lunes, 5 de mayo de 2008

Pelear en dos frentes es posible

Obtener simultáneamente la liga local y el máximo certamen continental ha sido una excepción tanto para los equipos europeos como para los sudamericanos. El doblete es el mayor desafío. En lo que respecta a los clubes argentinos, ninguno logró hasta el momento enhebrar festejo doméstico y consagración en la Libertadores. Newell´s acarició la hazaña en dos oportunidades: dirigido por Yudica se quedó con el campeonato 87/88 y perdió en la final copera ante Nacional de Montevideo, mientras que bajo el mando de Bielsa logró el Clausura 92 y cayó en el otro plano, por penales y en Brasil, ante el legendario San Pablo de Telé Santana.

Ocurre que, al menos en los últimos años, los equipos argentinos pocas veces apuntaron a dar batalla en los dos frentes. Se instaló la modalidad de reservar los mejores recursos para el ámbito internacional y afrontar con lo que quede (en algunos casos jugadores de gran calidad, cuando se cuenta con un planel amplio) la competición de fronteras adentro. Gallego en River intentó afrontar con todo las dos competiciones y se quedó con las manos vacías, mientras que la máxima de Bianchi fue apuntar sólo a Libertadores, obteniéndola con esta receta tres veces con Boca y una con Vélez. El éxito del Virrey terminó por establecer como una verdad revela concentrar todos los esfuerzos en el plano internacional. La presión mediática hecha carne en los hinchas, es también un elemento que pesa muchísimo en la elección. Esta modalidad, le trajo a equipos modestos posteriores penas para mantenerse en la máxima categoría.

Lo concreto es que a seis fechas del final del Clausura, comparten el liderazgo River, Estudiantes y San Lorenzo, mientras que Boca se ubica apenas un punto por debajo. Los cuatro se encuentran en plena disputa de la Libertadores, a la espera de los partidos de vuelta de los octavos de final. Los cuatro, contra lo que está instalado, pelean copa y campeonato. Millonarios y santos se eliminarán, con lo cual será al menos uno el que siga dando pelea en los dos frentes y podrán ser tres si Boca y Estudiantes (que se enfrentarán el próximo fin de semana por el Clausura) avanzan en sus choques de vuelta ante Cruzeiro y Liga de Quito, respectivamente.

En Inglaterra, cuando queda por disputarse sólo una fecha, Manchester United y Chelsea pelean cabeza a cabeza por la edición 2007/2008 de la Premier League. El duelo británico será internacional el 21 de mayo, cuando definan en Moscú al campeón de Europa. Tal vez ocurra que uno se quede con la Champinos y el otro disfrute de la consagración en la isla, con lo cual tampoco habría doble festejo. Pero lo importante es que tanto los dirigidos por Sir Alex Ferguson, como los del israelí Avram Grant dan muestra de la posibilidad de sincronizar éxito local e internacional. No puede dejar de mencionarse que esto es posible desde que el fútbol globalizado ha generado clubes con un poder económico brutal –como los dos británicos en cuestión- que les permite contar con algunos cracks a nivel mundial, con varios muy destacados futbolistas y otros muchos muy buenos o buenos.

En Brasil, este fin de semana Flamengo se coronó campeón del certamen Carioca y lleva una importante ventaja en su eliminatoria de copa, ya que venció al América 4 a 2 en México en su partido de ida por los octavos de final. En tanto, en México el Atlas de Brindisi también ganó como visitante su partido de ida 1 a 0 ante Lanús y es protagonista principal del torneo mexicano.

La programación de las ligas y certámenes europeos obligan a quien aspire a la doble consagración a pelear durante un año. En Argentina, para quedarse con el Clausura y la Libertadores hay que intensificar esfuerzos en un cuatrimestre. En organizaciones completamente diferentes, tiene tanto mérito el protagonismo en la vanguardia durante una temporada completa, como soportar el desgaste de tener que hacerlo en cuatro meses.

Pelear en los dos frentes es posible. Se debe estar en un alto nivel físico, metal y futbolístico para hacerlo. Evidente resulta que no es una tarea fácil, pero –pese a las estadísticas- tampoco es un imposible. Boca, River, San Lorenzo, Estudiantes, Manchester, Chelsea, Flamengo y Atlas dan prueba de ello.
(Foto: Espndeportes.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

jueves, 1 de mayo de 2008

El poder devora la capacidad

La situación se repite. Una persona proba, de reconocida capacidad, con una carrera forjada desde la acumulación de méritos, es convocada para desempeñarse en la función pública. Pero lo que tendría que ser celebrado, contrariamente, invita a la preocupación por el porvenir de quien se entiende será fagocitado por las viciosas estructuras del poder. En esta situación se encuentra Horacio Elizondo por el proceder de la organización del fútbol argentino.

