA, y el Grupo Clarín, propietario de los derechos de las transmisiones televisivas. Vetada la posibilidad de generar ingresos con el Prode Bancado, Don Julio le apuntó a sus socios.

Tras una placentera y extraordinariamente redituable relación de más de 15 años, de la noche a la mañana Grondona se dio cuenta que el fútbol argentino recibía poco más que una limosna del sideral negocio del que es materia prima y la empresa multimediática se desayunó de repente que el Pope se perpetuó en su cargo a partir de jugadas siempre maquiavélicas. El mundo del revés se materializó: la AFA contra los dueños de los derechos televisivos y éstos, a través de sus medios, atacando al dirigente que siempre protegieron.

La exigencia de Grondona de un ingreso sustancialmente mayor al que hasta ahora se llegaba a Viamonte 1366 (600 millones anuales, contra los 268 que se percibían), no es más que reconocer la pésima venta del fútbol como producto que hizo en los últimos años. Lo regaló durante casi dos décadas y ahora pretende erigirse en un Robin Hood de la pelota. Al mismo tiempo, los presidentes de los clubes que aseguran desconocer el contrato entre Torneos y Competencias y la AFA también alegan su propia torpeza y desnudan su genuflexión eterna hacia el mandamás.

De otro lado, la empresa bombardea a través sus medios que el negocio no permite dar más de lo que da. Desde la nada hicieron un emporio descomunal, pero lloran miseria. Paradójicamente hablan de juicios multimillonarios si el contrato es dejado sin efecto unilateralmente por la AFA. Uno de los argumentos centrales repetidos con el mismo tono en toda su red mediática es la indignación que fijen sus periodistas ante la posibilidad –muy concreta- de que el Estado se haga cargo de la transmisión de los partidos, 600 millones de pesos anuales mediante, cuando son muchos los problemas sociales que tiene le país. Todo esto con un nivel periodístico muy bajo, porque la massmedia maquinaria hegemónica, también, significó una herida profundísima en el ejercicio de esa profesión.

Sin tener en cuenta que el fútbol es un bien cultural que hoy está monopolizado y no sería condenable que se lo libere para toda la población, si del negocio se trata hay que decir que el Estado puede incluso ganar dinero si establece una licitación para otorgar los derechos o si los comercializa con idoneidad, profesionalismo y honestidad.

Creer que nada tiene que ver el poder gobernante nacional con este cambio de paradigma que significa el divorcio AFA-TV, dado el enfrentamiento con su otrora aliado Grupo Clarín es una ingenuidad demasiado grande. Pero la mayoría de las veces el yugo que asfixia no se puede cambiar de buenas a primeras por una bufanda de seda. Que el fútbol se libere de un contrato que lo exprimió es, en sí misma, una buena noticia. Lejos se estará de solucionar todos los problemas del fútbol, fundamentalmente porque Grondona sigue ahí como desde hace tres décadas, pero se acaba con uno de escandalosas proporciones.
(Foto: Mastertv.worldpress.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 27 de julio de 2009

El jaque eterno

Las enclenques finanzas de la mayoría de los clubes argentinos, por las malas administraciones propias y el nefasto rol de la AFA, podrían derivar en la postergación del inicio de la temporada 2009/2010. El reclamo de los jugadores en Futbolistas Argentinos Agremiados obligó a los clubes a saldar las deudas en 48 horas o, de lo contrario, otorgar la libertad de acción. Sergio Marchi, secretario general del gremio, denunció que sólo Vélez, Estudiantes y Lanús, tres clubes modelo, están con sus cuentas en absoluto orden. Instalado el revuelo, Julio Grondona, presidente de la AFA, advirtió a los titulares de las instituciones que quienes tengan deudas no podrán sumar refuerzos, deberán jugar con juveniles y perderán puntos si reclaman en la Justicia la habilitación de nuevos futbolistas contratados.

El Jefe miró la situación desde afuera, desentendiéndose, sin asumirse como el principal culpable de esta realidad. Vender los derechos de televisación a bajo precio, dar dinero a los clubes para, endeudándolos, garantizarse su lugar en el trono de Viamonte 1366, no establecer ningún control sobre las administraciones de las instituciones y sus balances dibujados, permitir que los clubes arranquen los torneos con grandes deudas, avalar los contratos en dólares y no establecer topes salariales son sólo algunos de sus desaciertos. Es paradigmático el caso de Newell´s, con el tendal que dejó Eduardo López, guiño mediante suyo. Pero ahora teatraliza un golpe sobre la mesa pidiendo orden, porque necesita que el Apertura arranque en la fecha establecida. En un país donde pueden cerrar hospitales y escuelas, el fútbol jamás debe parar, y ahí no está sólo el interés de AFA, sino el de poderosas corporaciones mediáticas y políticas.

