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martes, 8 de noviembre de 2011

La queja inválida

“Nos regalaron un tiempo, no tuvieron la pelota y en el segundo tiempo no llegaron al arco. No quiero ganar un partido como lo hacen ellos, prefiero seguir intentando jugar al fútbol”. Con esas palabras, Ricardo La Volpe eligió el peor camino posible a recorrer al momento de referirse a la derrota de Banfield ante Lanús. Nada menos que tras un clásico, lo dicho tenía más de llanto que de análisis.

Visceral, el exentrenador del seleccionado mexicano vive y respira fútbol, pero recurrentemente desprestigia lo que le es ajeno. Todo técnico, como hombre de fútbol, está en su derecho de expresar su visión y valoración de un conjunto. La crítica nunca es censurable. Muy distinto es descalificar al adversario eventual con la pretensión de justificar la propia impericia.

El fútbol es un deporte en el que un equipo puede dominar el trámite de las acciones, jugar mejor que su oponente y de todos modos caer derrotado. Nada de eso sucedió en el choque disputado en el estadio Florencio Sola por la 14º fecha del Apertura 2011.

Cuando La Volpe asegura que Lanús le regaló 45 minutos y que en el complemento ni se aproximó con peligro no hace más que reconocer las limitaciones de los suyos, que no supieron aprovechar ese panorama que pintó tan favorable. Si el Granate generó poco, el Taladro hizo aún menos habiéndose encontrado prontamente ante un escenario ideal con el tempranero gol en contra de Paolo Goltz y la lesión de Carlos Araujo que había obligado a Gabriel Schurrer a forzar a Eduardo Ledesma de lateral derecho.

Aunque el peor paso que dio en la conferencia de prensa consumada la derrota 2-1 fue cuando se refirió a “jugar al fútbol”. Esa búsqueda de quitar entidad ha quedado por demás obsoleta. Existen distintas formas de concebir lo que se quiere hacer en una cancha y los modos de ejecutarlo. Lanús no brilló, pero jamás buscó sacar ventajas por fuera del reglamento; hizo lo suyo y encontró una débil resistencia, lo suficiente para ganar.

Banfield está último, perdió diez de los 14 partidos que disputó y si no tuerce pronto el rumbo el Promedio será cada vez más flaco y lo que crecerá será el temor a perder la categoría. La Volpe asumió al frente de un equipo muy golpeado, que había perdido las primeras cinco fechas del torneo sin marcar goles. Sabía el riesgo que asumía. Y hay dos componentes que tienen su peso: la ligazón afectiva que siente por el club y saber luego de sus procesos en Boca y Vélez esta puede ser su última escala en el fútbol argentino. El refugio debe ser su probada capacidad y no la desvalorización de los demás.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 2 de agosto de 2011

Un proyecto caído por su propio peso

Los promedios se instauraron (tras su génesis efímera en la década de 1940) después de que San Lorenzo perdiese la categoría; pasaron entonces a computarse la temporada en disputa y la precedente, pero ese sistema no le alcanzó a Racing, que también se fue a la vieja Primera B. Entonces la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) decidió que se tomasen en cuenta los últimos tres años futbolísticos para establecer el coeficiente de descenso. Era el reaseguro para que los grandes no volviesen a caer y la definitiva disposición del negocio por delante de la pelota. El sistema funcionó sin fisuras por casi tres décadas, hasta la hecatombe de River.

Para reposicionar al Millonario y ante el peligro latente por los bajos promedios de Boca, San Lorenzo y Racing se pensó en un campeonato que uniese la Primera División y el Nacional B en un megatorneo de 38 equipos. De esta manera se garantizaba el regreso de River al tiempo que se desactivaba la alarma de peligro respecto de los otros cuatro poderosos.

Ernesto Cherquis Bialo, vocero de la AFA, reconoció en una nota radial que la búsqueda de un cambio trascendental de ninguna manera se hubiese dado sin el descenso del club presidido por Daniel Passarella, quien emitió un comunicado en el cual se desligaba de cualquier maniobra para establecer el nuevo formato dado que su aspiración es regresar al sitio dejado por méritos deportivos.

El anunció del tratamiento del proyecto antes de fin de año para, de aprobarse, iniciar la nueva era a mediados del año próximo implicaba un desatino mayúsculo referido a comenzar la temporada con un reglamento flotante en lo que refería a ascensos y descensos.

Algunos dirigentes, entre ellos Julio Baldomar, vicepresidente de Vélez, y Nicolás Russo, titular de Lanús, aseguraron que la idea no había surgido de la AFA sino del gobierno nacional. Julio Humberto Grondona, presidente de la casa matriz del fútbol argentino, y Aníbal Fernández, jefe de Gabinete de la Nación, los desmintieron.

La cronología implicó el anunció de fusión de la Primera División con la máxima divisional del Ascenso, indicios de retractación, la ratificación en la voz de José Luis Meiszner, secretario ejecutivo de la AFA, y vuelta a foja cero. Los desatinos y las contradicciones abundaron. La postura mayoritaria fue de rechazo. Las desprolijidades no podían más que hacer caer un proyecto que estaba sostenido sobre patas de gelatina.

Los promedios se instauraron para proteger a los grandes y los torneos cortos para devolverlos a la gloria luego del reparto de títulos de la década de 1980. Este amago de cambio iba en la misma dirección.

El megatorneo quedó archivado, aunque difícil sería afirmar que definitivamente. Habrá que ver qué sucede si el derrotero de River el Nacional B no es satisfactorio y si se mantienen los flacos coeficientes de Boca, San Lorenzo y Racing. En el fútbol argentino nunca parece estar dicha la última palabra.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua

patinsua@gmail.com

martes, 31 de mayo de 2011

Pura coherencia

El final del Clausura y el cierre de la temporada se para de frente contra los axiomas futboleros que rezan que cualquiera le gana a cualquiera y que este es un deporte sin lógica. Observar quiénes pelean por el título y cuáles son los clubes que sufren por mantener la categoría deja a las claras que la coherencia en los caminos que se recorren marca los designios.

Vélez, Lanús y Godoy Cruz, desde su solidez institucional, construida a partir de la consecuencia a un proyecto por parte de sus dirigentes, son los equipos que mejor juegan y los que dirimirán la corona del Clausura 2011. Bien podría integrar ese grupo Estudiantes de La Plata, el equipo más poderoso en el último lustro, pero quien se encuentra en un paréntesis, lejos de su mejor versión y sin posibilidades de revalidar el campeonato conquistado en la primera mitad de la temporada. Pese a la ausencia del Pincha, el hecho de que no haya ningún colado enaltece aún más lo hecho por los vanguardista, y lo que representará para el vencedor final, por el peso específico de sus competidores.

En el otro extremo, entre los que pugnan por mantener la categoría, si se toman en cuenta los clubes que establecen su coeficiente de Promedio en tres temporadas y se excluye a los ascendidos en 2010, entonces ahí aparecen Huracán, Gimnasia y Esgrima de La Plata y River. A lo largo de 111 partidos han acumulado más pesares que satisfacciones arrastrados por los desatinos y la negligencia de sus dirigentes, cuando no de conductas aún más graves. Es imposible entender el momento más determinante en la historia del Millonario sin nombrar a José María Aguilar.

El fútbol argentino, en la definición de su año competitivo, es pura lógica. La coherencia, como casi nunca, queda expuesta en las tablas que marcan sin dobleces lo hecho por cada quien.
(Fotos: telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 1 de marzo de 2010

Godoy Cruz por la punta, River por el descenso

La división histórica entre grandes y chicos se ha vuelto sumamente difusa. Las clases sociales del fútbol argentino ya no son más de una vez y para siempre, sino que los lugares se ocupan de acuerdo a la coyuntura permanente que nunca es estructura. Los equipos más populares nunca dejarán de serlo, pero su poderío deportivo no es el que supo monopolizar la primera mitad del profesionalismo.

Así las cosas, Godoy Cruz fue al estadio Diego Armando Maradona en la búsqueda de la cima del Clausura y la consiguió al derrotar a Argentinos Juniors por 2 a 1. El elenco mendocino marcha invicto disputado un tercio del torneo, recibió apenas dos goles y muestra un juego asociado que le ha dado muy buenos resultados hasta el momento. Omar Asad, técnico debutante, organizó un conjunto atento y dinámico. Un sólido esquema defensivo es una condición impostergable para un equipo que pretende protagonismo en los primeros planos y Godoy Cruz parte de esa premisa. Pero además de su firme en defensa, expone un mediocampo con rápidas transiciones que marca sin resignar ataque y una veloz dupla delantera conformada por César Carranza y Nicolás Higuaín.

