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miércoles, 8 de julio de 2009

Y ahora, la Promoción

Vélez ya salió campeón, Gimnasia y Esgrima de Jujuy y San Martín de Tucumán descendieron y se sabe que Atlético de Tucumán y Chacarita ocuparán sus lugares. También quedó determinado que Lanús, Vélez, San Lorenzo y Tigre clasificaron para disputar la Copa Sudamérica, que tendrá a Boca y River invitados por última vez. Pero la temporada 2008/2009 no está finalizada. No al menos para Rosario Central, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Belgrano de Córdoba y Atlético de Rafaela. En partidos de ida y vuelta, se enfrentarán rosarinos contra cordobeses y platenses contra santafesinos en la búsqueda unos de manter la categoría y otros de llegar al círculo privilegiado de fútbol argentino.

Esta tarde será el turno del primer partido entre el Canalla y el Pirata, en Barrio Albertidi (la serie se definirá el domingo en el Gigante de Arroyito), mientras que mañana el Lobo visitará a la Crema (también se definirá el fin de semana, en el Bosque).

Rosario Central juega por Primera vez la Promoción y lo hará ante el equipo más experimentado en esta instancia. Belgrano la protagonizó cuatro veces, dos para manter la categoría y dos para ascender, y en tres de ellas logró el objetivo. La disputó para quedarse en Primera en la temporada 1999/2000 (cuando se instauró la Promoción) y la siguiente y en ambas se impuso ante Quilmes. En la 2005/2006 le arrebató su lugar en Primera a Olimpo, pero en la pasada temporada no pudo hacer lo mismo ante Racing.

Por su parte, Gimnasia y Esgrima de La Plata también hará su estreno en estas reválidas y enfrente tendrá un rival que no las desconoce. Finalizado el Clausura 2006, Argentinos Juniors debió ratificar su lugar en Primera y lo hizo ante Atlético de Rafaela, que ahora buscará cambiar la historia frente al conjunto de Leonardo Madelón.

La Promoción implica una injusticia, ya que pone cara a cara a un equipo que hizo mayormente las cosas mal –el de Primera- con otro que acumuló más méritos que defectos –el de la B Nacional- y sin embargo le da una doble ventaja deportiva al primero. Una es relativa, y tiene que ver con el hecho de definir de local, mientras que la otra quiebra absolutamente las equivalencias, al establecer que ante igualdad de puntos y goles en el resultado global cada cual se mantiene en su categoría. Está, además, la natural diferencia que existe entre dos equipos de distintas divisionales.

Si pese a todo el conjunto de la categoría inferior logra subir, la próxima temporada deberá lidiar con el Promedio, un invento nefasto, reaseguro de los poderosos, que es especialmente perjudial para los equipos recién ascendidos. Así, con los vigentes sistemas de Promedios y Promociones, las pasos de categoría en el fútbol argentino muchas veces desvirtúan los merecimientos.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 15 de junio de 2009

La emoción de la definición

El discreto nivel futbolístico, la desorganización manifiesta y las alimentadas sospechas de corrupción en los escritorios de todas maneras permiten disfrutar de un emocionante desenlace de campeonato. La lucha grande por el título, la angustiante por mantener la categoría y la que otorgará el prestigio de la participación internacional dan lugar a un trayecto final apasionante.

Vélez, el líder; Huracán, su escolta, y Lanús, detrás de ambos, son el triunvirato que se debatirá por la gloria de la vuelta olímpica. Antes del inicio de la decimoséptima fecha, el Granate encabezaba la tabla y parecía encaminarse firme a la conquista del Clausura, pero la inesperada y abultada derrota ante Arsenal, más la victoria velezana ante Newell´s y la quemera en el clásico ante San Lorenzo lo relegaron a la tercera colocación. Entonces, de los tres aspirantes al título los dirigidos por Luis Zubeldía pasaron este fin de semana de punteros a ser los únicos que dejaron de depender de sí mismos para coronarse. De todas maneras, la particularidad de que Vélez deba enfrentarse en las dos fechas que restan a Lanús y Huracán abre un abanico de múltiples posibilidades, con lo que todo podría cambiar el próximo fin de semana.

En tanto, abajo parece estar todo definido. El destino se presenta escrito y rubricado para San Martín de Tucumán, que para evitar el descenso deberá ganar sus dos encuentros (enfrentará a Newell´s, en Rosario, y a Lanús, en la Ciudadela) y aguardar que Gimnasia y Esgrima de La Plata pierda al menos uno (le quedan Boca, de visitante, y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, de local). Si esto ocurre será el Lobo quien pierda la categoría y el elenco norteño el que deba revalidar su lugar en la Promoción. La otra llave de disputa contra el cuarto equipo de la B Nacional (hasta hoy Instituto de Córdoba) la jugará Central, que sólo zafará de esa instancia si consigue sus seis puntos en juego y Godoy Cruz o Racing no suman (si la Academia saca un punto y el Canalla los seis deberán jugar un desempate).