Actualmente, el ex árbitro mundialista encargado de dirigir el partido inaugural y la final de la última Copa del Mundo se desempeña al frente de la Dirección de Formación Arbitral. Desde su cargo, concluida la 12º fecha del torneo Clausura pidió que se parara a una serie de árbitros, entre ellos Gustavo Bassi por su mal desempeño en Racing-Tigre. Pero desde la AFA se le dio un cachetazo al doblar la apuesta: designar a Bassi para dirigir el superclásico.

El periodista de radio Continental Matías Canillán, pilar del equipo liderado por Víctor Hugo Morales, fue quien comenzó a dar a conocer públicamente la situación en la cual quedó encerrado Elizondo. Así se supo que se pretendía designar a Bassi para el choque entre los dos gigantes del fútbol argentino no por sus méritos, escasos por cierto, sino por la trivialidad de estar cerca del retiro. El lobby fue efectivo y el Colegio de Árbitros de la Asociación del Fútbol Argentino, a cargo del nunca árbitro Jorge Romo, le regaló a Bassi su primer y último Boca-River.

Lo cierto es que la herida asestada a Elizondo ya no tiene cura. Si da un paso al costado merecerá, como en otros casos, el elogio de la renuncia por abandonar un lugar desde el cual no puede modificar el status quo, pero quedará golpeado por el modo en el que se lo utilizó. Mientras que si se permanece en su cargo quedará desdibujado y perderá parte de su prestigio y credibilidad por aceptar los desatinos impuestos desde Viamonte 1366.

La AFA elige a Bassi antes que a Elizondo. La AFA elige a Romo antes que a Elizondo. La AFA elige todo lo que le permita fortalecer sus tentáculos antes que a personas como Elizondo. En su momento se lo convocó no por su capacidad, sino porque era útil, porque momentáneamente era un paraguas a los constantes problemas con los réferis. Ahora, cuando Elizondo pretende modificar las estructuras actuales, cuando busca romper para mejorar, entonces deja de ser una pieza refractaria de críticas para convertirse en una piedra en el zapato. La AFA no lo quiere a Elizondo, a fin de cuentas esto no deja de ser otro elogio más a su tarea.
(Foto: Infobae.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

miércoles, 23 de abril de 2008

Cuando la historia sí juega

Muchas veces, en circunstancias de enfrentarse dos equipos parejos por presente deportivo pero distanciados por sus pergaminos, suele hablarse de la paternidad del más laureado. Pero esos son los casos en los cuales la historia no juega, ya que nada tienen que ver las glorias protagonizadas por otros con una coyuntura determinada.

Sin embargo, hay momentos en los que lo hecho otrora influye y marca rumbo en el presente. Tal es el caso de Estudiantes de La Plata a la hora de hablar de la Copa Libertadores. Dirigido por Osvaldo Zubeldía, el León disputó cuatro finales consecutivas del más prestigioso certamen continental, obteniéndolo en 1968, 1969 y 1970. En su regreso a la competición en 1983 fue semifinalista y en 2006 cayó en cuartos de final por penales ante San Pablo en Brasil. Solamente en las ediciones de 1976 y 1984 el conjunto platense tuvo actuaciones deslucidas.

Entonces, este Estudiantes, armado en lo táctico y estratégico por Roberto Sensini y plantado en el campo de juego desde el liderazgo futbolístico y anímico de Juan Sebastián Verón, juega la Copa Libertadores con la convicción de poder ganarla. Otra vez. Esa es la clave.

Tal vez no lo logre, la empresa es más que complicada, pero su intervención en la contienda no se remite a la mera participación, ni tampoco a la aspiración de ser protagonista, sino que la apuesta es por volver a ser el número uno de América.

San Lorenzo, por caso, con la presión extra que implica su centenario y la fuerte apuesta futbolística hecha a tal fin, también juega la Copa con la ilusión de alzarla. Pero lo cierto es que la misma le ha sido esquiva y mientras los santos sueñan con esa gloria, el Pincha vive su ilusión en el terreno de lo material, de saber que se puede repetir lo que ya se hizo. Los hinchas de San Lorenzo sufren una historia de desencuentros con la Libertadores, mientras que los de Estudiantes disfrutan de un amor correspondido.

Es por la jerarquía de su plantel y por la muy buena mano que ha mostrado Sensini como entrenador que Estudiantes avanzó a los octavos de final del prestigioso certamen continental y, tras once fechas disputadas, comparte la punta del torneo Clausura con River. Está claro que es la muy buena actualidad y el trabajo institucional serio desde hace más de dos años lo que sustenta las ilusiones albirojas. Pero en este equipo parece hacerse carne lo que dijo el poeta Juan Gelman al recibir el Premio Cervantes: “La memoria es memoria si es presente”. Y Estudiantes tiene una memoria deportiva que le da su identidad actual.

