lunes, 16 de noviembre de 2009

Argentina cayó y mostró poco ante España

Vigente campeón de Europa y por muchos considerado como uno de los mejores seleccionados del mundo, España recibió a Argentina y la derrotó merecidamente 2 a 1. En el estadio Vicente Calderón, fortaleza del Atlético de Madrid a orillas del río Manzanares, el conjunto ibérico manejó casi a su antojo el trámite del encuentro y sólo se vio incomodado en el complemento, cuando el seleccionado mostró una actitud más activa.

Sin ser un equipo de verticalidad permanente, los dirigidos por Vicente Del Bosque manejaron precisamente muy bien el cambio de ritmo. Un juego laxo y parsimonioso que por momentos hasta exasperaba en pases laterales mutaba de pronto en ataques punzantes que posicionaban a varios jugadores en ataque. Mantención conservadora y prolija de la pelota y repentinos avances profundos fueron la estrategia española que el conjunto nacional nunca pudo contrarrestar por falta de presión sobre el adversario.

En este sentido, Argentina aceptó un rol que no se compadece con su historia y sus posibilidades actuales. Desde el pitazo inicial rubricó el favoritismo de España y se replegó marcadamente. No se trató de un equipo que procuraba hacerse fuerte en la marca para disparar veloces contraataques, sino que meramente se abroqueló en su campo y se aproximó al arco rival de manera difusa e individual. El cambio de actitud del primero al segundo tiempo fue el aspecto más valorable del conjunto de Diego Maradona.

España es un buen equipo, pero, al menos contra Argentina, lejos estuvo de presentarse como un conjunto temible; habrá que ver si puede sostener la chapa con la que llegará a Sudáfrica. El contrapunto es la Selección, que no juega bien y entonces todo tiene por mejorar. Aunque cada vez queda menos tiempo, en tanto tenga una idea clara y orden, en una competencia de un mes y siete partidos como lo es el Mundial todo puede pasar.

Al igual que en anteriores presentaciones, Argentina tuvo errores colectivos de funcionamiento y marcadas fallas individuales. En este último aspecto, al igual que había ocurrido contra Brasil, en Rosario, resultan alarmantes las desatenciones como la que derivó en el primer gol de Xabi Alonso: el vasco del Real Madrid estaba solo en la medialuna del área cuando remató Silva y llegó libre al rebote que dejó Sergio Romero, ante los desentendidos defensores albicelestes.

Pese a que Argentina no se mostró como un colectivo aceitado en el encuentro con el cual la Real Federación Española de Fútbol celebró su centenario, se produjo un cambio favorable en la preparación. Uno de los aspectos más criticables del proceso de Maradona ha sido las pocas horas diarias de trabajo con los jugadores. Previamente a los últimos partidos por eliminatorias, ante Perú y Uruguay, consultado por un periodista extranjero sobre esta cuestión, Diego arguyó que por el cansancio acumulado y los viajes transatlánticos de los futbolistas lo indicado no era someterlos a prolongadas jornadas de entrenamiento. Coherente con esta idea, en España, sin largos vuelos previos, sí hubo prácticas en doble turno, uno matutino y otro vespertino. Sin hacer que las prácticas sean muy intensas desde lo físico, sería bueno que se continúe con ese plan de trabajo pese a los viajes.

Argentina perdió ante España en el único partido preparatorio que disputo en la manga que la FIFA habilitó para dos. Porque la AFA interpretó que el equipo no necesitaba un par de ensayos. La como siempre bien nutrida paralela delegación dirigencial paseó enfundada en la indumentaria oficial por la capital ibérica, pero no fue capaz de organizar dos partidos, como lo hicieron casi todos los seleccionados en esta doble fecha internacional. El contrato con la empresa rusa Renova que la AFA abruptamente dio de baja era pernicioso para el conjunto nacional; como también lo es la ineptitud de un grupo de hombres que pareciera se dedica a disfrutar de un turismo de elite gratuito en lugar de abocarse a conseguir un rival más en la preparación mundialista.
(Foto: As.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 9 de noviembre de 2009

El abanico de candidatos comienza a cerrarse

La lucha en la vanguardia, la pelea por el título, comienza a decantar. El corte que reduce la cantidad de equipos que pugnarán hasta el final por la conquista del torneo Apertura 2009 se produjo y se extenderá. Al promediar el campeonato, la 9a fecha había dejado a los primeros ocho equipos agrupados en apenas dos puntos, pero tras la 13a quedaron un par punteros, un único escolta a tres unidades y otros dos aspirantes, uno a cuatro puntos de la cima y otro a cinco.

