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lunes, 24 de mayo de 2010

Inter, campeón de Europa por convicción

Con una idea de hierro ejecutada sin concesiones por un grupo de futbolistas que, desde ese convencimiento, jugaron para su técnico, José Mourinho, Inter volvió a ser campeón de Europa después de 45 años. Un esquema basado en una defensa granítica y un ataque agazapado y voraz fueron los argumentos centrales del conjunto milanés para quedarse con el trofeo más deseado. En la final ante Bayern Munich, el equipo de ese arrogante y excelente entrenador que es el portugués ratificó que es quien mejor sabe jugar sin necesidad de tener la pelota. Se la cedió a su rival, con presión lo obligó a caer en su embudo defensivo y esperó, impertérrito, para punzarlo con sus puntuales estiletazos.

Y así fue la jornada soñada para Diego Milito, autor de los dos fabulosos goles de la noche madrileña. Amague para engañar al arquero en el primero y avance con la pelota al pie, doble enganche ante Van Buyten y definición al segundo palo en la conquista para liquidar el pleito. La temporada debut del hombre surgido en Racing en el club de los Moratti no pudo ser mejor: 30 goles en 52 partidos. Cinco de esos gritos tuvieron una importancia superlativa para que el Inter sea el primer equipo italiano en quedarse en una misma temporada con el torneo local, la Copa de Liga y la Champions League, ya que monopolizó los tantos decisivos al anotar el 1 a 0 ante Siena para la conquista del quinto Scudetto consecutivo, el 1 a 0 en la final de la Copa de Italia ante Roma y los dos gritos en el Santiago Bernabeu.

La conquista de Europa fue por demás especial para el jugador símbolo de la institución, Javier Zanetti, quien otra vez, como en Alemania 2006, raramente mirará el Mundial por televisión. El su partido 700 con la camiseta del Inter (está a 58 de Giuseppe Bergomi, récord neroazzurro) y el 80° en el máximo certamen europeo, se convirtió en el primer argentino en levantar como capitán la Orejona. Pupi disputó todos los minutos de la edición 2009/2010 de la Champions, privilegio que compartió con su compañero Julio César, el mejor arquero del mundo.

Si Milito fue héroe y figura, Esteban Cambiasso se erigió, una vez más, en el termómetro del equipo y tuvo una gran actuación ante Bayern Munich. Fue la válvula para abrir y cerrar la represas de su equipo. Tácticamente impecable y fino técnicamente, Cuchu fue destacado en más de una ocasión por Mourinho como el hombre que mejor lo interpreta dentro de la cancha. Acaso su ausencia en Sudáfrica sea aún más sensible que la de Zanetti.

La fundamental presencia argentina es un póker completado por Walter Samuel, a quien el regreso al fútbol italiano en 2005 -luego de un difícil paso por el Real Madrid- volvió a convertirlo en el Il Muro. Fue un bastión de la enorme defensa milanesa y así, recomendación de Mourinho a Maradona mediante, será uno de los centrales titulares de la selección en la Copa del Mundo.

Etiquetado por muchos con un conjunto enrolado en el histórico catenaccio italiano, ese estigma llegó tras el partido de vuelta por las semifinales ante Barcelona, en Catalunya. Esa llave ante el fabuloso campeón defensor había sido pensada por Maurinho como un único encuentro; entonces, tras conseguir -por buscarla- una importante ventaja de 3 a 1 en el partido de ida, en la revancha sólo se preocupó por defender esa diferencia y no atacó. Tomó el riesgo de jugar todo el partido refugiado en su campo y consiguió lo que se había propuesto, lograr la clasificación a la final. Pero antes del cruce ante los de Josep Guardiola, en octavos de final Inter le había ganado los dos partidos al Chelsea, campeón de Inglaterra, y lo repitió en cuartos ante el CSKA Moscú. Esos cruces y el ímpetu protagónico que tuvo fronteras adentro desestiman la pretendida descalificación. Ningún equipo logra tres títulos en un año sin ser agresivo en ataque.

Mourinho consiguió que la comunión entre estratega y jugadores que es requisito indispensable para el éxito, sea un valor supremo. El abrazo que le dio Zanetti en pleno campo de juego del Real Madrid y la dedicatoria de Milito al míster evidenciaron el tenor de ese vínculo en el cual radicó en buena parte la fortaleza de un equipo impenetrable a los pareceres ajenos y blindado en su idea.

