domingo, 2 de julio de 2006

Merci Zizou

Las páginas principales de la historia del fútbol están ocupadas por los grandes artistas de la pelota. Pero existe un lugar de absoluto privilengio, un cuadro de honor, una mesa chica con contados lugares. En ese sitio está instalado Zinedine Zidane. En la Copa del Mundo Alemania 2006, su despedida del fútbol, el número 10 de Francia, el mismo que levantó la copa en 1998 después de anotar dos goles en la final ante Brasil, dio una clase de fútbol magistral justamente ante los pentacampeones del mundo.

Por el contexto, por ser una instancia definitoria de una Copa del Mundo y ante un rival nada más ni nada menos que del peso específico de Brasil, Zinedine Zidane produjo la mejor actuación individual de un futbolista en un partido mundialista desde Maradona hasta nuestros días.

En uno de sus últimos conciertos, este grande de la historia del fútbol mundial dio una exhibición emocionante. Manejó la pelota con una elegancia y una efectividad completamente alejada de la media. Dispuso de los tiempos del partido a su antojo e hizo un culto de la belleza, de la estética, con utilidad y no porque sí. Mostró las mismas credenciales que en sus mejores años lo habían ubicado en la cima del Planeta Fútbol, ya sea con la camiseta del Burdeos, de la Juventus, del Real Madrid o la de la selección francesa.

Su magia, estética y eficacia conjugadas en su máxima expresión, sirvieron para que Francia se imponga con estricta justicia ante Brasil, un equipo que jugó mal durante todo el mundial y que llevó el cartel de candidato sólo por el peso de su camiseta. Por lo demostrado dentro de la cancha, siempre estuvo claro que era un equipo al que le quedaba grande la chapa que portaba, era cuestión de romper con lo instalado.

El fútbol mundial se dio el gran gusto de disfrutar de una noche gloriosa de Zinedine Zidane, uno de los mejores jugadores de la historia, que con una muestra impresionante de amor propio, en el torneo que eligió como su despedida del fútbol, volvió a brillar en la instancia en la que sólo relucen las verdaderas estrellas. Merci Zizou, el fútbol todo te lo agradece.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

sábado, 1 de julio de 2006

El error en los cambios

Si bien la eliminación de Argentina se produjo tras caer en la definición por penales, flota aún esa sensación de que el equipo de Pekerman dejó escapar la posibilidad de llegar a las semifinales sin necesidad siquiera de la prórroga de 30 minutos. Probablemente el error estuvo en la elección de variantes por las que optó el entrenador argentino. Tras la lesión de Abbondanzieri y el ingreso de Franco el conjunto albiceleste dispuso de dos cambios más y no los supo aprovechar.

Con Argentina en ventaja y Alemania ahorcada por el reloj, las decisiones desde el banco argentino no parecieron ser las más convenientes: reemplazar a un insípido Riquelme con Cambiasso y propiciar el ingreso de Cruz -que hizo lo mismo que en sus pocos partidos en muchos años de selección: nada- en lugar de Crespo, quien nunca encajó en el ideal de juego de Pekerman. Más que para los dos jugadores del Inter el partido se presentaba a pedir de la entrada de alguien capaz de tener la pelota, como Aimar o Messi, y un atacante rápido, que pudiese hacer el mismo daño que Tevez produjo antes de que su físico se desgaste, léase Saviola o el mismo Messi.

Los cambios hechos por Pekerman, retrazaron al equipo y evidenciaron el temor que el olfato alemán detecto. Entonces los de Klismann fueron a buscar el empate con mayor decisión y sabiendo que Argentina no generaría contragolpes riesgosos. El resto es la historia ya conocida: el empate de Klose (por errores en la marca), el alargue, los penales y la eliminación.
(Foto: Clarin.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

Final del sueño

En Argentina se acabó el mundial. Habrá que esperar hasta Sudáfrica 2010, dentro de cuatro largos años. Esta vez los penales, que nos hicieron delirar en Italia 90, fueron la cruz de la derrota. En lo concerniente a la tarea desarrollada en la Copa del Mundo Alemania 2006 surgen los primeros análisis, para evaluar aciertos y derrotas.

Alemania no fue más que Argentina, pero avanzaron los de Klismann. Del mismo modo, Argentina no fue más que México, pero a cuartos de final pasaron los de Pekerman. El encuentro ante los locales fue chato. Hubo más insinuaciones que situaciones reales de peligro frente a los arcos. El conjunto albiceleste comenzó bien el partido, metido y con actitud, sin embargo se fue diluyendo ante un seleccionado alemán carente de ideas, pero solidario y aguerrido.