Con sólidos argumentos pero distintas fisonomías, Banfield y Newell´s son los sorpresivos líderes del certamen, ya que seguramente muy pocos habían imaginado que los dirigidos por Julio César Falcioni y Roberto Sensini estarían en lo más alto, y con tanta firmeza. El Taladro y los rojinegros sumaron 29 puntos de 39 posibles (una efectividad de casi el 75 por ciento). Mientras que los rosarinos son el conjunto que más victorias logró (nueve), el del sur del Gran Buenos Aires es el único invicto del campeonato, ostenta la valla menos vulnerada (recibió apenas seis tantos) y tiene en el uruguayo Santiago Silva al goleador del torneo, con 11 gritos.

Detrás de los líderes se encuentra el que seguramente es el mejor equipo argentino, Estudiantes de La Plata. El último fin de semana el elenco Pincha tuvo una actuación soberbia en la victoria 3 a 0 ante Vélez. Por un lado, una muy definida identidad y su magnífico juego colectivo lo hacen un equipo temible, en tanto que, por otro, lo ajustado del calendario por tener que adelantar las últimas dos fechas por su presencia en el Mundial de Clubes podría serle perjudicial. Además, la cita en Abu Dhabi, Qatar, es el objetivo mayúsculo de este semestre, lo cual puede generarle una lógica dispersión de la atención.

Un punto detrás de los platenses se encuentra Colón. Los santafesinos son un conjunto de gran prolijidad táctica, tal vez el equipo con mejores variantes a la hora de aprovechar las pelotas paradas desde la gran habilidad de su entrenador, Antonio Mohamed, para generar variantes en esa faceta del juego. Su aspecto negativo refiere al marcado bajo rendimiento cuando juega como visitante, condición en la que ganó dos partidos de seis disputados.

Vélez, campeón defensor, sufrió en pocos días dos duros golpes: quedó eliminado de la Copa Sudamericana en la altura de Quito, ante Liga Deportiva Universitaria, y a la vuelta chocó contra la contundente derrota ante Estudiantes que lo dejó a cinco puntos de Banfield y Newell´s. Pero los dirigidos por Ricardo Gareca tendrán este sábado la oportunidad encaramarse arriba nuevamente cuando visiten al Taladro, en un encuentro que les será bisagra.

Más atrás, a seis puntos de la cima, se encuentran Independiente y San Lorenzo, que se enfrentarán el próximo domingo. De haber una ganador éste podrá aferrarse a la ilusión de dar pelea y habrá retirado al otro de la disputa; en tanto que un empate simplificaría la ecuación dejándolos a ambos definitivamente al margen de la contienda por el título.

En un campeonato de gran paridad se perfilan con más claridad protagonistas y elenco. La cantidad de equipos con posibilidades sigue siendo grande, aunque las instancias definitorias comienzan, inevitablemente, a bajar aspirantes y cerrar los márgenes entorno a los mejores y más templados.
(Foto: Canchallena.com)

Patricio Insua
Patinsua@gmail.com

lunes, 2 de noviembre de 2009

Almeyda y una vuelta plena

Cuando se conoció la noticia de que Matías Almeyda, de 35 años y retirado desde 2005, regresaría al fútbol para ponerse nada menos que la camiseta de River ganaba la presunción de que no le sería nada fácil adaptarse nuevamente al primer plano profesional. No fue lo que sucedió, sino todo lo contrario. Desde los primeros entrenamientos y más tarde en su reestreno en el club del que había partido 13 años antes rumbo a lo que sería una exitosa carrera europea, el Pelado mostró su vigencia y valía. Desde el medio de la cancha se hizo patrón de juego con un despliegue fabuloso. Con la llegada de Leonardo Astrada a la dirección técnica se paró como marcador central y lo hizo con solvencia y categoría. Sin preocuparse por el calendario, seguro de que todavía podía hacerlo, Almeyda regresó al fútbol y en breve se constituyó en el punto de referencia de un equipo precario que agradece su presencia.

Pese a que en los últimos cuatro años estuvo alejado del fútbol profesional - período en el cual no se entrenó y sólo despuntó el vicio en un fugaz paso por el ascenso en Fénix y en el Showbol (fútbol de salón) y el Super 8 (torneo de veteranos), ambos con mucho más de marketing que de competencia-, a no haber hecho pretemporada por hacer su regreso con el campeonato empezado y a su condición de fumador (vicio que, reveló, lo acompañó toda su carrera), Almeyda presenta una condición física incluso superior a la de varios de sus jóvenes compañeros. Se trata, sin dudas, de un físico genéticamente privilegiado.