Un año atrás, Barcelona se quedó con el título europeo a partir de una receta bien distinta a la que ahora utilizó el Inter. Porque es evidente que los caminos elegidos por ambos equipos para llegar al mismo destino no fueron los mismos. Esas dos conquistas con libretos disímiles son un rico alimento para el debate futbolístico si este tiene altura, reflexión, intercambio de posiciones y revisión de conceptos en lugar de agravios y descalificaciones. Todos los estilos ganan, todos los esquemas sirven, pero se requiere convencimiento para llevarlos a cabo y el consecuente trabajo para perfeccionarlos. Inter tuvo ambas cosas y por eso volvió a ser campeón de Europa.
(Foto: Canchallena.com.ar)

Patricio Insua
Patinsua@gmail.com

lunes, 3 de mayo de 2010

Una buena defensa despierta muchos ataques

El Inter llegó a la final de la Champions League sin patear un solo tiro al arco en el encuentro que lo clasificó a esa instancia definitoria y, entonces, se generó un virulento debate sobre su juego. Aunque en realidad no se trató de una discusión, de una contienda de ideas, posiciones y pareceres, ya que las descalificaciones le ganaron ampliamente a los argumentos.

El ideal del fútbol es ser punzante en ataque y sólido en defensa. Desplegarse en campo adversario y compactarse en el propio. El engreído portugués José Mourinho pensó la llave semifinal ante el Barcelona como un único partido, cuya primera mitad se jugaba en Milán y la segunda en la Ciudad Condal. Supo en el cotejo de ida que tenía que atacar para establecer una diferencia favorable y entendió que lo que necesitaba en el vuelta para estar el 22 de mayo en el Santiago Bernabeu era defender la ventaja conseguida una semana antes.

Pensar un partido en virtud de un ataque constante implica correr riesgos. Defenderse cerca del propio arco, como lo hizo Inter en Catalunya, también. En los 90 minutos disputados en el Camp Nou, el conjunto dirigido por Josep Guardiola procuró atacar continuamente pero no logró imponer condiciones, mientras que el elenco milanés sólo aspiró a defender su arco y lo consiguió, pese al gol de Piqué a poco del final. Y lo hizo sin caminar jamás por la cornisa del reglamento, como aseguraron varios medios de la prensa española: no hizo tiempo, ni recurrió al juego brusco y por eso Barcelona no logró siquiera entrar con tiros libres. Fue el que jugó mejor a lo largo de los 180 minutos; primero al manejar la pelota (tuvo una posesión de casi el 70 por ciento en el Gusseppe Meazza) y hacer el daño que quedó reflejado en el 3 a 1 y segundo al abroquelarse casi sin fisuras para mantener esa ventaja. Siempre logró hacer su juego, ejecutar el plan que había pergeñado.

Si un equipo ataca bien y se defiende mal y otro ataca mal pero se defiende bien, se estará frente a dos conjuntos con una faceta del juego satisfactoria y otra deficitaria. Sin embargo, las mayores críticas recaerán sobre el que tenga limitaciones ofensivas. Mientras que un ataque virtuoso siempre es destacado favorablemente, defenderse con férrea solidez recoge marcadamente menos reconocimientos.

Quedarse con el último paso del largo camino que recorrió el Inter para llegar a la final de la Champions es hacer un recorte parcial para distorsionar y desmerecer los méritos de un equipo que con pragmatismo optó por aplicar distintas estrategias de acuerdo a las circunstancias. Si está en los umbrales del penta campeonato en Italia y accedió a la definición del torneo de clubes más importante del mundo es porque fueron muchos más los partidos que salió decididamente a ganar que los que se preocupó exclusivamente por no perder.

