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martes, 9 de julio de 2013

El argentino que capitaneó al Inter durante la Segunda Guerra Mundial

Atilio Demaría y Luis Monti fueron los primeros futbolistas argentinos en disputar dos Mundiales consecutivos. Estuvieron presentes en las primeras ediciones y en ambas se subieron al podio: en Uruguay 1930 fueron subcampeones con Argentina y en Italia 1934 alzaron la copa Jules Rimet con el seleccionado local. En aquella Azzurra campeona del mundo hubo dos argentinos más: Enrique Guaita y Raimundo Orsi.

En la primera Copa del Mundo de la historia, Atilio José Demaría fue parte del equipo que derrotó 6-3 a México en Montevideo, mientras que en la siguiente edición, Vittorio Pozzo lo incluyó entre los once que en Florencia se impusieron a España 1-0 por los cuartos de final. Esas fueron sus presencias mundialistas.

Había nacido en Buenos Aires el 19 de marzo de 1909 y durante el amateurismo jugó en Estudiantil Porteño. Pero a finales de 1930 Gimnasia y Esgrima La Plata, campeón de Primera División en 1929, lo contrató para una gira mundial de casi cuatro meses, que se inició en Brasil el 12 de diciembre en un empate 1-1 con Vasco Da Gama y luego continuó por España (donde el Lobo derrotó a Real Madrid y Barcelona) Francia, Alemania, Checoslovaquia, Austria, Italia, otra vez España, Portugal y nuevamente Brasil, donde concluyó el 23 de abril de 1931 con la caída en San Pablo ante Palestra 2-1. Demaría anotó 11 goles y a su vuelta al país solamente disputó un partido con el conjunto platense en el torneo de Primera División, frente a San Lorenzo.

Regresó rápidamente a Europa pero para sumarse al Internazionale de Milán donde jugó hasta 1936 y fue, junto Giuseppe Meazza, Luigi Allemandi y Armando Castellazzi, uno de los cuatro miembros del equipo que integraron el primer seleccionado italiano campeón del mundo.

El avance del fascismo lo trajo de nuevo a Buenos Aires para jugar en Independiente. Debutó en el Rojo el 16 de agosto de 1936, por la primera fecha del campeonato de ese año y lo hizo marcando el único gol de su equipo en la derrota 2-1 ante San Lorenzo. Sin embargo serían apenas tres partidos en el elenco de Avellaneda y nuevamente se pondría la camiseta de Estudiantil Porteño para disputar la liga amateur.

Volvió al Inter en 1938 y en 1940 se produjo el cambio de vereda de Giuseppe Meazza, quien pasó al Milan. El hombre que hoy es estadio había sido su compañero en el período anterior en el club nerazzurri y en el mundial de 1934. Fue entonces que se transformó en el capitán del equipo en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, y lo fue hasta 1943, cuando el Calcio se suspendió por el cruento belicismo que destruía hambreaba a Europa.

En el Inter disputó 295 partidos (el segundo argentino con más presencias en el club, detrás de Javier Zanetti) y convirtió 86 goles; además, con seis tantos es quinto máximo anotador del club en la historia del Derby della Madonina. Le marcó dos veces al Milan en un mítico triunfo 5-4 el 6 de noviembre de 1932 y agregó otra conquista en el segundo encuentro de la temporada, victoria por 3-1. Repitió festejos en las victorias 2-1 de la temporada 1933/34, 2-0 de la 34/35 y 3-1 de la 39/40. Después del Inter su carrera continuó en escuadras italianas de menor relieve: Novara, Legnano y Cosenza.

La vida de Atilio Demaría se apagó en la misma tierra que lo vio nacer y formarse como futbolista. Fue en Haedo, a los 81 años, pocos meses después de Italia 90, la Copa del Mundo que en semifinales vio enfrentarse a sus dos selecciones. 

Patricio Insua 
patinsua@gmail.com

martes, 21 de junio de 2011

A la historia grande

Máximo artillero en la historia de uno de los dos equipos más grandes del fútbol argentino con 236 tantos y solamente superado entre los más goleadores desde que se instauró la era profesional por cuatro hombres mitológicos como Arsenio Erico, Ángel Labruna, Herminio Masantonio y Manuel Pellegrina, Martín Palermo le puso punto final a su carrera como jugador para quedarse en el recuerdo eterno, el que está reservado a unos pocos privilegiados, a los más destacados. Se lo ganó con un instinto sin igual en los tiempos modernos para vulnerar los arcos rivales.

A los 37 años, dio pruebas de un riguroso profesionalismo en su última temporada al disputar los 38 encuentros del año futbolístico. Lo hizo con un gran esfuerzo por las constantes dolencias en su rodilla derecha –en la cual tuvo dos operaciones por rotura de los ligamentos cruzados, en 1999 y 2008-, lo cual lo obligó a disputar gran parte del Clausura infiltrado. Fue una muestra más de la fortaleza mental de hierro de un verdadero titán.

La Selección argentina y el fútbol europeo no fueron su ámbito. Aunque se dio el gusto de emocionar y emocionarse con un dramático gol ante Perú bajo un diluvio por las Eliminatorias a Sudáfrica 2010 y, luego, de anotar en el Mundial frente a Grecia, su paso por la albiceleste será recordado por haber errado tres penales ante Colombia en la Copa América 1999. En tanto, de su paso por el viejo continente se evocará la fractura que le ocasionó el derrumbe de un talud en un festejo. En Boca, en cambio, encontró su lugar en el mundo, con goles a montones. Y los hizo de todas las formas. De chilena, de cabeza desde 35 metros, tomándose del travesaño, con los dos pies al resbalar en un penal. Esos gritos implicaron muchas celebraciones, con clásicos victoriosos, torneos locales, Copa Libertadores y la Intercontinental, cuando se disputaba a un partido en Tokio; aquella noche en la que le marcó dos goles al Real Madrid de Figo, Roberto Carlos y Casillas, entre otros. Así, se ganó el cariño azul y oro, como quedó de manifiesto en su último partido en la Bombonera, ante Banfield.

Acaso el mejor cabeceador de todos los tiempos por estas tierras, su última instantánea como jugador fue ganando una pelota en la altura del área de Gimnasia –su rival y al equipo que más le convirtió- para habilitar a Christian Cellay, autor del agónico gol del empate en el Bosque. Fue la última intervención del “optimista del gol”, como lo había definido Carlos Bianchi, el técnico que lo marcó.

Martín Palermo cerró el libro de su muy atractiva historia como futbolista. Seguramente el futuro sea como entrenador, junto a su amigo Roberto Abbondanzieri. Sus goles, sus festejos, sus desventuras y renaceres quedan registrados en una carrera del mil matices, nada menos que la de uno de los goleadores más importantes de los últimos 80 años.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 31 de mayo de 2011

Pura coherencia

El final del Clausura y el cierre de la temporada se para de frente contra los axiomas futboleros que rezan que cualquiera le gana a cualquiera y que este es un deporte sin lógica. Observar quiénes pelean por el título y cuáles son los clubes que sufren por mantener la categoría deja a las claras que la coherencia en los caminos que se recorren marca los designios.

Vélez, Lanús y Godoy Cruz, desde su solidez institucional, construida a partir de la consecuencia a un proyecto por parte de sus dirigentes, son los equipos que mejor juegan y los que dirimirán la corona del Clausura 2011. Bien podría integrar ese grupo Estudiantes de La Plata, el equipo más poderoso en el último lustro, pero quien se encuentra en un paréntesis, lejos de su mejor versión y sin posibilidades de revalidar el campeonato conquistado en la primera mitad de la temporada. Pese a la ausencia del Pincha, el hecho de que no haya ningún colado enaltece aún más lo hecho por los vanguardista, y lo que representará para el vencedor final, por el peso específico de sus competidores.