En lugar de revisar todos sus malos manejos, Grondona aprovechó la situación para reclamarle al Estado el permiso del Prode Bancado. Aseguró que las apuestas on-line son el ingreso que acabará con todos los problemas. Entrar en el laberinto de ese mercado sería la peor noticia, porque de ahí a la mafia de las apuestas con partidos arreglados hay un suspiro. En un fútbol tan sospechable en muchos aspectos, el Prode Bancado vendría a oscurecer todo aún más.

El Pope le asigna al juego la importancia vital que otrora marcó tendrían, entre otros, la publicidad estática, la televisación y los codificados. El problema medular del fútbol no es cuánto dinero administran, sino cómo hacerlo. Si los billetes se apilan y la ineficiencia no se revierte el problema será el mismo, con cifras todavía más abultadas. Los dirigentes de los clubes son, mayormente, hombres con gran prosperidad en sus negocios privados, pero llamativamente en el manejo de las cuentas de los clubes tienen una contrapuesta desprolijidad.

Grondona avisó que el fútbol se iniciará en los plazos previstos para que no paguen justos por pecadores. Sin embargo, está a la vista que jamás buscó la justicia y la igualdad deportiva, lo que se pone en evidencia con el perverso sistema del Promedio; que por ejemplo le permitirá a Boca mantenerse en Primera así pierda sus 38 partidos, mientras que los recientemente ascendidos Atlético de Tucumán y Chacarita estarán obligados a sumar al menos 44 puntos para mantenerse en la máxima categoría.

No es la primera vez que Futbolistas Argentinos Agremiados hace un reclamo como el presente. Tampoco es inédita la postura de la AFA de llamar al orden a los clubes y buscar mayores ingresos por diversas vías. Hace 10 años una cumbre en el predio de Ezeiza prometía una reestructuración del fútbol desde un férreo control de la AFA a los clubes con sanciones que llegasen hasta la pérdida de la categoría y la exigencia de un incremento en los ingresos por la televisación de los partidos. Nada de aquello se ejecutó. Así, es previsible que la escena vuelva a repetirse. En tanto no se apunte a los problemas estructurales del fútbol, a las personas y los organismos responsables de controlar las finanzas de los clubes y la transparencia de los voluminosos negocios de un producto de consumo masivo, la situación actual no podrá más que repetirse y empeorar.
(Foto: Diariouno.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 29 de junio de 2009

Grondona empuja y Maradona soporta

Tras la renuncia de Alfio Basile a un proceso fallido, la Selección necesitaba para su conducción un golpe de efecto. El nombre que se imponía era el de Carlos Bianchi, pero los enconos personales entre el Virrey y Julio Grondona, presidente y voz única de la AFA, echaron por tierra esa posibilidad. Entonces el hombre del poncho buscó refugio en el mito, en el máximo talento de la historia del fútbol mundial, en el apellido con el magnetismo sin igual, y así Diego Armando Maradona cumplió su anhelo de ser el entrenador del elenco nacional. Pero la elección fue maquiavélica; tenía más que ver con el cálculo que con la convicción deportiva.

Por eso, desde el momento en que fue nombrado, la AFA, es decir Grondona, se ocupó de ponerle piedras en el camino, dificultando su trabajo y así las posibilidades de progreso del equipo. Repasar y detenerse en una serie de hechos puntuales expone la mezquina conducta de la entidad rectora del fútbol argentino al atentar contra su propio técnico.

Desde la génesis quedó en evidencia la falta de confianza en Maradona al colocar a Carlos Bilardo como manager, buscándose un reaseguro; aunque esto no supuso nunca un problema, ya que la lealtad del Narigón hacia Diego es incuestionable. Pero sí fue una cuña el nombramiento de Humberto Grondona, hijo de Don Julio, como Subsecretario de Selecciones Nacionales, quien tras la resonante derrota ante Bolivia, en La Paz, cuestionó públicamente al DT. En el mismo sentido, no haberle permitido armar su cuerpo de trabajo tal cual era su requisitoria, vedándole a Oscar Ruggeri, también fue una inentendible e inédita postura de la AFA en su contra, para la cual Grondona se escudó en Rafael Savino, presidente de San Lorenzo y hombre sumiso a cualquier pedido del Pope, que teatralizó una amenaza de renuncia a su cargo en el Comité Ejecutivo si prosperaba la contratación del Cabezón.