No existe un único modo ni un gusto uniforme. El concepto de antifútbol es una malicia que debe ser desterrada. Debe aceptarse el derecho de ver defectos donde otro vislumbra virtudes y viceversa. Lo que no tiene razón de ser es la descalificación, que desmorona cualquier posibilidad de debate y hace que las discusiones sobre los estilos futbolísticos no salgan de las chicanas para avanzar hacia intercambios superadores.
(Foto: Elmundo.es)

Patricio Insua
mailto:papatinsua@gmail.com

lunes, 15 de marzo de 2010

Higuaín y Messi, por tres

La capital española y la vanguardista ciudad Condal vibraron al compás de los goles argentinos. En su visita al estadio José Zorilla, Real Madrid vapuleó al Salamanca 4 a 1 y Barcelona, en el Camp Nou, hizo añicos los esfuerzos en los que se empeñó Valencia durante 55 minutos para derrotarlo 3 a 0. Los dos gigantes de una de las ligas más poderosas del mundo tuvieron como explicación basal de sus triunfos a Gonzalo Higuaín y Lionel Messi, autores de tres goles cada uno. Se trató de dos hat-trick en España que tuvieron fuerte eco en Argentina por tratarse de los dos delanteros que, de no mediar ningún imprevisto, formarán la dupla de ataque albiceleste en Sudáfrica 2010.

Después de que Cristiano Ronaldo abriese el marcador de tiro libre, Higuaín se despachó con un triplete en el cual expuso su categoría y oportunismo. El ariete formado en River y liquidado a precio de salgo por el ex titular millonario José María Aguilar volvió a mostrar su efectivo estilo en un conjunto dominado por cracks con más cartel que él y sus goles le sirvieron al Madrid para mitigar el dolor de la eliminación de la Champions League en octavos de final a manos del Lyon y mantenerse en la cima de la tabla de posiciones. Pero el Merengue no está solo en lo más alto. Barcelona deslumbró con el mismo brillo que la pasada temporada lo llego a levantar los seis trofeos que disputó; y en ese juego de fluidez sin igual Messi se siente a gusto como en ningún otro lado como. Con su letal combinación de velocidad y precisión, el rosarino regaló tres perlas marca registrada, cada una originada en el sector derecho del ataque culé. En el primero enganchó dos veces ante sus marcadores sobre el vértice del área y definió fuerte al primer palo, más tarde se hamacó hacia el centro para colocar la pelota en el ángulo bajo opuesto y cerró su repertorio con un ingreso relampagueante al área y una sutil picada con su pierna derecha para vulnerar el achique que pretendía el arquero cuando le Cursivasalió al cruce.

Messi, sin dudas el mayor talento del fútbol mundial, anotó 22 goles en los 23 partidos que disputó por la Liga española y es, hasta aquí, el pichichi. Su escolta no es otro que Higuaín, apenas con una conquista menos. Ambos se ven favorecidos por dos equipos que juegan más lanzados al arco rival de lo que lo hace la Selección. En este sentido, los goleadores de Barcelona y Real Madrid deberán acomodar sus virtudes en beneficio de un conjunto que para buscar la consagración mundialista partirá de un celoso cuidado del arco propio y recién entonces irá a fondo contra el rival. Las armas fundamentales para procurar esas estocadas serán Higuaín y Messi, protagonistas de festejos por triplicado en España que alimentan el sueño argentino.
(Foto: Lanacion.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 21 de diciembre de 2009

Estudiantes arañó la gloria

La magnitud del dolor de una derrota deportiva difícilmente pueda ser cuantificada. Pretender establecer un parámetro de medición se vuelve una empresa inverosímil. Aún así, de seguro el modo en que Estudiantes cayó ante Barcelona en la final del Mundial de Clubes, disputado en Abu Dhabi, significó un durísimo golpe para el mundo pincharrata. Porque ninguna derrota cala más hondo que la que llega cuando se estuvo tan cerca de ganar. El gol de Pedro, a menos de cinco minutos del final del partido, fue un mazazo para el conjunto platense, y el tanto de Lionel Messi, a los 20 del tiempo suplementario, la estocada que mató el sueño de volver a ser campeón del mundo tras más de cuatro décadas.

Estudiantes tuvo en jaque al equipo que con el título obtenido ratificó su indiscutible condición de mejor del mundo. El talante del rival eleva todavía más su destacada actuación. Delante tenía una maquina, un conjunto que durante todo el año brilló como ninguno y ganó más que nadie; congenió un juego de precioso y preciso manejo, dinámico y vertical, para adjudicarse los seis certámenes que disputó: Liga Española, Champions League, Copa del Rey, Supercopa Europea, Supercopa Española y Mundial de Clubes. Mucho habrá que esperar para que se repita una cosecha semejante; si es que alguna vez ocurre.