En el otro extremo, entre los que pugnan por mantener la categoría, si se toman en cuenta los clubes que establecen su coeficiente de Promedio en tres temporadas y se excluye a los ascendidos en 2010, entonces ahí aparecen Huracán, Gimnasia y Esgrima de La Plata y River. A lo largo de 111 partidos han acumulado más pesares que satisfacciones arrastrados por los desatinos y la negligencia de sus dirigentes, cuando no de conductas aún más graves. Es imposible entender el momento más determinante en la historia del Millonario sin nombrar a José María Aguilar.

El fútbol argentino, en la definición de su año competitivo, es pura lógica. La coherencia, como casi nunca, queda expuesta en las tablas que marcan sin dobleces lo hecho por cada quien.
(Fotos: telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 24 de mayo de 2011

El descenso no es un fantasma

Hace poco tiempo, Ángel Cappa se había detenido en lo inconveniente de considerar al descenso como un drama. Más recientemente, Roberto Pompei marcó el lugar que debería ocupar el fútbol en la vida que los hinchas, sin anteponerse a aspectos trascendentales, como la familia y el trabajo -o su carencia-. El ex técnico de Gimnasia y el todavía entrenador de Huracán hicieron foco con precisión sobre una cuestión que, en un fútbol de excesos, se vive con desmesura.

La fuerza de los sentimientos no puede medirse, pero la tristeza del descenso parecería instalarse con mayor intensidad que la alegría por la conquista de un campeonato. La frustración pesa más que la felicidad. Los medios también han jugado su parte al exacerbar la tristeza que significa perder la categoría postulándola como una pena mayúscula.

Si el Promedio es una injusticia para los últimos equipos ascendidos, obligándolos a sumar no menos de 45 puntos para mantenerse en Primera, el yugo de la permanencia para el resto de los clubes es tirado por los desatinos dirigenciales a lo largo de seis campeonatos. Los casos del Lobo y el Globo son paradigmáticos.

Es a los futbolistas, en tanto trabajadores, a quienes el devenir de un club les resulta determinante para sus vidas en una medida siempre importante, como lo es la del trabajo. Entonces, ganar o perder sí es relevante para el jugador; y descender puede volverse trascendental. Pero esa lógica, como marcó Pompei, no corre para el hincha y por eso la desventura de los colores del corazón no deberían vivirse con una decepción sobredimensionada. Al fin de cuentas, si se ama a un equipo, ese amor no debería variar en función de la categoría en la que esté, pese a las diferencias. El descenso no es un fantasma.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 5 de abril de 2010

Finalmente, Simeone se fue de San Lorenzo

En su cruda y parabólica novela Una sombra ya pronto serás, el genial Osvaldo Soriano, sanlorencista de ley, le hace decir al gordo Coluccini, personaje central de esa historia sin bordes, que "hay que saber retirarse antes que el espectáculo se vuelva grotesco". Eso fue lo que entendió Diego Simeone tras la derrota 1 a 0 frente a Gimnasia, en el Nuevo Gasómetro, el último fin de semana. Los atronadores insultos que recibió exigiéndole que se vaya (también los hubo para jugadores y dirigentes) antes de que se consume la caída ante el Lobo seguramente terminaron por decidirlo a dejar su lugar. El descontento de los seguidores del Ciclón respondía a un equipo desorientado, a la deriva en las últimas posiciones y que sabe no tendrá competencia internacional en 2010, al igual que Boca y River.

El largo plazo es una quimera en el fútbol argentino. Ni dirigentes, ni técnicos, ni jugadores, ni mucho menos los hinchas creen en un proyecto que siente bases hoy para recoger sus mejores frutos mañana. El propio Cholo desestimó un trabajo de presente ganador y futuro más que promisorio al dejar Estudiantes. Un DT que esté cuatro o cinco temporadas el frente de un equipo en un imposible en nuestro medio y por eso Antonio Mohamed es presentado como un rara avis por llevar dos años al frente Colón.

Antes de que se que comenzara el Clausura, el ex capitán de la selección argentina adelantó que sería un campeonato cruel. Lo fue sin dudas para él. Con esa frase tal vez apuntaba a la histeria que implicaría un torneo que sería una obligación impostergable para los tradicionales grandes, ausentes en el pasado Apertura ganado por Banfield. Nunca logró que San Lorenzo plasme en la cancha sus ideas y eso lo hizo ingresar en una vorágine que culminó con un equipo anárquico.

Sus pasos por River y San Lorenzo desfiguraron la excelente imagen que había logrado en Estudiantes. Se trata de un animal futbolero, un hombre de gran apego al trabajo, de actualización constante, de reflexión permanente sobre el juego y sus distintas alternativas. Pero en su diatribas, siempre plenas de conceptos y con distintos blancos, se vislumbra el convencimiento de contar con algo así como una verdad relevada. Hay cierto fanatismo en Simeone y un posicionarse por encima de sus interlocutores, algo que practica como nadie el inefable José Mourinho, el portugués entrenador del Inter. Como fuera, Simeone deberá replantear sus últimas fórmulas, hacer una revisión introspectiva y frenar el vértigo con el que ha vivió hasta acá su carrera como entrenador.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 1 de marzo de 2010

Godoy Cruz por la punta, River por el descenso

La división histórica entre grandes y chicos se ha vuelto sumamente difusa. Las clases sociales del fútbol argentino ya no son más de una vez y para siempre, sino que los lugares se ocupan de acuerdo a la coyuntura permanente que nunca es estructura. Los equipos más populares nunca dejarán de serlo, pero su poderío deportivo no es el que supo monopolizar la primera mitad del profesionalismo.

Así las cosas, Godoy Cruz fue al estadio Diego Armando Maradona en la búsqueda de la cima del Clausura y la consiguió al derrotar a Argentinos Juniors por 2 a 1. El elenco mendocino marcha invicto disputado un tercio del torneo, recibió apenas dos goles y muestra un juego asociado que le ha dado muy buenos resultados hasta el momento. Omar Asad, técnico debutante, organizó un conjunto atento y dinámico. Un sólido esquema defensivo es una condición impostergable para un equipo que pretende protagonismo en los primeros planos y Godoy Cruz parte de esa premisa. Pero además de su firme en defensa, expone un mediocampo con rápidas transiciones que marca sin resignar ataque y una veloz dupla delantera conformada por César Carranza y Nicolás Higuaín.

Mientras el Tomaba mira la punta y se olvida del promedio, River mira el promedio y se olvida de la punta. En el bosque platense, los dirigidos por Leonardo Astrada, gritaron a voz de cuello el empate agónico ante Gimnasia, el peor equipo de las últimas tres temporadas. Como resabios de un pasado radicalmente opuesto que pretende no ver el doloroso presente, el Jefe, sentado en banco, y Marcelo Gallardo, dentro de la cancha, ensayaron un festejo breve. Pero nunca es bueno negar la realidad y engañarse a uno mismo. Astrada asegura que no piensa en la tabla de los promedios y aspira a una mejora del equipo que le permita ganar dos o tres partidos consecutivos para pelear arriba. Sin embargo, no hay indicios que permitan creer en la posibilidad de esa remontada y la real dimensión de River es sumar para no penar por mantener la categoría.

La hipoteca dejada por la precedente Comisión Directiva riverplatense es asfixiante. José María Aguilar y sus laderos produjeron, en 8 años, un vaciamiento estrepitoso: degradación institucional, quebranto económico y descapitalización absoluta del fútbol profesional, su bien más preciado. Entonces River es en cancha el equipo pequeño que se compadece con su situación general y se vuelve un rival accesible para cualquiera.

Seguramente, tan difícil es que Godoy Cruz pueda consagrarse campeón del Clausura como que River se vaya al descenso. Pero hoy el Tomba sonríe por situarse en la cima de la tabla y los millonarios sienten el escalofrío de verse obligados a mirar la tabla de los promedios.

