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martes, 27 de diciembre de 2016

La montaña rusa de los técnicos del fútbol argentino

Tan contracultural dentro de nuestro fútbol fue la decisión, que para anunciarla el protagonista convocó a una conferencia. Finalizada la competencia en 2016, Marcelo Gallardo se sentó frente a periodistas, productores, camarógrafos y fotógrafos para desde ese amplificador mediático anunciar que continuaría como técnico de River durante un año más. No se trataba de dar a conocer un acuerdo de renovación del vínculo con el club, sino simplemente de ratificar el cumplimiento del contrato vigente, que firmado en agosto del año pasado se extiende hasta diciembre de 2017.

La relación entre Gallardo y River lleva 30 meses y reluce por ir a contramano de los hábitos que imperan en el fútbol argentino, en el cual un año es una eternidad. De los 30 equipos de la máxima categoría, apenas cinco comenzarán 2017 con el mismo técnico que tenían 12 meses antes: River (Gallardo), Lanús (Jorge Almirón), Estudiantes (Nelson Vivas), Patronato (Rubén Darío Forestelo) y Talleres (Frank Kudelka). Quilmes podría haber sido el sexto de no haber dado un paso de tragicomedia, cuando a mediados de junio echó a Alfredo Grelak y a comienzos de agosto, tras cambiar de autoridades por un acto eleccionario, lo recontrató. En el interregno, Ariel Broggi dirigió al Cervecero un partido, ante Unión Aconquija por la Copa Argentina.

La conducción de los planteles no suele estar sujeta a nada más que los cambios permanentes, sin más hilo conductor que el de la improbable búsqueda de los efectos inmediatos. Hace tiempo que esa costumbre se instaló también en el seleccionado nacional, donde ya no existen los procesos mundialistas cuatrianuales y parece haberse exacerbado la idea de que a un entrenador siga otro de características completamente distintas. Alguna vez, Guillermo Stábile, goleador del primer Mundial de la historia, fue el técnico de Argentina durante 18 años.

Si caen los técnicos que no consiguen buenos resultados, desplazados sin dilación por las comisiones directivas, también parten los que sí acumulan una buena sumatoria y hasta títulos, porque poco tardan en considerar su ciclo cumplido. Son prontamente jaqueados los DTs sin vinculación pasada con la institución que dirigen, pero también la capa protectora de los que fueron ídolos como jugadores poco tarda en desvanecerse.

Carlos Timoteo Griguol estuvo al frente de Ferro entre 1980 y 1993 en dos etapas separadas por un paréntesis en la temporada 87-88 para dirigir a River; y luego condujo a Gimnasia entre 1994 y 1999. Ese modelo que parece hoy imposible tuvo lugar en Córdoba, cuando Ricardo Zielinski fue el entrenador de Belgrano durante cinco años y medio en los que comandó un crecimiento que fue desde los últimos puestos del Nacional B hasta el ascenso frente a River, el protagonismo en primera División y la participación en torneos internacionales. A mediados de este año el Ruso se fue del Pirata para hacerse cargo de Racing, pero la experiencia en Avellaneda duró menos de 15 partidos.

Dirigentes, futbolistas, hinchas y ni siquiera los propios entrenadores creen, mayoritariamente, en la continuidad de los proyectos. El hábito instalado es mudar rápidamente de entrenador. Esa se transformó en la primera regla del sistema, que con el paso del tiempo dejó de estar cuestionada para ser cada vez más aceptada. Una montaña rusa sin ninguna barrera de seguridad, pero de la cual, de todas maneras, nadie se quiere bajar y todos quieren subir.
(Foto: Ole.com.ar)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 19 de enero de 2016

El fútbol no sólo se alimenta de fútbol

Como deporte y fenómeno cultural, el fútbol atraviesa cualquier frontera y allana la escala social. En cambio, como ámbito laboral muta en un reducto de casta que resiste a los outsiders. Incluso prefiere evitar a los especialistas que se desarrollaron en otra disciplina, como a un médico deportólogo que venga del rugby o un kinesiólogo proveniente del voleibol. Todos aquellos que no son del palo deben destrabar varios cerrojos para ingresar a un mundo abierto hacia afuera y cerrado hacia adentro.

Distintos casos demuestran que el prejuicio suele ser infundado. En Primera División, Ariel Holan desarrolló un gran trabajo en el Defensa y Justicia. La mayor parte de su carrera como entrenador fue en el hockey y empezó a trabajar en el fútbol después de los 40 años para comenzar como analista de video (mientras era técnico de hockey) y en el ámbito formativo. En el mundo, hay otro muy buenos ejemplos. 

En el Mundial de Brasil, Louis van Gaal contó en el cuerpo técnico de Holanda con dos ex jugadores de hockey, Hans Jorritsma (también había sido parte de la delegación naranja en Sudáfrica 2010) y Max Reckers, quien lo acompañó luego al Manchester United. En Alemania, Bernhard Peters también pasó de una exitosa carrera en el hockey al fútbol. Trabajó junto a Jürgen Klinsmann y Joachim Löw y es considerado clave en el proceso que recorrió el juego de Alemania en los últimos años. Hoy se desempeña como director deportivo del Hamburgo, cargo que también desarrolló en otros clubes de la Bundesliga.

El principal ayudante de Josep Guardiola en el Bayern Múnich es Manel Estiarte, el mejor waterpolista español de la historia. Antes de lanzarse como entrenador y también cuando ya estaba al frente del Barcelona, Pep se reunió en distintas ocasiones con Julio Velasco, actual entrenador del seleccionado argentino de voleibol, para conocer su opinión sobre diversos temas. Consagrado en Italia, Velasco fue director deportivo de Lazio e Inter y la injerencia de su cargo también se extendía al fútbol. Incluso estuvo cerca de ser técnico del Milan.

A comienzos de la década del 80, convivían en Ferro Carlos Timoteo Griguol y León Najnudel. Quien estaba al frente del primer equipo de fútbol convocó al entrenador del equipo de básquetbol para que Gerónimo Saccardi, Juan Domingo Rocchia, Héctor Cúper, Adolfino Cañete y Alberto Márcico aprendiesen a cortinar y desmarcarse en los córners.

El fútbol profesional es un terreno específico, pero no por eso debería poner trabas a quienes desde otros deportes se acercan para hacer novedosos aportes. Porque, además, en ningún caso se trata de improvisados, sino de profesionales que han sabido desarrollarse en otro ámbito. El fútbol también puede enriquecerse desde otras vertientes.
(Foto: TycSports.com)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com