Mientras el Tomaba mira la punta y se olvida del promedio, River mira el promedio y se olvida de la punta. En el bosque platense, los dirigidos por Leonardo Astrada, gritaron a voz de cuello el empate agónico ante Gimnasia, el peor equipo de las últimas tres temporadas. Como resabios de un pasado radicalmente opuesto que pretende no ver el doloroso presente, el Jefe, sentado en banco, y Marcelo Gallardo, dentro de la cancha, ensayaron un festejo breve. Pero nunca es bueno negar la realidad y engañarse a uno mismo. Astrada asegura que no piensa en la tabla de los promedios y aspira a una mejora del equipo que le permita ganar dos o tres partidos consecutivos para pelear arriba. Sin embargo, no hay indicios que permitan creer en la posibilidad de esa remontada y la real dimensión de River es sumar para no penar por mantener la categoría.

La hipoteca dejada por la precedente Comisión Directiva riverplatense es asfixiante. José María Aguilar y sus laderos produjeron, en 8 años, un vaciamiento estrepitoso: degradación institucional, quebranto económico y descapitalización absoluta del fútbol profesional, su bien más preciado. Entonces River es en cancha el equipo pequeño que se compadece con su situación general y se vuelve un rival accesible para cualquiera.

Seguramente, tan difícil es que Godoy Cruz pueda consagrarse campeón del Clausura como que River se vaya al descenso. Pero hoy el Tomba sonríe por situarse en la cima de la tabla y los millonarios sienten el escalofrío de verse obligados a mirar la tabla de los promedios.

Estudiantes, Vélez y Banfield soy los grandes de hoy. River comienza a pelear por esquivar el descenso, lucha a la que Racing está abocado hace varias temporadas. Colón y Godoy Cruz puntean, mientras que Boca y San Lorenzo no encuentran juego ni puntos. Independiente se alegra por verse inmiscuido en las primeras posiciones, en tanto que Lanús se lamenta por no estar otra vez, como en los últimos años, entre los de arriba. Este es el nuevo orden que impera en el fútbol argentino, en el cual grandes y chicos intercambian ropajes para serlo alternadamente.
(Foto: Ovacion.com.ar - Fotobaires)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 18 de enero de 2010

Siempre Lanús

Cuando comience el torneo Clausura, Lanús se verá en lo más alto de la tabla de los Promedios. Claro que mantener la categoría no es algo que lo preocupe en lo más mínimo. Lo que el dato revela es que se trata del equipo que más puntos sumó -162- si se toman en cuenta los últimos cinco campeonatos; es decir, las precedentes dos temporadas y media. Sin dudas, el Granate se ha transformado, gracias a grandes actuaciones y destacadísimas campañas, en un referente del medio nacional.

En ese período, el conjunto del Sur de Gran Buenos Aires obtuvo su primer título en la elite del fútbol argentino, el Apertura 2007, y clasificó en tres oportunidades consecutivas a la Copa Libertadores de América. Dirigido por Ramón Cabrero primero y luego por quien fuera su ayudante de campo, Luis Zubeldía, se instaló definitivamente como uno de los protagonistas de cada certamen local. Hasta ahora, la deuda interna pasa por el plano internacional, ya que en la Libertadores no ha logrado los desempeños deseados. La extinta Copa Conmebol obtenida en 1996 es motivo de orgullo para su gente, pero está claro que el deseo y el desafío pasan por un hacer un papel relevante en el principal certamen continental, y a eso apuntará principalmente este año.

Pero Lanús no sólo gana en la cancha. Se trata de una institución integral, con gran cantidad de deportistas amateur, instalaciones de primer nivel con continuas obras, un proyecto educativo y una gran inserción en su barrio. Por supuesto que el fútbol profesional es la principal actividad y la que permite el desarrollo de otras áreas. Y esto se debe a que Lanús no sólo es el equipo que más sumó de un tiempo a esta parte, sino también el que mejor vendió: en cesión de futbolistas recaudó más de 45 millones de dólares desde comiezos de 2007 a la fecha. Casi la mitad de esa cifra que engrosó las arcas del club ingresó por dos transferencias: las de José Sand al Al-Ain Sports and Cultural Club, de Emiratos Árabes, y Eduardo Salvio al Atlético de Madrid. Fueron, a su vez, las dos mejores ventas del fútbol argentino del último año. El caso del Toto es una prueba cabal de la fábrica de talentos que es Lanús, ya que la mayoría de esos ingresos se han generado con chicos formados en sus divisiones menores. Cuando el mercado se achica y los clubes malvenden y acuden a préstamos que luego son sólo fabulosos negocios para misteriosos grupos inversores, el Granate aparece como un oasis con futbolistas propios y grandes ventas; directas, sin intermediaciones.

Lanús carga con un mote de equipo chico que en nada se condice con su condición. Su actualidad es mérito del trabajo a largo plazo, la coherencia dirigencial y la proyección institucional. Bien quisieran varios equipos grandes tener el protagonismo, la solvencia y el futuro del ejemplar club sureño.
(Foto: Infobae.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 26 de octubre de 2009

Racing se aferra a un golpe de efecto

Los malos rendimientos, la ausencia de victorias superada la mitad del torneo y el bajo promedio que ahorca no configuran un problema circunstancial para Racing. Contrariamente, la coyuntura ha estado ligada al éxito, al campeonato conseguido en 2001 y a un pequeño puñado más de buenas campañas. Los trastornos de la institución de Avellaneda son hondamente estructurales y llevan más de tres décadas. A lo largo de todo ese período la política de continuidad ha sido colocar parche sobre parche sin atender jamás a las cuestiones de fondo. El remiendo que ahora propone la Comisión Directiva encabezada por Rodolfo Molina es nada menos que la contratación como técnico de Lothar Matthäus, una apuesta de enorme riego en la que se vislumbra un perfil claramente vinculado a la exposición masiva en detrimento de un proyecto futbolístico pleno.

El anuncio de su llegada por parte del presidente del club fue sin dudas un fuerte cimbronazo por tratarse de un hombre muy reconocido en la historia del fútbol mundial. Surgido en las divisiones inferiores del Borussia Mönchengladbaches, es el jugador con más presencias mundialistas en la historia, con 25 partidos en las cinco ediciones de la Copa del Mundo en las que participó entre 1982 y 1998. Su momento sublime fue en Italia 90, cuando como capitán la selección alemana (en al cual ostenta el record de asistencias, con 150) alzó el trofeo más deseado, luego de derrotar en la final a Argentina. Pero su carrera como entrenador ha sido hasta aquí muy menor. Dirigió en Austria al Rapid Viena y el Salzburgo, al Partizan serbio, a la selección de Hungría, tuvo un brevísimo paso por el fútbol brasileño en el Atlético Paranaense y recientemente condujo en Israel al Maccabi Netanya.

Sin embargo, los mayores interrogantes no se cierran entorno a sus antecedentes como DT. No hablar español y estar permanentemente con un traductor para que les transmita sus ideas a los jugadores es un inconveniente no menor. Mattäus es completamente ajeno al medio argentino; no conoce a los futbolistas ni los equipos y su manera de jugar, aunque lo más dificultoso será que se amolde a la urgencia histérica del futbol argentino y su crónica desorganización. En este sentido, ese carácter devorador se potencia aún más a partir de la caldera que siempre es Racing, a máxima temperatura en este momento particularmente delicado. Tampoco parece factible imaginarlo detenido a observar juveniles para evaluar posibles alternativas. Todo esto sin dejar de lado las implicancias que suele tener adaptarse a un país que resulta extraño. De todos modos, así como el fútbol local le es ajeno a Mattähus, bien se puede recorrer el camino inverso y destacar la ausencia de referencias en cuanto a su trabajo y sus metodologías como entrenador, lo que abre una grieta para encontrarse con una grata sorpresa.

Tras el empate ante Lanús el último fin de semana, Molina llamó a una conferencia de prensa en la cual luego de asegurar que el alemán “es el técnico que necesita Racing para dar un salto de calidad" pregonó que se trata de “un proyecto para ubicar a Racing en el mercado mundial". Así, Mattähus implica una estrategia de marketing destinada atraer sponsors y también un “shock anímico”, como reconoció Claudio Yacob, capitán del equipo. Pero la impronta táctica y los caminos a recorrer para intentar una remontada del equipo están ausentes en los discursos de bienvenida. Racing asume un riesgo grande con esta jugada que no pasa desapercibida, se aferra a un golpe de efecto que, otra vez de momento, le entregue cierto sosiego.
(Foto: Sportgate.de)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 31 de agosto de 2009

Gorosito debe atender su parte

Los problemas futbolísticos de River exceden a Néstor Gorosito, técnico del equipo. Si dejase su cargo, las cosas seguirían su curso actual. La debacle deportiva que lleva más de un lustro en la entidad millonaria encuentra su principal causa y explicación en la conducción dirigencial liderada por José María Aguilar. Bajo su mando, River tuvo la peor caída institucional y deportiva de su historia. Aguilar significó la mayor descapitacilización en la historia de uno de los clubes más importantes de Argentina.

Sin embargo, Gorosito sí debe responsabilizarse de la parte que le toca como entrenador de acuerdo al material del que dispone. Un apropiado dispositivo táctico, los reflejos necesarios para intentar cambiar el rumbo de un partido, mecanizar movimientos para reducir espacios en defensa y abrirlos en ataque son puntos esenciales en su tarea, que no encontrarán coartada en la realidad de un plantel de una pobreza franciscana para lo que River significa.

