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martes, 17 de febrero de 2015

A la conquista de Sudamérica

No hay título más prestigioso en el ámbito de la Confederación Sudamericana de fútbol que la Copa Libertadores, y Argentina es el país que más veces alzó ese trofeo. Nuestro fútbol se consagró 23 veces por intermedio de ocho equipos distintos; desde Independiente, el primero, hasta San Lorenzo, actual defensor del título.

En esta edición, de los ocho grupos que conforman la primera instancia, seis tienen presencia argentina. Así, una buena performance en la fase inicial podría acomodar las llaves de manera tal que el fútbol nacional vuelva a tener un representante en la final, como ya ocurrió en 32 ocasiones desde 1960, cuando se inauguró la competición, hasta la fecha.

San Lorenzo aspira a retener el título que lo obsesionó tanto tiempo y lo hizo alcanzar el goce máximo en 2014. En tanto, Boca va por su séptima copa para convertirse en el máximo ganador de la historia junto con Independiente, que pese a muchos años de ausencia protagónica ganó el certamen más que ningún otro. Por su parte, River buscará volver a ser celebrar a 30 años de su primera conquista y 10 de la última.

Racing, vigente campeón argentino, quiere conseguir por segunda vez el título que consiguió hace medio siglo. Estudiantes, con su mística copera sin igual, sueña con alzar el trofeo por vez quinta vez. Por último, Huracán, clasificado tras ganar la Copa Argentina, apunta a ser la gran sorpresa en su segunda participación en la historia.

Argentina es el coloso del fútbol sudamericano, y en 2015 procurará volver a imponer su prestigio. El torneo en la que brillaron Ricardo Bochini, Juan Román Riquelme, Juan Ramón Verón y tantos otros, puede volver a quedar embanderado de celeste y blanco.
(Foto: Espndeportes.espn.go)

Patricio Insua
patinsua@gmail.com

martes, 26 de octubre de 2010

Imbecilidad y falsa jactancia

Arsenio Erico es el máximo goleador de la historia del fútbol argentino: anotó 293 tantos, todos con la camiseta de Independiente. Seguramente sea la máxima gloria roja junto con Ricardo Enrique Bochini. Llegó a Avellaneda en 1934, luego de haber multiplicado sus festejos en Nacional, de Paraguay. Es que, 19 años antes, había nacido en Asunción. Por imbecilidad algunos, por pura ignorancia otros, el pasado fin de semana muchos hinchas intentaron insultar a los de Boca refiriéndose peyorativamente a ellos como paraguayos y bolivianos, como si quienes allí nacen, se desarrollan y viven fueran seres humanos de segundo orden. Fue un acto de xenofobia. Y no lo es menos entender que ser oriundo de un país limítrofe es un insulto.

Así se inició el clásico entre Independiente y Boca, que tuvo un primer tiempo entretenido y un complemento chato. Finalizado el encuentro se produjeron incidentes a la salida de la parcialidad visitante. La violencia en el fútbol remite al gobierno de los barras, la connivencia dirigencial, el amparo político y la oscuridad policial. A ese coctel se agregó un condimento particular: la estructura y las condiciones del estadio Libertadores de América. Pese a que el presidente del Rojo, Julio Comprada, se refiere a la inconclusa obra como el mejor escenario deportivo de Sudamérica, la realidad es que, como está, es uno de los peores de Primera División.

La popular visitante tiene una capacidad para 4.000 espectadores, pero solamente una boca de entrada y salida, por medio de una escalera que no supera los cinco metros de ancho. Allí se produjo el enfrentamiento entre barras xeneixes y la Policía. Con una única vía de desagote, si algún día el pánico generalizado se hace presente en ese sector habrá una tragedia.

La cancha está inconclusa desde hace cuatro años, pese a que Comprada asegura que no cesan los trabajos. La inauguró mucho antes de que pudiese utilizarse, con una finalidad política preelectoral, y tiempo más tarde las autoridades correspondientes la habilitaron cuando continuaba sin estar en condiciones. La venta de Sergio Agüero al Atlético Madrid, en casi 30 millones de dólares, iba a cubrir todos los gastos. No alcanzó. Ni siquiera fueron suficientes los alrededor de 50 millones de dólares que se recaudaron al agregar al traspaso del Kun los de Germán Denis y Oscar Ustari.

El Libertadores de América es una obra que no ha finalizado. Esto implica, entre otras cosas, encontrar con facilidad restos de material. Sólo faltaba un imbécil que se decidiese a arrojar un pedazo de hormigón, y eso fue lo que sucedió en el cotejo contra Defensor Sporting, por la Copa Sudamericana, para que el arquero uruguayo Martín Silva terminase con la cabeza abierta.

Independiente cuanta con abonados que pagaron un alto precio para reservarse su ubicación en una platea durante todo el año. Pese al suculento desembolso, si llueve se mojan. En el mejor estadio de Sudamérica. Acudir al escenario de Cordero y Alsina en una jornada lluviosa ayuda a ver las deficiencias estructurales.

La gran mayoría de los hinchas de Independiente sigue la línea de su presidente y se golpea el pecho con el falaz postulado de habitar un escenario sin igual. Seguramente varios de ellos saben, interiormente, que se ha tratado de una estafa en varios sentidos. El estadio Libertadores de América es aún una promesa alejada de su concreción.
(Foto. Canchallena.com)

Patricio Insua
pinsua@gmail.com