
Lo llamativo de esta convocatoria, es que el DT de la selección naranja no incluyó en la nómina preliminar a Roy Makaay, delantero de Bayer Munich, ni al multicampeón Clarence Seedorf, hoy en el Milan.
Aunque con jugadores experimentados como Ruud Van Nistelrooy y Edgar Davis, van Basten optó por una plantel con predominio de jugadores jóvenes. El por qué de esta decisión puede encontrarse en lo que constituye, por parte de Los Tulipanes, una decisión que piensa en el presente pero fundamentalmente en el futuro. Como ningún otro, Holanda conoce de frustraciones mundialistas y por eso conforma el equipo que su entrenador considera más apto para hacer un buen Mundial. Pero a su vez hay claramente una apuesta a futuro, y por eso le da lugar a una gran generación de jóvenes talentos, que necesitan usufructuar al máximo este presente para dar el gran salto más adelante.
La estrategia de Holanda y Marco van Basten es posible fundamentalmente por dos cuestiones: la primera es que Los Tulipanes no cargan con el peso de ir a Alemania como candidatos y la segunda, y fundamental, el contexto de un país que en el plano deportivo no está gobernado por la vorágine diaria del reino del resultado.
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