A esa condición natural se agrega un gran profesionalismo. Reconoció que en esta última etapa de su carrera se maneja con una disciplina superior a la de sus años de esplendor; sin escatimar horas de descanso, alejado de actividades incompatibles con el deporte de alto rendimiento y muy cuidadoso en las comidas, aunque sin abandonar el tabaco. Su dedicación al entrenamiento, su discurso sin lugares comunes y sus destacadas actuaciones lo hacen un referente para sus compañeros y un ejemplo para los más juveniles, además de generar el continuo reconocimiento de la parcialidad millonaria.

Su inmediata adaptación pese a la prolongada ausencia bien puede tomarse como un síntoma de la medianía de nuestro fútbol, aunque este análisis encuentra su contrapunto en el logro de ser el futbolista más destacado de un equipo en serias dificultades y con la presión de que esa densa realidad se viva en un club del peso de River, circunstancia esta en la que es más difícil el destaque.

Con su jerarquía y su innata condición atlética, si se siente a gusto en su nueva ubicación en el centro de la defensa, sitio en el que evita el desgaste de su natural posición de número 5, es absolutamente factible que Almeyda le agregue a gran carrera dos o tres temporadas más.
(Foto:Canchallena.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 26 de octubre de 2009

Racing se aferra a un golpe de efecto

Los malos rendimientos, la ausencia de victorias superada la mitad del torneo y el bajo promedio que ahorca no configuran un problema circunstancial para Racing. Contrariamente, la coyuntura ha estado ligada al éxito, al campeonato conseguido en 2001 y a un pequeño puñado más de buenas campañas. Los trastornos de la institución de Avellaneda son hondamente estructurales y llevan más de tres décadas. A lo largo de todo ese período la política de continuidad ha sido colocar parche sobre parche sin atender jamás a las cuestiones de fondo. El remiendo que ahora propone la Comisión Directiva encabezada por Rodolfo Molina es nada menos que la contratación como técnico de Lothar Matthäus, una apuesta de enorme riego en la que se vislumbra un perfil claramente vinculado a la exposición masiva en detrimento de un proyecto futbolístico pleno.

El anuncio de su llegada por parte del presidente del club fue sin dudas un fuerte cimbronazo por tratarse de un hombre muy reconocido en la historia del fútbol mundial. Surgido en las divisiones inferiores del Borussia Mönchengladbaches, es el jugador con más presencias mundialistas en la historia, con 25 partidos en las cinco ediciones de la Copa del Mundo en las que participó entre 1982 y 1998. Su momento sublime fue en Italia 90, cuando como capitán la selección alemana (en al cual ostenta el record de asistencias, con 150) alzó el trofeo más deseado, luego de derrotar en la final a Argentina. Pero su carrera como entrenador ha sido hasta aquí muy menor. Dirigió en Austria al Rapid Viena y el Salzburgo, al Partizan serbio, a la selección de Hungría, tuvo un brevísimo paso por el fútbol brasileño en el Atlético Paranaense y recientemente condujo en Israel al Maccabi Netanya.

Sin embargo, los mayores interrogantes no se cierran entorno a sus antecedentes como DT. No hablar español y estar permanentemente con un traductor para que les transmita sus ideas a los jugadores es un inconveniente no menor. Mattäus es completamente ajeno al medio argentino; no conoce a los futbolistas ni los equipos y su manera de jugar, aunque lo más dificultoso será que se amolde a la urgencia histérica del futbol argentino y su crónica desorganización. En este sentido, ese carácter devorador se potencia aún más a partir de la caldera que siempre es Racing, a máxima temperatura en este momento particularmente delicado. Tampoco parece factible imaginarlo detenido a observar juveniles para evaluar posibles alternativas. Todo esto sin dejar de lado las implicancias que suele tener adaptarse a un país que resulta extraño. De todos modos, así como el fútbol local le es ajeno a Mattähus, bien se puede recorrer el camino inverso y destacar la ausencia de referencias en cuanto a su trabajo y sus metodologías como entrenador, lo que abre una grieta para encontrarse con una grata sorpresa.