A favor del entrenador argentino es justo señalar que pensó bien los partidos en la previa, que supo mantener motivado y haciendo sentir parte importante del equipo a cada uno de sus 23 dirigidos. Fue acertadísima la decisión de confiar en Abbondanzieri como arquero titular (personalmente, fui uno de los que dudó de su garantía en el arco); el Pato hizo un gran Mundial y por lesión se lo extrañó en el momento que más se lo necesitaba. La inclusión de Maxi Rodríguez, también protagonista principal, fue otro punto a favor. Y si de rendimientos individuales se trata no se puede dejar de hablar de los de Ayala, Mascherano, Tevez y Saviola.

Independientemente de que el resultado en los penales hubiese sido otro, existieron falencias que quedaron evidenciadas. El principal problema fue la falta de rigor táctico, de mecanizar movimientos por repetición y generar una estructura de equipo sólida. Pekerman armó su equipo entorno a su jugador preferido, Juan Román Riquelme, quien no pudo responder a tal responsabilidad. El jugador del Villarreal no fue actor protagónico en ningún partido, jamás estuvo entre mejores del equipo en los cinco cotejos disputados, a la hora de ir a ganar un partido no apareció y sucumbió ante la marcación que se sabía tendría. Si había que elegir un jugador como eje del engranaje, sin dudas el hombre era Carlos Tevez. Otro error fue ir a jugar con línea de cuatro sin llevar laterales: las opciones por derecha fueron Burdisso, Coloccini y Scaloni, dos marcadores centrales y un mediocampista, mientras que por izquierda se siguió la misma temática con Sorín y Cufré, un volante y un zaguero. Por la derecha hubo marca, pero no salida y por la izquierda no hubo ni marca ni salida.

Cosa juzgada, la revancha será dentro de cuatro años en el primer Mundial que se dispute en África. Será tiempo entonces de trabajar de la mejor manera para llegar a la máxima cita futbolística en condiciones óptimas y recuperar así el lugar protagónico que argentina supo tener en los campeonatos mundiales.
(Foto: Lanacion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 28 de junio de 2006

Romper con lo instalado

Antes del inicio de la Copa de Mundo Alemania 2006 aparecía Brasil como el máximo (y para muchos único) candidato para coronarse campeón. Sin embargo, el comienzo de la competencia evidenció desde el primer momento –desde el partido ante Croacia- falencias graves en el conjunto dirigido por Parreira. En los que defienden a los pentacampeones de modo más vehemente apareció la máxima de que el Scratch juega cuando quiere y por eso cuando estuvo en apuros respondió con goles.

Tras los cuatro partidos que disputó no tiene ya sustento decir que es el máximo candidato. Rápidamente se señalará que ganó sus cuatro cotejos y recibió un solo gol, justamente cuando puso un equipo en el cual reservó varios titulares. Pero si bien las estadísticas son útiles para establecer tendencias, muchas veces estas no reflejan la realidad. Ver el partido que hoy Brasil le ganó 3 a 0 por octavos de final a Ghana es una clara muestra de esto.

Hasta aquí se enfrentaron con Croacia (eliminado en la primera ronda), Australia (disputaba un mundial después de 32 años), Japón (también afuera en la etapa de grupos) y Ghana (debutante en mundiales). Ante estos rivales le alcanzó con destellos de algunas de sus individualidades. Ahora se verán las caras con equipos de otro peso específico.

Brasil se comporta como un equipo viejo, aburguesado, desequilibrado, sin recuperación de pelota y además parece que con algunas internas entre sus estrellas. Cafú, Emerson y Roberto Carlos sienten los kilómetros que recorrieron sus piernas en tantos años de carrera, mientras que Ronaldinho, Adriano y Ronaldo parecen haber ido a Alemania con su ego por demás inflamado. El equipo verdeamarelo por momentos muestra una gran desconexión entre líneas y tiene serios problemas para quitarle el balón a su rival. Solamente Kaká, Dida, Ze Roberto y, por mometos, Lucio parecen entender que están disputando un mundial.

Es evidente que Alemania, Argentina, y hasta Francia, que en sus dos primeros partidos había parecido un seleccionado avejentado y desganado, Inglaterra, sin haber demostrado demasiado, e Italia, muy sólido pero avaro y deslucido, tienen suficientes argumentos futbolísticos para aparecer en el favoritismo por delante, o al menos en la misma línea, de los actuales campeones del mundo.
(Foto: Fifaworldcup.yahoo.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

viernes, 23 de junio de 2006

El gran checo

En sus seis años como entrenador de la selección argentina, Marcelo Bielsa no se cansó de ponderar el espíritu amateur de sus dirigidos, pese a ser en su mayoría futbolistas consagrados y económicamente hechos. La muestra de que una abultada cuenta bancaria muchas veces no alcanza para mitigar el dolor que se produce en el orgullo de un deportista ante una derrota la dio hoy el extraordinario Pavel Nedved.