Tras disputar un muy buen primer tiempo, jugado con inteligencia y gran disciplina táctica, el gol de cabeza de Mauro Boselli sobre el cierre de esa etapa inicial le dio una ventaja que Estudiantes se empeñaría en defender con todas sus fuerzas. Saber que no tenía con qué intercambiar golpe por golpe fue una muestra de su inteligencia. Así, los segundos 45 minutos fueron un constante ir del conjunto catalán ante los denodados esfuerzos del Pincha por alejar el peligro de su arco, delante del cual la pelota cruzó varias veces. Barcelona, sin perder la calma, impuso condiciones y obligó a su rival a resguardarse muy metido en su campo. Aguantó heroicamente el conjunto de Alejandro Sabella y cuando parecía que el máximo trofeo volaría a La Plata, a los 88 minutos de juego Pedro estableció la igualdad. Golpeado en su ánimo y desgastado físicamente, Estudiantes se hizo jirones en el alargue, sin dejar de dar pelea, aferrándose a la esperaza de llegar a la definición por penales. Pero nuevamente cerca del final, a 10 minutos del pitazo, Messi se filtró en el área a espaladas de Juan Sebastián Verón y Christian Cellay para poner, de pecho, el tanto de la victoria blaugrana.

La diferencia de poderío y presupuestaria entre un club y otro es sideral. Lo que percibe anualmente cualquiera de las estrellas del equipo europeo supera holgadamente el presupuesto íntegro de toda la institución platense. Sin embargo, todas esas diferencias se vieron reducidas en un encuentro en el cual el conjunto argentino dejó el alma y muy cerca estuvo de quedarse con toda la gloria.

Nada que reprocharse para Estudiantes. Guiado por Verón, de enorme sacrificio agregado a su clase sin igual, protegido por la entrega de Braña y Desábato, la búsqueda de Enzo Pérez y el empuje de Boselli todo el equipo estuvo a la altura del máximo acontecimiento, el que cerraba el calendario.

Pese a que no pudo coronarse con el título mundial, la campaña rojiblanca ha sido magnífica. Aquella sufrida clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores con el tanto de Ramón Lentini ante Sporting Cristal, de Perú, terminó con la conquista del mismo trofeo que el mítico equipo de Osvaldo Zubeldía había alcanzado tres veces consecutivas. Estudiantes cierra el año como subcampeón del mundo, detrás de una máquina perfecta como el Barcelona. No es poco. Vaya si no es poco, León.
(Foto: Canchallena.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

viernes, 23 de mayo de 2008

Campeón sin fronteras

Si se echa una mira hacia atrás, sin demasiada minuciosidad, veremos que hubo grandísimos jugadores a los cuales los títulos le fueron una suerte esquiva; por ejemplo, Claudio Paul Caniggia. En contrapunto, estuvieron quienes con muchas más limitaciones llegaron a ser campeones del mundo, y aquí evitaré la antipatía de hacer nombres. El caso de Carlos Tévez tiene la particularidad de conjugar las partes positivas de estas dos premisas: es un enorme jugador que, pese a su juventud, dio ya muchas vueltas olímpicas.

Multicampeón local e internacional en Boca, su conquista de títulos continuó en Brasil con el Corinthinas y ahora en Inglaterra agregó, en su primera temporada en el poderoso Manchester United, el doblete: Premier y Champions Legue. Lugar que pisó, lugar en el que fue campeón. Es cierto que esto no ocurrió en su desembarco británico en el West Ham, pero la hazaña de haber evitado el descenso en las últimas fechas gracias a sus goles significó alcanzar el campeonato que buscaban en Upton Park.