En lo que hace a la clasificación para la próxima Copa Sudamericana, ya están clasificados Lanús y Estudiantes, además de los invitados Boca y River, y Tigre se asegurará su debut internacional si consigue tres puntos más. El último pasaje es hasta hoy de San Lorenzo, pero seguido a sólo dos puntos por Huracán y a tres por Colón y Estudiantes.

Pese a ser atacado en su estructura y perjudicado así en sus aspectos deportivo y cultural, en tanto espectáculo popular por excelencia, la definición de la temporada se presenta con la emoción propia de las definiciones abiertas.
(Foto: Olé.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 25 de noviembre de 2008

Handicap Boca

Cuando sólo quedan tres fechas para finalizar el torneo, hay una muy mala noticia para los equipos que miran la punta desde abajo: es Boca quien está en la cima. Curtido como nadie en los últimos años en este menester de lograr campeonatos -aún en situaciones desventajosas o de mayores responsabilidades-, no será sencillo para sus rivales verlo ceder. Si bien el último fin de semana para ganar en Tucumán a San Martín y llegar sin compañía a lo más alto debió contar con la inestimable colaboración del árbitro Carlos Maglio, muchos méritos ha acumulado este Boca.

Disputó casi todo el certamen sin Martín Palermo y Rodrigo Palacio, su letal dupla ofensiva. Bien puede aventurarse que sin ellos en cancha el conjunto auriazul se privó de algo así como 15 goles que significasen 8 o 9 puntos más en la tabla. En el caso del platense, su ausencia implica además la falta del referente, del líder, y de alguien a quien no intimida en lo más mínimo sentir todas las miradas puestas en él.

Mayores fueron los contratiempos en la defensa. También por lesiones, el tramo final del Apertura encuentra a Boca sin su zaga central titular, conformada por Julio César Cáceres y Gabriel Paletta. Hugo Ibarra, dueño de lateral derecho, también sufrió ausencias por su físico, lo mismo que Morel Rodríguez por la izquierda. Los cuatro juntos sólo pudieron estar presentes en seis partidos (los cinco primeros del campeonato y el superclásico ante River), en los cuales el equipo sumó 16 de los 18 puntos en juego. Además, “por haberle mentido a sus compañeros”, según señaló el técnico, Carlos Ischia, -a lo cual bien podría sumarse el revuelo que la novela generó en la prensa- Mauricio Caranta dejó el arco y su lugar fue ocupado por el debutante juvenil Javier García, de 19 años.

Los problema se completaron con dos cuestiones extradeportivas de distintos matices: el cruce de fuertes declaraciones entre Juan Román Riquelme y el paraguayo Cáceres y el golpe que significó la inesperada muerte de Pedro Pompillo, quien fuera el titular de la entidad.

A todo esto logró sobreponerse Boca para estar hoy en la punta. Y en gran medida es mérito de Ischia haber conseguido que sus dirigidos dejen atrás todas estas cuestiones.

Si algo potencia todavía más las posibilidades de Boca es la situación de sus adversarios en la lucha por el título. Por un lado, San Lorenzo, que fue puntero durante la mayor parte del torneo, mermó sustancialmente su rendimeinto y apenas ganó uno de los últimos seis encuentros que disputó. Aunque está solamente a dos puntos de los de la Ribera, anímica y futbolísticamente el conjunto de Miguel Ángel Russo está claramente disminuido. Por otro, Tigre, que desplegó un muy buen juego a lo largo del campeonato, dispone de menos recursos y variantes que Boca y San Lorenzo, al tiempo que deberá soportar el vértigo del protagonismo en instancias definitorias, algo difícil de sobrellevar para los equipos sin experiencia en esas peleas.

En esta última etapa del campeonato, mantener la punta y enhebrar al menos tres partidos sin derrotas es algo que no ha ocurrido. Esta irregularidad alimenta incluso las esperanzas de Lanús que, pese a estar a cuatro unidades del líder y con tres equipos por delante, está convencido de poder aspirar a la consagración final.

Sin su mejor versión, Boca está de todos modos en el primer puesto. El próximo fin de semana enfrentará a Racing y, como esto es fútbol y todo puede ocurrir, tal vez la situación actual tome otro giro, como viene ocurriendo cada fin de semana. Pero la experiencia del Xeneixe en estas definiciones, una vez que a muy poco del final ha logrado hacerse de la punta en soledad, parece augurar otra vuelta olímpica teñida de azul y amarillo.
(Foto: Diariouno.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 22 de septiembre de 2008

Cambio de roles

Ocurre a veces que por 90 minutos la pirámide social del fútbol se invierte. Así sucedió, por partida doble, en la séptima fecha del presente Apertura, cuando Boca y River cayeron derrotados a manos de dos habitantes del proletariado de la pelota. Modestos desde los presupuestos que manejan, aunque no desde sus convocatorias, Tigre en la mítica Bombonera y San Martín de Tucumán en su inexpugnable estadio de La Ciudadela construyeron dos victorias inobjetables e históricas: los del norte de la provincia de Buenos Aires llevaban 59 años sin ganarle a Boca como visitante (además, los xeneixes no caían en su cancha hacía un año y medio) y los tucumanos consiguieron su primer triunfo ante River.