Tras dos derrotas, una en el debut en la Copa Sudamericana (ante Lanús) y otra en el primera fecha del Apertura (ante Banfield), River logró ayer su primera victoria de la temporada. Fue por 4 a 3 ante Chacarita, gracias a un agónico gran gol de Ariel Ortega y sin merecer quedarse con los tres puntos, fundamentalmente porque la derrota fue un castigo injusto para el conjunto de San Martín. Lo concreto es que el triunfo desactivó la caldera en la que se hubiese transformado el Monumental.

En la caída ante Banfield, Pipo había dejado en el banco de suplentes a Diego Buonanotte, seguramente el mejor jugador del plantel. Lo hizo para no relegar a ninguno de los dos monstruos sagrados de la actualidad riverplatense, Marcelo Gallargo y Ortega. Ante Chacarita optó por incluirlo junto a ambos mundialistas, lo que implicó un equipo descompensado. Sumado esto a los graves problemas defensivos, River deambuló por muchos momentos ante un equipo que salió a jugarle sin ningún complejo de inferioridad. Pero encontró la llave de la victoria en los últimos 20 minutos cuando su capitán fue sustituido.

Un equipo con Gallardo y Ortega juntos en cancha se vuelve inconsistente, dado que ambos se encuentran en los últimos pasos de sus carreras. Se necesita una estructura que contenga a los dos ídolos, en lugar de depender de ellos. Gorosito deberá tomar las decisiones que su cargo implica y que la situación reclama. No hay lugar para el Muñeco y el Burrito. Esa realidad puede implicar problemas de convivencia o insultos desde la tribuna, circunstancias que el entrenador tiene que manejar. Otra cuestión que también le compete es, en lugar de apañarlo, obligar a Cristian Fabbiani a decidirse entre ser un futbolista profesional de elite o una estrella de la farándula vernácula; ambas vidas son incompatibles.

Tentado por el cartel y lo que siempre implicará River, Gorosito dejó Argentinos Juniors para embarcarse en una empresa complicada, ya que llegó cuando Aguilar, en sus últimos pasos, estaba absolutamente desenmascarado. Aceptado el desafío, ahora tendrá que tener el pulso firme para proceder de acuerdo a las necesidades, aunque los problemas de River lo encuentran muy atrás en el listado de los responsables de esta realidad del club.
(Foto: Infobae.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 24 de agosto de 2009

Con su nuevo esquema de TV, volvió el fútbol

El torneo Apertura 2009 se puso en marcha con su nueva política mediática. Las transmisiones mostraron la misma muy buena calidad que cuando los partidos llegaban por la señal de cable TyC Sports y su hermana codificada TyC Max. Seguramente Canal 7 contrató a la misma empresa que, tercerizada por quienes tenían los derechos, se encargaba de generar las imágenes. Así, con la misma tecnología y los mismos recursos humanos (camarógrafos, sonidistas, directores, etc), logró mantener muy similares estándares y enriqueció la televisación de los partidos al no escamotear repeticiones, algo que antes se hacía reservándolas para el programa Fútbol de Primera, que tenía la exclusividad de las alternativas de los encuentros. Aunque algunas jugadas polémicas merecían aún más reiteraciones. Asimismo, los duplex con América y Canal 9 evidenciaron la antigüedad de los trasmisores de la emisora de Figueroa Alcorta y Tagle, que mostraban una imagen más apagada que la de los canales privados que toman la señal.

Periodísticamente hubo prolijidad, sin la estridencia y el sensacionalismo que eran habituales en las producciones de Torneos y Competencias. Profesionales con experiencia en relatos televisivos, comentaristas con pesado recorrido radial y ex futbolistas protagonizaron buenas narraciones. También hubo malos relatos y comentarios básicos, que se limitan a describir lo que se veía sin profundizar en análisis tácticos. Pero vale señalar que se trató de las primeras emisiones, hechas muy de apuro, y es esperable que mejoren próximamente.

El anteriormente mencionado programa Fútbol de Primera se mantuvo en la grilla de Canal 13 el domingo a las 22. Obligado a reinventarse por no tener ya el monopolio de las imágenes, presentó un formato con preeminencia periodística por sobre las instancias de los encuentros, con móviles, entrevistas y análisis de jugadas. Con estos cambios buscará mantenerse como el programa futbolístico por excelencia. Ingenio, capacidad y profesionalismo es lo que se impone para quienes encaren un resumen de la fecha. Para evitar la saturación y no quitarle audiencia a las transmisiones en directo (dado el costo que implicaron), las imágenes de un partido no deberían poder ser reproducidas hasta una vez finalizado el encuentro, o incluso hasta una hora después del pitazo final.

Sin dudas, esta nueva forma de transmitir los partidos implica una democratización del fútbol, que es parte de la cultura argentina y el principal divertimento de la mayoría de la sociedad en sus momentos de ocio. Pero se necesita más. Se impone que Canal 7 coloque las repetidoras necesarias para que el fútbol de Primera División sea visto en directo de forma gratuita en todo el país y no sólo en Capital, Gran Buenos Aires y unos pocos lugares más. También sería saludable que se permita a los canales que tomen la señal oficial contar con sus propios periodistas; se evitará así el discurso único que reinó en los tiempos de TyC y se pondrán escuchar distintos estilos en las narraciones y diversos pareceres en lo que refiera a cuestiones tácticas, polémicas arbitrales y aspectos organizativos.

Que no haya simultaneidad de partidos no parece lo mejor. El anuncio del vínculo entre el Gobierno y la AFA apuntó a que el fútbol llegue a más gente, algo que sí se logra. Pero también se resaltó el aspecto cultural del deporte más consumido y en este sentido sería bueno que el grueso de la fecha se dispute, como antes, en la tarde del domingo, espacio histórico del fútbol de Primera. No hay necesidad de que todos los partidos sean transmitidos en directo, algo que, además, perjudica a las categorías de ascenso y ligas del interior.

Al margen de las formas de mostrarlo y contarlo, lo más importante es que se inició una nueva temporada del fútbol argentino. El juego es el elemento excluyente para todo lo demás. River dio nuevas muestras de una decadencia futbolística que lleva años y es producto de la peor conducción dirigencial de su historia. Este equipo de Huracán, desmantelado por la ida de muchos futbolistas que eran titulares, es un pariente muy lejano de aquel que peleó el campeonato hasta la última fecha del pasado certamen. Central emprenderá la dura empresa de evitar el descenso con chicos de la casa: 9 de los 11 titulares que le ganaron a Racing surgieron de sus inferiores y tienen menos de 23 años. Vélez, Estudiantes y Lanús, los tres vencedores en condición de visitante en su estreno, ratificaron que cada uno mantiene su estilo definido y sus argumentos para disputar el título. San Lorenzo volvió a exhibirse como una potencia alterada: un equipo con muy buenos recursos, pero constantemente al borde de un ataque de nervios. Boca mostró que necesita amalgamarse más como equipo, pero también que en una ráfaga puede resolver un partido. Todos los equipos mostraron sus primeras cartas, con el correr del torneo se verá para qué está cada uno.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 27 de julio de 2009

El jaque eterno

Las enclenques finanzas de la mayoría de los clubes argentinos, por las malas administraciones propias y el nefasto rol de la AFA, podrían derivar en la postergación del inicio de la temporada 2009/2010. El reclamo de los jugadores en Futbolistas Argentinos Agremiados obligó a los clubes a saldar las deudas en 48 horas o, de lo contrario, otorgar la libertad de acción. Sergio Marchi, secretario general del gremio, denunció que sólo Vélez, Estudiantes y Lanús, tres clubes modelo, están con sus cuentas en absoluto orden. Instalado el revuelo, Julio Grondona, presidente de la AFA, advirtió a los titulares de las instituciones que quienes tengan deudas no podrán sumar refuerzos, deberán jugar con juveniles y perderán puntos si reclaman en la Justicia la habilitación de nuevos futbolistas contratados.

El Jefe miró la situación desde afuera, desentendiéndose, sin asumirse como el principal culpable de esta realidad. Vender los derechos de televisación a bajo precio, dar dinero a los clubes para, endeudándolos, garantizarse su lugar en el trono de Viamonte 1366, no establecer ningún control sobre las administraciones de las instituciones y sus balances dibujados, permitir que los clubes arranquen los torneos con grandes deudas, avalar los contratos en dólares y no establecer topes salariales son sólo algunos de sus desaciertos. Es paradigmático el caso de Newell´s, con el tendal que dejó Eduardo López, guiño mediante suyo. Pero ahora teatraliza un golpe sobre la mesa pidiendo orden, porque necesita que el Apertura arranque en la fecha establecida. En un país donde pueden cerrar hospitales y escuelas, el fútbol jamás debe parar, y ahí no está sólo el interés de AFA, sino el de poderosas corporaciones mediáticas y políticas.