Tras el empate ante Lanús el último fin de semana, Molina llamó a una conferencia de prensa en la cual luego de asegurar que el alemán “es el técnico que necesita Racing para dar un salto de calidad" pregonó que se trata de “un proyecto para ubicar a Racing en el mercado mundial". Así, Mattähus implica una estrategia de marketing destinada atraer sponsors y también un “shock anímico”, como reconoció Claudio Yacob, capitán del equipo. Pero la impronta táctica y los caminos a recorrer para intentar una remontada del equipo están ausentes en los discursos de bienvenida. Racing asume un riesgo grande con esta jugada que no pasa desapercibida, se aferra a un golpe de efecto que, otra vez de momento, le entregue cierto sosiego.
(Foto: Sportgate.de)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 19 de octubre de 2009

Ahí viene Boca

La última fecha dejó una mala noticia para el nutrido grupo de equipos que pelean arriba: Boca agarró envión a impulso de triunfos. Los nueve puntos conseguidos en sus últimas tres presentaciones lo hicieron acomodarse con aspiraciones en un torneo de gran paridad, en el cual los primeros ocho equipos están separados en apenas dos puntos. Se trata del resurgir de un equipo parecía no estaría en la lucha por el título y se encontraba atrapado en una serie de problemas que lo tenían paralizado. Varios de esos inconvenientes no desaparecieron, pero otros sí y por eso Boca le apunta ahora al doble adjetivo de clasificarse a la Copa Libertadores, en primer término, y pelear por el campeonato.

Tras la derrota ante Godoy Cruz, en la Bombonera, Alfio Basile había presentado la renuncia, pero lo convencieron de que continuara al frente del plantel. El siguiente fin de semana el verdugo fue Estudiantes, que lo superó con más claridad que la mínima diferencia que estableció el 2 a 1 final. Con tres derrotas en fila, cinco puntos en seis partidos y su técnico debilitado por un amague de partida el panorama para el conjunto xeneixe era sombrío. Pero llegó la remontada. A las tres derrotas siguieron la misma cantidad de triunfos y los cinco puntos se multiplicaron para que esa sea la distancia con el puntero, San Lorenzo.

Cada uno de los triunfos encadenados tuvo distintos matices. El conseguido ante Vélez, que marcó el punto de inflexión, fue una muestra del carácter del equipo, ya que abajo en el marcador, dominado en el trámite del partido y con el zumbido en el oído de las caídas precedentes logró quedarse –seguramente sin merecerlo- con los tres puntos por empuje y el histórico gol de cabeza de Martín Palermo desde 40 metros. Sin su goleador, que preparaba el final feliz para la novela de terror y suspenso que protagonizarían Argentina y Perú por eliminatorias, hubo victoria ante Racing, también luego de ir en desventaja y esta vez con un un tremendo segundo tiempo de Juan Román Riquelme. Ante Tigre, tuvo su mejor rendimiento del semestre; ganaba 2 a 0 y estaba para golear, pero tras el descuento de los de Victoria terminó en apuros y con la angustia de sufrir los minutos finales a la espera del final del encuentro.

La fragilidad defensiva continúa siendo el mayor problema de Boca. Los desacoples de sus centrales, Julio César Cáceres y Gabriel Paletta, y los recurrentes errores de su arquero, Roberto Abbondanzieri, lo hacen un equipo demasiado vulnerable, lo cual se evidencia en el hecho de no haber finalizado ningún partido del torneo sin recibir al menos un gol. Además, lo ajustado del campeonato hace que pese a que lo separan cinco puntos de San Lorenzo está en la mitad de la tabla; es decir, con varios equipos por sobre su posición. Esos son los principales obstáculos que deberá sortear.

El buen aprovechamiento del tiempo sin competencia que implicó la última doble fecha de las eliminatorias ha tenido un gran valor en esta positiva racha. Basile y su cuerpo técnico realizaron una base física para mitigar en parte los inconvenientes de la gira europea antes del inicio de la temporada y trabajaron en doble turno para buscar solucionar los problemas de funcionamiento.

Con la seguridad que dan los triunfos, Boca visitará a River el próximo domingo en el partido que atrae más miradas. Si los dirigidos por Basile logran capitalizar su buen momento y aprovecharse del derrumbe millonario para armar un poker de victorias quedándose con los tres puntos en el superclásico entonces se convertirá, definitivamente, en el candidato más temido.
(Foto: Canchallena.com - Fotobaires)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

jueves, 15 de octubre de 2009

Ya en el Mundial llega el tiempo de repensar

La traumática eliminatoria rumbo a Sudáfrica 2010 finalmente terminó bien para Argentina. La victoria 1 a 0 ante Uruguay, en Montevideo, depositó al equipo nacional en la próxima Copa del Mundo y marcó el final de un camino tormentoso que implicó dos etapas. La primera la condujo Alfio Basile, quien dejó la herencia de un conjunto vacío y una cosecha de puntos escasa en el trayecto más favorable del fixture. Diego Maradona llegó para cambiarle la cara a la albiceleste y lo logró en los primeros amistosos y su debut oficial ante Venezuela. Pero luego el equipo se volatilizó y llegaron tiempos de histeria, de llamado compulsivo de futbolistas y del entonces lógico desmadre del equipo, que comenzó a jugar muy mal.