Estudiantes, Vélez y Banfield soy los grandes de hoy. River comienza a pelear por esquivar el descenso, lucha a la que Racing está abocado hace varias temporadas. Colón y Godoy Cruz puntean, mientras que Boca y San Lorenzo no encuentran juego ni puntos. Independiente se alegra por verse inmiscuido en las primeras posiciones, en tanto que Lanús se lamenta por no estar otra vez, como en los últimos años, entre los de arriba. Este es el nuevo orden que impera en el fútbol argentino, en el cual grandes y chicos intercambian ropajes para serlo alternadamente.
(Foto: Ovacion.com.ar - Fotobaires)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 12 de enero de 2010

Dos que se extrañarán mutuamente

Banfield había encontrado al futbolista ideal. Goleador y jugador de conjunto, los festejos y actuaciones de Santiago Silva tuvieron un valor sumamente determinante en la obtención del Apertura 2009, el primer título en el fútbol grande de la historia del club. A su vez, el uruguayo, después de mucho andar, había dado con su lugar en el Planeta Fútbol. Acogido desde su llegada muy bien por los hinchas y valorado por sus compañeros, sus aportes y la fuerte personalidad lo hicieron referente en poco tiempo. Vestido de verde y blanco apareció fulgurante en una dimensión que no había mostrado en sus anteriores pasos por las canchas argentinas, en Newell´s, Gimnasia y Vélez. Los caminos de Banfield y Silva se habían cruzado en una conjunción perfecta. Pero, inesperadamente, la relación se rompió al no llegar a un acuerdo para la renovación del vínculo contractual.

Banfield pierde sin Silva y Silva pierde sin Banfield. La competencia aún no comenzó, pero es de prever que se extrañarán mutuamente. Y en esa presunción de quién pierde más, la peor parte parecería llevarla el Tanque, que regresó a Vélez, un club que lo cedió anteriormente por no estar conforme con su rendimiento, en el cual los simpatizantes lejos están de tenerlo entre sus preferidos y en donde deberá pelear por un lugar con delanteros como su compatriota Hernán Rodrigo López, el rendidor Leandro Caruso, el idolatrado Rolando Zárate y el ascendente Jonathan Cristaldo. Así, no será extraño verlo sentado en el banco de suplentes.

La Comisión Directa del club de sur le había ofrecido comprar la mitad del pase por la cual tenía opción en U$S 1.250.000 y un contrato superior al millón de dólares. Esas cifras, en combinación con la garantía deportiva de seguir en un equipo hecho a su medida y con fuertes ambiciones, en el cual se sintió como en ninguno otro antes, y que en el semestre previo al Mundial le permitía apostar fuerte a ser parte de la delegación uruguaya en Sudáfrica parecían una oferta inmejorable. Y de hecho lo fue, porque no apreció ninguna otra y por eso debió reintegrarse al conjunto de Liniers.

Banfield se había mostrado muy interesado en retenerlo. Del otro lado no ocurrió lo mismo. O al menos queda la sensación de que la predisposición del club fue mayor que la del goleador. La excusa de Silva de no haber atendido los requerimiento de la dirigencia por estar con el celular apagado para desconectarse y descansar en las vacaciones fue una excusa burda. Además, el representante del jugador, Pablo Betancourt, pareció siempre perseguir un interés propio que no estaba en línea con los deseos de su representado.

La institución del sur del Gran Buenos Aires buscó proteger su estabilidad económica y el uruguayo procuró sacarle rédito al mejor año de su carrera. Las dos actitudes fueron lógicas; ambos buscaron su beneficio y cada cual sabe cómo cuidar su bolsillo. Pero al ver que los dos perdían, lo mejor hubiese sido trabajar para que desaparezcan las diferencias y así llegar en un acuerdo que implicase un beneficio mutuo.

El Taladro pretendía retenerlo y el goleador aseguró públicamente que se quería quedar. Pero el binomio perfecto que había existido entre Banfield y Silva se quebró. Tal vez separados de todos modos ambos sigan en la buena senda, pero de seguro sin el otro ninguno de los dos será el mismo.
(Foto: Infobae.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 3 de agosto de 2009

El Ascenso siempre es terreno experimental

La mayoría de las medidas impulsadas por la AFA en los últimos años implicaron un daño manifiesto para las divisionales de ascenso, las cuales son utilizadas sistemáticamente como variable de ajuste. Las categorías menores han sido reiteradamente discriminadas por parte de la entidad rectora del fútbol nacional. En el actual estallido que originó el irresponsable manejo de las cuentas de la mayoría de los clubes se resolvió rápidamente suspender el inicio de la B Nacional, la B Metropolitana, la Primera C, la Primera D y todas las ligas que se juegan a lo largo y ancho del país. Pese a que la mayoría de estos torneos estaban programados para iniciarse antes del arranque de la Primera División, se hace muy difícil encontrar el motivo por el cual se excluyó del anuncio oficial de suspensión al principal certamen, donde se encuentran las instituciones más fuertemente endeudadas.

En Argentina, el fútbol excede largamente la ya de por sí rica definición de deporte para ocupar un lugar relevante en la cultura popular. En este sentido, existía la costumbre de que el espacio natural del fútbol de Primera eran las tardes dominicales, mientras que los sábados eran para el Ascenso. La AFA y sus socios dueños de la venta del fútbol televisado destruyeron aquello. Hinchas de Colón, Gimnasia, Banfield y Central, entre muchos otros, con suerte ven a sus equipos ocho o nueves veces en el primer día de la semana durante toda una temporada; aunque son afortunados en comparación con lo que les queda a los seguidores de los conjuntos de las divisiones menores. Si bien el tobogán económico del país en las últimas dos décadas privó al grueso de los trabajadores de ir los sábados a ver al equipo del barrio y los domingos seguir las alternativas de los colores de su corazón, la programación de los partidos del Ascenso en días y horarios inverosímiles o la superposición con encuentros de Primera significaron el tiro de gracia. Otro aporte en tal sentido es el continuo cambio de los formatos de competencia (sobre todo en la B Nacional) temporada tras temporada. Está a la vista que todo lo mucho que excede a los campeonatos de elite es material descartable para la AFA.

La mala administración de las instituciones, la discusión por los ingresos de derechos televisivos y la violencia son temas estructurales del fútbol argentino, aunque aparecen en escena alternativamente. Hoy está en el tapete la deuda de los clubes, pero cuando los enfrentamientos en los estadios y sus alrededores estaban en el centro de la escena se prohibió la concurrencia del público visitante. Mientras que en la Primera División esa medida duró sólo un fin de semana, en el Ascenso lleva tres temporadas. La perdurabilidad de esa alternativa debe desprenderse, necesariamente, de los buenos resultados que produjo. De este modo, resulta inentendible porqué no se extendió la exitosa medida al fútbol grande; lo que, además, tendría un beneficio económico, ya que no habría que pagar costosos operativos policiales, que son la queja recurrente de los presidentes de los clubes.

Si el torneo Apertura 2009 arranca el viernes 14 de agosto como estaba estipulado, la postergación del inicio de las categorías menores habrá sido, una vez más, una injusticia, utilizándolas como chivo expiatorio y moneda de cambio de un fútbol al que le hacen un sustancial aporte.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

jueves, 16 de julio de 2009

Estudiantes de América

Con una gran actuación en el Mineirao, Estudiantes se coronó campeón de la Copa Libertadores de América por cuarta vez en su historia al vencer 2 a 1 a Cruzeiro. Luego de 39 años, volvió a alzar el trofeo que ya lo había distinguido como monarca del continente en 1968, 1969 y 1970. La mística originada en aquella gloria registrada en blanco y negro tuvo su parte en este magnífico equipo que sabedor de su capacidad ansiaba hacer historia y reeditar aquellos festejos.

Tras el empate sin goles en La Plata en el partido de ida, el Pincha le cedió al elenco brasileño el favoritismo para el encuentro decisivo. Pero desde el comienzo del partido el conjunto platense expuso su decisión de ir a buscar la victoria sin especular, sin meterse atrás, con presión sobre el rival, manejo productivo de la pelota y la firme decisión de imponer condiciones. Planificó el partido a la perfección y tuvo siempre muy en claro lo que debía hacer, sus premisas y su objetivo. Jugó una final como debe hacerse. Tuvo mucho juego y jerarquía. Demostró, además de muchas virtudes tácticas y técnicas, tranquilidad y coraje para dar vuelta el resultado después encontrarse en desventaja a poco del inicio del segundo tiempo. Porque nunca se sintió menos que su rival, se plantó con firme personalidad y jamás se dejó impresionar por un marco con decenas de miles de torcedores que reducían a un puñado a los casi 5.000 fervorosos pinchas presentes. Estudiantes superó a Cruzeiro en su propio terreno con la prestancia de los grandes equipos.