En lugar de revisar todos sus malos manejos, Grondona aprovechó la situación para reclamarle al Estado el permiso del Prode Bancado. Aseguró que las apuestas on-line son el ingreso que acabará con todos los problemas. Entrar en el laberinto de ese mercado sería la peor noticia, porque de ahí a la mafia de las apuestas con partidos arreglados hay un suspiro. En un fútbol tan sospechable en muchos aspectos, el Prode Bancado vendría a oscurecer todo aún más.

El Pope le asigna al juego la importancia vital que otrora marcó tendrían, entre otros, la publicidad estática, la televisación y los codificados. El problema medular del fútbol no es cuánto dinero administran, sino cómo hacerlo. Si los billetes se apilan y la ineficiencia no se revierte el problema será el mismo, con cifras todavía más abultadas. Los dirigentes de los clubes son, mayormente, hombres con gran prosperidad en sus negocios privados, pero llamativamente en el manejo de las cuentas de los clubes tienen una contrapuesta desprolijidad.

Grondona avisó que el fútbol se iniciará en los plazos previstos para que no paguen justos por pecadores. Sin embargo, está a la vista que jamás buscó la justicia y la igualdad deportiva, lo que se pone en evidencia con el perverso sistema del Promedio; que por ejemplo le permitirá a Boca mantenerse en Primera así pierda sus 38 partidos, mientras que los recientemente ascendidos Atlético de Tucumán y Chacarita estarán obligados a sumar al menos 44 puntos para mantenerse en la máxima categoría.

No es la primera vez que Futbolistas Argentinos Agremiados hace un reclamo como el presente. Tampoco es inédita la postura de la AFA de llamar al orden a los clubes y buscar mayores ingresos por diversas vías. Hace 10 años una cumbre en el predio de Ezeiza prometía una reestructuración del fútbol desde un férreo control de la AFA a los clubes con sanciones que llegasen hasta la pérdida de la categoría y la exigencia de un incremento en los ingresos por la televisación de los partidos. Nada de aquello se ejecutó. Así, es previsible que la escena vuelva a repetirse. En tanto no se apunte a los problemas estructurales del fútbol, a las personas y los organismos responsables de controlar las finanzas de los clubes y la transparencia de los voluminosos negocios de un producto de consumo masivo, la situación actual no podrá más que repetirse y empeorar.
(Foto: Diariouno.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 20 de julio de 2009

En un mercado vendedor, más que nunca es la hora de los técnicos

En la antesala de una nueva temporada, el mercado de pases del fútbol argentino se desarrolla con escasas contrataciones pero varias ventas al exterior. La doble necesidad de los clubes de contar con dinero que de liquidez a sus resquebrajadas finanzas y la necesidad de reducir las  erogaciones de altos sueldos dolarizados (cuando se especula con una suba de la divisa por sobre los cuatro pesos) propicia la ida de los mejores y también la de los que no lo son tanto

Estudiantes, Vélez y Lanús son ejemplos de responsabilidad y buen manejo administrativo, sin embargo, el Pincha debió vender a Mariano Andujar y no pudo retener a Gastón Fernández (estaba a préstamo), el Fortín anunció que deberá desprenderse de al menos una pieza de su equipo titular y el Granate cedió a préstamo a Diego Valeri al Porto, de Portugal, en dos millones de dólares por dos años (el conjunto portugués estará obligado a hacer uso de la opción de US$ 6.700.000 sólo si en ese lapso juega al menos 60 partidos).

Boca vendió a Rodrigo Palacio en 5 millones de euros, prácticamente el mismo precio que el Palermo, de Italia, pagó por Nicolás Bertolo, de cuyo pase era propietario en partes iguales con Banfield (la entidad del sur del Gran Buenos Aires también retenía una parte menor del pase de Palacio). El millón de dólares que percibía anualmente el oriundo de Bahía Blanca y la proximidad a quedar en libertad de acción hicieron lo suyo para su venta a precio de oferta. Otro que no seguirá por su alto contrato pese al pedido de Alfio Basile, DT xeneixe, es Hugo Ibarra. En el caso del club de la Ribera pesa, además, el contrato europeo de Juan Román Riquelme  y el injustificable costo-beneficio del vínculo con Carlos Bianchi en su rol de mánager.

La AFA debería legislar sobre los contratos en dólares, prohibiéndolos. Sin embargo, las políticas de la calle Viamonte 1366 siempre están lejos de apuntar al beneficio de los clubes. No hacer nada por impedir el descalabro de sus cuentas garantiza tenerlos comiendo de su mano y que la estructura viciada de la conducción dirigencial mantenga su status quo. Por eso no se controlan la finanzas de las instituciones, se les permite iniciar los torneos con los números en rojo y realizar contrataciones que se saben no podrán pagar.

En este panorama, con apenas un puñado de jugadores que realmente marcan diferencias, el trabajo de los técnicos será el elemento decisivo. La lucha por los primeros lugares la darán una firme estructura táctica colectiva y una prestación física del más alto rendimiento. Es, más que nunca, la hora de los técnicos, ya que la importancia que siempre han tenido se ve incrementada hoy por la paridad de los planteles de los equipos de Primera División.

Para salvar las formas suele escucharse que todos los entrenadores laburan. La frase, aunque cierta, es incompleta, porque no todos lo hacen con la misma dedicación ni el mismo empeño. Están los que se detienen en cada detalle y los que trabajan a reglamento. Estarán arriba los equipos cuyos técnicos armen sus equipos desde atrás, que tengan distintos esquemas, mecanicen movimientos, prevean situaciones desfavorables; en síntesis, aquellos que logren maximizar sus virtudes y neutralizar las de los rivales.

Las malas administraciones de los clubes son ya un problema estructural del fútbol argentino, avalada por la perfidia del ente que tendría que controlarlos y castigarlos. La resultante es un fútbol disminuido, con planteles volátiles y escasez de talentos, por lo que la buena mano y la dedicación de los entrenadores será, en gran medida, la diferencia entre el éxito y la frustración.
(Foto: Espndeportes.espn.go.com)

Patricio Insuapatinsua@gmail.com

miércoles, 8 de julio de 2009

Y ahora, la Promoción

Vélez ya salió campeón, Gimnasia y Esgrima de Jujuy y San Martín de Tucumán descendieron y se sabe que Atlético de Tucumán y Chacarita ocuparán sus lugares. También quedó determinado que Lanús, Vélez, San Lorenzo y Tigre clasificaron para disputar la Copa Sudamérica, que tendrá a Boca y River invitados por última vez. Pero la temporada 2008/2009 no está finalizada. No al menos para Rosario Central, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Belgrano de Córdoba y Atlético de Rafaela. En partidos de ida y vuelta, se enfrentarán rosarinos contra cordobeses y platenses contra santafesinos en la búsqueda unos de manter la categoría y otros de llegar al círculo privilegiado de fútbol argentino.

Esta tarde será el turno del primer partido entre el Canalla y el Pirata, en Barrio Albertidi (la serie se definirá el domingo en el Gigante de Arroyito), mientras que mañana el Lobo visitará a la Crema (también se definirá el fin de semana, en el Bosque).

Rosario Central juega por Primera vez la Promoción y lo hará ante el equipo más experimentado en esta instancia. Belgrano la protagonizó cuatro veces, dos para manter la categoría y dos para ascender, y en tres de ellas logró el objetivo. La disputó para quedarse en Primera en la temporada 1999/2000 (cuando se instauró la Promoción) y la siguiente y en ambas se impuso ante Quilmes. En la 2005/2006 le arrebató su lugar en Primera a Olimpo, pero en la pasada temporada no pudo hacer lo mismo ante Racing.

Por su parte, Gimnasia y Esgrima de La Plata también hará su estreno en estas reválidas y enfrente tendrá un rival que no las desconoce. Finalizado el Clausura 2006, Argentinos Juniors debió ratificar su lugar en Primera y lo hizo ante Atlético de Rafaela, que ahora buscará cambiar la historia frente al conjunto de Leonardo Madelón.

La Promoción implica una injusticia, ya que pone cara a cara a un equipo que hizo mayormente las cosas mal –el de Primera- con otro que acumuló más méritos que defectos –el de la B Nacional- y sin embargo le da una doble ventaja deportiva al primero. Una es relativa, y tiene que ver con el hecho de definir de local, mientras que la otra quiebra absolutamente las equivalencias, al establecer que ante igualdad de puntos y goles en el resultado global cada cual se mantiene en su categoría. Está, además, la natural diferencia que existe entre dos equipos de distintas divisionales.

