martes, 18 de marzo de 2014

Elogio de una idea

Con argumentos que no suelen tener buena prensa ni tampoco despiertan elogios entre los hinchas, Colón es uno de los punteros del torneo Final. El equipo santafecino había iniciado el campeonato como candidato puesto al descenso, luego de una seguidilla de actuaciones condenatorias en la primera mitad de la temporada como extensión del caos institucional suscitado con la eyección de la presidencia de Germán Lerche. Pero apoyado en una idea sólida y contra todos los pronósticos, el Sabalero está en lo más alto cuando promedia el torneo.

En la octava fecha, el conjunto dirigido por Diego Osella defendió el liderazgo en la cancha de San Lorenzo. El empate sin goles con el Ciclón le permitió seguir arriba. Resguardado con dos líneas de cuatro bien juntas y con su arquero, Germán Montoya, como figura, se llevó el punto que había ido a buscar. Terminado el encuentro, el entrenador aseguró que no va a cambiar una forma de juego que le ha funcionado favorablemente.

Colón tiene una idea que sus futbolistas defienden con la piel en cada jugada; una entrega que por momentos estremece. Si una de las premisas para trascender en el fútbol es tomar riesgos, Colón asume el suyo: se defiende muy cerca de su arco, donde un error puede costarle ver su valla vencida. Ceder la posesión de la pelota y resguardarse férreamente para salir de contragolpe con velocidad es la ecuación que le ha dado muy buenos dividendos. Tiene el libreto muy bien estudiado y lo ejecuta puntillosamente. Tampoco le ha faltado su dosis de fortuna a este equipo al que todos daban por descendido y ahora sorprende a propios y extraños.

El momento de Colón se explica a partir de su prédica colectiva y también en desempeños individuales muy destacados. El doble pivote central que componen César Melli y Ezequiel Videla es el motor del equipo; son dos pero parecen cuatro. El uruguayo Gerardo Alcoba es un bastión en la zaga, Gabriel Graciani un pistón por la derecha y Martín Luque un delantero qué solo complica a toda una defensa.

Colón es un equipo con limitaciones y probablemente de baja autonomía, pero hasta aquí ha sabido ponerle condiciones a la adversidad. Porque ha demostró tener carácter y templanza, valores de alta cotización en el fútbol. Sus virtudes son el esfuerzo conjunto y la aplicación sin concesiones del método escogido. Lejos del virtuosismo y de convertirse en un equipo de grandes marquesinas, Colón merece el elogio a su tarea.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 25 de febrero de 2014

El legítimo valor de la memoria de los hinchas

Es muy difícil encontrar algún punto destacable en los 14 meses de gestión que lleva el tercer ciclo de Carlos Bianchi en Boca, pero los hinchas, memoriosos y agradecidos, en su mayoría no tienen cuestionamientos hacia el entrenador. Ni el mal funcionamiento ni la falta de buenos resultados empañan la imagen que los habitantes de la Bombonera tienen del Virrey. La gloria del pasado inclina la balanza hacia un apoyo prácticamente sin reservas.

En tiempos de una histeria en la que el gana-pierde es la ley que marca la suerte de los técnicos, Boca, su gente, marca la excepción. Aunque la imagen que da es la de uno distinto al que fue, los hinchas confían en la capacidad del entrenador para reeditar las conquistas del pasado.

En un falso alarde de autoridad, Daniel Angelici, presidente de Boca, aseguró que no le temblaría el pulso si entendiese que lo mejor para el club es el alejamiento de Bianchi. Probablemente haya operado un cambio en el conductor de la Domisión Directiva xeninze, porque sí le tembló cuando no le renovó el contrato a Julio Falcioni y corrió en busca del refugio del nombre de Bianchi luego de una maniobra claramente urdida.

La lógica del hincha no es la misma que la de la dirigencia ni la del periodismo, que evalúan desde otra perspectiva. Ahí sí, públican y en voz baja, se escuchan críticas. La salvedad debe hacerse: un amplio sector de los dirigentes del fútbol argentino y del periodismo deportivo, lejos está actuar conforme a lo que debería ser. En los primeros sobra demagogia e incoherencia; en los otros, intereses y posiciones personales.