Pese al gran partido que jugó en su debut mundialista cuando se impuso en Gelsenkirchen 3 a 0 ante Estados Unidos por la primera fecha del Grupo E, el prometedor seleccionado de la República Checa no pudo pasar la primera fase de la Copa del Mundo Alemania 2006. Tras los tres puntos obtenidos ante los norteamericanos, llegó la derrota ante Ghana y finalmente la caída ante Italia. Justamente ante el combinado dirigido por Lippi, el checo Pavel Nedved ofreció una conmovedora muestra de entrega y amor propio. En un seleccionado deslucido y apático, el hombre de la Juventus entregó hasta la última gota de sudor para que no se ponga fin a su estadía mundialista. Emocionaba verlo correr y luchar cada pelota contra el durísimo cerrojo defensivo de la Azzurra, que le hizo sentir todo su rigor. Pese a la soledad a la que lo condenaron sus compañeros nunca dejó de insistir en sus intentos. Fue en el mismo instante en que Archundia, el árbitro mexicano del encuentro, decretó el final del partido y la victoria de Italia por 2 a 0 que Nedved cayó de rodillas sobre el césped teutón y con la palma de sus manos contra su rostro intentó ocultar las lágrimas que evidenciaban su dolor.

Considerado desde hace varias temporadas como uno de los mejores jugadores del planeta, actor principal de jugosísimos contratos, en gran checo mostró que aún mantiene vivo ese fuego sagrado y ese hambre de gloria que muchas estrellas futbolísticas suelen dejar en el olvido.
(Foto: As.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 14 de junio de 2006

Sin sorpresas

Con el empate 2 a 2 entre Arabia Saudita y Túnez por el grupo H, en partido disputado en el Allianz Arena de Munich, hicieron su presentación las 32 selecciones que participan del mundial de Alemania. Completada la primera fecha de cada una de las zonas, los 16 partidos hasta ahora disputados no dieron lugar a las sorpresas. Para la estadística cabe mencionar que en esa cantidad de encuentros se convirtieron 39 goles, sólo se sancionó un penal (a favor de España y mal cobrado) y tres jugadores fueron expulsados (Avery John, de Trinidad y Tobago, Vladyslav Vashchuk, de Ucrania y Jean Paul Abalol, de Togo).

Con la única excepción del avejentado y desganado equipo francés, el resto de los campeones del mundo que participan de esta edición de la Copa de Mundo (únicamente Uruguay no pudo clasificarse) debutaron con victorias. Aunque con flaquezas defensivas, Alemania se impuso 4 a 2 ante Costa Rica en el partido inaugural. A Inglaterra, poseedor tal vez del mejor mediocampo del Mundial, le alcanzó un buen primer tiempo para vencer por la mínima diferencia a Paraguay. El debut ante Costa de Marfil dejó para Argentina los tres puntos pero también más de un interrogante. Sin dar demasiadas pistas, aunque con la solidez de siempre, Italia se impuso ante Ganha por 2 a 0. Por su parte, Brasil estuvo en apuros ante Croacia y aunque seguramente lo más justo hubiera sido un empate, se impuso 1 a 0 con un golazo de Kaká.

Por detrás de quienes ya conocieron la cima del Planeta Fútbol, también tuvieron estreno con triunfo aquellos que llegaron a tierras germanas con aspiraciones de ser protagonistas. Se destacaron así las muy buenas goleadas de España, 4 a 0 a Ucrania, y de República Checa, 3 a 0 a Estados Unidos. Alentador para Van Basten y sus muchachos fue lo mostrado por Holanda en su victoria 1 a 0 ante Serbia y Montenegro con gol de Robbens, su figura. En tanto, México pese a que tardó en acomodarse en la cancha, justificó su victoria por 3 a 1 ante Irán, mientras que Portugal se impuso 1 a 0 ante Angola, un triunfo merecido pero en el cual el conjunto dirigido por Scolari no mostró un buen juego.

Ganaron los favoritos, apareció esa lógica que muchas veces suele ser imposible de prever en el fútbol. Si se mantiene la tendencia avanzarán a los octavos de final los equipos más poderosos, pero todavía hay lugar para las sorpresas, que en los últimos mundiales se dieron con equipos como Korea, Turquía, Croacia o Suecia, quienes lograron llegar hasta las semifinales.
(Foto: Inforegion.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com