Más tarde se produjeron muchas idas y vueltas con la firma de su contrato, el cual se rubricó recién la pasada semana, pese a que fue nombrado en su cargo hace más de siete meses. Y se trata de un vínculo al menos controversial, ya que se supo que la AFA sólo pagará una mitad de su sueldo, mientras que la otra correrá por cuenta de la empresa Santa Mónica, antes denominada Puntogol. Las tercerizaciones de la AFA, con Renova para la organización de amistosos en todo el mundo y con Santa Mónica para la concreción de los mismos en el territorio nacional y el pago al cuerpo técnico, evidencian la incapacidad –en el mejor de los casos- de los dirigentes de Viamonte 1366, ya que no son capaces administrar un producto que se vende solo, como lo es la Selección. La nota elaborada por el periodista Pablo Vignone y publicada en el diario Página 12, titulada “Diego les salió una bicoca”, presenta una muy interesante lectura sobre el vínculo contractual del técnico.

Pocos días atrás, debió soportar las insultantes cartas de José María Aguilar, titular de River, vicepresidente de la AFA y tropa de Grondona. En una se exigía un pedido público de disculpas por entender como una ofensa del seleccionador nacional al club de Núñez una verdad irrefutable como lo fue la mención del mal estado del campo de juego del Monumental. En la otra, con bajeza extrema, pidió un examen psicofísico para Maradona y reclamó detalles de sus ingresos. En lo que hace al examen de salud física y mental, Diego aseguró que no tenía ningún problema en realizarse dicho chequeo, siempre y cuando Aguilar también se lo hiciese, pero el titular riverplantese hizo silencio y no recogió el guante. Es imposible imaginar que Grondona desconociera la maniobra de Aguilar, ya que nadie en la AFA toma una determinación así sin consultarlo previamente y recibir su venia después. La conocía, la avaló y le dio la razón públicamente al acceder al pedido de disculpas solicitado, desestimando nuevamente la posición del técnico.

El hasta ahora último eslabón de esta cadena tiene que ver con la operatoria para que Juan Román Riquelme vuelva a vestir la celeste y blanca. Pese a su inentendible segunda renuncia al Seleccionado y la consecuente ruptura en su relación con Maradona, Grondona hizo público su deseo de que el número 10 xeneixe retorne al conjunto nacional. Incluso más: asegura en los pasillos de la AFA, entre sus aduladores, que JR será parte del plantel argentino en el Mundial de Sudáfrica. Para concretar el regreso, el mandamás designó a Enrique Merelas, vitalicio presidente de El Porvenir y hombre de su máxima confianza, quien en días recientes también criticó duramente y con desatino a Maradona, para que establezca el primer acercamiento con el futbolista y así poner en marcha el operativo para su vuelta a la Selección. Por su parte, Riquelme, como siempre, dejó su mensaje al respecto cuando recientemente brindó una conferencia de prensa en la cual reconoció que siente una gran estima por Grondona y le agradeció mucho todo lo que hizo para su regreso a Boca desde el Villlarreal, al revelar que si no fuera por el vicepresidente segundo del mundo su vuelta hubiese sido imposible. Reveló así una gestión que recién ahora se conoce y que deja el misterio de saber cuál fue el rol del dirigente en ese pase.

Con todo esto, sin dudas, Grondona apuesta al desgaste de modo tal que Maradona se harte y pegue el portazo. Si Diego renuncia a su cargo, será en un acto de integridad, uno de esos pasos al costado que bien valen ser elogiados. Si, en cambio, por su visceral amor a la camiseta argentina decide seguir adelante pese a todos los impedimentos y contra todos los que deberían ayudarlo en lugar de perjudicarlo, también será valorable, ya que buscará continuar haciendo su trabajo lo mejor posible pese al boicot interno. Yéndose o quedándose, lo que no cambiará es la miserable actitud que la AFA.
(Foto: El popular.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

jueves, 18 de junio de 2009

Las miserias de River y la AFA apuntaron a Maradona

La impertérrita caradurez de la dirigencia de River encabezada por José María Aguilar apuntó en esta oportunidad contra Diego Maradona, técnico del seleccionado nacional, que en la previa del encuentro por Eliminatorias ante Colombia se quejó del pésimo estado del campo de juego del Monumental. Entonces, el último martes en la reunión de Comité Ejecutivo desarrollada en la sede imperial de Viamonte 1366, el titular de la entidad de Núñez le envió dos cartas a Julio Grondona, pope de la AFA. En una se quejaba por los dichos de Diego en referencia al piso sobre el que debió disputarse el encuentro ante el elenco cafetero y en la otra, absolutamente desatinada y fuera de tiempo, cuestionaba la salud mental del entrenador y preguntaba por sus honorarios.