Se lo ve incómodo a Bianchi, bamboleándose en un fútbol que es distinto al que dejó hace ocho años. Un período de inactividad tan grande es una hipoteca difícil de levantar en cualquier profesión cuando se opta por la vuelta al ruedo. Pero el Virrey cuenta con el apoyo incondicional del pueblo xeneize, no es poco. 
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 14 de enero de 2014

Simeone logró que el fútbol español ya no sea cosa de dos

Volaban los últimos días de 2011 y el Atlético de Madrid ingresaba en el receso de las fiestas cubierto de preocupaciones por el concreto peligro del descenso. Después de la fecha que cerraba el año, la directiva encabezada por Enrique Cerezo había decidido destituir a Gregorio Manzano de la dirección técnica y se daba al encuentro de un nuevo entrenador. En un momento de crisis, el elegido fue entonces un ídolo colchonero: Diego Pablo Simeone.

Dos años después puede verse con claridad la trasformación futbolística que generó el Cholo. De la penuria por no perder su lugar en la Liga, algo que había sufrido 10 años antes, el Aleti se proyectó al máximo protagonismo y ganó la Copa UEFA (al Athletic de Bilbao dirigido por Marcelo Bielsa), la Supercopa de Europa (al Chelsea, entonces campeón de la Champions League) y la Copa del Rey, imponiéndose en la final al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabeu para cortar de la mejor manera una larga racha sin vencer a su clásico rival.

Hasta la llega de Simeone al estadio Vicente Calderón la Liga era cosa de dos, Barcelona y Real Madrid; los demás jugaban un certamen propio, olvidándose, por hacérseles imposibles, de los dos de arriba. En el ecuador de la temporada 2013/2014, el Atlético de Madrid encabeza la clasificación con los catalanes, ambos con 50 puntos, tres más que el Merengue y 14 por delante de los vascos del Athletic, que se posicionan en el cuarto lugar. Ganó 16 de los 19 partidos que jugó y apenas perdió uno; a orillas del río Manzanares marcha invicto, con nueve triunfos en diez presentaciones, en las que convirtió 33 goles y recibió solamente seis.

Destacado por hinchas y periodistas en una de sus primeras experiencias como entrenador, cuando fue campeón con Estudiantes, la consideración fue contraria en sus pasos por River (donde también fue campeón) y en su segundo ciclo en Racing luego del interinato en Avellaneda que había marcado su debut como DT. En el que hasta antes de llegar a la capital ibérica era su único paso europeo, había realizado una enorme tarea al conseguir la mejor campaña del Catania en Seria A cuando a su llegada el descenso parecía el destino inexorable. Simeone transita su carrera de técnico con varias de las características que lo habían definido como futbolista: entrega absoluta, inteligencia y la expresión de sus ideas sin buscar adhesiones ni temerle a las críticas. Vive y respira fútbol en todo momento y persigue el crecimiento sin pausa; así, evoluciona permanentemente.

Sea cual fuere el desempeño de Argentina en el Mundial, si Alejandro Sabella decide no continuar en su cargo o la AFA opta por no ofrecerle la continuidad, Simeone aparecerá como un candidato natural. Antes o después, no cuesta nada imaginarlo otra vez en la Selección, ya no como el futbolista que se puso más de 100 veces esa camiseta, sino en la conducción del representativo nacional. De momento, logró lo que en España parecía imposible, que la Liga ya no sea cosa de dos.
(Foto: Marca.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 31 de diciembre de 2013

Depositario de una ilusión que lo impulsa

Todas las miradas del futbol argentino están puestas en él, pendientes del torrente de ideas de su cabeza y la infinita capacidad de resolución de sus piernas. Sabe que es el portador de una ilusión colectiva y la vive sin complejos; incluso puede advertirse que es el combustible de la motivación para recibir el año mundialista.

Lionel Messi es la bandera y el mayor argumento de la Selección para Brasil 2014. Atrás quedó la lesión en el bíceps femoral que lo obligó a perderse los últimos partidos del Ezeiza y Rosario, por lo que se prepara para reincorporarse al Barcelona. Después de dos Mundiales alejados de sus expectativas, la tercera edición para su carrera parece encontrarlo en el momento justo, futbolística y emocionalmente.

Argentina disputó su última semifinal en 1990, por lo que en Brasil cumplirá 24 años sin lograr posicionarse entre los cuatro primeros de la Copa del Mundo. En los cinco Mundiales que siguieron al de Italia, hubo varias selecciones de menor relieve que llegaron a disputar siete partidos, como Suecia, Bulgaria, Croacia, Corea, Turquía y Portugal. La Selección, con mejor material y mayor relevancia, no lo consiguió. Ese es el desafío, casi la obligación que se impone el fútbol nacional.