Bien vale la pena detenerse en su última conquista, la Copa de Campeones de Europa. Haber sido titular, completar los 120 minutos de juego y convertir su penal en la definición dejan de manifiesto una actuación muy positiva. Pero lo es aún más si se pormenoriza en ciertos aspectos. Sir Alex Ferguson determinó su inclusión desde el inicio en el partido más importante del año para los Red Devils y en los primeros 45 minutos logró con su movilidad preocupar al Chelsea. Así tuvo dos claras opciones de gol. En el complemento, con el partido 1 a 1, priorizó la lucha por sobre la habilidad para buscar quebrar el esquema defensivo del equipo londinense y así contó con una chance de marcar al ingresar al área por izquierda y sacar un fortísimo remate que se fue muy cerca del palo derecho. Ya en el tiempo suplementario, entre piernas cansadas y cabezas pasadas de revoluciones, mostró su entereza física y su tranquilidad mental para ser, otra vez, como en el primer tiempo, el causante de las mayores preocupaciones del equipo dirigido por el israelí Avram Grant. En ese mismo tiempo extra, el delantero argentino plantó bandera en el único encontronazo colectivo que tuvo el partido: terminó costándole a él la tarjeta amarilla, lo que significó una nimiedad comparada con la expulsión del extraordinario atacante marfileño Digdier Drogba.

Tal vez lo más significativo entorno a su actuación se vio en dos decisiones que demuestran el reconocimiento de Ferguson a su capacidad y valor agregado. En primer lugar, a la hora de buscar una variante en el ataque optó por mantenerlo en cancha y sacar a Wayne Rooney, el niño mimado del fútbol inglés, y, posteriormente, le dio la responsabilidad de abrir la serie de penales. Con toda la carga de emotividad, adrenalina y presión que implica esa situación, a sabiendas que no sólo lo observaba la multitud que colmaba el estadio Luzhniki de Moscú, sino que eran millones los que estaban atentos a él desde las pantallas de todo el mundo. Tevez convirtió su disparo con potencia y precisión, una demostración de su seguridad, aplomo y jerarquía.

Renovar desafíos y encarar cada uno de ellos con el temple, la garra, la entrega inclaudicable y la calidad que lo caracterizan, parecen ser su combustible. Está entre los futbolistas más destacados del planeta y lo consiguió desde un destino que parecería ser hostil para los argentinos; lo mismo que en Brasil, donde terminaron por adorarlo. Temperamento y carisma suelen ser un pasaporte al éxito, y si el agregado es talento y una competitividad voraz entonces el resultado será un ganador íntegro, el resultado será Carlos Tevez.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 5 de mayo de 2008

Pelear en dos frentes es posible

Obtener simultáneamente la liga local y el máximo certamen continental ha sido una excepción tanto para los equipos europeos como para los sudamericanos. El doblete es el mayor desafío. En lo que respecta a los clubes argentinos, ninguno logró hasta el momento enhebrar festejo doméstico y consagración en la Libertadores. Newell´s acarició la hazaña en dos oportunidades: dirigido por Yudica se quedó con el campeonato 87/88 y perdió en la final copera ante Nacional de Montevideo, mientras que bajo el mando de Bielsa logró el Clausura 92 y cayó en el otro plano, por penales y en Brasil, ante el legendario San Pablo de Telé Santana.

Ocurre que, al menos en los últimos años, los equipos argentinos pocas veces apuntaron a dar batalla en los dos frentes. Se instaló la modalidad de reservar los mejores recursos para el ámbito internacional y afrontar con lo que quede (en algunos casos jugadores de gran calidad, cuando se cuenta con un planel amplio) la competición de fronteras adentro. Gallego en River intentó afrontar con todo las dos competiciones y se quedó con las manos vacías, mientras que la máxima de Bianchi fue apuntar sólo a Libertadores, obteniéndola con esta receta tres veces con Boca y una con Vélez. El éxito del Virrey terminó por establecer como una verdad revela concentrar todos los esfuerzos en el plano internacional. La presión mediática hecha carne en los hinchas, es también un elemento que pesa muchísimo en la elección. Esta modalidad, le trajo a equipos modestos posteriores penas para mantenerse en la máxima categoría.

Lo concreto es que a seis fechas del final del Clausura, comparten el liderazgo River, Estudiantes y San Lorenzo, mientras que Boca se ubica apenas un punto por debajo. Los cuatro se encuentran en plena disputa de la Libertadores, a la espera de los partidos de vuelta de los octavos de final. Los cuatro, contra lo que está instalado, pelean copa y campeonato. Millonarios y santos se eliminarán, con lo cual será al menos uno el que siga dando pelea en los dos frentes y podrán ser tres si Boca y Estudiantes (que se enfrentarán el próximo fin de semana por el Clausura) avanzan en sus choques de vuelta ante Cruzeiro y Liga de Quito, respectivamente.