En la previa del choque ante los colombianos, Diego utilizó la mejor metáfora futbolera al referirse al campo de juego del estadio de River como un potrero, si se tiene en cuenta el estado en que se encontraba el terreno para un partido de Eliminatorias con destacados jugadores. Julio Macchi, vicepresidente riverplatense, aseguró que la institución se sintió agraviada por los dichos de Maradona. De esto modo, la dirigencia que más agravió la riquísima historia del club, pretendió ponerse como victima en lugar de reconocer que efectivamente la cancha estaba en malas condiciones. Diego se refirió a un elemento condicionante de su trabajo, pero bien podría agregarse el maltrecho estado general del Monumental, algo de lo que cualquier espectador puede dar cuenta. Sin embargo, al parecer la CD millonaria cree que su estadio está a la altura del Santiago Bernabeu o el Giuseppe Meazza.

Aguilar y su séquito fueron incluso más allá al exigir en la segunda misiva un examen psicofísico para Maradona, en un miserable golpe bajo aludiendo a su pasada enfermedad de adicción a la cocaína, y pidir detalles sobre sus honorarios. Agachan la cabeza sumisamente ante la propina que mediante la AFA les otorga la empresa propietaria de los derechos de televización en lugar de hacer valer ese capital, le relegan a un empresario amigo a Gonzalo Higuaín, a otros un combo de juveniles a precio de saldo y dibujan los balances, pero ahora buscan mostrarse firmes y preocupados por el salario del técnico nacional, pese a que está en el cargo hace más de siete meses y a que no debe estar ni entre los 20 entrenadores mejores pagos a nivel seleccionados nacionales.

La AFA, una vez más, puso una piedra en el camino de Maradona primero al disputar de todos modos el partido en el Monumental en lugar de trasladarlo no ya al interior -que parece no ser Argentina cuando se habla de la Selección-, sino al menos al José Amalfitani, y más tarde al darle lugar al reclamo de la dirctiva de River. La AFA alega que el Monumental es el único estadio habilitado desde la FIFA para disputar las Eliminatorias. ¿No puede el vicepresidente segundo del mundo conseguir el permiso para jugar en otro escenario? Claro que sí, pero por su aforo el estadio de River es el que mejor se ajusta al negocio de las entradas otorgadas a los patrocinadores. El protocolo debería ser algo limitado, pero en cada partido de la Selección se entregan a esas empresas más de 10.000 tickets. Grondona siempre dijo que no se podía salir de Núñez, pero ahora asegura que cometió un error y por eso pedirá autorización a sus amigos de Suiza para jugar ante Brasil en el Gigante de Arroyito.

El mandamás pretendió, al otro día de la presentación de las cartas de Aguilar, bajarle el tono a la cuestión al sentenciar que se trataba de una disputa de fanatismo superclásico y calificó a Maradona de partidario ferviente de Boca Juniors, asegurando así que opinó como un hincha con gorro, bandera y bincha xeneixe y no como lo que es, el entrenador del equipo nacional.

De esta dirigencia de River y de la eterna conducción de la AFA nunca se puede esperar nada bueno, y si actúan en conjunto lo que devenga seguramente será nefasto. De hecho siempre operan en tándem, ya que todas las irregularidades en River fueron avaladas desde la AFA. Por eso no fue de extrañar que Grondona diera lugar al reclamo de River y pidiese disculpas, desacreditando la justa queja de Maradona y varios jugadores. Tal vez el otrora ferretero logre con todos los técnicos de talla lo mismo que ya consiguió con Bianchi, de modo tal que ninguno quiera hacerse cargo de la Selección estando él de por medio
(Foto: Elpotrero.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

jueves, 4 de junio de 2009

La peor defensa

En medio de la tormenta que genera el muy cuestionable arbitraje argentino, Lanús se encontró en el centro de la escena señalado como uno de los equipos recurrentemente más beneficiados por los fallos colegiados. La teoría se apoya en los apañamientos que generarían la muy estrecha relación de Alejandro Marón, presidente del Granate, con Julio Grondona, mandamás del fútbol argentino, y el hecho de que Jorge Romo, quien alguna vez fuera un dirigente de segunda línea en el club de sur del Gran Buenos Aires, sea el titular del Colegio de Árbitros (cargo que ocupa hace casi dos décadas) y un verdadero monje negro del referato argentino.