Premios y consideración al margen, Messi recibe el año como el mejor jugador del planeta, condición que ostenta con unanimidad desde hace un lustro. Situado ya entre los grandes futbolistas de todos los tiempos, a mediados de año irá por el logro más deseado. El fútbol argentino reposa en Messi, y Messi lo lleva con gusto en sus botines.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 26 de noviembre de 2013

Cuando no hay imposibles

Con un desatino tras otro, el fútbol argentino se agrede a sí mismo. Una organización tan pobre habilita cualquier procedimiento. Cuando no hay imposibles, entonces lo inverosímil se hace real, porque los reglamentos son letra muerta. Las normas no son ya taxativas, sino que tienen una flexibilidad que se ha vuelto insoportable al deformarlas por completo.

El partido que debían disputar Colón y Atlético de Rafaela por la 16° fecha del torneo Inicial no se jugó a partir de una medida de fuerza de los futbolistas sabaleros, algunos con un año de atraso en sus haberes. Presentes en el estadio Brigadier General Estanislao López, los jugadores de la Crema se retiraron luego de firmar la planilla del encuentro. El plantel de Colón nunca salió de la concentración.

Sin embargo, al momento, casi diez días después de lo sucedido, la AFA todavía no se expidió al respecto, pese a que el artículo 109 del Reglamento de Transgresiones y Penas de la propia entidad es muy claro al respecto al señalar que el equipo que no se presente pierde el encuentro y se le descotarán además tres puntos. En el mayor profesionalismo o en el menor campeonato de barrio, se sabe, no presentarse implica perder el partido.

Los jugadores de Colón obraron legítimamente en su condición de trabajadores, pero no podían desconocer las implicancias que su determinación conllevaba. Pero no fueron ingenuos, saben en qué ámbito se mueven. Sebastián Prediger, capitán del equipo, contó en una nota radial que Sergio Marchi, titular de Futbolistas Argentinos Agremiados, le dijo que no se presenten, que mantengan su protesta, ya que de ninguna manera perderían los puntos dado que el encuentro se reprogramaría. Los futbolistas y el máximo dirigente de su gremio conocían la sanción que implica no presentarse a un partido, pero también saben que en el fútbol argentino todo es posible y no hay regla que no pueda ser vulnerada.

Pese a que al otro día del suceso debió dársele por ganado el partido a Rafaela, la AFA no lo hizo y de esta manera desvirtuó uno de los encuentros más importantes de la fecha posterior. San Lorenzo se presentaba en la Perla del Oeste como líder, con 30 puntos, pero los dirigidos por Jorge Luis Burruchaga salieron a la cancha con 24 unidades en la tabla de posiciones y no con 27, como correspondía.

Atlético de Rafaela y Colón debían jugar por la 16º fecha, pero ya se jugó la 17º y se programó con días, horarios y árbritros la 18º sin que la AFA dicte su sentencia. Tanta dilación de algo que debió resolverse inmediatamente al no haber lugar para interpretaciones, no hace más que pensar que la posibilidad de que ese partido se juegue es concreta. Si sucede, el fútbol argentino se habrá infligido una nueva herida.
(Foto: Telam.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 12 de noviembre de 2013

El amateurismo profesionalizado

“En Boca pasa una situación difícil. Yo siempre pregunto por todos los chicos y a quien le preguntás te dice que todos son cracks. Los chicos de 14 o 15 años ya viven como los de Primera, porque se les paga muy bien desde chicos. Si te tratan así cuando tenés 14 años, te sacan la ilusión de llegar a Primera".

La frase la pronunció Juan Román Riquelme en una conferencia de prensa, con una claridad y contundencia conceptual que no asombra. Casi siempre sus exposiciones públicas dejan algo sustancioso. El capitán de xeneize apuntó a un aspecto central: el amor por la tarea, la valoración del esfuerzo y la importancia de los procesos.

En la etapa de formación juvenil, los adolescentes deben saber –y asumir- las tempranas responsabilidades y conductas que exige el fútbol para llegar a ser un profesional, pero sin perder de vista el aspecto lúdico del juego y la aceptación de que el recorrido no necesariamente desembocará en la meta deseada.

El período amateur es indispensable en la formación de un futbolista, reducir esa etapa es nocivo para la persona y para el deportista. Además, muchas veces los chicos cargan con frustraciones familiares, o con responsabilidades de un adulto: ser el sostén económico del hogar, o llegar a serlo prontamente. La combinación es tan peligrosa como extendida.

Riquelme advirtió sobre una situación que pasa invertida y de las cual los clubes y el fútbol argentino en general deberían tomar nota.
(Foto: Ole.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com