Sin sangrías en su plantel en las últimas temporadas, el León consolidó una definida identidad colectiva desde el compromiso de sus muy buenos jugadores. Pero en esa estructura grupal, la figura de Juan Sebastián Verón constituye un aporte trascendental. Hizo un partido soberbio, perfecto. No es justo ni preciso reducir el valor y los méritos de Estudiantes a su presencia, pero el valor del ex Boca, Sampdoria, Parma, Lazio, Manchester, Chelsea e Inter es superlativo. La incidencia de la Bruja es futbolística, anímica y organizativa; su influencia en el club –para bien de la institución- es total.

Al promediar el semestre, se hizo necesario un cambio de conducción. Con Leonardo Astrada como técnico, el equipo deambulaba por los últimos lugares de la tabla de posiciones del Clausura y su clasificación a los octavos de final de la Copa estaba seriamente comprometida. Llegó entonces Alejandro Sabella, con pasado como jugador del club pero nula experiencia como técnico, y logró la mejor versión del equipo para guiarlo a un nuevo título internacional después de más de tres décadas. A fines de 2008 había estado cerca de conseguirlo, al ser finalista de la Copa Sudamericana, convirtiéndose, posteriormente, en el primer equipo en llegar a la final de los dos certámenes internacionales de la temporada. En la contratación de Sabella fue clave, una vez más, el aval de Verón, que lo conocía de su paso por la Selección, cuando era ayudante de campo de Daniel Pasarrella.

Estudiantes ganó la Copa de punta a punta. Dio el primer paso a fines de enero, cuando en la fase preliminar superó a Sporting Cristal, de Perú, luego de perder 2 a 1 en Lima y ganar 1 a 0 en la vuelta (avanzó por el gol de visitante). Posteriormente compartió el Grupo 5 con Deportivo Quito (Ecuador), Universitario de Sucre (Bolivia), y Cruzeiro (Brasil), con quien perdió 3 a 0 en Belo Horizonte y ganó 4 a 0 en La Plata. En octavos de final eliminó a Libertad (Paraguay), tras un 3 a 0 de local y un empate en cero en Asunción; en cuartos a Defensor Sporting (Uruguay), con triunfos 1 a 0 en Montevideo y en La Plata, y a Nacional (Uruguay) en el paso previo a la final, con victorias 1 a 0 de local y 2 a 1 en el estadio Centenario.

El presente de Estudiantes no es más que la consecuencia de un claro proyecto futbolístico, de una lógica dirigencial que se mantuvo sin importar los nombres. Ese proceso mostró sus primeros resultados cinco años atrás, cuando Estudiantes comenzó a meterse en la pelea por el título en los torneos Apertura y Clausura. El salto de calidad se produjo con el regreso de Verón, a mediados de 2006. Desde su llegada, Estudiantes forjó sus logros con una enorme efectividad como local en el estadio Provincial Ciudad de La Plata, al cual se había resistido por no querer abandonar su cancha de 1 y 57. En los últimos tres años perdió allí sólo tres partidos y fue campeón del Apertura 2006 y de esta Libertadores, en la cual no recibió ningún gol como local. Además, consiguió otro hito que quedará siempre en el recuerdo de los hinchas: la histórica goleada 7 a 0 frente e Gimnasia, su rival de toda la vida.

Consolidado como el mejor equipo argentino incluso antes de llegar a la final ante Cruzeiro, Estudiantes extendió su dominio a nivel continental para erigirse también como el número uno de América. Campeón por méritos propios, el Pincha agregó con este presente glorioso un motivo más de orgullo para su gente y nuevo lauro a su enorme historia.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 13 de julio de 2009

Hazaña de Gimnasia para quedarse en Primera

Revertir una serie que se inició con un 3 a 0 en contra siempre implica una epopeya futbolística. Si además se logra agónicamente, con nueve jugadores y para evitar el descenso, la alegría que hace de catarsis a la angustia contenida tiene la desmesura propia de la concreción de una hazaña. Así transcurrió la soleada tarde de domingo del pueblo de Gimnasia y Esgrima de la Plata, que a los 27 minutos del segundo tiempo empataba sin goles ante Atlético Rafaela –es decir que estaba tres goles abajo en el resultado global- y terminó ganándolo 3 a 0, con un hombre menos que su rival y gracias a los goles de Diego Alonso (había convertido sólo dos en toda la temporada) y el doblete de cabeza de Franco Niel, que supera por 2 centímetros el metro sesenta de estatura, a los 44 y 47 minutos. Se trató de un milagro deportivo y fue un premio a la lucha y la entrega del conjunto platense, por eso se celebró tanto como un campeonato.

Pero la hazaña tripera no fue solamente la que se concretó en la cancha ante la Crema, con más coraje que fútbol. Se trató, además, de una cruzada que le permitió eludir la sinrazón de un sistema de ascensos y descensos descabellado y, seguramente lo más importante, sobreponerse al caótico reciente pasado dirigencial que tuvo su máxima expresión de descaro y daño al club en la Comisión Directiva que encabezó el impresentable Juan José Muñoz.

El nefasto Promedio hizo que Gimnasia deba disputar la Promoción cuando había sumado 55 puntos en la temporada, gracias al gran trabajo de Leonardo Madelón y el esfuerzo de sus jugadores. Pero el año pasado le jugó a favor, ya que lo mantuvo a salvo pese a que había sido uno de los dos peores equipos de la temporada. Porque el coeficiente que surge de la división de puntos y partidos de las últimas tres temporadas es, además de injusto, anacrónico, lo cual quedó en evidencia con el Lobo: mantuvo la categoría con relativa tranquilidad al quedar anteúltimo y se tambaleó en el borde del abismo cuando fue noveno.

Luego de haber arañado el primer título de Primera División de su historia cinco veces en los últimos 14 años (fue subcampeón en los torneos Clausura 1995, Clausura 1996, Apertura 1998, Clausura 2002 y Apertura 2005), Gimnasia estuvo a un suspiro de descender, algo que no le sucede desde 1979 y con 25 años ininterrumpidos en Primera. Llegó a esta situación por los malos manejos de quienes tuvieron la responsabilidad de conducir el club. Los socios deberán aprender del error que significó haber puesto hombres oscuros al frente de la institución y que, con el efecto retardado que muchas veces tienen las malas administraciones, a punto estuvo de costar la tristeza de un descenso.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 8 de julio de 2009

Y ahora, la Promoción

Vélez ya salió campeón, Gimnasia y Esgrima de Jujuy y San Martín de Tucumán descendieron y se sabe que Atlético de Tucumán y Chacarita ocuparán sus lugares. También quedó determinado que Lanús, Vélez, San Lorenzo y Tigre clasificaron para disputar la Copa Sudamérica, que tendrá a Boca y River invitados por última vez. Pero la temporada 2008/2009 no está finalizada. No al menos para Rosario Central, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Belgrano de Córdoba y Atlético de Rafaela. En partidos de ida y vuelta, se enfrentarán rosarinos contra cordobeses y platenses contra santafesinos en la búsqueda unos de manter la categoría y otros de llegar al círculo privilegiado de fútbol argentino.

Esta tarde será el turno del primer partido entre el Canalla y el Pirata, en Barrio Albertidi (la serie se definirá el domingo en el Gigante de Arroyito), mientras que mañana el Lobo visitará a la Crema (también se definirá el fin de semana, en el Bosque).