Instalado este tema en gran parte de la prensa y el público futbolero, Marón y Nicolás Russo, histórico dirigente de Lanús, actualmente a cargo de la vicepresidencia y hombre tosco habituado a las malas formas, salieron a despegar al club que conducen de este supuesto favoritismo. Pero eligieron el peor modo de hacerlo: defender el sistema arbitral argentino. Ambos dirigentes aseguraron que el nivel del referato es destacable, que las designaciones no implican ningún manejo escabroso y no esbozaron ninguna crítica a las esferas ejecutivas de la actividad. Esa ponderación de uno de los sectores de nuestro fútbol que más indicios ofrece para dudar de su honorabilidad lejos de despejar los rumores les da más fuerza, porque es llamativa la defensa de algo tan visiblemente podrido.

Lanús es una institución modelo, un club que desde una responsabilidad dirigencial ejemplar logró un crecimiento impresionante en los últimos 15 años , tanto a nivel del fútbol profesional como deportivo y social. Es el mejor equipo argentino desde el juego y desde los números: acumula 71 puntos en la tabla general de la temporada, por lo que ya hubiese sido campeón a falta de tres fechas si se tratase de un torneo lago. Es, además, junto con Estudiantes, el conjunto con la identidad más definida desde una consecuencia que lleva al menos tres temporadas. Tiene una de las mejores divisiones inferiores del país, una gran cantidad de deportistas amateurs y socios que disfrutan una magnífica infraestructura habituada a inaugurar incesatemente nuevas obras que acrecientan el patrimonio granate.

Todo esto fue señalado por Marón y Russo, y es muy importante que lo digan ya que por no tratarse de uno de los clubes tradicionalmente grandes todo esto es muchas veces omitido. Pero se expusieron a quedar pegados respecto de lo que buscaron desligarse al pretender presentar como transparente y correcto al oscuro y moralmente dudoso sistema arbitral argentino.
(Foto: Lanacion.com.ar y Elblogfutbolero.blogspot.com)

Patricio Insua
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lunes, 1 de junio de 2009

Impresentable

Pese a que se trata de un pésimo árbitro, Gustavo Bassi ha sido designado sistemáticamente en el último año para dirigir cada fin de semana alguno de los encuentros más relevantes de los torneos argentinos. Esta circunstancia hace, como no puede ser de otro modo, que cada lunes los distintos análisis periodísticos guarden un espacio para las críticas a sus polémicas -cuando no malas- actuaciones.

Este último fin de semana, el colegiado de la Asociación Argentina de Árbitros volvió a ser cuestionado por un penal otorgado a favor de Lanús en la victoria 2 a 1 del puntero del Clausura ante San Lorenzo. Sin embargo, la determinación de Bassi fue correcta, ya que Gastón Aguirre retuvo a Emir Faccioli impidiéndole ir en busca de la pelota en un corner. La sanción del penal era lo que correspondía. Ocurre que cuando la Justicia no es parcial deja de ser tal. Agarrones dentro del área como ese se producen no menos de nueve o diez veces por partido, entonces Bassi queda muy expuesto al cobrar sólo uno, antojadizamente, y hacer la vista gorda en la mayoría de los casos. Genera muchas dudas el hecho de que haya cobrado una falta que omite siempre.

Tras el partido, Aguirre dijo que el árbitro les había dicho a tres jugadores distintos del Ciclón que eran los responsables de la falta que derivó en la sanción del penal y Jonathan Bottinelli aseguró que tras el empate parcial de su equipo Bassi le espetó que habría otro gol de Lanús. Tras negar ambas acusaciones cuando se retiraba del estadio granate, tuvo la más patética conducta en la que puede caer un réferi al criticar con ironías el desempeño de los futbolistas. Las controversias por su actuación en Lanús - San Lorenzo derivaron en una marcada exposición en los medios que continuó hasta finalizada la fecha con los últimos partidos del domingo y es llamativo que en ninguna de las entrevistas realizadas le hayan preguntado cómo hace para dirigir desde hace un año sin dar la prueba física, condición sine qua non para que los árbitros estén a disposición para ser designados en cada nueva fecha.

En todos los rubros y profesiones hay personas que se desempeñan al margen de la ética y la corrección por intereses espurios y mezquindades personales. La corrupción esa una práctica que encuentra sus soldados en cada ámbito . El arbitraje argentino está muy lejos de constituirse en una excepción, principalmente a partir de ser un elemento clave del multimillonario y escabroso negocio del fútbol. Si alguna vez la tuvo, la credibilidad de Gustavo Bassi está hace rato hondamente enterrada.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
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lunes, 11 de mayo de 2009

El laberinto del arbitraje argentino

Pese a que de un buen tiempo a esta parte se ha dedicado a mostrar un perfil mediático y a sacar los partidos, Héctor Baldassi será el representante del arbitraje argentino en el Mundial que se disputará el año próximo en Sudáfrica. Tal vez técnicamente sea el mejor referí de nuestro país, pero los vicios señalados hacen que muchas veces no cumpla su función de ejercer justicia deportiva dentro del campo de juego.