La mística de Estudiantes a la hora de hacer frente al torneo que reúne a los mejores equipos de América no es cuento. El Pincha forjó buena parte de su rica historia futbolística con aquellas consagraciones internacionales, muchas de ellas épicas. Es porque sabe de qué se trata, que buscará otra vez la cima futbolística del continente.
(Foto: Hoy.com.ec)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 15 de abril de 2008

Roja ilusión en marcha

Probablemente Claudio Daniel Borghi haya sido la mayor frustración argentina en lo que a proyección de estrella del fútbol mundial se refiere. Su gigantesco talento y asombrosa ductilidad lo hicieron sobresalir desde sus primeros pasos en Argentinos Juniors. Por eso se interesaron por contratarlo clubes como Milan y Juventus. Precisamente ante el conjunto turinés, el Bichi tuvo una actuación deslumbrante, opacando incluso al propio Michel Platini, en el recordado choque entre los de La Paternal y la Vecchia Signora en la edición de 1985 de la ya desaparecida Copa Intercontinental disputada en Tokio.

Fue, según su propio decir, su reticencia al trabajo y su no disposición a cumplir con los sacrificios que debe hacer un futbolista profesional lo que hicieron de él un talento desperdiciado. Por aquel entonces, nadie -incluso ni el propio Borghi- imaginaban que sería el técnico de prestigio que es hoy, a los 43 años.

Su llegada a la dirección técnica de Independiente constituye una nueva ilusión para la falange roja. Y la misma no se apoya, como suele ocurrir, en el mero arribo de un nuevo conductor, sino en la sensación de recibir a un hombre hecho a la medida del Rojo. Sus antecedentes en el fútbol chileno prevén una propuesta ofensiva, que correrá riesgos y buscará recobrar el protagonismo desde la aceptación del rol de equipo grande. Por eso en su presentación oficial no dudó en afirmar que el objetivo es ser campeón. Esas premisas serán bien recibidas por una parcialidad que, pese a compartir con todas la prioridad de acumular victorias, desarrolló a lo largo del tiempo un gusto por un determinado modo de jugar.

Pero sacar el óxido de la chapa histórica de Independiente no será tarea exclusiva de Borghi, sino que dependerá también de una reconstrucción institucional que, aunque lenta, parece haberse iniciado hacer un par de años. En este sentido, aseguró en su oficialización como DT rojo: “Es imposible reconstruir la época del glorioso Independiente de Bochini, Villaverde y Marangoni. Esa no es mi intención, lo que quiero es acercarme a esos tiempos y que el equipo juegue bien y sea aplaudido". Si los buenos resultados no aparecen en los primeros pasos del nuevo proceso, bueno será que haya una paciencia lógica entendiendo la realidad actual de Independiente a partir de los recursos futbolísticos de los que se disponga por el manejo dirigencial. Pero el saber esperar no es una cualidad de nuestro medio.

En este punto de partida, aparecen dos interrogantes, uno del juego y otro extrafutbolístico. El primero remite a la solidez defensiva necesaria en todo equipo y el modo en que afectará su preferencia por la libertad creativa de los jugadores por sobre el rigor táctico. El otro se vincula al hecho de que Borghi esté radicado desde hace más de una década en Chile, ya que su familia, al parecer, continuará del otro lado de Los Andes, con lo cual habrá que ver cómo influirá la distancia con los afectos y la circunstancia de realizar, por su fobia a los aviones, constantes y prolongados viajes en auto para unir ambos países.

Comenzó su carrera como entrenador allí en Chile y en poco tiempo llegó al Colo-Colo, uno de los clubes más populares del fútbol trasandino. En el Cacique diagramó un esquema de trabajo que se reflejó en la obtención de las últimas cuatro ediciones del certamen doméstico chileno y un buen protagonismo a nivel internacional. Como correlato obvio se sucedieron las ventas de jugadores muy importantes para su idea de juego, como Matías Fernández, Alexis Sánchez y Humberto Suazo. Pero logró sobreponerse a esas ausencias y mantuvo la identidad adquirida. Esto es un buen antecedente para las arcas chicas de un equipo grande como Independiente.

La llegada de Borghi al fútbol argentino trae también a alguien capaz de hacer un gran aporte a la hora de hablar sobre el juego, de sentar posiciones y enriquecer un eterno debate.