Rosario Central juega por Primera vez la Promoción y lo hará ante el equipo más experimentado en esta instancia. Belgrano la protagonizó cuatro veces, dos para manter la categoría y dos para ascender, y en tres de ellas logró el objetivo. La disputó para quedarse en Primera en la temporada 1999/2000 (cuando se instauró la Promoción) y la siguiente y en ambas se impuso ante Quilmes. En la 2005/2006 le arrebató su lugar en Primera a Olimpo, pero en la pasada temporada no pudo hacer lo mismo ante Racing.

Por su parte, Gimnasia y Esgrima de La Plata también hará su estreno en estas reválidas y enfrente tendrá un rival que no las desconoce. Finalizado el Clausura 2006, Argentinos Juniors debió ratificar su lugar en Primera y lo hizo ante Atlético de Rafaela, que ahora buscará cambiar la historia frente al conjunto de Leonardo Madelón.

La Promoción implica una injusticia, ya que pone cara a cara a un equipo que hizo mayormente las cosas mal –el de Primera- con otro que acumuló más méritos que defectos –el de la B Nacional- y sin embargo le da una doble ventaja deportiva al primero. Una es relativa, y tiene que ver con el hecho de definir de local, mientras que la otra quiebra absolutamente las equivalencias, al establecer que ante igualdad de puntos y goles en el resultado global cada cual se mantiene en su categoría. Está, además, la natural diferencia que existe entre dos equipos de distintas divisionales.

Si pese a todo el conjunto de la categoría inferior logra subir, la próxima temporada deberá lidiar con el Promedio, un invento nefasto, reaseguro de los poderosos, que es especialmente perjudial para los equipos recién ascendidos. Así, con los vigentes sistemas de Promedios y Promociones, las pasos de categoría en el fútbol argentino muchas veces desvirtúan los merecimientos.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 15 de junio de 2009

La emoción de la definición

El discreto nivel futbolístico, la desorganización manifiesta y las alimentadas sospechas de corrupción en los escritorios de todas maneras permiten disfrutar de un emocionante desenlace de campeonato. La lucha grande por el título, la angustiante por mantener la categoría y la que otorgará el prestigio de la participación internacional dan lugar a un trayecto final apasionante.

Vélez, el líder; Huracán, su escolta, y Lanús, detrás de ambos, son el triunvirato que se debatirá por la gloria de la vuelta olímpica. Antes del inicio de la decimoséptima fecha, el Granate encabezaba la tabla y parecía encaminarse firme a la conquista del Clausura, pero la inesperada y abultada derrota ante Arsenal, más la victoria velezana ante Newell´s y la quemera en el clásico ante San Lorenzo lo relegaron a la tercera colocación. Entonces, de los tres aspirantes al título los dirigidos por Luis Zubeldía pasaron este fin de semana de punteros a ser los únicos que dejaron de depender de sí mismos para coronarse. De todas maneras, la particularidad de que Vélez deba enfrentarse en las dos fechas que restan a Lanús y Huracán abre un abanico de múltiples posibilidades, con lo que todo podría cambiar el próximo fin de semana.

En tanto, abajo parece estar todo definido. El destino se presenta escrito y rubricado para San Martín de Tucumán, que para evitar el descenso deberá ganar sus dos encuentros (enfrentará a Newell´s, en Rosario, y a Lanús, en la Ciudadela) y aguardar que Gimnasia y Esgrima de La Plata pierda al menos uno (le quedan Boca, de visitante, y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, de local). Si esto ocurre será el Lobo quien pierda la categoría y el elenco norteño el que deba revalidar su lugar en la Promoción. La otra llave de disputa contra el cuarto equipo de la B Nacional (hasta hoy Instituto de Córdoba) la jugará Central, que sólo zafará de esa instancia si consigue sus seis puntos en juego y Godoy Cruz o Racing no suman (si la Academia saca un punto y el Canalla los seis deberán jugar un desempate).

En lo que hace a la clasificación para la próxima Copa Sudamericana, ya están clasificados Lanús y Estudiantes, además de los invitados Boca y River, y Tigre se asegurará su debut internacional si consigue tres puntos más. El último pasaje es hasta hoy de San Lorenzo, pero seguido a sólo dos puntos por Huracán y a tres por Colón y Estudiantes.

Pese a ser atacado en su estructura y perjudicado así en sus aspectos deportivo y cultural, en tanto espectáculo popular por excelencia, la definición de la temporada se presenta con la emoción propia de las definiciones abiertas.
(Foto: Olé.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 4 de mayo de 2009

Palermo Gol

Corren tiempos volátiles para el fútbol argentino, de procesos breves en los cuales difícilmente un técnico resista más de dos temporadas en una institución, de idolatrías furtivas con jugadores que las menos de las veces llegan a disputar un centenar de partidos con la misma camiseta. En este contexto se vuelve aún más grande la magnífica conquista de Martín Palermo, quien llegó a los 200 goles en Boca con el hermoso tanto de tijera ante Deportivo Táchira, por la Copa Libertadores. Allá lejos quedó el primero de la serie, ante Independiente, el 30 de septiembre de 1997.

El bicentenario goleador surgido en Estudiantes de La Plata necesitó para su gesta 315 partidos, de lo cual se desprende una efectividad que también parece de otros tiempos. Su promedio de gol lo emparenta con los míticos arietes de las primeras décadas del fútbol profesional. El detalle desmenuza 158 tantos por torneos locales y 42 en certámenes internacionales, convirtiéndoselos a 50 equipos distintos, 30 argentinos y 20 del exterior.

Insaciable, a los 35 años, Palermo va a hora por la idolatría máxima en el conjunto de La Ribera: ser el máximo artillero en la historia del club. Para eso deberá alcanzar a Roberto Cherro, quien en los finales del amateurismo y principios del profecionalismo anotó 218 tantos.

Varias veces lo dieron por muerto, pero el hombre siempre respondió con goles y más goles. Al regresar de España muchos lo creyeron de vuelta, cuando contrataron a Bruno Marioni se apostaba a ver cuánto tardaría éste en quitarle el puesto y también lo enterraron el año pasado al sufrir la segunda rotura de ligamentos de su carrera. Siempre resucitó.

A fuerza de inflar las redes de todos los arcos argentinos, Palermo está también en la historia grande de nuestro fútbol. Si a los goles que anotó con Boca se le suman los que hizo en el comienzo de su carrera en Estudiantes, el Loco suma 192 (en 330 partidos) quedando a solamente un tanto de ingresar al privilegiado círculo de los diez máximos artilleros de Primera División en la era profesional. Para tomar dimensión del logro de Palermo, bien vale repasar que ha superado en cantidad de goles a mitos y figuras de la talla de José Manuel Moreno (187), Hugo Gottardi (186), Roque Avallay (184), Juan José Pizzutti (182) Jaime Sarlanga (171), Luis Artime (165), Vicente de la Mata (152) y Mario Boyé (151).

Integró una delantera tremenda, que siempre será recordada, con Guillermo Barros Schelotto, de quien se hizo compinche y amigo cuando de pibes se detestaban; peleaban en el colegio y los clásicos platenses entre Estudiantes y Gimnasia. Incluso antes de la ida de Boca del mellizo, comenzó a integrar un tándem no menos peligroso con Rodrigo Palacio como acompañante. Marcelo Delgado también supo ser un buen acompañante. En todos los casos, nunca dejó de ser él quien representó el mayor peligro para las defensas rivales.

Sus goles han sido importantísimos para Boca. Sirvieron para ser campeón local, para alzar la Copa Libertadores de América y para ser campeón del mundo en 2000, cuando le convirtió al Real Madrid, en Japón, dos veces antes de los 10 minutos de juego. Sus festejos fueron protagonistas de 13 títulos para el club, 6 locales y 7 internacionales. Y si bien no son campeonatos, algo bastante parecido: muchos de los goles de Palermo fueron para ganar clásicos, y esos son los que los hinchas nunca olvidan. A River le anotó 7 veces, siendo el más recordado aquel por los cuartos de final de la Copa Libertadores de 2000, en su vuelta tras la primera rotura de ligamentos que padeció. Además, le hizo 10 a San Lorenzo, 7 a Independiente y 6 a Racing; es decir que como xeneixe le anotó 30 goles a los otros cuatro tradicionales grandes. Los que más lo sufrieron fueron Gimnasia y Esgrima de la Plata, su rival, y Vélez; al Lobo le anotó 12 y a los fortineros 11.