En el clásico rosarino en que Central y Newell´s empataron 1 a 1 omitió al menos un par de penales, vio en primer plano el planchazo de Lucas Bernardi al Kily González sin mostrar la tarjeta roja que se imponía (apenas amonestó) y pitó o dejó de hacerlo con un triple criterio: uno en la mitad de la cancha, otro en las proximidades de las áreas y otro en la zona penal. Sin embargo, desde la mayoría de los medios deportivos se ponderó su actuación y se elogió su desempeño en el choque disputado en el Gigante de Arroyito.

El cordobés saltó a la fama una década atrás y no fue por sus actuaciones. En aquel momento se puso al frente de los árbitros que cuestionaron a Javier Castrilli cuando éste se alejó del referato argentino luego de denunciar presiones a sus colegas por parte de la dirigencia de la AFA. Desde entonces su carrera creció rápidamente. Haberse alineado del lado afista en aquella disputa más sus buenas actuaciones, apoyadas en un gran despliegue físico para estar siempre sobre la jugada y en la toma de acertadas decisiones en los partidos cada vez más trascendentes que le asignaban, propiciaron el crecimiento.

Instalado en un sitial de privilegio, Baldassi se abocó entonces a tejerse como un personaje bien visible del fútbol argentino, con actitudes destinadas a tenerlo como protagonista en la era de la televisión. Sonrisas y palmeadas amistosas con los jugadores de los equipos más poderosos y falta de compromiso real en el desarrollo de los partidos le dieron su nueva identidad acomodaticia. Pese a todo esto, Baldassi está lejos de ser de los peores árbitros del fútbol argentino; incluso, seguramente, siga siendo el más aceptable y un alivio que vaya al Mundial, si se tiene en cuenta que en 2002 lo hizo Ángel Sánchez.

Juan Pablo Pompei, de habituales malas actuaciones, este último fin de semana perjudicó claramente a Gimnasia de Jujuy ante Banfield -porque es fácil hacerlo con equipo que tenía menos de 30 hinchas en la tribuna y cuando las posibles protestas de sus dirigentes no causarían más que risas en el Comité Ejecutivo- y demostró su falta de categoría al permitir que tanto los jugadores del Taladro como los del Lobo lo cuestionasen aireadamente.

Rafael Furchi, Sergio Pezzota, Pablo Lunatti, Gabriel Brazenas y los que van apareciendo, como Néstor Pittana, completan el muy cuestionable escenario del arbitraje argentino. Claro que las malas y parciales actuaciones de los referís no tienen que ver sólo con las carencias técnicas, sino con una estructura viciada, ideada por Julio Grondona, ejecutada por Jorge Romo y avalada por los dirigentes. El mandamás de la AFA, años atrás, armó un nuevo sindicato, el SADRA –donde puso al frente al ex arbitro Guillermo Marconi-, de modo tal de dividir y reinar con lógica maquiavélica; el titular del Colegio de Árbitros se encarga del adoctrinamiento de los referís marcándoles cuál es camino si quieren progresar y los presidentes de los clubes presionan en Viamonte 1366 a sabiendas de que lo que hoy se les quita mañana se les da. Sólo así se entiende que, por ejemplo, Gustavo Bassi, siempre un pésimo árbitro, haya sido designado para varios clásicos y encuentros determinantes en el último año.

La salida de Horacio Elizondo de la Dirección de Formación Arbitral por haber intentado algunos cambios marca que el status quo no se modificará y que el referato argentino continuará sembrando dudas y dándole argumentos a los que tengan las peores sospechas.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 13 de abril de 2009

El modelo Newell´s

La semana última se supo, a instancias de la auditoria encargada por la Comisión Directiva de Newell´s, que el tendal que dejó Eduardo López en la entidad rosarina es de 80 millones de pesos. En ninguna liga seria del mundo podría seguir participando en la máxima división con semejante pasivo. Pero el organismo que debería excluirlo, que tiempo atrás prometió que todo club endeudado no podría empezar el campeonato, es quien más hizo por el endeudamiento de la institución: la propia Asociación del Fútbol Argentino es su principal acreedor con 24 millones de pesos.

El último balance presentado por la administración de López, el 30 de junio de 2008, reflejaba que la deuda con la AFA era levemente inferior a los 10 millones de pesos. Sin embargo, apenas cinco días después de la derrota electoral y posterior huída de quien fuera, sin hablar inglés y con fobia a los aviones, Secretario de Relaciones Internacionales del Comité Ejecutivo presidido por Julio Grondona, la cifra se incrementó más de un 150 por ciento a partir de una serie de cheques que aparecieron en la casa matriz del fútbol argentino. Es decir que la AFA hizo silenzio stampa cuando se aprobó un balance dibujado, falseado.