Matadores y Santos son hasta aquí dos de los mejores equipos del torneo. Sin figuras de renombre, demuestran que es posible salir a buscar el triunfo ante cualquier rival a partir de una idea definida, conseguida con un trabajo a largo plazo a partir de que mantienen hace buen tiempo a sus entrenadores, Diego Cagna y Carlos Roldán, y no han hecho, pese a los ascensos, grandes movimientos en los planteles de una temporada a otra.

Con sus triunfos, Tigre y San Martín pusieron en evidencia falencias de los dos tanques del fútbol argentino. Mientras Boca parece atravesar una laguna de la que más pronto que tarde saldrá, River perdió definitivamente el rumbo para internarse en un laberinto en el cual cada paso que da lo aleja más de la salida. Apenas un punto por sobre los últimos, Huracán y Estudiantes, a diez del líder, San Lorenzo, y más de una decena y media de equipos por sobre su posición marcan el pésimo momento del Millonario, que ya no pelea por el campeonato. Seguramente Diego Simeone entendió que no corría con chances en el Apertura incluso antes del encuentro en Tucumán y por eso presentó una Reserva reforzada, de modo tal de reservar a los titulares para el choque ante Defensor Sporting, de Uruguay, en el debut de la Copa Sudamericana, certamen que pasó a ser el único objetivo para este semestre.

En tanto, la caída en el rendimiento de los de la Ribera gira alrededor de su máxima figura, de su jugador fetiche. Juan Román Riquelme no tiene hoy la fineza en la que se apoya fundamentalmente su juego y está mal físicamente, a lo cual se agrega algo mucho más preocupante: la falta de compromiso con el equipo. El talentoso mediocampista nunca se ha caracterizado por su vigor, pero la constante conducta de desentenderse por completo de la jugada cuando pierde la pelota más un evidente fastidio dan una versión de sí mismo perjudicial para el equipo. Los primeros cuatro partidos de esta temporada Boca los jugó sin su número 10 y todos fueron victoria, mientras que en la misma cantidad de encuentros con él en cancha todavía no pudo ganar, ni rendir en buena forma. Son los riesgos de hacer girar todo en órbita a un jugador; entonces cuando ese director de orquesta está bien todo es fácil, pero cuando no es así parece preferible su ausencia a su mala versión. De todos momentos, el mal momento de Boca no tiene equivalencias con la actualidad de River, que sí atraviesa una marcada crisis.

Lo concreto es que Tigre y San Martín ratificaron sus buenos desempeños con triunfos de esos que además de los tres puntos traen ese tan intangible como existente envión anímico. Supieron aprovechar las dudas de Boca y River para producir dos fuertes estruendos, ubicarse arriba en la tabla de posiciones y alterar, aunque sea por un momento, el status quo de la patria futbolera.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 11 de agosto de 2008

Aunque sea un momento, bien vale el festejo

Los torneos cortos son para una reducida elite. Pese a lo que siempre se aseguró desde la AFA en su defensa, las más de 30 ediciones de certámenes de 19 fechas sólo entregaron un nuevo campeón: Lanús, en el Apertura 2007. Nunca son más de tres o cuatro, con pocas variaciones a lo largo de los años, los equipos que tienen con qué sentirse en condiciones de apuntar al título. El resto, la gran mayoría, el proletariado futbolero, pelea en el largo aliento, en la carrera de 38 fechas. Ahí, los que con mucho esfuerzo se han acomodado un poco, buscan la clasificación a torneos internacionales, aunque les signifique pan para hoy y hambre para mañana; y más atrás aparecen quienes bregan por mantenerse dentro del sistema, es decir, por no perder su lugar en la Primera División.

Entre los que pugnarán esta temporada por no caer del círculo privilegiado del fútbol argentino están San Martín y Godoy Cruz. El sistema de promedios, reaseguro de los grandes, obliga a los recién ascendidos a hacer campañas más que aceptables. El criterio para mantener la categoría genera una desigualdad muy manifiesta: mientras que el Santo y el Tomba deberán sumar no menos de 48 puntos para evitar el descenso o la Promoción, Boca y River podrían perder todos los partidos del Apertura 2008 y el Clausura 2009 que de todos modos se mantendrían en la máxima divisional.

En este contexto, tucumanos y mendocinos lograron comenzar con una sonrisa. En el norte, los dirigidos por Carlos Roldán tuvieron la satisfacción de disputar el primer partido del campeonato y la victoria 2 a 0 ante Huracán generó la gran alegría de un estadio colmado. Por su parte, el conjunto blanquiazul dio el batacazo de la primera fecha al derrotar como visitante con dos goles del colombiano Jairo Castillo a Banfield, que en la previa del campeonato se presentaba como uno de los equipos que mejor se había reforzado y que aspira a colarse en la lucha de arriba.

San Martín y Godoy Cruz dieron apenas un primer paso. Saben lo difícil que será concretar el objetivo de la permanencia y la regularidad que deberán conseguir para conseguirlo sin sufrimiento. El festejo de ambos tras el debut con triunfo es absolutamente lógico, ya que implica haber comenzado del mejor modo un desafío complicado y da fuerza a la ilusión que ya comenzaron a desandar.
(Foto: Mdzol.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com