Seguramente, pese a la friolera de goles conseguidos vestido de azul y oro, Palermo no esté a la altura de los grandes goleadores argentinos que han tenido reconocimiento internacional, como Gabriel Batistuta, Hernán Crespo y Abel Balbo. Porque Europa y el Seleccionado le fueron esquivos. En el Viejo Continente se desempeñó en la liga española, donde disputó cuatro temporadas en Villarreal, Betis y Alavés y su rendimiento nunca fue bueno. Con la albiceleste tampoco rindió en el puñado de oportunidades que tuvo y su paso por el elenco nacional será siempre recordado por haber errado tres penales en un mismo partido, ante Colombia, en la Copa América de 1999.

Pero su paso por el fútbol ibérico le dio madurez como jugador. Regresó con el olfato goleador que había mostrado aquí y le agregó mejor ubicación y la capacidad de, eventualmente, retrasarse para participar del armado de las jugadas o hasta incluso actuar de asistidor y no ser exclusivamente un definidor.

Por sus movimientos aparatosos, por no ser un jugador dúctil (circunstancias por las cuales los hinchas de Boca se burlaban de él cuando llegó al club), y por no haberse destacado en Europa ni en la Selección, Palermo ha sido cuestionado. Pero a fuerza de goles y de la imagen de buen tipo se ganó el respeto del pueblo futbolero argentino, que lo reconoce como uno de los más importantes goleadores que han pisado estas canchas.
(Foto: Eldepornauta.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 8 de diciembre de 2008

Una definición apasionante para un buen torneo

Este torneo Apertura que aún no finalizó es, desde lo futbolístico, superior al certamen que conquistó River en el primer semestre de 2008. Es, además, una de las definiciones más emocionantes y atrapantes de mucho tiempo a esta parte. San Lorenzo, Tigre y Boca llegan a la última fecha igualados en el primer puesto de la tabla con 36 puntos y cuentan con idénticas chances de terminar el año con vuelta olímpica. Agazapado y sin nada que perder por estar a dos puntos de los líderes, Lanús siente que puede obtener su segundo título, a un año del que concretó en la Bombonera. Y habrá un invitado omnipresente, incalculable y solapado: la incentivación.

Para que todo se defina en la última fecha hay tres opciones: que sólo gane uno de los tres líderes; que sólo uno empate, pierdan los otros dos y Lanús no gane, o que pierdan los tres y el Granate venza a San Martín de Tucumán. Ahora, para que no haya un campeón luego de disputadas las 19 fechas del torneo se abren varias posibilidades. Se jugará una final si: ganan dos de los tres punteros; empatan dos, pierde el restante y Lanús no gana; o empata uno, los otros dos pierden y Lanús gana. El campeón se definirá en un triangular si: ganan los tres líderes, empatan los tres y Lanús no gana, pierden los tres y los del del sur no ganan o dos empatan, el otro pierde y gana el conjunto de Luis Zubeldía. Y, por último, está la posibilidad de que se defina al dueño del Apertura 08 en un cuadrangular, para lo cual sólo hay una combinación de resultados: que empaten San Lorenzo con Argentinos, Tigre con Banfield, Boca con Colón y que Lanús le gane al San Martín tucumano. El único de los involucrados que jugará de visitante es el Ciclón, que lo hará en el estadio Diego Armando Maradona.

Un desempate mano a mano sería el cuarto en la historia del profesionalismo para determinar al campeón, tras el que en 1932 enfrentó a Independiente y River con festejo para los Millonarios, el que en 1951 protagonizaron Banfield y Racing para el tricampeonato de los de Avellaneda y el que, más recientemente, en 2006 disputaron Boca y Estudiantes con título Pincha. Un triangular volvería a repetirse luego del que disputaron en 1968 River, Racing y Vélez, en lo que fue el primer título de los de Liniers. En tanto, un cuadrangular para definir el título luego de cumplida la programación del torneo no registra antecedentes en el torneo argentino.

Lo cierto es que al margen del abanico de posibilidades, todo parecería indicar que con una terna de equipos en lo más alto de la tabla de posiciones a una fecha del final el campeón no se conocerá el próximo fin de semana y que las chances de Lanús, con tres equipos por delante, son muy remotas. Aunque los vaivenes de este torneo y las imprevistos que siempre tiene el fútbol advierten que todo puede pasar.

Si bien todos con la motivación de la gloria al alcance de la mano, los protagonistas llegan a este desenlace con estados de ánimo diferentes. Boca se quedó con la sensación de que dejó pasar una chance inmejorable al empatar con Gimnasia en La Plata, mientras que Tigre, luego de haber ganado un partido impresionante en Rosario ante Central tras ir 2 a 0 abajo , y San Lorenzo, que tuvo un rendimiento altísimo en la victoria 4 a 1 ante un derruido Independiente, llegan más fortalecidos.

Esta definición trae más de un dolor de cabeza a la Asociación del Fútbol Argentino. La impresentable organización de los certámenes locales no previó un desempate múltiple en el primer puesto, lo cual generaría un trastorno en los calendarios. Una final entre dos equipos se disputaría el miércoles 17 de diciembre, tres días después de la última fecha. Aunque no se sabe cómo será la definición si hay más de dos equipos involucrados en la disputa, un triangular podría disputarse el miércoles 17, sábado 20 y martes 23, mientras que un cuadrangular sumaría el viernes 26 o sábado 27. A tal punto no se contempló esta posibilidad que en la página oficial de la AFA no figura cuál es la reglamentación en caso de empate entre tres o más equipos en el primer puesto.

Pese a las constantes conformaciones de planteles y el cortoplacismo para los técnicos, el presente torneo ha presentado equipos que mostraron un juego vistoso y efectivo -aunque sin la regularidad necesaria para escaparse en solitario arriba- y varios muy buenos partidos. A esto se le suma una próxima definición tan estrecha como incierta para elevar a este Apertura 2008 por sobre los anteriores certámenes.
(Foto: Infobae.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 3 de noviembre de 2008

Pese al mal momento, San Lorenzo mantiene la punta

Se trataba de una semana clave, con nueve puntos en juego tras los cuales sólo quedarían seis fechas por delante. Esa instancia crucial del campeonato significó la peor racha de San Lorenzo, que perdió dos clásicos y apenas pudo igualar en el Nuevo Gasómetro con Gimnasia y Esgrima de La Plata, asfixiado en la tabla de los Promedios. Ante Racing y Boca fue superado con claridad, aún mayor que la diferencia mínima que expuso el marcador final en ambos encuentros. Carente de variantes ofensivas -la que había sido su mejor carta en el torneo- y desconectado entre líneas, las lesiones y suspensiones terminaron por diluir a un equipo que muy poco tiempo antes parecía desfilaba al título.

Sin embargo, pese a este derrumbe que se explica también en buena parte desde la baja de los rendimientos individuales, el equipo de Miguel Ángel Russo vive esta crisis desde lo más alto de la tabla de posiciones. Logró mantener el liderazgo, aunque ya no en soledad, sino ahora en compañía de Tigre y Boca. Inmerso en sus propias confusiones, en su momento más difícil en lo que se lleva disputado del Apertura, no es poco para el conjunto azulgrana que el bajón le llegue estando arriba y no en la búsqueda de alcanzar la vanguardia.

Pero el liderazgo lejos está de ser algo en lo cual pueda resguardarse para enfrentar las críticas y superar la coyuntura. Otra actuación como las precedentes y estar en la punta no será argumento. La caída fue futbolística y anímica, porque no tuvo respuestas de juego ni carácter para sobreponerse. De hecho, tras la derrota ante Racing y el empate con Gimnasia, San Lorenzo llegó el domingo a la Bombonera sabiendo que un empate lo dejaba sólo en la cima, un punto por encima de Tigre –que había perdido el sábado ante Argentinos 2 a 0- y tres por sobre la línea de Boca. Pero la cadena de malos rendimientos y escasísima cosecha de puntos agregó su tercer eslabón ante el Xeneixe.