Aquel Borghi jugador fue un brillante que nunca pudo ser pulido para aprovechar su valor, este Borghi entrenador demostró en su corto recorrido ser buen estratega y un hombre con un idea definida del juego que pretende. El fútbol argentino es un desafío mayor al chileno, el modo en que logre ensamblar un sólido bloque defensivo para resguardar la propuesta de ataque es un interrogante que se impone. De todos modos, la contratación de Borghi parece ser una buena apuesta del Rojo.
(Foto: Clarin.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

domingo, 30 de marzo de 2008

Sin identidad futbolística no hay equipo

El encuentro disputado por la selección argentina ante la egipcia en El Cairo resaltó los mismos interrogantes que el equipo conducido por Alfio Basile había expuesto en muchos de sus anteriores amistosos. Tan bajo nivel de juego como el mostrado ante el campeón africano, con la calidad de jugadores de los que se dispuso (pese a las ausencias de Messi y Tévez), evidencia falencias en la conducción, en el modo de entender la dinámica actual del juego. Un fútbol lateral y cansino con estos intérpretes se entiende solamente si el entrenador les pide a los futbolistas que apacigüen la dinámica que los hace destacarse en sus equipos, en lo que implicaría la paradoja de alterar las características que los llevan a destacarse y ser citados.

Basile asegura que el corto tiempo que pasa con los jugadores lo limita sólo a un rol seleccionador. La falta de tiempo de trabajo es una realidad. El negocio del fútbol hoy parece pasar más por las competencias de equipos que por las de selecciones. Dada esta característica, es necesario un cuerpo técnico que sepa maximizar cada minuto con los jugadores para trabajar intensivamente y darle una identidad definida al equipo, una base táctica y estratégica que permita aprovechar los talentos de los que se dispone. Es claro que Basile no ha sabido hacerlo.

En su primer ciclo, a principios de los 90, Basile elaboró un equipo con un espíritu propio, vertical, que presionaba y tenía variantes. Las cosas han cambiado de aquel momento hasta hoy, donde la organización -cuestionable, por cierto- es otra y a la cual Basile, por sus características de entrenador, demuestra no poder adaptarse.

Tras el encuentro, el entrenador nacional dialogó con la prensa para dejar sus habituales frases vacías de contenido, carentes de buen gusto y cómicas en el mejor de los casos. Del juego propiamente dicho, muy poco. A esta altura, resulta evidente que Basile no comprenderá que expresa ante los medios cuando se ocupa un lugar relevante implica responsabilidad, ya que lo que se dice llega a oídos de muchos millones de personas en todo el mundo (seguramente en los medios de todo el globo aparezcan más referencias a la selección que a la política argentina) con lo cual deben cuidarse las formas y hacer un esfuerzo por aportar contenidos y no palabras vacías.

Argentina dispone de una enorme cantidad de jugadores de muy buen nivel internacional. Dentro de este grupo hay una elite selecta de cuatro cracks jóvenes que se destacan con gran protagonismo en clubes de renombre en Europa. Se trata de Lionel Messi, Carlos Tévez, Sergio Agüero y Javier Mascherano. Sus actualidades vislumbran que en menos de dos años y medio, cuando se dispute el mundial de Sudáfrica, estarán por encima todavía de su ya muy exitoso presente. Sólo con orden se podrá capitalizar del mejor modo un grupo de futbolistas de lujo.

Avanza el proceso de Basile, la segunda parte de su historia en el seleccionado, y los interrogantes no se disipan. Falta de dinamismo y variantes exponen a un equipo que ha logrado imponerse en varios partidos, ante rivales menores, por la jerarquía individual de sus jugadores, que pese a todo y por peso propio, pueden hacer la diferencia. Sin embargo, esa impronta individual es evidente que no da hoy un equipo que ofrezca garantías o cuyo juego pueda elogiarse y, seguramente, tampoco servirá para volver a estar en la definición de un Mundial.
(Foto: Rionegro.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

lunes, 17 de marzo de 2008

El destino buscado

La muerte, una vez más, visita al fútbol argentino. Los dirigentes se apresurarán a deslindar responsabilidades, la Policía buscará explicar lo inexplicable y las autoridades nacionales se cruzarán acusaciones. Desde la AFA, con cargo inventado, el aprendiz y mano derecha del mandamás dirá que la violencia es social, que no se pueden cerrar los supermercados por los asaltos y bla, bla, bla.

En medio el dolor de la familia de este chico de 21 años, el del muerto de ayer o el de mañana. Lo mismo le da a los dirigentes, las autoridades y los medios. Es un muerto más, el número tanto. Para ellos no son personas, son daños colaterales del negocio redondo. La pelota sigue girando, ese poder económico voraz no la detendrá y la elite gobernante no se desprenderá de su más efectivo sedante social.

La sinrazón en la que se desarrolla nuestro fútbol implica un lógica nefasta en la que estos sucesos trágicos, por todos los costados evitables, no cambian la ecuación. Un muerto del fútbol. Otro. Una familia estropeada. Otra. Todo pasa; sin dudas, todo pasa.
(Foto: Diariohoy.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com