Si pese a todo el conjunto de la categoría inferior logra subir, la próxima temporada deberá lidiar con el Promedio, un invento nefasto, reaseguro de los poderosos, que es especialmente perjudial para los equipos recién ascendidos. Así, con los vigentes sistemas de Promedios y Promociones, las pasos de categoría en el fútbol argentino muchas veces desvirtúan los merecimientos.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 7 de julio de 2009

El desatino de Cappa

Desde el momento en que finalizó el partido ante Vélez y los de Liniers se consagraron campeones del torneo Clausura, Ángel Cappa, técnico de Huracán, buscó instalar que el conjunto de Parque Patricios fue despojado del título a instancias del árbitro Gabriel Brazenas, que, dicho sea, siempre fue un mal réferi. “Estoy dolido e indignado, porque aunque sus errores fueron involuntarios Brazenas le regaló la final a Vélez en bandeja y privó a la gente de Huracán de la alegría de un campeonato", sentenció el entrenador.

“Vélez fue un digno campeón, hizo un torneo excelente, pero no merecía que le regalen el título. Nos sacaron la billetera del bolsillo”, manifestó Cappa en una evidente contradicción. “Ganó el partido el árbitro. Nos anuló un gol mal a nosotros y le convalidó uno ilícito al rival. Nada menos”, completó.

Hizo especial hincapié en esa jugada protagonizada por Eduardo Domínguez en la que no se cobró gol, a la cual calificó como “la más importante” del encuentro, ya que entendió que “un partido donde Vélez tiene que ganar y pierde 1-0, es otro partido”. Cierto es que el defensor quemero estaba habilitado, pero Cappa no mencionó que esa posición lícita se dio porque lo estaba agarrando a Víctor Zapata para que no salga, ni tampoco se refirió a la inexistente falta cobrada contra Federico Nieto para dar lugar al tiro libre en que se originó la jugada.

También se quejó porque Brazenas no sancionó falta contra Gastón Monzón de Joaquín Larrivey en la jugada del gol de Vélez. Pero otra vez Cappa se tapó un ojo, ya que nada dijo de una instancia anterior en la cual Carlos Arano le metió un tremendo planchazo a Fabián Cubero que mereció sancionarse con tarjeta roja y penal para los de Ricardo Gareca. Como todos los protagonistas del fútbol argentino, Cappa no se queja de la injusticia, sino de que ésta no estuvo en su favor. No le preocupan los errores arbitrales, que aseveró los creía de buena fé, le preocupa que éstos le sean adversos y no favorables.

Bramó con justa razón por la desaparición de las pelotas tras el gol de Maximiliano Moralez, pero aquí otra vez su lectura fue parcial, ya que entre esa mezquina actitud y la del arquero Monzón haciendo tiempo sistemáticamente no parece haber una gran diferencia. Sin embargo, se permite una visión aleccionadora y apocalíptica para los más débiles: “Si esto queda impune, el fútbol argentino no tiene remedio y mandará siempre el más fuerte".

En su descargo mediático en cadena, puso siempre como ejemplo al fútbol español, donde cada fin de semana se ven las peores estafas contra los clubes chicos en el Bernabeu y el Camp Nou. No se le escuchó, ni se le leyó en sus columnas de la prensa española, quejarse de las habituales obscenidades arbitrales en favor del Real Madrid, club caro a sus afectos y verdadero poderoso mundial, nave insignia del establishment futbolista a nivel global.

Ponderó a Lanús por la consecuencia de un trabajo de años y lo mismo hizo con Vélez. Seguramente para no ser señalado destacó también a Estudiantes, el mejor equipo argentino de la actualidad, pero destacó como un mérito que lo consiguió al correrse de su línea histórica. Ahí mostró la hilacha, ya que con eso no quiso más que deslegitimar los méritos de aquel Pincha multicampeón de Osvaldo Zubeldía y desempolvar una discusión ya a esta altura anacrónica.

Vélez fue el justo campeón y Huracán un dignísimo contendiente, que estuvo a 7 minutos de quedarse con la gloria y pese a que no jugó como venía haciéndolo en el partido definitorio tuvo buenas situaciones de gol para volcarlo a su favor. Esto, sin dudas, causa un gran dolor, pero no habilita la descalificación del adversario, máxime cuando se trata de un entrenador y de alguien formado intelectualmente, analítico y reflexivo.

Cappa le hizo mucho bien a Huracán con esta campaña, que probablemente sea el punto de partida de una etapa floreciente para el Globo. Es un hombre muy inteligente y por eso busca instalar el supuesto ultraje para no hablar de la paliza táctica que le propinó Vélez y a partir de pretensiones de trascendencia, de que se recuerde mitológicamente en el imaginario colectivo a "aquel Huracán de Cappa que era una maravilla del fútbol y fue robado en la final". Contrariamente, con su patraña dialéctica desdibuja los reales méritos de un equipo que sí será recordado, pero en su justa medida, como un conjunto que con un presupuesto mínimo hizo un gran campeonato y logró la admiración de propios y ajenos, gracias al buen trabajo de sus jugadores y, también, por supuesto, de su entrenador.
(Foto: Minutouno.com - NA)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 22 de junio de 2009

Estudiantes, un gran equipo con ansias de gloria

Desde el momento en que el torneo Clausura se encaminó de tal modo que Huracán, Vélez y Lanús se convirtieron en los candidatos al título (los de Luis Zubeldía quedaron relegados este fin de semana) se abrió un debate futbolero sobre cuál de los tres es el mejor equipo. Pese a la imposibilidad de establecer los parámetros para llevar adelante esta discusión, la misma de todas maneras siempre existe. Injustamente, en algún momento no se contempló a Estudiantes de la Plata en esa conversación, pese a que como mínimo está a la misma altura que quemeros, fortineros y granates. Si bien es cierto que el Pincha nunca estuvo cerca de los primeros lugares del torneo local, su actuación en la Copa Libertadores bien ameritaba considerarlo como el mejor equipo del país. Históricamente habituado al segundo plano mediático, desde aquel mítico multicampeón concebido por Osvaldo Zubeldía, este Estudiantes sí despertó un marcado reconocimiento tras la victoria ante Defensor Sportig, de Uruguay, y la clasificación a las semifinales del certamen continental por quinta vez en su historia (la última fue en 1983), donde se verá las caras ante otro histórico copero, Nacional de Montevideo.

Estudiantes lleva varias temporadas de un marcado crecimiento futbolístico a partir de un orden dirigencial que permitió el armado de planteles con los recursos necesarios para tener un protagonismo principal. Compras puntuales y un gran trabajo mantenido en el tiempo en sus muy buenas divisiones inferiores convirtieron al León en un equipo con una definida identidad a lo largo de los últimos años, algo que también logró Lanús.

A mediados de 2006, la llegada de Juan Sebastián Verón, hijo dilecto de la casa y jugador de clase mundial, le dio al equipo el salto de calidad que necesitaba, lo cual quedó patentado con la conquista del Apertura de ese año. Hizo una gran diferencia económica en su carrera, disputó Mundiales, jugó en los clubes más poderosos y ya está para siempre en la idolatría máxima del pueblo pincha. Pese a esto exhibe una entrega innegociable, porque en lugar de recostarse en su carácter de estrella absoluta predica con el ejemplo, de modo tal que ninguno de sus compañeros pueda relajarse ni guardarse nada.

Indudablemente, el conjunto platense tiene una historia íntima con la Copa Libertadores, una mítica épica que influye, porque los jugadores que hoy visten su camiseta la conocen, la tienen en su cabeza, y eso genera un plus mental, una motivación extra, que en el fútbol nunca puede desestimarse.

Ahí está Estudiantes, protagonista como desde hace rato y otra vez, después de más de un cuarto de siglo, en las instancias decisivas de la Copa Libertadores. Enfrente tendrá casi un espejo, un contendiente de condiciones muy similares: gran presente, tres veces campeón continental y otra vez semifinalista después de más de 20 años. Será la reedición de una vieja rivalidad de antaño, con buenos antecedentes para el Pincha, que lo enfrentó y lo venció en las semifinales de dos de las tres copas que ganó, las de 1969 y 1971. Su aspiración de volver a la cima de América tiene argumentos sólidos.
(Foto: Rionegro.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 15 de junio de 2009

La emoción de la definición

El discreto nivel futbolístico, la desorganización manifiesta y las alimentadas sospechas de corrupción en los escritorios de todas maneras permiten disfrutar de un emocionante desenlace de campeonato. La lucha grande por el título, la angustiante por mantener la categoría y la que otorgará el prestigio de la participación internacional dan lugar a un trayecto final apasionante.

Vélez, el líder; Huracán, su escolta, y Lanús, detrás de ambos, son el triunvirato que se debatirá por la gloria de la vuelta olímpica. Antes del inicio de la decimoséptima fecha, el Granate encabezaba la tabla y parecía encaminarse firme a la conquista del Clausura, pero la inesperada y abultada derrota ante Arsenal, más la victoria velezana ante Newell´s y la quemera en el clásico ante San Lorenzo lo relegaron a la tercera colocación. Entonces, de los tres aspirantes al título los dirigidos por Luis Zubeldía pasaron este fin de semana de punteros a ser los únicos que dejaron de depender de sí mismos para coronarse. De todas maneras, la particularidad de que Vélez deba enfrentarse en las dos fechas que restan a Lanús y Huracán abre un abanico de múltiples posibilidades, con lo que todo podría cambiar el próximo fin de semana.