Sin dudas, fue una semana por demás complicada para los de Russo. Antes de enfrentar a la Academia en Avellaneda, San Lorenzo estaba primero con holgura, cinco puntos delante de Tigre y ocho por sobre Boca, con quines hoy comparte la punta. Además de aspectos individuales y colectivos, deberá trabajar en el plano anímico para superar una tan pronunciada como inesperada baja de rendimiento.

Con puntaje ideal en las últimas 4 fechas, los de Carlos Ischia parecen haberle arrebatado la chapa de principal candidato al Ciclón. El Tigre de Diego Cagna, con el menor cartel propio de la disputa ante dos grandes, mostró una identidad que sustenta sus aspiraciones. En tanto que San Lorenzo -que quedó como el más golpeado de los tres líderes- deberá recuperar los argumentos que ya exhibió para buscar su undécima conquista del certamen de Primera División. Más atrás, Newell´s, Lanús y Vélez estarán al acecho para ver si pueden dar el zarpazo en un campeonato que parecía juzgado y hoy está más abierto que nunca.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 9 de junio de 2008

En un fútbol histérico, River es otra vez campeón

Tras cuatro años de sequía de campeonatos, River se consagró en el torneo Clausura 2008. Lo hizo con Diego Simeone como entrenador. El cortoplacismo y la vorágine que constituyen la histeria de nuestro fútbol ven al ex capitán de la selección argentina obtener un nuevo título local cuando debería estar por finalizar su vínculo con Estudiantes, con quien ganó el Apertura 2006 y contra quien luchó por esta conquista.

Hace un mes, River era un tembladeral. Un borrascoso frente se había instalado con la crónica crisis institucional, con la fatídica eliminación de la Copa Libertadores a manos de San Lorenzo, con la furia de los hincha al siguiente fin de semana expresada -luego de haber recibido al equipo con maíz- a puro insulto al finalizar el primer tiempo ante Gimnasia, con los rumores de divisiones internas en el plantel con Ortega como principal protagonistas y con las polvaredas que levantaron las declaraciones de Oscar Ahumada y Juan Pablo Carrizo. Hoy, con aquello a la vuelta de la esquina, River parece ser Aruba, para tomar palabras de su presidente, José María Aguilar.

En plena crisis de River, el contrapunto era Boca, que disfrutaba de todos los elogios. Una gran actuación colectiva y una formidable producción individual de Martín Palermo le habían permitido avanzar a las semifinales de la Libertadores tras vencer 3 a 0 en el estadio Jalisco de Guadalajara al Atlas, al tiempo que se mantenía con muy buenas aspiraciones en el plano doméstico. Pero ahora, sin títulos y con rumores de divisiones internas con Juan Román Riquelme en el centro de la escena, los xeneixes son los que aparecen en crisis. Todo cambia demasiado rápido.

Este campeonato, por lo ya citado, seguramente fue especial para Simeone, tal vez por eso en el festejo se lo vio tomándose los genitales, en una conducta impropia, que nunca mostró en sus tiempos de jugador y menos tendría que tener ahora que es el conductor de un grupo. Sin contabilizar su interinato en Racing, sus llegadas a Estudiantes y River fueron a pleno éxito, ya que tanto en la Plata como en Núñez fue campeón en el primer certamen que disputó. En River mostró, seguramente producto de las presiones, un versión enloquecida de sí mismo en cada partido, algo que no había ocurrido en el Pincha.

Esta vez, sin lograr constituir en un gran equipo, sí uno bueno, Simeone plantó a lo largo del torneo un conjunto con una decidida vocación ofensiva y que supo hacerse fuerte en el Monumental, donde sólo cedió 2 puntos de los 30 que disputó. Fue un acierto suyo no haber descuidado el torneo local mientras tuvo doble competencia, lo mismo que haber asumido riesgos en momentos de quiebre. Así, en parte, logró imponer su impronta en el juego colectivo del equipo. El primer gol ante Olimpo, el que comenzó a abrir el camino hacia la consagración, llegó por una jugada diagrama en el laboratorio del Cholo y materializada por Diego Buonanotte, que más tarde completó su doblete. Habrá que ver cuánto tardará la dirigencia millonaria en rematar a su nueva joya, quien junto con Ahumada, Abelairas y Carrizo integró el cuarteto de figuras del campeón.

El tan esperado título le trae tranquilidad a la institución. Sabido es que socios y simpatizantes reclaman, en la gran mayoría de los casos, cuando los resultados deportivos no llegan. Esto dista demasiado de lo ideal, pero encuentra su lógica en el hecho de que los clubes del fútbol argentino tienen su razón de ser en el fútbol profesional. Entonces cuando los resultado acompañan, el análisis es que las cosas están bien, sin importar si en realidad no lo están o si podrían estar mucho mejor. En el caso de River, el título será utilizado por la CD liderada por Aguilar con la misma conducta que tuvo desde que asumió la conducción del club.

Establecer proyectos a largo plazo parece ser una quimera en los equipos con mayor convocatoria. Para los entrenadores de estos equipos ya no alcanza con el trabajo táctico y estratégico con ajustes finos en cada entrenamiento, sino que ahora se requiere una habilidad extra, que Simeone la tuvo, y es la de saber condensar todos esos conceptos en un período breve que permita sobrevivir en un medio voraz.
(Foto: Noticiasnet.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

viernes, 10 de noviembre de 2006

Definitivamente, algo huele mal

La historia se divide en mitades, ambas lamentables. La primera tuvo tres protagonistas principales. El patotero Juan José Muñoz, presidente de Gimnasia, quien ingresó en el entretiempo del partido que disputaban su equipo y Boca a un lugar vedado como es el vestuario de los árbitros para amenazar a Daniel Giménez. El propio sargento oriundo de Chaco, pésimo árbitro, que suspendió el partido por la gravedad del hecho y pidió incluso parar el fútbol, pero luego relativizó lo sucedido y hasta dejó de lado la denuncia pertinente, pese a que en un primer momento dijo que Muñoz lo había amenazado de muerte. Resulta evidente que alguien “invitó” a Giménez a volver sobre sus pasos. Y, por último, la AFA con su política del todo pasa, al buscar minimizar el escándalo, darle una levísima sanción al presidente platense y hacer disputar el segundo tiempo dos meses más tarde.

La segunda parte no escatima en miserias. Al suspenderse el partido Gimnasia ganaba 1 a 0, pero al momento de la reanudación el campeonato ya no era el mismo. Estudiantes, eterno rival del Lobo, aparecía como uno los candidatos a robarle el título a Boca. Entonces entró en acción la barra del Lobo, para amenazar a los jugadores y darles como única opción perder el encuentro ante los de La Volpe. Versiones periodísticas aseguran incluso, aunque parezca increíble, que dos miembros de la CD participaron del apriete. Tremenda situación lógicamente repercutió en la actuación de los dirigidos por Troglio, quienes jugaron con una liviandad imposible de ver en la máxima categoría del fútbol argentino.

No se puede culpar a los jugadores de Gimnasia. El miedo de saber que habitan en un país en el cual quines los amenazaron tienen manos amigas para moverse sin inconvenientes los llevó a obedecer y a callar. Entonces, los cuatro goles que anotó Boca fueron su modo de dar cuenta del suceso, de dejar en claro que algo había sucedido. Fue así como el tema estalló en los medios y mientras que Ariel Franco se animó a contar lo que pasó (sin demasiadas exactitudes, es cierto), la novia de uno de los integrantes del plantel hizo la denuncia policial.