En este escenario, el presidente de Newell´s, Guillermo Lorente, y el tesorero, Jorge Ricobelli, viajaron hasta Buenos Aires para reunirse con Grondona. Pero, ¿de qué otra manera que no sea de rodillas pueden entrar a Viamonte 1366? El endeudamiento es una de las estrategias del poder afista para perpetuarse: a los actuales titulares de los clubes los puede cooptar con los lujosos tours que acompañan a la selección en cada uno de sus viajes, pero se blinda contra posibles rebeldías de sus sucesores al endeudar a los clubes. La pretensión no es cobrar sino tener esos préstamos como reaseguro.

Otro apartado de la deuda también tiene a la AFA como protagonista. En su momento, López le vendió a Boca parte de los pases de Fernando Beluschi y Ezequiel Garay, pero ni el mediocampista ni el defensor se vistieron jamás de azul y oro. Esto generó un pleito entre ambas instituciones por el cual los Xeneixes presentaron un embargo en la AFA por 3.650.000 pesos, los cuales se le descontarán a la entidad rosarina de lo corresponde por derechos de televisación.

Otro punto escandaloso que reveló la auditoria es la deuda que Newell´s tiene con la financiera Clima. López sigue ahora la campaña de Tiro Federal, cuyo presidente, Carlos Dávola, es propietario de la firma crediticia a la que el club rojinegro le debe casi 5 millones de pesos. Es decir, Newell´s podría tener cuentas pendientes con Tiro Federal por pases y préstamos de jugadores, pero en lugar de tenerlas con el club las tiene con la financiera de su presidente, que es integrante del Comité ejecutivo de la AFA como uno de los dos representantes de la B Nacional.

Fueron muchos los hinchas de Newell´s que tuvieron una perseverante oposición al despotismo de López. Pese a que el Coloso del Parque se mostró a tope en los últimos años cada fin de semana que jugaba la Lepra, no todos los que alentaban y penaban por sus colores eran defensores de la política de López. Ocurre que los disidentes encontraban muy poco lugar en los medios y, se sabe, en esta era posmoderna, ser es estar en los medios. A rey muerto rey puesto, los sectores periodísticos que nunca cuestionaron los manejos de López son los mismo que ahora se rasgan las vestiduras por la deuda generada.

La mayoría de los hinchas protestan cuando se pierde. La remodelación del estadio y el campeonato de 2004 disminuyeron notoriamente las voces discordantes y dieron vía libre para los más ladinos negocios. Claro que esto no es patrimonio de los seguidores de Newell´s. Lo mismo les sucedió a San Lorenzo en tiempos de Fernando Miele, con la inauguración del Pedro Bidegain y el festejo de un campeonato tras muchos años sin cancha ni títulos, y a Racing con el gerenciamiento, que de entrada logró el campeonato por el que los hinchas esperaron 35 años. Cuando José María Aguilar deje la presidencia de River y Carlos Portell ya no sea el mandamás de Banfield se conocerá lo que implicaron sus pasos por estas dos instituciones.

La coyuntura puede hacer que en ocasiones se consiga un logro deportivo sin el orden institucional necesario, pero lo que se ve en el campo de juego no es más que un reflejo del manejo en los escritorios de los clubes. La mayoría de los dirigentes viven de esos cargos y por eso son lugares que no están dispuestos a dejar. Así, utilizan los peores medios para impedir el acercamiento de los socios a las cuestiones del club. Sin embargo, un estadio que expresa su disconformidad es siempre una presión a las cual los directivos temen, por lo que sería beneficioso para el fútbol argentino en general y para cada club en particular que el reclamo de los hinchas y socios no dependa del resultado de un partido o la posición final en un campeonato, sino que se haga sentir cada vez que los manejos no sean los que corresponden.
(Foto: Rosario3.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 6 de abril de 2009

Frente interno

La estrepitosa derrota en La Paz ante Bolivia 6 a 1 generó, como era de esperar, una serie de cuestionamientos desde distintos sectores de la prensa. Hubo críticas fundadas y equilibradas, que son las que alimentan el debate con altura y construyen. Pero más aún abundó el circo, propio de realidad mediática que funciona hace ya buen tiempo. Entonces, a los oscilantes oportunistas que ponderan exultantes en la victoria y señalan con gravedad en la derrota sin más argumento que el resultado puesto, se sumaron los que estaban esperando a Diego Maradona con el cuchillo bajo el poncho. Es curioso que ese grupo que relativizó la victoria ante Venezuela se agarre de la humillante derrota con resultado tenístico como si esa fuera sí, efectivamente, la realidad de la Selección.

