En la final romana el conjunto inglés tuvo un arranque electrizante y cuando se habían disputado poco más de 5 minutos de juego Cristiano Ronaldo ya había bombardeado en tres ocasiones el arco defendido por Víctor Valdés. Pero cuando el panorama pintaba complicado para el Barça, en su primer ataque, antes de los 10 minutos, Samuel Eto´o abrió el marcador. El gol del camerunés fue un mazazo que aturdió a los Diablos Rojos y entonces los catalanes comenzaron con ese manejo casi monopólico de la pelota que es marca registrada de este equipo. Está claro que no se trató de una de sus mejores producciones de esta temporada, pero la victoria, que quedó sellada a falta de más de 20 minutos para el final con el gol de cabeza de Lionel Messi, fue a todas luces inobjetable.
El ideólogo y hacedor de este equipo que entró en la historia fue Josep Guardiola. Antes del inicio de la temporada, Barcelona lo fue a buscar para hacerse cargo de la dirección técnica del equipo en el cual brilló como jugador y se consolidó como ídolo absoluto de la afición barcelonista. Pese a su corta brecha generacional con varios jugadores y su falta de experiencia como entrenador, Pep, admirador de Marcelo Bielsa y Ricardo La Volpe, llegó con voz de mando y pulso firme para materializar su idea futbolística. El carácter y el criterio que tuvo como jugador lo reformuló para su nuevo rol de técnico. En alguna oportunidad declaró que si el fabuloso Andrés Iniesta –apodado “Cerebro” en un equipo donde sobran las inteligencias dentro del campo de juego- es el jugador que es se debe, en parte, a que “no está media hora frente al espejo antes de salir a la cancha”. Esta anécdota pinta el perfil de un entrenador que pregona contra la farandulización de los futbolistas para que se aboquen exclusivamente al juego. Así, a los 38 años y en su primera temporada como entrenador, logró Copa, Liga y Champions, como cantaron los casi 30 mil seguidores que llegaron hasta Roma.
Además, este inédito éxito conseguido por un grupo que quedará para siempre en la historia del Barcelona cuenta con el orgulloso sello nacionalista catalán, ya que Víctor Valdés, Puyol, Piqué, Xabi, Iniesta, Messi y Guardiola fueron todos, en mayor o menor medida, formados en la cantera del club.
El reconocimiento del Barcelona como el mejor equipo del mundo es, a la vez, la consagración de Messi, con sólo 21 años, como el futbolista más destacado del planeta, consideración a la que sólo dos argentinos habían llegado antes: Alfredo Di Stéfano y Diego Armando Maradona. Muy difícil será que La Pulga llegue a la altura de estos dos mitos de la historia del fútbol mundial, pero por lo pronto ha logrado lo mismo que ellos al coronarse rey del Planeta Fútbol.
En este último año el rosarino mostró un crecimiento en su conceptualización del juego, y en eso mucho tiene que ver Guardiola. A diferencia de los que sucedía con Frank Rijkaard, anterior DT de culé, ya no está atado al ala derecha del ataque; si bien ese sigue siendo su sector preferido para arrancar y enganchar en diagonal hacia el arco rival, Messi es ahora un delantero flotante, tal como lo demostró en la final europea. Ya sea por derecha para ir hacia el centro con su gambeta letal en el mano a mano, por izquierda para desbordar con velocidad electrizante, retrazándose para armar juego con ese magnífico tandem que componen Iniesta y Xabi, colocándose de enlace para abastecer a Samuel Eto´o y Thierry Henry o de centrodelantero, tal como ocurrió en su gol al Manchester, el número 10 abre un abanico de opciones que lo hacen el mejor de todos. Precisamente su poder de fuego en esta temporada ha sido impresionante: fue el goleador de su equipo con 38 tantos, 9 de los cuales los anotó en 12 partidos en la Champions para convertirse en el primer argentino en ser top scorer de esa competición.
Pese a contar con el inigualable talento de Messi, el despliegue de Xabi (sin dudas en el podio de los mejores mediocampistas del mundo), la inteligencia de Iniesta, la elegancia de Henry y el gol de Eto´o, Guardiola no descansó en esas individualidades y trabajó para componer una sólida identidad colectiva. Nació así un equipo con presión, un manejo de la pelota como ningún otro, vertical, ofensivo y con una identidad definida de la cual no se alejó en circunstancia alguna y que le permitió componer la prestación más esplendorosa con una efectividad de logros absoluta para ser leyenda.
(Fotos: Cronodeporte.com y Ole.com.ar)
Patricio Insua
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