Si bien, como se ha señalado, el plantel tripero es víctima y rehén, también resulta doloroso ver como ante tan graves situaciones nadie da un paso al costado para separarse de tales miserias. Y esta conducta atraviesa a todos los sectores de nuestro fútbol. Así, se hacen posibles sólo dos lecturas respecto de quienes hoy, ayer o mañana aparecen involucrados en estos hechos: o son parte de la mugre o son tan pusilánimes que no están dispuestos a resignar ni una moneda de sus ingresos por más que se vean involucrados en tretas que manchen su nombre.
(Foto: Fotobaires.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 19 de septiembre de 2006

La violencia de todos

Funcionarios de la administración pública y dirigentes de los clubes, deslindando responsabilidades que por sus cargos les competen, aseguran que la violencia en los estadios es un problema social y no del fútbol. Si bien yerran de cuajo al decir que están atados de pies y manos a la hora de buscar soluciones, su diagnóstico de la violencia como algo inserto en la sociedad toda es absolutamente real.

Lo sucedido en la cancha de Colón muestra otra parte de la violencia, no la que suele asociarse a los estadios de fútbol. Se trata de la transformación del “hombre común”. Muy probablemente el plateísta que agredió al juez de línea es una persona que protesta contra las injusticias y las miserias que padece nuestra sociedad. Sin embargo, en la cancha actuó de forma violenta, porque de unos años a esta parte la cancha parece haber legitimado esto. “¿Dónde te pensás que estas, en la cancha?”, suele ser el reto de una madre ante un insulto de su hijo. Así se le prohíbe algo, pero también se lo autoriza a otra conducta: a insultar en la cancha. Lo autorizan también los jugadores: “la gente paga y tiene derecho a insultar”. Bajo esa lógica, ¿pagar en un restaurante da derecho a insultar a los mozos?.

En una cancha los delincuentes, los que financian su día a día a punta de pistola, son minoría. Pero la mayor parte del resto de la gente que llena un estadio saca ahí lo peor de sí; entonces insulta, escupe, canta barbaridades o le arroja con odio un encendedor a un juez de línea. El plateísta de Colón debe ser sancionado, pero no usado como chivo expiatorio; su proceder no merece la cárcel, pero sí medidas vinculadas a la realización de jornadas de trabajo comunitario y la prohibición de concurrir a eventos deportivos por un tiempo prudencial. Por su parte, los hombres que por su posición tienen las herramientas para modificar esta realidad deberán poderse a trabajar con la sapiencia y la honestidad que los lugares que ocupan requieren.

Disputado apenas un poco más de la tercera parte del campeonato, tres cotejos debieron suspenderse. Primero fue el que debían disputar Godoy Cruz y Arsenal, con los barras mendocinos como protagonistas. Luego tuvo lugar en La Plata la bochornosa actitud de Juan José Muñoz en el choque de Gimnasia con Boca. En tanto, el pasado fin de semana un alterado hincha sabalero arruinó el encuentro entre Colón y Vélez. Esto sin contar los incidentes en las divisionales de ascenso y los partidos que no se suspendieron para evitar que la pelota deje de rodar, paralizando así un negocio millonario.

Vivimos en una sociedad violenta y lo peor de ese modo de ser se condensa en la cancha. Cuando eso es funcional, es decir se suma, a los que los hacen de la violencia un negocio y a los que roban y extorsionan de lunes a viernes para el fin de semana ocupar el mejor lugar de la popular, el resultado es el que tenemos ahora.
(Foto: Lancion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 12 de septiembre de 2006

Una nueva oportunidad

La suspensión del partido entre Gimnasia y Boca marcó un nuevo hecho vergonzoso en el fútbol argentino y, a su vez, una nueva oportunidad para la AFA. Si sanciona lo que ocurrió con la severidad que corresponde, marcará el punto de partida de una nueva y correcta forma de actuar; será el inicio de un nuevo modo de proceder. De lo contrario, se tratará de un nuevo mamarracho del máximo órgano rector de nuestro fútbol.

El solo hecho de que Juan José Muñoz, presidente de Gimnasia, haya ido en el entretiempo al vestuario del árbitro es un mal indicio. La molestia de la gente del Lobo radicaba en las amonestaciones a seis jugadores en los primeros –y en este caso únicos- 45 minutos y la expulsión de su técnico, Pedro Troglio. Seguramente no se sabrá qué se dijo ni cual fue el tono del intercambio entre el presidente del conjunto platense y Daniel Giménez, árbitro del encuentro, aunque lo que sí se sabe es que Muñoz estaba en un lugar donde no tenía nada que hacer.

La gravedad que Giménez le asignó a lo acontecido hizo que se suspendiera el partido y entonces los equipos no salieran al campo de juego para disputar el segundo tiempo. Las más de 35.000 personas que concurrieron al Estadio Ciudad de La Plata debieron irse luego de ser informadas tardíamente de la resolución que se había tomado. Más tarde y ante los medios, el titular de Gimnasia reconoció su error al admitir que su presencia en el vestuario del árbitro había sido inapropiada, pero negó cualquier amenaza. No sólo eso, sino dejó su lugar de victimario para colocarse como víctima al asegurar que fue maltratado y amenazado por uno de los jueces de línea. Los antecedes de Muñoz, con varios hechos escandalosos desde que llegó a la presidencia del Tripero, no lo ayudan.

Un punto es clave y hace particular a este suceso: no se trata de barrabravas –al menos en el sentido que se le suele asignar a este término-, sino del presidente mismo de la institución que oficiaba como dueña de casa. Será tarea de la AFA sancionar a Muñoz, inhabilitándolo para ocupar cargo alguno en Gimnasia, y al propio club, quitándole puntos. La gravedad de la cuestión así lo demanda.
(Foto: Fotobaires.com)

Patricio Insua
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jueves, 20 de julio de 2006

El peso de la historia

Si en los últimos 15 años hubo equipos difíciles de dirigir para los entrenadores, esos han sido Independiente, Racing y San Lorenzo. Por un cúmulo de indicadores, que podrían sintetizarse en su poder de convocatoria y la cantidad de campeonatos obtenidos, estos tres equipos adquirieron junto con Boca y River el reconocimiento de grandes. Ocurre que en los últimos tiempos la grandeza de estos clubes vive en las vitrinas que dan cuenta de un pasado glorioso y no en un presente auspicioso.

Los cinco grandes supieron coexistir durante décadas en un plano de igualdad. Pero lo cierto es que ese espacio hoy está vacío. Millonarios y Xeneixes se han elevado, mientras que Rojos, Académicos y Cuervos han caído. Aunque en realidad es muy probable que ese lugar antes ocupado por River, Boca, Independiente, Racing y San Lorenzo esté habitado por un nuevo y único inquilino: Vélez. Con títulos, esfuerzo, trabajo y un proyecto integral, los de Liniers se han ubicado en los últimos años por detrás de River y Boca y por delante de Independiente, Racing y San Lorenzo.

Los seguidores de los tres grandes en decadencia, como es lógico, no se resignan a ceder el lugar que ocuparon junto a River y Boca. Quienes peinan canas o se pasan una mano por el cuero cabelludo desnudo añorando el peinado de ataño reclaman porque saben lo que fue estar en la cima. Los más jóvenes pueden no saber lo qué implicó la gesta de mayo de 1810 ni quiénes se enfrentaron en la batalla de Waterloo, pero con toda seguridad conocen la historia del equipo de sus amores. Propio del hincha, la pasión arrebata a la razón y la presión que baja de las tribunas se transforma muchas veces en un ingrediente más para el descalabro institucional. Lo cierto es que hay un reclamo de todas las generaciones por volver a compartir la mesa con River y Boca y no con Estudiantes, Newell`s, Banfield, Lanús o Gimnasia de La Plata como lo hacen hoy.

Malas e irresponsables administraciones de sus dirigentes y un giro mediático centrado en el usufructo de la demanda generada por River y Boca hicieron que los de Avellaneda y el del Bajo Flores pierdan su lugar. Construir siempre demanda más tiempo que destruir. Deberán entonces, para recuperar el sitio del que se precipitaron, encaminarse en un proyecto de trabajo con claras metas, subiendo de a un escalón por vez y al mismo tiempo seleccionar una estrategia adecuada para aprovechar el prestigio que aún mantienen sus colores.
(Foto: Fotobaires.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com