En Inglaterra, cuando queda por disputarse sólo una fecha, Manchester United y Chelsea pelean cabeza a cabeza por la edición 2007/2008 de la Premier League. El duelo británico será internacional el 21 de mayo, cuando definan en Moscú al campeón de Europa. Tal vez ocurra que uno se quede con la Champinos y el otro disfrute de la consagración en la isla, con lo cual tampoco habría doble festejo. Pero lo importante es que tanto los dirigidos por Sir Alex Ferguson, como los del israelí Avram Grant dan muestra de la posibilidad de sincronizar éxito local e internacional. No puede dejar de mencionarse que esto es posible desde que el fútbol globalizado ha generado clubes con un poder económico brutal –como los dos británicos en cuestión- que les permite contar con algunos cracks a nivel mundial, con varios muy destacados futbolistas y otros muchos muy buenos o buenos.

En Brasil, este fin de semana Flamengo se coronó campeón del certamen Carioca y lleva una importante ventaja en su eliminatoria de copa, ya que venció al América 4 a 2 en México en su partido de ida por los octavos de final. En tanto, en México el Atlas de Brindisi también ganó como visitante su partido de ida 1 a 0 ante Lanús y es protagonista principal del torneo mexicano.

La programación de las ligas y certámenes europeos obligan a quien aspire a la doble consagración a pelear durante un año. En Argentina, para quedarse con el Clausura y la Libertadores hay que intensificar esfuerzos en un cuatrimestre. En organizaciones completamente diferentes, tiene tanto mérito el protagonismo en la vanguardia durante una temporada completa, como soportar el desgaste de tener que hacerlo en cuatro meses.

Pelear en los dos frentes es posible. Se debe estar en un alto nivel físico, metal y futbolístico para hacerlo. Evidente resulta que no es una tarea fácil, pero –pese a las estadísticas- tampoco es un imposible. Boca, River, San Lorenzo, Estudiantes, Manchester, Chelsea, Flamengo y Atlas dan prueba de ello.
(Foto: Espndeportes.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

viernes, 21 de abril de 2006

Cuando nos alimenta el envoltorio

En el triunfo de las formas por sobre los contenidos podemos encontrar, en buena parte, explicación a diversas problemáticas de los países (sobre todos los tercermundistas) que viven bajo la lógica del capitalismo occidental. El triunfo de la publicidad, el marketing y el packashing es indiscutible. Y esta lectura puede ser también llevada al mundo futbolístico.

No son pocas las veces que desde distintos medios se ubica al fútbol europeo, sobre todo el de las ligas más poderosas (España, Italia, Inglaterra, Alemania, Francia, Holanda), por sobre el fútbol doméstico argentino. Y lo mismo ocurre cuando la comparación se hace entre los certámenes internacionales entre conjuntos europeos y los que enfrentan a los equipos sudamericanos. Pero, ¿futbolísticamente hay tanta diferencia entre los equipos de allá y los de acá en lo que remite estrictamente a lo que se ve dentro del terreno de juego?

El certamen por equipos que goza de mayor prestigio es la Champions League. Una de las semifinales de este torneo enfrentó, en Londres, al Arsenal inglés (en realidad poco tiene de inglés, ya que ni sus once titulares, ni su técnico nacieron en la isla británica) y el Villarreal español (aunque más sudamericano que ibérico). El partido fue por demás friccionado, con predominio de faltas sistemáticas para cortar el juego, pelota más por el aire que por el piso, protestas y un sin fin de laterales. Futbolísticamente no hay manera de afirmar que esto es mejor a lo que puede verse en una cancha del fútbol argentino. Pero este espectáculo de la pelota tiene otro aditamento innegable: el marco. Ahí sí la ventaja europea es sideral. Modernos estadios, ausencia de alambrados y fosos, público sentado, impecable indumentaria de los protagonistas son sólo algunos de los elementos que decoran las canchas del Viejo Continente.

Si la discusión se plantea en el plano del juego el debate está abierto. Si la cuestión gira entorno del espectáculo con su contexto de moños y pompas, el fútbol sudamericano pierde por goleada.
(Foto: Lanacion.com.ar - AP)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com