En tanto, abajo parece estar todo definido. El destino se presenta escrito y rubricado para San Martín de Tucumán, que para evitar el descenso deberá ganar sus dos encuentros (enfrentará a Newell´s, en Rosario, y a Lanús, en la Ciudadela) y aguardar que Gimnasia y Esgrima de La Plata pierda al menos uno (le quedan Boca, de visitante, y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, de local). Si esto ocurre será el Lobo quien pierda la categoría y el elenco norteño el que deba revalidar su lugar en la Promoción. La otra llave de disputa contra el cuarto equipo de la B Nacional (hasta hoy Instituto de Córdoba) la jugará Central, que sólo zafará de esa instancia si consigue sus seis puntos en juego y Godoy Cruz o Racing no suman (si la Academia saca un punto y el Canalla los seis deberán jugar un desempate).

En lo que hace a la clasificación para la próxima Copa Sudamericana, ya están clasificados Lanús y Estudiantes, además de los invitados Boca y River, y Tigre se asegurará su debut internacional si consigue tres puntos más. El último pasaje es hasta hoy de San Lorenzo, pero seguido a sólo dos puntos por Huracán y a tres por Colón y Estudiantes.

Pese a ser atacado en su estructura y perjudicado así en sus aspectos deportivo y cultural, en tanto espectáculo popular por excelencia, la definición de la temporada se presenta con la emoción propia de las definiciones abiertas.
(Foto: Olé.com.ar)

Patricio Insua
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jueves, 4 de junio de 2009

La peor defensa

En medio de la tormenta que genera el muy cuestionable arbitraje argentino, Lanús se encontró en el centro de la escena señalado como uno de los equipos recurrentemente más beneficiados por los fallos colegiados. La teoría se apoya en los apañamientos que generarían la muy estrecha relación de Alejandro Marón, presidente del Granate, con Julio Grondona, mandamás del fútbol argentino, y el hecho de que Jorge Romo, quien alguna vez fuera un dirigente de segunda línea en el club de sur del Gran Buenos Aires, sea el titular del Colegio de Árbitros (cargo que ocupa hace casi dos décadas) y un verdadero monje negro del referato argentino.

Instalado este tema en gran parte de la prensa y el público futbolero, Marón y Nicolás Russo, histórico dirigente de Lanús, actualmente a cargo de la vicepresidencia y hombre tosco habituado a las malas formas, salieron a despegar al club que conducen de este supuesto favoritismo. Pero eligieron el peor modo de hacerlo: defender el sistema arbitral argentino. Ambos dirigentes aseguraron que el nivel del referato es destacable, que las designaciones no implican ningún manejo escabroso y no esbozaron ninguna crítica a las esferas ejecutivas de la actividad. Esa ponderación de uno de los sectores de nuestro fútbol que más indicios ofrece para dudar de su honorabilidad lejos de despejar los rumores les da más fuerza, porque es llamativa la defensa de algo tan visiblemente podrido.

Lanús es una institución modelo, un club que desde una responsabilidad dirigencial ejemplar logró un crecimiento impresionante en los últimos 15 años , tanto a nivel del fútbol profesional como deportivo y social. Es el mejor equipo argentino desde el juego y desde los números: acumula 71 puntos en la tabla general de la temporada, por lo que ya hubiese sido campeón a falta de tres fechas si se tratase de un torneo lago. Es, además, junto con Estudiantes, el conjunto con la identidad más definida desde una consecuencia que lleva al menos tres temporadas. Tiene una de las mejores divisiones inferiores del país, una gran cantidad de deportistas amateurs y socios que disfrutan una magnífica infraestructura habituada a inaugurar incesatemente nuevas obras que acrecientan el patrimonio granate.

Todo esto fue señalado por Marón y Russo, y es muy importante que lo digan ya que por no tratarse de uno de los clubes tradicionalmente grandes todo esto es muchas veces omitido. Pero se expusieron a quedar pegados respecto de lo que buscaron desligarse al pretender presentar como transparente y correcto al oscuro y moralmente dudoso sistema arbitral argentino.
(Foto: Lanacion.com.ar y Elblogfutbolero.blogspot.com)

Patricio Insua
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lunes, 1 de junio de 2009

Impresentable

Pese a que se trata de un pésimo árbitro, Gustavo Bassi ha sido designado sistemáticamente en el último año para dirigir cada fin de semana alguno de los encuentros más relevantes de los torneos argentinos. Esta circunstancia hace, como no puede ser de otro modo, que cada lunes los distintos análisis periodísticos guarden un espacio para las críticas a sus polémicas -cuando no malas- actuaciones.

Este último fin de semana, el colegiado de la Asociación Argentina de Árbitros volvió a ser cuestionado por un penal otorgado a favor de Lanús en la victoria 2 a 1 del puntero del Clausura ante San Lorenzo. Sin embargo, la determinación de Bassi fue correcta, ya que Gastón Aguirre retuvo a Emir Faccioli impidiéndole ir en busca de la pelota en un corner. La sanción del penal era lo que correspondía. Ocurre que cuando la Justicia no es parcial deja de ser tal. Agarrones dentro del área como ese se producen no menos de nueve o diez veces por partido, entonces Bassi queda muy expuesto al cobrar sólo uno, antojadizamente, y hacer la vista gorda en la mayoría de los casos. Genera muchas dudas el hecho de que haya cobrado una falta que omite siempre.

Tras el partido, Aguirre dijo que el árbitro les había dicho a tres jugadores distintos del Ciclón que eran los responsables de la falta que derivó en la sanción del penal y Jonathan Bottinelli aseguró que tras el empate parcial de su equipo Bassi le espetó que habría otro gol de Lanús. Tras negar ambas acusaciones cuando se retiraba del estadio granate, tuvo la más patética conducta en la que puede caer un réferi al criticar con ironías el desempeño de los futbolistas. Las controversias por su actuación en Lanús - San Lorenzo derivaron en una marcada exposición en los medios que continuó hasta finalizada la fecha con los últimos partidos del domingo y es llamativo que en ninguna de las entrevistas realizadas le hayan preguntado cómo hace para dirigir desde hace un año sin dar la prueba física, condición sine qua non para que los árbitros estén a disposición para ser designados en cada nueva fecha.

En todos los rubros y profesiones hay personas que se desempeñan al margen de la ética y la corrección por intereses espurios y mezquindades personales. La corrupción esa una práctica que encuentra sus soldados en cada ámbito . El arbitraje argentino está muy lejos de constituirse en una excepción, principalmente a partir de ser un elemento clave del multimillonario y escabroso negocio del fútbol. Si alguna vez la tuvo, la credibilidad de Gustavo Bassi está hace rato hondamente enterrada.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
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lunes, 18 de mayo de 2009

La misma ilusión sostenida con distintos argumentos

La recta final del torneo Clausura encuentra a Lanús, Vélez, Huracán y Colón en la lucha por el título. Mientras que las propuestas del Granate y el Globo bien pueden emparentarse, el Fortín expresa una identidad diferente y el Sabalero también tiene sus huellas distintivas. Cada entrenador arma su equipo de acuerdo a sus convicciones, sus preferencias tácticas y las características de los jugadores de los que dispone. Al margen de las etiquetas, de las extremas defensas de las ideologías futbolísticas, es sabido que los caminos al éxito son múltiples.

El conjunto del sur del Gran Buenos Aires, único puntero, es acaso el equipo con la identidad más definida del fútbol argentino, adquirida con anterioridad al campeonato obtenido en 2007. La llegada de Ramón Cabrero a la dirección técnica significó el inicio de un proceso que mantiene su fisonomía hasta hoy. La conducción de Luis Zubeldía -un excelente técnico, con apenas 27 años- tiene su impronta pero mantiene el sello que se creó con la mano de Cabrero y él como ayudante de campo.

Por su parte, el equipo de dirigido por Ricardo Gareca hizo de la solidez defensiva su mejor virtud y asimiló muy rápidamente el trabajo de un entrenador nuevo. Germán Montoya en el arco y la dupla central compuesta por Sebastián Domínguez y Nicolás Otamendi -la mejor aparición del torneo- son el sostén de este Vélez que dejó La Plata invicto y punta, en la derrota 3 a 1 ante Gimnasia. El recambio que le dieron jugadores como Jonathan Cristaldo, Juan Martínez y Roberto Nanni (los tres autores de goles importantes) también ha sido una elemento esencial para estar en la lucha por el título. El contrapunto está dado por el bajo rendimiento de las últimas fechas: obtuvo 2 puntos sobre 9 en juego y en sus últimas cuatro presentaciones no logró marcar nunca el primer gol del partido.

Huracán es la revelación del torneo y seguramente el que tiene el juego más vistoso. Cuenta en su mediocampo con dos de los cuatro o cinco mejores jugadores del torneo: Mario Bolatti y Javier Pastore. A ellos se agrega la repentización en ataque de Matías Defederico. Ángel Cappa logró un equipo que se anima a jugar con la pelota al piso en cualquier circunstancia, receta con la cual el último fin de semana bailó y goleó a River 4 a 0.