En el Centenario, Argentina mejoró su imagen fundamentalmente porque ejecutó un plan previamente pensado, con inteligencia de acuerdo a lo que le convenía. Sabía que el empate lo clasificaba en forma directa al Mundial y por eso se paró del otro lado del Río de la Plata dos líneas de cuatro hombres –la última integrada exclusivamente por centrales- y una dupla delantera ágil, compuesta por Gonzalo Higuaín y Lionel Messi, que volvió a tener una actuación demasiado opaca, sin ser siquiera la sobra del crack que deslumbra en el Barcelona. Los buenos relevos defensivos a la hora de retroceder y la tenencia con tranquilidad de la pelota en le medio, desde la garantía que siempre entrega Juan Sebastián Verón y la levantada tras bajas actuaciones de ese gladiador que es Javier Mascherano, fueron los argumentos centrales del equipo.

Claro que esa buena lectura de la conveniencia no dispara el elogio. Porque la Selección manejó el partido y se impuso tácticamente, pero olvidó el arco rival; no salió a ganar el partido sino a esperar. Ausencia de dinamismo y verticalidad, poco desborde por los costados y el centro delantero continuamente de espaldas al arco fueron la cara negativa.

Tras el encuentro, apenas dejó el campo de juego, Maradona encaró a los micrófonos que lo esperaban ansiosos en el camino al vestuario y, seguramente como catarsis ante una situación por demás incómoda, se mostró desencajado y cayó en exabruptos. Más tarde, con tranquilidad, en la conferencia de prensa volvió a utilizar un lenguaje inapropiado en un tramo que será el único recordado. Es inadmisible que quien ocupa ese cargo de privilegio se exprese con groserías. Y es, además, perjudicial para él, siempre en el centro de la escena, ya que con ese dislate le da letra a un sector de la prensa que lo ha fustigado personalmente y no futbolísticamente. Porque las críticas al juego de un equipo que viene haciéndolo mal son propias de la tarea periodística, pero no le falta razón cuando habla de mala intención mediática, con gente que genera siempre irritación e indignación por su malicia. Sin embargo, con sus palabras Maradona elevó a un periodista agrio y se ganó el repudio generalizado. Le fue funcional a los mala leche.

En la victoria hubiese sido bueno que Diego baje decibeles, si lo deseaba sin soslayar enojos, pero con las formas adecuadas. Maradona no es sólo el técnico de la Selección, ni siquiera su figura se limita a ser la más representativa de nuestro fútbol, es el argentino más conocido en el planeta y es doloroso que recorra el mundo una conducta tan reprochable como la que tuvo al enfrentar a los medios.

Hubo tiempo para lo importante. Ante las cámaras, reconoció que debe conversar muchas cosas con Julio Grondona y Carlos Bilardo, con quien protagonizó un muy emocionado abrazo tras el partido que vuelve impensable un enojo entre ambos. No aseguró su presencia en Sudáfrica como técnico de la Selección porque es evidente que hay muchas cuestiones organizativas que no comparte y entiende es imprescindible se revean. Argumentos no le faltan, ya que la AFA en lugar de facilitar su trabajo le puso obstáculos desde un principio, al no permitirle, inexplicablemente, armar su propio cuerpo técnico.

En caso de que decida continuar en su cargo, deberá tomar nota del mal juego del equipo en el último semestre, entender la necesidad de un esquema colectivo en lugar de un vertiginoso cambio de nombres entre un partido y otro, sumar trabajo pese al cansancio de los viajes y recuperar la templanza de sus primeros días como conductor de la Selección, cuando se mostraba sereno y consciente de las formas que requieren el lugar que ocupa.

Argentina ya está en el Mundial de Sudáfrica y en la carrera corta que es una competencia de un mes con un máximo de siete partidos todo es posible. Un grupo accesible y un cruce favorable en octavos de final pueden facilitar la llegada al partido decisivo. Pero la clasificación no debe tapar las evidentes carecias futbolísitcas. Ahora todo debe apuntar a la cita máxima del fútbol, sí, aunque para que las cosas allá salgan bien se impone mirar atrás y tomar nota de los errores cometidos; todos, los de la dirigencia, el técnico y los jugadores.
(Foto: Canchallena.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com