Al margen de la capacidad concreta de los medios y periodistas de instalar temas y guiar opiniones, existe un conflicto real que subsiste desde la designación de Maradona y es el que refiere a la composición del resto del staff del seleccionado. Este problema lleva ya 5 meses sin solución.

La Asociación del Fútbol Argentino designó a Maradona como director técnico del seleccionado mayor pero, en una determinación sin antecedentes, no le permitió elegir a la totalidad de sus colaboradores. Vedado, se vio en la necesidad de acudir a un plan alternativo y designó a Miguel Ángel Lemme y Alejandro Mancuso como ayudantes de campo. Se cuestionó, entonces, las capacidades y méritos de éstos, sobre todo del ex mediocampista central por su relación de amistad con el entrenador. Pero el eje de la cuestión no debería ser ese. Javier Torrente y Claudio Vivas eran mucho menos conocidos en el ambiente del fútbol que Lemme y Mancuso, pero fueron los hombres que Marcelo Bielsa entendía eran los indicados para trabajar con él en su proceso al frente del conjunto argentino, entre 1998 y 2004. El tema central es el hecho de que a Maradona le hayan impedido armar su cuerpo técnico ideal.

Humberto Grondona, puesto como Subsecretario de Selecciones Nacionales por su padre, Julio Grondona, todopoderoso presidente de la AFA, le pegó a Maradona tras la histórica derrota paceña. Desde su impunidad filial espetó que lo ocurrido ante Bolivia “tiene que servir de experiencia”, que “hay que trabajar y no subestimar a los rivales” y que “sería importante que (Maradona) escuche a la gente con mucha experiencia”, ya que “sería muy tonto” no consultar a un técnico campeón del mundo. Así, con otras palabras aseguró que el DT nacional no trabaja, que menospreció las cualidades del combinado boliviano y le dio sustento a los rumores que hablaban de cortocircuitos con Carlos Bilardo. Diego se había opuesto públicamente a la designación de Humbertito luego de que le negasen la posibilidad de sumar a Oscar Ruggeri a su cuerpo técnico, a lo cual Grondona puntualizó que su hijo no tendría injerencia en la mayor sino en los seleccionados juveniles, lo que hace aún más desubicadas sus declaraciones.

La actitud de Bilardo tampoco ayudó. Tres días antes del partido ante Venezuela adelantó, con misterios, que en 10 días haría un anuncio importante, lo que alimentó distintas especulaciones. Pero la lealtad incondicional de Bilardo hacia Maradona, que lleva más de 25 años, impide pensar en cualquier especulación. Consciente del error por el revuelo que generaron sus palabras y en la búsqueda subsanarlo, el DT campeón en México 86 dio varias entrevistas en las cuales aseguró que “ni loco” renunciaría a su cargo. Además, le bajó el tono a su anuncio al decir que “se entendió mal” y que “no tiene nada que ver con el fútbol”, sino que se trata de tres cláusulas de su contrato “que se están estudiando, que se tienen que aceptar o no, pero no son nada grave”. Agregó que su relación con Maradona está “bien”, que hablan “siempre” y que Diego lo escucha, aunque aclaró: “Yo le digo lo que él me pregunta. Lo que no me pregunta, no. Yo no soy de estar encima. Vos al técnico no le podés decir nada”.

Su trato directo con presidentes de asociaciones y confederaciones y su relevante presencia en congresos mundiales de fútbol le dan a Bilardo las condiciones óptimas para ejercer el cargo ejecutivo de Director de Selecciones Nacionales para el que fue designado. Tal vez ayudaría a aclarar el panorama que el propio doctor explicase puntualmente cuál es su rol y sus tareas. Seguramente Bilardo podría, además, aportarle mucho a la selección en el plano estrictamente futbolístico, pero esa es una decisión que debe tomar Maradona sin ninguna presión ni condicionamiento, contrariamente a lo que ha ocurrido hasta ahora.

Si la AFA le ofreció la dirección técnica del seleccionado a Maradona es porque confía en sus condiciones, con lo cual no debería haber puesto ningún reparo a la conformación de su cuerpo técnico. Daniel Passarella y Bielsa sufrieron las interferencias de las oficinas de Viamonte 1366, pero las que afronta Maradona son todavía más evidentes. Los señalamientos discordantes de la prensa y el público están dentro de las reglas de juego a partir de las diferentes posiciones que se pueden tener. Pero que sea la AFA la que ponga trabas crea un escenario muy complicado. Diego deberá tener como entrenador la misma cintura que tuvo como jugador para eludir estas dificultades.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com