El Globo y Lanús se asemejan en sus virtudes y también es sus debilidades, ya que son noqueadores con mandíbula de cristal. Perdieron 4 de los 14 partidos que disputaron, una cifra elevada para aspirar al título. En el caso del Granate, la mitad de esas derrotas fueron categóricas en el juego y en el resultado, cuando cayó 3 a 0 primero ante el propio Huracán y más tarde en su casa ante Estudiantes.

Por último, Colón, cuyo camino es más difícil porque tiene tres equipos por delante y porque matemáticamente no dejó atrás la amenaza de la Promoción, tiene en Antonio Mohamed un técnico muy trabajador y algunos jugadores que marcan diferencias. El Sabalero es un equipo con muchas variantes de jugada con pelota parada, bien estructurado defensivamente, con un mediocampo batallador en el cual se destaca Leonardo Prediguer y el poder de gol de veterano y vigente Esteban Fuertes.

Mientras los cinco tradicionales grandes son noticia por su juego resquebrajado y los malos resultados acumulados, el torneo Clausura vibra al ritmo de un equipo que sí sabe de vueltas olímpicas, uno que se estrenó como campeón hace dos años, otro cuyo único festejo fue hace más de 35 años y uno que nunca se coronó.
(Foto: Nuevodiarioweb.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 16 de marzo de 2009

Made in Lanús

En 1992, luego de tres décadas con muchísimas tardes de sábado y muy pocas de domingo, de que su gente se repartiese entre el cariño al club de la zona y los goles de Boca, River, Independiente, Racing o San Lorenzo, Lanús era campeón del Nacional B y lograba, nuevamente, su pasaporte para ser parte del fútbol grande de la Argentina. Entonces, la ilusión pasaba por conseguir que la Primera División no fuera algo efímero, como en los últimos 30 años, en los cuales el club había logrado tres ascensos, pero apenas había disputado en la elite la misma cantidad de temporadas: subió en 1971, 1976 y 1990 y bajó en 1972, 1977 y 1991. (En medio sufrió la peor debacle de su historia, cuando en 1979 descendió a Primera C, tenía un mínimo puñado de socios, una deuda millonaria y el yugo de un juicio con la AFA). Si bien se trataba de una institución con historia, que bien podía golpearse el pecho al recordar dos maravillosos equipos, Los Globetrotters subcampeones de River en 1956 y Los Albañiles de 1964, el hecho de tener un masa societaria reducida, una situación económica inestable y un arcaico estadio íntegramente de tablones de madera hacían temer que la historia de los últimos fantasmales pasos en Primera se repitiera.

Pero a partir de esa debilidad, el Granate construyó uno de los mayores y más exitosos crecimientos de la historia de nuestro fútbol. Desde aquel ascenso a inicios de los 90 se consolidó en Primera con un proyecto futbolístico a largo plazo basado en un impecable trabajo en divisiones inferiores; hoy una de las mejores canteras del fútbol nacional. Incluso cuando las cosas no salían y el equipo estaba lejos de realizar buenas campañas, desde una conducción tan seria como convencida supieron detectar muy prontamente los errores cometidos para retomar la línea trazada.

Institucionalmente los pasos se sucedieron con una velocidad asombrosa: lograron hacer de un estadio vetusto uno moderno, con comodidades y un aforo muy importante; reformaron su sede, trasformándose en un orgullo para la ciudad; sumaron una gran cantidad de actividades amateurs y se convirtieron en un ejemplo desde sus iniciativas sociales, culturales y educativas. Recientemente inauguraron debajo de una de las tribunas del estadio una concentración de lujo para los chicos de las inferiores oriundos de distintos puntos del país.

Esa visión integral de lo que una institución deportiva cimentada estructuralmente en el fútbol profesional debía ser y el trabajo consecuente a esa premisa tuvo su merecido premio con la conquista de su primer y hasta ahora único título local en 2007. Antes, en 1996, había alzado la Copa Conmebol, un torneo internacional de tercer orden, pero que le sirvió al club para creer en que un logro grande, como el que posteriormente consiguió, era algo posible y no una quimera.

Si bien hacía años que la apuesta era por sus divisiones inferiores, tras las malas experiencias que implicaron las etapas de Néstor Gorosito y Carlos Ramacciotti como entrenadores, Lanús vio claramente que no sólo lo mejor que podía poner en cancha provenía de su semillero, sino que entendió que para maximizar los resultados era necesario que la conducción recayera también en alguien de las entrañas de la institución. Así, decidieron que Ramón Cabrero se haga cargo del primer equipo. Pese a que tenía casi 60 años y una corta y lejana experiencia como entrenador, conocía muy bien a muchos de los muy buenos talentos juveniles que pedían pista. El contrapunto generacional con el DT lo aportaba su ayudante de campo, Luis Zubeldía, quien asumía ese rol y el de entrenador de la Reserva con apenas 23 años, luego de un retiro prematuro producto de una osteocondritis que mató la carrera de un volante que prometía mucho desde Lanús y las selecciones juveniles (disputó los Mundiales Sub 17, en Egipto 1997, y Sub 20, en Nigeria 1999).

Cabrero se hizo cargo del equipo luego de la 13º fecha del Apertura 2005, tras la derrota 4 a 1 ante River que marcó la salida de Gorosito. Entonces, el objetivo principal era engrosar el promedio y escaparle a la Promoción, instancia que había disputado en 2002. Pese a las dificultades propias de un equipo que no venía bien, Ramonín obtuvo el 50 por ciento de los puntos en juego: 9 en seis fechas. Al siguiente torneo, tras realizar la pretemporada y sabiéndose técnico definitivo y no interino realizó una sensacional campaña al lograr un subcampeonato. Los dos torneos siguientes, en los que repitió la sexta posición, fueron la antesala de la gloria máxima: el título del Apertura 2007.

El Clausura 2008 fue muy malo. Incidieron el desgaste de la doble competencia al disputar la Copa Libertadores –certamen que jugaba por primera vez-y las lesiones para que el Granate termine 16º, apenas 3 puntos por sobre el último. La decisión de Cabrero fue alejarse de la dirección técnica para ocupar la coordinación general del fútbol y su apuesta y la de la CD fue dejar a Zubeldía, de apenas 27 años, al frente del equipo. Con tremenda madurez y muy interesantes conceptos futbolísticos, en su primer torneo como DT el equipo terminó cuarto, sólo por debajo de San Lorenzo, Tigre y Boca, los tres equipos que definieron el título en un triangular final. Con apenas dos puntos menos que los que llegaron mano a mano al final, había sido, para muchos, el equipo que mejor fútbol había desplegado en el torneo.

Trascurridas seis fechas del presente torneo, Lanús está solo en lo más alto de la tabla de posiciones con 15 puntos. Incluso podría tener puntaje ideal si ante Gimnasia, en La Plata, hubiese tenido un poco de fortuna y un arbitraje justo. De todas maneras, pase lo que pase el, próximo fin de semana no se bajará de la cima, ya que su escolta, Vélez, suma 12 unidades. El último sábado defendió la punta en la victoria 2 a 1 ante Colón con un equipo en el que fueron reservados varios titulares, en una demostración de la inagotable aparición de recursos de los que dispone. Jugadores como Sebastián Blanco, José Sand y Matías Fritzler estuvieron en el banco a la espera del próximo partido ante Everton, de Chile, un encuentro clave para las aspiraciones de continuar en la Libertadores. Porque Lanús es puntero mientras atiende tanto al frente doméstico como al internacional, aunque si resiste la tentación y deja de lado el certamen continental para concentrase en el Apertura será el principal candidato a adjudicárselo.

El proceso iniciado con Cabrero y continuado hoy con Zubeldía se sustenta en la solidez institucional y económica que le permite al club vender poco y muy bien y pagar los sueldos necesarios para que ninguno de sus futbolistas presione por irse. Esto pasa, además, por la identificación de los jugadores con el club. Y no sólo con los que provienen de las inferiores, para lo cual basta con mirar el caso de Sand. El correntino fue el goleador del último torneo y es uno de los mejores artilleros de la Argentina; sin embargo, pese a orillar los 30 años, no pide a gritos una transferencia, porque encontró en Lanús su lugar en el mundo: un club que hizo un gran esfuerzo por sumarlo a su plantel, que le paga lo que vale y donde la gente lo adora.

En todos estos años de crecimiento, Lanús no tuvo elecciones para elegir a sus autoridades. Esa circunstancias no fue porque se le puso trabas a quienes quisieran participar, sino que cuando el equipo descendió a la tercera categoría las agrupaciones políticas del club se dieron cuanta que en la unidad estaba el crecimiento y que éste se daría solamente con pautas inequívocas: buena y austera administración, claridad en las cuentas, apertura a los socios, trabajo a largo plazo en las divisiones inferiores y, más tarde, controlar las conductas de los representantes y mantener a raya a los intermediarios. Forjó así una identidad que evidencia una clara comunión entre todos y cada uno de quienes forman parte de la vida del club. Así, Lanús es hoy un ejemplo, un modelo y una fantástica realidad.
(Foto: Esfutbol.es)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 2 de marzo de 2009

Fabbiani, la síntesis del fútbol argentino

Los medios que venden el show futbolístico, que poco se ocupan del análisis del juego y muy rara vez hacen foco en las delictuales conductas de una actividad de cifras pesadísimas, encontraron su fetiche en Cristian Fabbiani. Lo exprimirán, magnificándolo al extremo, hasta encontrar un nuevo elemento para vender. Las circunstancias entorno al jugador surgido de Lanús evidencian las bajezas del periodismo deportivo dominante y su influencia en los hinchas, así como el nivel de juego del fútbol argentino en general y de River en particular.

A comienzos del año, cuando los equipos comenzaban sus pretemporadas, la atención mediática recayó en la negativa de Fabbiani de reincorporarse a Newell´s por un dinero que el club le adeudaba. A esa altura, ya se sabía del interés de River por contar con él. Le reclamaba a la flamante Comisión Directiva rojinegra la importante suma que nunca le había exigido al oscuro Eduardo López. Las nuevas autoridades leprosas lograron reunir el dinero y depositarlo, pero Fabbiani de todas maneras se negó a volver a Rosario, influenciado por empresarios y dirigentes riverplatenses que le aseguraban su arribo a Núñez. Hasta Néstor Gorosito, DT de la Banda, pedía públicamente su llegada y anunciaba, en una exageradísima comparación, que podía transformarse en el Guillermo Barros Schelotto de River. En un mercado de pases con muy poca actividad, el Ogro fue suficiente para crear una novela de verano.

La prensa más consumida se regocijaba con su invento, con las declaraciones de Fabiani sobre su amor por River y su negativa a vestir cualquier otra camiseta. Nunca se preocuparon por referirse al pésimo manejo del jugador al huir de Newell´s. Tampoco se detuvieron en el desplante que le hizo a la gente de Vélez, cuando luego de arreglar de palabra su incorporación con Christian Bassedas, manager del conjunto de Liniers, los dejó plantados para la presentación oficial y firma de contrato.

Todo River esperaba como un mesías salvador a un delantero que en el último torneo marcó 5 goles y que antes había jugado en Lanús (club que lo dejó ir sin complejos dos veces), Palestino, de Chile; Beitar Jerusalem, de Israel, y CFR Cluj, de Rumania. Antes de vestirse de rojo y balanco sus apariciones eran más en la prensa del corazón que en la deportiva.

Los hinchas de River pisotearon su historia al darle status de ídolo a Fabbiani incluso antes de pisar el Monumental. Se trató de una muestra de la capacidad de los periodistas para imponer temas y posiciones. El mismísimo Enzo Francescoli, instalado para siempre en el Olimpo del club, fue inicialmente resistido. Sin embargo, el hombre de Ciudad Evita no valoró esa tremenda ventaja de ser recibido con alfombra roja al presentar una forma física inaceptable para un profesional y al hacer los días cortos y las noches largas. Esto último fue avalado por Gorosito que preguntó retóricamente cuándo iba a ir Esperando (edén de la noche porteña, muy frecuentado por varios futbolistas) sino ahora, siendo joven. La respuesta es tan clara como breve: nunca. La diversión de madrugada es incompatible con la vida de que debe llevar un futbolista de alto rendimiento. Desempeñarse en uno de los equipos más grandes de la Argentina, es decir ganar muchísimo dinero por ocupar un lugar de privilegio en la profesión elegida, implica dejar de lado ciertas cosas. No está mal que un futbolista salga de noche esporádicamente, pero sí es un problema que sea un asiduo concurrente de la movida nocturna.

Que Fabbiani haya marcado diferencias con su muy mal estado físico pone de manifiesto un bajo nivel futbolístico. Sin dudas no se puede desestimar el componente psicológico, que hizo que los rivales tambaleen ante la presión de hacerle frente al fetiche mediático. Fue fundamental en los triunfos ante Central, al marcar el gol de la victoria, y ante Banfield, con una asistencia a Falcao para liquidar un partido abierto. Su influencia había comenzado antes del partido en Arroyito, en el agónico triunfo por la Copa Libertadores ante Nacional, de Paraguay, en su debut oficial: bajó la pelota en el área (con la mano) y remató cruzado para que tras el rebote del arquero convirtiera Buonanotte (en posición adelantada).

Cristian Fabbiani es un buen delantero, técnicamente tiene la capacidad para participar del circuito de juego y sabe aguatar la pelota para jugar de espaldas al arco rival. Pero eso no implica que sea un gran atacante, destinado a vestir camisetas pesadas. Si River no estuviera en uno de los peores momentos de sus historia jamás se hubiese detenido en él.

El último fin de semana Gorosito volvió a darle media hora en cancha. Esta vez no tu incidencia favorable en su equipo y nada pudo hacer en la paliza que River recibió por parte de San Lorenzo, 5 a 1 en el Nuevo Gasómetro. Tal vez al ex Lanús y Newell´s le sobrevenga una serie de partidos sin goles ni intervenciones decisivas, entonces esa misma prensa que lo elevó le apuntará y se preguntará qué le pasa a Fabbiani, señalará su mal presente y cuestionará si era la contratación que River necesitaba.
(Foto: Nosolodeportes.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 23 de febrero de 2009

Llop, Molina y una historia que se repite

Racing ha vivido más de la mitad de las casi ocho décadas del profesionalismo en crisis. En los últimos 42 años obtuvo apenas un campeonato local, el Apertura 2001; título conseguido con una legitimidad manchada por arbitrajes beneficiosos y la disputa del partido definitorio apenas una semana después de uno de los hechos más lamentables de la historia argentina, como fue el desastroso y luctuoso final del gobierno que encabezaba Fernando De La Rúa. Aquel 28 de diciembre sólo jugaron Vélez ante Racing y River frente a Rosario Central, ya que el resto de los partidos correspondientes a la última fecha se postergaron para febrero de 2002. Pero el necesario festejo de Racing no podía esperar, era más importante que la crisis nacional. Y el gol de Gabriel Loeschbor le dio al pueblo racinguista una alegría que, pese a todo, era honda y genuina.

Ese logro y la conquista de la Supercopa de 1988 fueron los únicos festejos del conjunto de Avellaneda en más de cuatro décadas. El contrapunto lo dieron el descenso y la permanencia en la segunda categoría dos años, la quiebra del club, su privatización y la disputa de la Promoción la pasada temporada. Esos fueron los principales males de una lista tan larga como dolorosa para la gente de Racing.

Ese derrotero incluyó el paso de casi un centenar de técnicos. Este fin de semana, tras la derrota en el clásico ante Independiente 2 a 0, Juan Manuel Llop pasó a ser un nombre más de esa nómina. Probablemente, el ciclo del Chocho estaba agotado por los malos resultados (ocho partidos sin victorias) y la sabida distante relación con el plantel. Ocurre que Racing -sus dirigentes, sus seguidores- deberá aceptar que sus problemas no responden a la coyuntura de cambiar un entrenador, sino que son estructurales. Sólo Boca, Vélez, Lanús y Estudiantes, instituciones serias y con proyectos sólidos, pueden aspirar a mejorar un mal momento futbolístico a partir de un cambio de DT.

Pese a todo esto, la grandeza de Racing no está en duda. La gran cosecha de títulos en el amateurismo (1913-14-15-16-17-18-19-20-21-25) para ganarse el mote de Academia, conseguir antes que nadie un tricampeonato en la era profesional (1949-50-51) y haber sido el primer equipo argentino campeón del mundo (1967) son parte de una riquísima historia, contenida por una de las hinchadas más grandes y emocionantes de nuestro fútbol.

El presidente de Racing, Rodolfo Molina, ya tomó la decisión de despedir a Llop. A dos meses de haberse hecho cargo de la conducción del club, después de sólo tres partidos oficiales como titular de la entidad, eligió despedir a un técnico, en línea con lo que han sido los manejos de club en los últimos años. No puede señalarse falta de coherencia. Antes del choque ante Independiente, Molina aseguró que se trataba de un cuerpo técnico “heredado”, algo absolutamente cierto, aunque omitió recordar que en su campaña electoral prometió la continuidad del ex entrenador de Newell´s, Godoy Cruz y Banfield. Molina debería blanquear la realidad de Racing recordándole a sus hinchas que la etapa de gloria está registrada en blanco y negro, que los números son de un rojo cegador y que una reconstrucción sólo es posible con orden institucional y un trabajo a mediano y largo plazo en inferiores para que el primer equipo se nutra de esos valores juveniles; es decir, encarar un proceso de saneamiento que muy difícilmente implique estar en la disputa por un título. Si en lugar de eso opta por prometer pomposas contrataciones y grandes campañas que al no concretarse lleven entonces a semestrales cambio de técnicos, entonces Racing continuará en la misma tenebrosa senda de los últimos 40 años.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com